martes, 17 de marzo de 2026

Lennox Lewis-Hasin Rahman I: el boxeo cambia en un instante

 

 

¿Y te dará
tiempo a
pensar algo
al lanzar ese
golpe? —se
preguntaba
nuestro
protagonista
viendo el final
de la pelea
entre Hasin
Rahman y
Lennox Lewis
en Sudáfrica.
La verdad es que ni él se lo creía. Pero ya ves que incluso si uno lleva bien la pelea en
un momento que te descuides se va todo al carajo.


El 22 de abril de 2001 Lennox Lewis, la

fría, pero infalible estrella británica del

peso pesado entre los 90 y los dos miles,

exponía sus títulos del peso pesado ante

un peligroso rival, pero no bien

considerado entre el público, el

norteamericano Hasin Rahman. La
pelea comenzó como se preveía, con

Lewis controlando y valiéndose de

su jab para ir
por delante en las cartulinas en el

cuarto asalto. Sin embargo en el quinto asalto, tras
fallar en una combinación, Lewis bajó indebidamente las manos y Rahman conectó un
golpe de suerte que hizo saltar por los aires los pronósticos de todo el mundo.

Hubo quien dijo que fue la mayor sorpresa de los pesados desde lo de Buster Douglas
con Tysson—comentó Fran.
Yo no diría tanto. Pero sí que creo que Lewis aquí pagó el ser tan especulativo y no
arriesgar nunca más allá de lo necesario.
Y lo que te decía, si a Rahman en ese instante le daría tiempo a pensar que si conecta
ese golpe se hace campeón unificado, cambia su cuenta corriente para siempre...
De hecho en la revancha que hubo Rahman comentó que quería mucho a Lewis porque
le había hecho rico.
Bueno, esta pelea es un tropezón extraño en la carrera de Lewis.Y tampoco creo yo que fuera motivo para que cambiara nada su estilo.Si siempre le dio buen resultado.Pero la lección de humildad sí que se la llevó. De la revancha, seguramente, hablaremos otro día, pero como siempre, aquí tienen
el combate para formar su opinión. ¿Fue Lewis demasiado reservón? ¿Excesivo premio
para Rahman? Opinen ustedes a la vista de esto.



Récord de Lennox Lewis, aquí.
Récord de Hasin Rahman, aquí.

lunes, 16 de marzo de 2026

¿Cerveza o colonia?

 

 

¿Quieres la
çcerveza de
romero, de
tomillo, o de
lavanda?
—preguntó
Rafael a nuestro
protagonista.
La... lavanda,
por favor—dijo
nuestro
protagonista
dando vueltas
en su cabeza a
aquellas cervezas aromatizadas.


Carolina y Rafael habían llevado a nuestro protagonista de vistita a aquel bar, que se
decía medieval, aunque como casi todos los lugares y eventos que se ponen esa etiqueta
estaba lleno de errores históricos y de detalles de mundos de fantasía. Pero servían una
buenas cervezas, aunque aromatizadas. Pero Fran no dejaba de darle vueltas a una cosa:

La lavanda huele muy bien y es una hierba aromática agradable, pero nunca había
visto consumirla como comida o bebida—dijo nuestro protagonista.
Pues se suele usar en repostería y en otras cosas. Además tú no has dudado en
pedirla—le dijo Carolina.
Sí, me ha llamado la atención, pero me parece más un ingrediente de colonia que de
cerveza—comentó nuestro protagonista

Se la sirvieron en la mesa y lo primero que se le ocurrió a nuestro protagonista fue oler
aquella cerveza.
aquella cerveza.

Bueno, por lo menos parece que no es colonia, vamos a ver. Los tres protagonistas de nuestra historia tomaron sus cervezas, que había pedido cada
uno de una hierba. La mesa olía a campo florido.
Bueno, a colonia no sabe, pero a cerveza tampoco—dijo nuestro protagonista.¿Quieres probar las nuestras?—preguntó CarolinaEstá bien. Pero que no llamen a esto cerveza—sentenció nuestro protagonista.


miércoles, 11 de marzo de 2026

Ejemplo en cuarto ajeno




Al llegar las siete de la tarde, Fran acabó con aquel quinto día del cursillo relativo a su trabajo
que estaba recibiendo. Juan Gordal le había cedido su cuarto para aquellas charlas online,
fuera del bullicio del resto de la casa. Era un buen detalle, aunque muchas veces Fran cedía de
modo similar sus propias dependencias. Al acabar observó la posición del flexo, el enchufe
donde había conectado el ordenador, el cargador del móvil... Procurando que todo se colocara
en su sitio. Posteriormente salió y se preguntó por qué él hacía todo aquello si casi siempre que
él cedía de modo similar su cuarto lo encontraba lleno de restos de comidas y meriendas y
botellas de refrescos que su hermano se tomaba allí. Sabía que no lo hacía con mala intención,
pero Juan siempre se escudaba en que él estaba trayendo dinero a casa y tenía un trabajo muy
esclavo que no le permitía recoger sus restos. La verdad es que yo no me he tomado nada
en su cuarto, pensaba Fran. Y me he tomado muchas más molestias de las que se toma él
por dejarlo todo como lo encontré. Al salir de la habitación Carolina y Juan le preguntaron:

