Fran observaba en aquella librería de segunda mano la sección que más le gustaba: la de actualidad. Porque era en verdad curioso observar los libros de actualidad escritos hace años sobre temas que o han quedado desfasados, o han errado en sus predicciones, o, sencillamente, el tema no daba para tanto visto lo visto.
—El de Efecto 2000 apocalipsis informatico me encanta —comentó Juan Gordal.
—¡Anda que no se hicieron cábalas, cálculos y hasta relatos de cienci ficción! Luego no pasó nada, pero tampoco esta nada mal el de La Transicion II referido a la llegada de Aznar.
—Y los de George W. Bush... ¡Parece mentira que luego llegue uno que le haga bueno.
—¿Y alguien los comprará ahora?
—Bueno, tú te pillaste uno de los estafadores que se hacían pasar por descendientes de la familia real rusa.
—Sí, es cierto. Pero es que tenía curiosidad sobre cómo evolucionó ese caso, que además era una reedición de lo que había ocurrido en el siglo anterior donde muchos estafadores similares aseguraban ser el último «delfín»del Reino de Francia.
—Los de familias reales siempre son curiosos, sí.
Aquí los dos hermanos repararon que en su país la información desfasada tenía un género muy particular, los libros laudatorios a miembros de la familia real que hab´kian sido ampliamente desmentidos por los acontecimientos posteriores, como todos los que mostraban al anterior monarca como un gobernante sabio y ejemplar, los que describían su matrimonio como una relación de absoluta confianza, etc. Pero uno llamó especialmente la atencion de Fran. Uno con el entonces príncipe heredero, actual Rey, en portada, de niño. El título decia: Un Rey para el siglo XXI.
—Pues ese al menos acertó —comentó Juan.
—Y no sé yo si es peor o más pintoresco que acertara o que hubiera fallado.













