domingo, 5 de julio de 2026

Varias generaciones de fútbol cara a cara

 


Una vez más el mundial estaba aquí. Fran, que ya iba teniendo cierta edad recordaba la gran diferencia que había entre la forma de vivir este evento antes y después de que su país ¡al fin! lograra ganar una edición. En los años de la famosa maldición de los cuartos que habían supuesto aproximadamente la primera mitad de la vida de nuestro protagonista, cuando llegaba el gran torneo había ilusión, sí, pero la posibilidad de ver a la selección campeona parecía una utopía. Desde 2010, en cambio, la esperanza y la ilusión parecía mucho más realista. Sobre todo cuando la selección venía de ganar el último torneo disputado. En aquella edición, sin embargo, nuestro protagonista no podría ver el primer partido. Ahora trabajaba. Pero cuando salió observó a la gente que venía de verlo comentar que las cosas no habían ido bien. De pronto el ambiente en la calle era mucho más sombrío. Por fin una televisión de un bar se cruzó en el camino de Fran y le aclaró el desastre: España había empezado empatando a cero con Cabo Verde. Desde luego no era lo que el país esperaba. Fran entonces giró la cabeza y vio a aquella chica de unos 20 años con los colores de la selección pintados en la cara y la expresión de circunstancias. Pero recordó: en el famoso mundial donde todo cambió, su país no empezó empatando sino aun peor: perdiendo contra Suiza. Él mismo, el propio Fran, recordaba haber estado en el lugar de aquella veinteañera, con la cara pintada de la selección sintiéndose como si llevara puesta en la frente una etiqueta de perdedor.


Pero nosotros ganamos el mundial—pensó para sí—. Que aprendan lo de la generación Z.

Joder —dijo a sus espaldas otra voz de otro joven—. Yo vi de muy crio a España ganar el mundial. Yo quiero volver a verlo ya.

¡La España de los 80 y 90 te daba yo!—dijo Fran, por lo visto en tono más alto de lo que creía.

¿Cómo?—preguntó aquel chaval.

Nada —contestó Fran algo avergonzado—, que esto no ha hecho más que empezar, ya verás cómo no ha para tanto.


Los días que siguieron dieron la razón a nuestro protagonista, pero lo cierto es que el mundial parecía ahora más lejano que hacía unas semanas, porque la selección había mostrado sus vulnerabilidades, mientras otros equipos parecían muy entonados ¿Cómo acabaría eso? A través de épocas, países y generaciones el fútbol apasionaba a todos. Más cuando los tíos María Cristina y Paco comentaron a Fran lo que habían oído en su reciente viaje a Italia:


Muchos italianos decían que su hijo, o sobrino, o nieto tenía 11 años y nunca había visto a Italia en un mundial.


Así que incluso una de las grandes históricas del torneo estaba pasando una época incluso peor que la famosa maldición de cuartos. El fútbol es cíclico.



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