—Bueno,
¿nos vamos a quedar aquí mucho tiempo más? —dijo Fran a los tíos
Paco y Maria Cristina.
—Se
lo tienen que comer, no podemos dejar que se lo quiten.
—Es
que son las nueve y media, tíos —contestó Carolina Gordal
Cárol
y Fran habían ido con sus tíos al Retiro a en una de sus visitas
semanales. Hacía tres horas y media que se habían sentado en un
banco para que los dos tíos ya mayores descansaran, pero entonces
habían descubierto un pistacho que intentaban picotear los gorriones
y las palomas alternativamente. La tía María Cristina había
decidido partir de un pisotón el fruto seco para que pudieran
comérselo al fin. Pero no quería en absoluto que se lo comieran las
palomas sino los gorriones. Y desde entonces llevaba el grupo sentado
viéndolo y la tía espantando a las aves más grandes cuando se
acercaban y tratado de que los pequeños gorriones se comieran el
fruto.
—Tía
—dijo nuestro protagonista—, cada vez que espantas a las palomas
se piran también los gorriones. Y de verdad, tenemos que volver ya a
casa.
—¡No
pienso dejar que estas petardas se lo lleven.
—¿Qué
se os ocurre para atraer a los gorriones, sobrinos? —preguntó el
tío Paco.
—Cuando
vuelva a casa y descanse y cene me será mucho más fácil pensarlo
—contestó Fran.
—A
ver si los que cenan son estos.
Los
dos hermanos todavía tuvieron que insistir un buen rato hasta que
sus tíos se decidieron a marchar. Al moverse aún la tía maria
cristina se volvió atrás a espantar a la paloma que acudía al
pistacho.
—¡Lárgate!
¡No es para ti!
—Tía,
en serio, déjalo, no es tan importante—dijo Fran mientas la
convencía definitivamente de irse.
Como
la tía comentaba que le había dejado frustrada el no haber visto a
los gorriones, y que no quería irse, Fran tuvo una idea:
—Míralos,
están picando.
—¿En
serio? Ya dije yo que me valdría la pena. ¿Dónde están?
—Se
han ido ya, tía—comentó nuestro protagonista haciendo gestos muy
ostensibles a Carolina de que no dijera nada.
Cuando
los dos hermanos emprendieron su marcha Fran dijo a su hermana lo que
ella ya imaginaba:
—No
han venido, pero es que si no no nos íbamos de allí ni pasado
mañana.
—Me
pregunto si esto no será ya de la edad.
—Bueno,
lo importante es que la hemos sacado de allí. Que ya se hacía de noche.