¿Qué tal hoy? ¿Te estás enterando?Sí, y, por una vez, creo que estoy aprendiendo cosas útiles en estos cursillos. Pero, la 
verdad, llegó un momento en que ya tenía ganas de salir de allí —dijo nuestro protagonista 
y se encaminó a la habitación, donde encontró un yogur vacío y una botella de Coca-cola.¡Joder, Juan! Compara cómo dejo yo las cosas cuando estoy en tu cuarto y lo que haces 
tú por toda la casa.Vale, pero es que hoy he tenido que hacer unas fotocopias y he llegado muy cansado
 del trabajo y...Todo el mundo trabaja y no deja todo como si hubiera pasado un huracán.

Juan recogió lo que había dejado en el cuarto de Fran y nuestro protagonista se preguntó qué
pasaría si, al día siguiente, él no dejaba todo en su sitio en el cuarto de su hermano. Pero no
quería hacer la prueba, pensaba que lo mejor para inculcar aquella lección era predicar con
el ejemplo.



lunes, 9 de marzo de 2026

Partidos ordinarios e importantes.

 

 

¿Pero eso no
era en la final
 de copa el 18
 de abril?—preguntó
 Juan Gordal 
a nuestro 
protagonista.Sí, eso es lo que importa. Si te digo la verdad los partidos de liga de este año ya casi
 ni me acuerdo de ellos—contestó nuestro protagonista.

Tras más de 10 años donde se habían ganado otros títulos y conseguido grandes cuotas
de protagonismo, el Atlético de Madrid volvía aquel año a una final de Copa de Rey. En
la otra semifinal esperaba la Real Sociedad, que por esas cosas del calendario, también
era el rival de aquella jornada de liga. Pero estando el equipo a muchos puntos de la
cabeza y parecía que con la clasificación de Champions a buen recaudo, casi ni se acordaba
nadie de ellos.

Igual perdéis el partido porque conviene jugar al despiste de cara a la final de 
Copa—dijo Juan.Con todos los medios y la información que hay ahora no sé yo si jugar al despiste
 sigue siendo posible—comentó nuestro protagonista.Como gane el Atleti este partido y pierda la final te vas a quedar con una cara de 
tonto que no veas.Bueno, ya lo pasamos con las finales de Champions, que le ganábamos al Mandril todos
 los partidos menos justo los más importantes.. Por cierto, de Champions a Copa del Rey 
y del Real a la Real parece que hemos disminuido un poco de categoría de rivales y títulos 
por los que luchamos.Pero también sigue el equipo en la Champions.Y si pasa esta ronda, que debería pasarla, otra eliminatoria con el Barça, con lo que nos
 hizo sufrir. Y necesitaremos que tengan otro mal día, y no creo que eso pase dos veces.
Aunque ya les ganamos eliminatorias de Champions hace poco.
 —Es un bucle Barça/Real Sociedad.Y con dos partidos de liga entre medias con ellos de los que nadie se acordará. Lo 
importante es ganar esa final y esa eliminatoria.Y perder todos los partidos de liga de aquí al final.No, perder esos no, ganar los de Copa y Champions—sentenció Fran.


miércoles, 4 de marzo de 2026

Anuncio primaveral

 

 

¿A que ya veis
 la dedicación 
que he tenido 
con las plantas
 con otros ojos?
—preguntó 
nuestro 
protagonista 
a Juan y Carolina.Bueno, porque
 te haya salido 
una flor, no te vengas arriba—respondió CarolinaUna flor con la dedicación que has tenido con las plantitas es lo mínimo—añadió Juan.

Había costado, y además tampoco era por la primavera, que seguía estando a un mes
de distancia, pero en esa maceta, los jacintos de tres colores de Fran comenzaban a
lucir su mejor aspecto. Y además su perfume era percepctible por toda la terraza. Fran
había hecho fotos y se las había mandado a casi todos sus conocidos.

¡Hasta la tía María Cristina ha dicho que es precioso y además anuncia la 
primavera!—comentó Fran.Los jacintos son muy fáciles. Raro era que no te salieran —añadió Juan GordalSí, no tengo ningún mérito. Es la primavera que no ha llegado, que son muy fáciles 
y el Sursum Corda.Bueno, la verdad es que es bonito y que a mamá le encantaría—afirmó Carolina.Y cuando Juan se levanta, yo creo que hasta desde su habitación verá el perfume.

