miércoles, 13 de mayo de 2026

Compra recurrente

 


Y no te olvides
de lo que te he
pedido, ¿eh? —dijo
Carolina Gordal
a Fran cuando
éste salía
a la compra—. Casi
no nos queda.
De acuerdo,
pero yo no sé
cómo todos
los días hay
que traer eso.

Las bolitas de limpieza de retretes eran sin duda un producto necesario en cualquier hogar.
Pero no había ocasión en que Fran saliera a la compra y que no se las pidiera su hermana.
Por suerte eran baratas, nada de gasto inasumible, pero Fran estaba seguro que si se
sumaran todas las que compraba al mes no bajarían de los 30 euros.

Bueno, pues ya está. Así nuestros retretes seguirán limpios, relucientes y fragantes durante
mucho tiempo.
Durante dos días, creo yo—contestó Fran.Pues no meéis ni caguéis y no habrá que hacerlo.

Nuestro protagonista obró en consecuencia y, al día, siguiente, se gastó diez euros en
pastillas para aquel propósito. Las dejó en un armario del cuarto de baño. Cuando Juan
se quiso cepillar los dientes las encontró y no le hizo demasiada gracia.

¡Tú no estás bien de la azotea! Mira todo el armario rebosante de pastillitas y la pasta de
dientes me ha costado como cinco minutos encontrarla.
Seguro que en ese tiempo Carolina ya ha cambiado tres veces la pastilla —dijo nuestro
protagonista.
Unos pocos días más tarde, Fran se disponía a salir a su trabajo. Antes de irse Carolina le
pidió algo:
A ver si traes pastillas de retrete, que casi no quedan.¡Ni de coña!—dijo Juan—. Que luego lo llenáis todo con ellas. Fran pensó si no sería eso lo que ocurría, que Carolina no sólo las ponía en los retretes sino
por toda la casa. En todo caso, él ahora tenía que trabajar. Que sus hermanos resolvieran
el asunto entre ellos.

lunes, 11 de mayo de 2026

La tarea que nunca se espera

 

 

Toca ponerse a ello. No
hay otro momento mejor
—dijo Juan Gordal a Fran.
Ahora me arremango,
pero yo contaba con salir
ya de casa.


Aquella tarea no se

podía planificar. Cuando

surgía surgía. Limpiar

la nevera era una cosa
que no apetecía hacer

nunca y, por lógica,

sólo podía llevarse a cabo cuando se quedara
vacía. Sacar bolsas, paquetes y tuppers de modo habitual para después desmontar la nevera
y frotar era demasiado complicado y estropeaba a veces la comida. Si los Gordal Palacios
descubrían la nevera vacía, sí, o sí, se ponían a limpiarla.

Aquí están las baldas de la puerta, que voy a fregarlas en la pila—explicó Fran a su hermano.Y yo a limpiar entre las rendijas de las bandejas y a frotar la pared del fondo.

Al cabo de un buen rato de frotar y recoger, toda la nevera parecía como nueva. Sólo quedaba
barrer el suelo, que había quedado cubierto de los restos de la limpieza y fregarla por fuera.

Bueno, pues ya está hecho. Qué pesadez hacer esto—comentó Juan—. Nos habrá llevado
unos tres cuartos de hora, ¿no?
Nuestro protagonista miró su reloj y se sorprendió. Una vez más el realizar una labor
que no gusta hacer había hecho parecer el avance del tiempo mucho más lento de lo
que había sido en realidad.
Nos ha llevado diez minutos, Juan.¿De verdad? Entonces aún estamos a tiempo de hacer una compra y volverla a llenar.Qué bien, qué alegría ver nuestra labor deshacerse tan rápido.Cuando toca toca, Fran.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Límite 48 horas

 




Parece mentira, qué
jóvenes estaban
entonces—comentaba
Fran viendo a aquellos
dos actores de tanto
recorrido antes de
que se hicieran un
nombre,
Ya te dije yo
que esta película
te iba a gustar.

Límite 48 horas era

una típica comedia de

acción con el

esquema de dos

policías, o en
este caso, un policcía y un colaborador, de caracteres muy diferentes, que se ven
obligados a colaborar para resolver un caso difícil. El policía interpretado por Nick
Nolte, está decidido a atrapar a dos peligrosos criminales que ya han asesinado a dos
compañeros suyos en un intento anterior de darles caza. La única forma de hacerlo es
con la colaboración de un timador a baja escala, que tuvo problemas con los dos
criminales en el pasado. Las autoridades le permiten salir de la cárcel para colaborar
en la captura de los fugitivos, pero debe volver en 48 horas. Evidentemente, durante

la operación, ambos personajes van congeniando y ayudándose mutuamente en sus

respectivas situaciones.

