domingo, 23 de agosto de 2026

¿Hormigas vagas?

 


La gente mata
a las hormigas,
no las cría—decía
Carolina Gordal
a nuestro protagonista.
Bueno, pues
son animales
fáciles de
cuidar, que
se quedan en
su sitio y
que no hacen
ruido. De modo
que no veo por qué no puedo tenerlas.

Así fue la llegada a casa de los Gordal Palacios de aquella granja de hormigas. Fran se había
interesado por ellas viendo algunos videos de internet. No atenderían por su nombre ni le
recibirían como lo hicieron en su día Coll, Trece y más recientemente Diez, pero construirían
una auténtica ciudad a su vista y serían fáciles de mantener. En cualquier caso nunca se
aburriría de verlas.

Ahora voy a abrir el tubo de ensayo en el que venían —dijo Fran cuando acabó de poner
los accesorios del hábitat de su nueva y multitudinaria mascota.
¿Les pondrás nombre a todas?De momento hay quince y se espera que lleguen a ser casi 100 en un año. Creo que con
llamar Catalina la Grande a la Reina ya vale—dijo Fran, siempre con una gran curiosidad
sobre la historia de Rusia.

Cuando nuestro protagonista abrió el tubo en que llegaron los artrópodos empezaron a
moverse por la caja de forrajeo de su hormiguero. Las dejó y volvió tras una hora:
moverse por la caja de forrajeo de su hormiguero. Las dejó y volvió tras una hora:

¿Han comenzado ya a cavar galerías? —preguntó Carolina.Ya empezarán. Al día siguiente Fran volvió a mirar el hormiguero. Seguían sin salir. Bueno, ya
se decidirán
, pensó nuestro protagonista. Y así un día, y otro, y otro... Al cabo de
una semana Fran buscó en internet lo que ocurría.
Dicen que cuando quieran ampliar la colonia o cuando acaben el agua del tubo se
decidirán, que puede tardar varios días —dijo nuestro protagonista.
Joder, pues va a ser cierto eso de que las mascotas se parecen al dueño. Has logrado
las únicas hormigas del mundo que se quedan donde están sin hacer nada—comentó
Juan Gordal.
Eres un genio, has logrado hormigas vagas—añadió Carolina riéndose.Que no, coño, que dicen que es normal, que ya cavarán galerías.De momento con que salgan del tubo confórmate —dijo Juan. Fran se lo tomó a risa, pero lo cierto es que se pasó varias semanas preocupado observando
la tardanza de sus hormigas, hasta que por fin decidieron fundar su hormiguero.


miércoles, 19 de agosto de 2026

Sergio "Maravilla" Martínez-Kelly Pavlik: llega una estrella al peso medio

 

 

Y lo que le
costó que le
tuvieran en
consideración,
¿eh? —dijo
Juan Gordal
a Fran mientras
observaban
la victoria de
Sergio
“Maravilla”
Martínez frente
a Kelly Pavlik
en 2010.
No es que no
lo considerasen,
es que le tenían
miedo, porque
el riesgo de
derrota era muy
alto y por desgracia no daba las bolsas de otros.

El boxeador argentino afincado en España se presentaba aquel día 18 de abril de 2010 en
Atlantic City, para disputarle los títulos CMB y OMB a Kelly Pavlik, un boxeador conocido
por su tremenda pegada y que parecía ser un rival tremendo para asentarse en el peso medio,
al que había subido desde el Superwelter. Pero desde el principio Maravilla empezó a
moverse y le provocó ya de salida un corte en una ceja que supuso una gran ventaja para
el argentino.

 

Le dominó sin
piedad cuatro
asaltos—dijo Fran
Sí, aunque
luego Pavlik
parecía poder
recuperarse
en los tres
siguientes
—contestó Juan.
Hombre, yo
creo que
es normal
que un campeón
bueno como
Pavlik tenga
algún momento
bueno en el
combate, pero Maravilla tampoco llegó a pasar apuros.

Sí, aunque la pegada de Pavlik siempre estuvo allí, y Maravilla llegó a comentar que la

primera vez que Pavlik le alcanzó fue la única vez en su carrera que realmente quería dejarlo
e irse a su casa.
Bueno, hasta le tiró en el séptimo, pero más producto de un resbalón que de otra cosa. Y a
partir de allí, Maravilla recupera el aire y le somete otra vez de forma indiscutible. Y por si
había alguna duda le abre también la otra ceja.
Y aquí Maravilla parece que empezó de verdad a llamar la atención de las promotoras
más importantes.
Sí. Podríamos definirlo como una exhibición de domino, con algún momento que, además,
demuestra que el rival no era un piernas.
Quizás, pero es una lástima que eso no le diera dinero a Maravilla. Como siempre, este blog les ofrece un video del combate para que juzguen ustedes. ¿Qué
piensan? ¿La pegada de Pavlic es tan demoledora? ¿Maravilla merecía más atención?
Juzguen ustedes mismos.