Fran observó el resto de las plantas que cuidaba y observó que otras, como tulipanes
y narcisos estaban próximas a dar también flor. Cuando llegara efectivamente la
primavera aquella terraza iba a lucir un aspecto espléndido.

¡Hasta los vecinos han dicho que he mejorado la casa!—comentó Fran.Bueno, a ver si no te florece ninguna más, que estás muy crecidito.En primavera alguna más florecerá —sentenció nuestro protagonista.




lunes, 2 de marzo de 2026

Tecnología obsoleta

 

 

No los estás
 usando, Fran. 
Yo te los 
compré para 
que avisaras 
de ciertas 
cosas—dijo 
Juan Gordal 
a nuestro 
protagonista.Ni tú tampoco
 llevas siempre uno. Bueno, son juguetitos, pero no nos hacen mucho
 servicio.

Aquellos walkie talkies de plastiquete de los chinos del barrio habían sido una singular
compra de Juan las últimas navidades. Con ellos esperaba que Fran le comunicara
continuamente su situación, lo que iba a hacer, las habitaciones que iba a ocupar... Pero
la realidad se imponía.

Son juguetitos, no son aparatos profesionales, Juan. Se oye a muy poca distancia y con 
muchísima estática. Si desde la cocina te llamo al baño no te enteras—explicaba Fran.Pues te aseguro que en épocas no tan lejanas veíamos esto y flipábamos.Ya, si yo no soy tan niño. Yo vivía en los 80. Pero las cosas han cambiado.No todo, tú sigues sin enterarte cuando te llaman ni entonces ni ahora.Además hay quien los sigue usando en sus trabajos. Supongo que por temas de factura, 
de secreto de las comunicaciones o algo así.Pero no estos.

Fran se preguntaba si a los niños ya nacidos en el siglo XXI aquel juguete les entusiasmaría
en una época en que ya disponían de tablets, móviles y miles de aparatos de comunicación
más eficaces.

Bueno, supongo que les atraerá ver cosas antiguas. Yo también jugué con clics de 
playmobil de diligencias del siglo XIX y similares.Y tú siempre dices que a un crío de menos de 16 años no le darías un móvil.Si con este plastiquete te tiene que decir el crío dónde va, no puede salir más que a la esquina.Bueno, pero tú con ellos no avisas ni en su rango de acción. A ver si los usas.En cuanto me digas cómo se le instala el Whatsapp.Pues en los 80 esto era lo más en comunicaciones.Sorprendente cómo evoluciona la técnica.


martes, 24 de febrero de 2026

El diablo sobre ruedas (Steven Spielberg, 1971)

 


La verdad es que es
un argumento muy
 simple, pero el
 terror y el 
suspense están 
muy 
logrados y se 
mantienen hasta
 el final—comentó 
Fran Gordal al 
acabar aquella emisión de 
El diablo sobre Ruedas.
Bien mirado, no es más que una persecución en carretera prolongada—respondió Juan.
Que siempre ha dicho Spielberg que rodar persecuciones fue su primera ilusión en el cine.

En este largometraje de 1971, el director más taquillero de la historia del cine se presentaba
ante el gran público con una historia extraña sobre un hombre que en un rutinario viaje por
carretera tiene un rifirrafe con un enorme camión tráiler que desde ese mismo momento se
dedica a perseguirlo con la intención, cada vez más clara, de matarlo en un accidente en
carretera. El viaje y las impresiones del protagonista se convierte en una aventura de mucha
tensión y muy entretenida para el espectador.

Aquí lo tradujeron como El Diablo sobre Ruedas, que en el original era Duel. Y está bien
 hecho porque Spielberg llega a conseguir que ese camión parezca un ser fantasmal y
 diabólico—dijo Fran.
Tanto que Spielberg usó los mismos efectos de sonido en Tiburón, casi como un rugido
 animal.
Y al conductor del camión no llegamos a verlo en ningún momento.
El actor Dennis Weaver queda muy bien, porque además lo grande de este papel es que 
es un hombre muy del montón, que da la impresión de que podría ser cualquiera.
Y parecen estar en un mundo aparte casi toda la película. Cuando entran en un bar o 
cuando se para el hombre a repostar o a pensar es como si de golpe se volviera a la tierra.
Además con toda la vida en carretera que hacen los yanquis esto a ellos les debió flipar.
Y bueno, el chaval ese, ese tal Steven  Spielberg pues parece que sí tenía capacidades 
para esto del cine, ¿no?
Y tras rodar su famosa persecución por fin pudo ser feliz.

Ficha de la película, aquí.