Aquí Eddie Murphy hacía un papel divertido, pero sin llegar a los extremos de
después, que a veces se pasaba de histriónico y cargante —dijo nuestro protagonista.
Y Nick Nolte también queda bien en el puesto de policía duro. Es una historia muy típica de las pelis de acción pero es agradable de ver, ¿verdad?Bueno, no sé si en este momento era tan habitual el enfoque. También hay quien
dice que el tema racial tiene demasiada presencia.
Puede ser, pero yo creo que precisamente eso eran lo que querían los responsables
de la película, en esa época las tensiones sociales de los Estados Unidos estaban
muy presentes.
Y luego siempre está la cosa de ver a actores de recorrido en sus principios.Eso con el paso del tiempo, en aquel momento nadie lo pensó.Y además, ahora que lo pienso eso es cierto en el caso de Eddie Murphy , Nick
Nolte ya tenía cierta carrera a sus espaldas.
Bueno, en fin, una película de acción divertida. Las películas de acción es lo que tienen que ser.



Ficha de la película, aquí.

lunes, 4 de mayo de 2026

El grano

 

 

Muy bien, pues eso
era todo. Gracias
por su asistencia —dijo
aquel coacher o lo
que sea con
el cuál habían
citado a Fran en
su trabajo
No hay de qué, todo lo que sea para subir en el trabajo se hace con gusto—respondió nuestro
protagonista.
La verdad es que Fran estaba deseando pasar aquel trago. Es unja de las nuevas prácticas que
se ponen en marcha últimamente en las empresas. Una charla motivacional, o cursillo, o como
lo quieran llamar, teóricamente voluntaria pero que bien sabía Fran que si no acudía le tomarían
en cuenta en el futuro para ciertas cosas. Además había que preparárselas bien, vestirse como si
fuera uno a algo importante, etc. Era un alivio haber acabado con eso. Fran pasó al baño y
sintiéndose mucho mejor evacuó, más por la tensión soportada que por verdaderas ganas de
orinar y se dirigió al lavabo a lavarse las manos. Ahora sólo quedaba volver al puesto y...
¡un momento! ¿Qué era eso que veía en el espejo? Allí, en aquellas gafas que había llevado aquel
día porque las consideraba más adecuadas a la naturaleza del evento que las lentillas que solía
usar, había un enorme pegote blanco. ¿Cómo era posible que no lo hubiera visto ni se hubiera
dado cuenta en toda la jrnada? Se las quitó y observó que era nada menos que...¡un grano de
arroz! ¿Cómo había llegado allí? Seguramente de la cena del día anterior de huevos fritos con
arroz. Bueno, lo primero era limpiar bien las gafas pero... ¿había pasado a aquella charla tan
importante con un enorme pegote blanco en las lentes? Si era así la impresión no habría sido
muy buena. Pensando en ello y comiéndose la cabeza, Alejo, un compañero de trabajo, le
comentó:
Bueno, te has puesto de punta en blanco para todo. Espero que hayas contestado bien.No me he quedado en blanco —dijo nuestro protagonista traicionado por su subconsciente
que aún le hacía pensar en el pegote blanco.
Se nota que eres cuidadoso, inteligente... Seguro que han tomado nota, hombre.Espero que no —dijo Fran.


miércoles, 29 de abril de 2026

¡Es un extraño!

 

 

Pero no es el mismo
—comentaba Fran
con algo de
desasosiego
en la voz.
Pues ve a
reclamar, Fran.
No sé a quién.
A los del
cercanías, al
alcalde, a
un urbano...—respondió
Carolina Gordal
Fran estaba pendiente, como siempre que pasaba por esa zona desde hacía algún tiempo, del
gato negro de pelo largo de Atocha. Pero aquel día había otro enorme animal en su lugar. Un
gato regordete de pelo gris y negro en rayas. La verdad es que no había ninguna razón por
la que aquel gato fuera más o menos respetable que el otro, pero le creaba una extraña
intranquilidad a nuestro protagonista.
¿Es eso legal?—insistía Fran.No conozco la normativa, Fran—dijo Carolina—. Pero si, como tú creías, los de las oficinas
del tren cuidan al negro, este también habrá venido.
¿Pero tienen que ponerse allí, donde siempre está el otro?A ver, Fran, que son dos animales de la calle. Déjalos tranquilosPero es que no está el otro.Bueno, hombre. Ni que esto fuera Palestina con Israel. Es un puñetero gato que se ha ido. Al cabo de un rato, Fran terminó por asumir que el gato negro que él extrañaba no iba a
venir. Reanudó la marcha.
Espero que esté bien protegido en donde el tren.No, Fran. Los de la oficina son unos cerdos que han abandonado a su gato y lo han
cambiado por otro a capricho.
Bueno, a ver si está otro día. De momento aquí se queda éste.
-Pues resiste como los palestinos, qué quieres que te diga.