Récord de Sergio "Maravilla" Martínez, aquí.
Récord de Kelly Pavlik, aquí.

lunes, 17 de agosto de 2026

El matriarcado antimóviles

 


—Bueno, pues aquí hemos quedado con la tía —comentó Carolina—. Ahora a armarse de paciencia, que ya sabes que es muy impuntual.

 —Por suerte ahora uno tiene cerca siempre algo para entretenerse—dijo Fran.


 Los dos hermanos habían salido aquella tarde con su vieja tía María Cristina y habían quedado en una zona concreta del Retiro. Fran se dispuso a observar su móvil en un aquel banco, pero una voz le interrumpió.


 —Estos van todos agilipollados, sin mirar otra cosa que el móvil


 Fran levantó la vista y vio que quien así hablaba era una anciana en compañía de una mujer joven que parecía ser su asistente. La anciana notó la mirada y reaccionó:


 —Perdona, hijo, que no eres tú, pero es que ahora van todos por la calle con la mierda del móvil sin mirar, te dan, cortan... Y sólo atentos al móvil

 —Bueno, bueno—dijo Fran y guardó el aparato de inmediato. Observó que Carolina que iba a hacer lo propio no se atrevió ni a abrir el bolso.


 La mujer siguió con su diatriba durante un espacio de como media hora o muy poco menos.


 —Si es que se está muy bien en el Retiro pero los atontados estos del móvil van sólo a ello...—peroraba la anciana.

 —Sí, pero ahora pondrán aquí la feria del Libro y...—decía su cuidadora pretendiendo cambiar de tema

 —Eso a ver si hace que la gente deje la mierda esa del móvil... y perdona hijo, que no iba por ti, ¿eh? Pero es que siempre están a ello y así es como se cae todo.


 Fran y Carolina observaban preguntándose si se le acabaría antes la gasolina o esa anciana o llegaría la Tía María Cristina


 —¿A qué mirabais el móvil mientras la esperabais? —dijo la anciana—. Hoy nadie piensa en otra cosa y así estamos...


 Por fin, la cuidadora de esa anciana la recogió y se movieron del banco. Fran observaba sin decir nada, y Carolina le apremió:


 —Bueno, ponte a mirar el móvil, si quieres. A mí después de esto no me han quedado ganas.

 —Creo que no lo cogeré hasta mañana. 

 —Si al final la vieja nos va a haber hecho un favor, ya verás.

 —Sí, bueno, al menos llama a la tía.

 —No, hazlo tú, que no quiero sacar el móvil.

 


miércoles, 12 de agosto de 2026

Una madre protectora

 

 Fran y Carolina Gordal observaron aquel revoltillo en las inmediaciones del estanque del Palacio 
de Cristal del Retiro. Varias palomas reunidas picoteaban algo antes de salir despavoridas. En un
momento dado Fran notó lo que pasaba:
Míralo. Es la polla de agua que se ha instalado aquí que las está echando una por una.Mejor gallineta, Fran, que ya sabes con ese nombre lo que pase. Le quitarán la comida o algo.

Pero Fran volvió
a notar lo que
pasaba. La negra
ave acuática
tenía un
minúsculo polluelo
escondido entre
tres hierbas altas.
Cada vez que una
paloma se
acercaba a una
cierta distancia
de su retoño, la
madre gallineta
la emprendía con verdadera furia contra ella.
O sea que está protegiendo al pollito. Se ve que las palomas le hacen algo —dijo Carolina.Pero es que resulta que: A) Las palomas son granívoras. No atacan a ningún animal. B) Aquí no paran de venir bandadas. Las polla se va a pasar jugando al corro de la patata hasta
que su cría crezca.
Bueno, no soy una experta, pero algo me dice que la gallineta tendrá un miedo justificado,
ningún animal se pone así por ponerse.
Otra paloma emprendió un vuelo histérico asustada por el ave de agua. Tan histérico que pasó
junto a la cabeza de Fran.
Al polluelo no sé, pero a mí sí que casi me dan.Pues ya sabes, cría una gallineta y que las espante.Sí, a ver que me hace si me acerco yo a su cría.


lunes, 10 de agosto de 2026

Yo leo mangas y eso

 

 

Pues aquí tienen joyas,
bocetos originales,
ediciones raras...
—comentó Juan a
esa chica joven
que le preguntaba
dónde estaban
los cómics en
el Rastro.

Fran observaba cómo su hermano intercambiaba sus

conocimientos con aquella veinteañera
vestida con una camiseta de Sailor Moon y el pelo

teñido. Era divertido porque Juan disimulaba
pero se veía que le estaban llevando los demonios con

aquella mozuela. Desde que la habían encontrado nuestros dos protagonistas habían observado

que no conocía nada de los comics Bruguera, que no sabía moverse por el Rastro, que los productos

que buscaba eran industriales...
Exactamente el concepto contrario del que abanderaban los dos hermanos.

¿Y cosas así, como figuras 3D, dónde podría encontrar?Pero vamos a ver—dijo Juan disimulando pero molesto de forma muy evidente para su
hermano —. ¿A ti te gusta el cómic o no?
Bueno, yo leo mangas y eso. Fran intervino y le indicó a la chavala dónde podría encontrar las figuras que buscaba. Luego
se quedó hablando con Juan:
¿Será la diferencia generacional? Es que yo no concibo que nadie que pretenda gustarle el
cómic no sepa de Larcenet, de Uderzo, de Bernet...—dijo Fran.
Se han criado en la era industrial y ya se creen.. Bueno, tú lo has oído, que el cómic es leer
mangas y eso.
Bueno, esa chica era muy joven, ya aprenderá. O no, porque acuérdate de esa camarera ya cuarentona que me vio con el extra de Hugo
Pratt y va y me pregunta qué tiene que ver con Toriyama.
Ya. Por lo menos eso nos alivia un poco de vernos como exageradamente Boomers. Puede uno no tener ni idea de tebeos, no pasa nada. Pero que no pretendan que la tienen, coño.


miércoles, 5 de agosto de 2026

La tía Maria Cristina una tarde en el Retiro

 

Bueno, ¿nos vamos a quedar aquí mucho tiempo más? —dijo Fran a los tíos Paco y Maria Cristina.

Se lo tienen que comer, no podemos dejar que se lo quiten.

Es que son las nueve y media, tíos —contestó Carolina Gordal


Cárol y Fran habían ido con sus tíos al Retiro a en una de sus visitas semanales. Hacía tres horas y media que se habían sentado en un banco para que los dos tíos ya mayores descansaran, pero entonces habían descubierto un pistacho que intentaban picotear los gorriones y las palomas alternativamente. La tía María Cristina había decidido partir de un pisotón el fruto seco para que pudieran comérselo al fin. Pero no quería en absoluto que se lo comieran las palomas sino los gorriones. Y desde entonces llevaba el grupo sentado viéndolo y la tía espantando a las aves más grandes cuando se acercaban y tratado de que los pequeños gorriones se comieran el fruto.


Tía —dijo nuestro protagonista—, cada vez que espantas a las palomas se piran también los gorriones. Y de verdad, tenemos que volver ya a casa.

¡No pienso dejar que estas petardas se lo lleven.

¿Qué se os ocurre para atraer a los gorriones, sobrinos? —preguntó el tío Paco.

Cuando vuelva a casa y descanse y cene me será mucho más fácil pensarlo —contestó Fran.

A ver si los que cenan son estos.


Los dos hermanos todavía tuvieron que insistir un buen rato hasta que sus tíos se decidieron a marchar. Al moverse aún la tía maria cristina se volvió atrás a espantar a la paloma que acudía al pistacho.


¡Lárgate! ¡No es para ti!

Tía, en serio, déjalo, no es tan importante—dijo Fran mientas la convencía definitivamente de irse.



Como la tía comentaba que le había dejado frustrada el no haber visto a los gorriones, y que no quería irse, Fran tuvo una idea:


Míralos, están picando.

¿En serio? Ya dije yo que me valdría la pena. ¿Dónde están?

Se han ido ya, tía—comentó nuestro protagonista haciendo gestos muy ostensibles a Carolina de que no dijera nada.


Cuando los dos hermanos emprendieron su marcha Fran dijo a su hermana lo que ella ya imaginaba:


No han venido, pero es que si no no nos íbamos de allí ni pasado mañana.

Me pregunto si esto no será ya de la edad.

Bueno, lo importante es que la hemos sacado de allí. Que ya se hacía de noche.





lunes, 3 de agosto de 2026

El método de Juan

 


Juan y Fran Gordal volvían de hacer una gran compra aquel sábado en el supermercado y de camino a la salida se preguntaban por cuál de las cajas de la línea saldrían.


Vámonos a esta —dijo Juan.

¿Esta? Bueno, de acuerdo—contestó nuestro protagonista—. Pero no veo razón para moverse allí ni...

Tú hazme caso.


Los dos hermanos se movieron y la cola avanzó tremendamente rápido. Juan le dijo a nuestro protagonista:


¿Ves en la caja donde ibas a ponerte tú aún no habríamos pasado del stand de las chuches. Mira donde está el que se puso antes que tú.

¿Y cómo sabías eso? —dijo Fran asombrado.

Porque la chica que atiende es más fea. Si la cajera es guapa va mucha gente y con muchos productos, pero cuando la cajera es más fea la gente rehúye.

¿En serio te has basado en eso?

Sí, en cualquier comercio cuando no veas claro cuál va más rápido, tiene menos gente, etc fíjate en las cajeras y ve por donde la más fea.


Fran salió del comercio riéndose y pensando en ello. También en que no era un buen chiste para contar en todas partes, pero de camino a casa vio una gasolinera, una panadería de las modernas con mil clases de pan y una pastelería y en todas ellas parecía cumplirse la teoría de Juan.


Pues podrían poner directamente orcos a atender y facilitaban mucho las cosas.

No, porque entonces la cajera fea no sería ninguna, hay que fijarse, Fran.

Claro, porque si no uno corre el riesgo de que la cajera cañón le ponga a mil en la cola.