lunes, 27 de abril de 2026

El invento

 


Fran y Juan Gordal
observaban aquel
tenderete del
Rastro. Aunque
no contenía
comics
ni libros no
lo que ellos
buscaban
habitualmente
en sus visitas
al rastro, llamó
su atención,
ya que vendía
aparatos de tecnología antigua.
Algunos parecían sacados de películas de ciencia ficción de los 60 y 70 o de
las que ahora se llaman retro-futuristas.
Ya ves los teléfonos portátiles que había—dijo Juan—. Igualitos que los i-phone de
ahora.
Hombre, pero esa evolución quizás la imaginaran. Me sorprenden más las máquinas de
escribir eléctricas.
Yo llegué a tener una de esas.

Fran observó otro aparato que llamó su atención, ya que tuvo un período de vigencia muy
corto que él conoció:

Un télex. No duraron nada. El fax podía dar imágenes y en tiempos de internet ya son
como los carruajes de caballos.
Parece mentira, el telégrafo, uno de los inventos más revolucionarios de la etapa industrial
y ya no existe—dijo Juan Gordal

Y entonces Fran vio aquel aparato. Parecía una fusión de la máquina de escribir, una tele
muy primitiva, con una de aquellas pantallas gordas y un fonógrafo. Fran nunca había visto
un aparato similar:

¿Esto qué coño es? Parece un invento del profesor Bacterio.Pues yo tampoco lo sé. Vamos a preguntarle al de la tienda.


Mientras su hermano buscaba al dependiente, Fran escudriñaba el aparato a ver si encontraba
alguna toma de corriente o algo que le permitiera deducir su uso. Al fin vino juan con el
dependiente y señalando el aparato preguntó qué era y para qué servía. La respuesta del tendero
dejó atónitos a los hermanos:

Pues si os digo la verdad, yo tampoco sé qué es, pero por mi experiencia creo que podré
venderlo por 120 euros.
Fran y Juan se quedaron como en esas escenas de anime en que todos se caen de espaldas
cuando un personaje dice algi absurdo o sorprendente. Fran comentó:
No lo toques que los aparatos de Bacterio siempre provocaban catástrofes.


miércoles, 22 de abril de 2026

La mentira no sirve

 


Juan Gordal

devolvió a

nuestro

protagonista

aquella máquina

rasuradora

de barbas.
Se la pasaba

de vez en

cuando para

que la barba

no le creciera

más de la cuenta, para
que
«no se le pusieran barbas de integrista islámico», en palabras de Fran. Pero al
devolvérselo después de usarlo le hizo una pregunta, como mínimo, sorprendente.

¿Cuánto te has gastado en esta máquina nueva? Me alegro de que entrases en razón
sobre que la anterior era una mierda, pero te han debido soplar bastante.
¿Cómo dices? La máquina rasuradora nueva. ¿Cuánto te ha costado?


Fran miró sorprendido, pues no había habido ninguna compra. Era la misma rasuradora
con la que llevaba año y pico haciéndose los arreglos. Intentó explicárselo a Juan.

Fran, la anterior era blanca y yo te dije que no valía. ¿Cuánto te han soplado por una buena?De verdad que es la misma. La blanca se perdió hace mucho.Fran, esa no tenía ni caja y esta tiene. Venga, dímelo, que hay que controlar los gastos,

Lo cierto es que cuando hacía como año y medio Fran había comprado la máquina buena
había guardado la caja. Pero viendo a su hermano poco proclive a atender a razones,
decidió transigir.

Bueno, han sido 60 euros—dijo pensando para sus adentros que era un cobarde, pero
pensando que evitaría la confrontación.
¿Y para qué me dices una cosa por otra?

Fran comprendió que no iba a librarse en absoluto de las iras de su hermano y se lamentó
mil veces de haber cedido en aquella observación falsa. Ahora le tocaba aguantar a su
hermano crecido

Sabías que no iba a aprobar ese gasto ¿verdad?Eso no lo sé, pero lo que tengo claro es que no voy a volver a decir una cosa por otra.