miércoles, 15 de abril de 2026

Malos tiempos (Carlos Giménez, 2007)

 

 

Bueno, Carlos Giménez
siempre es un autor al
que hay que leer, pero
a mí tanto mal rollo
no termina de
atraerme—comentó
Juan Gordal viendo
la nueva edición de
Malos tiempos.
Tú tienes una
buena. Pero si no
esta sería mejor.

Malos tiempos

recoge las

vivencias del

autor madrileño

sobre el desarrollo

de la Guerra
Civil durante la resistencia de Madrid y las posteriores consecuencias de la destrucción
en tiempos de la posguerra. Aunque nadie dudaba de la posición de Carlos Giménez en
el conflicto, lo cierto es que se esfuerza por dar una visión lo más completa de todo
abarcando a veces las razones que pueden llevar a gente buena a sumarse a las causas
más deleznables, los excesos de ambos bandos y la relación entre la gente antes y después.
Todo ello con el dibujo expresionista al que siempre nos ha habituado este autor.

El decía que se esforzaba por ser objetivo, que no neutral. Que nadie le pidiera jamás
neutralidad ante el fascismo—dijo Juan.
Pues me parece una definición muy acertada. Claro, quién mejor que él mismo para
describir lo que hace—contestó Fran.
Luego me parece interesante el recurso que usa, de un hilo conductor a través de
una familia como visión principal, pero intercambiando muchos personajes e historias
entre medias.
Para mí lo mejor es poner en relieve lo que costó que Madrid cayera y lo que se
vivió después. Y cómo los cobardes y oportunistas estaban creciditos.
Yo creo sinceramente que era el mejor dibujante posible para esto, por su estilo, por
ser madrileño y por haber vivido al menos las consecuencias, ya que no la guerra en sí.
Bueno, desde luego esta compra sería interesante para cualquier aficionado al cómic.Sí, pero si no tiene la edición anterior—sentenció Juan.

Ficha del cómic, aquí.

lunes, 13 de abril de 2026

Los cables del apocalipsis

 


Fran buscaba una
nueva clavija para
colocar en la
antena de la
televisión. La que
había
se había abollado
y no se podía
conectar bien.
¿Dónde tienes
eso?—preguntó Juan—. ¿En
tu caja de herramientas?
No, eso lo tengo en un neceser aparte, con repuestos y demás para estos caso. Es este
gris que tengo a mi cabecera de la cama —respondió Fran.
Al abrir el neceser un montón de útiles para diversos aparatos, cargadores de hace dos
décadas de diferentes formas de toma, cables multicolores y baterías de aparatos que ya
ni se usaban salieron a la vista de los dos hermanos.
Todo esto si lo vendieras en un puesto en el rastro igual te daban como poco 30 euros
—dijo Juan.
Lo sé, pero es que tengo la idea de que aún van a ser útiles.Sí, útiles ocupándote la bolsa y no dejándote ver las clavijas. Bueno, ¿me las pasas?Ten, aquí están. Juan colocó la clavija, pues según él todo lo que había ocurrido era culpa de nuestro
hombre que no había sabido colocar la anterior y al acabar reanudó la conversación.
Me dirás para qué te es útil a estas alturas un cargador de batería para enchufes británicos.Pues eso precisamente creo que es de lo más útil. Si yo tirase algo serían esos cables de
colores.
Bueno, pues tíralos.¿Y si un día necesitamos cable eléctrico qué?¿No lo has necesitado desde que se usaban ese tipo de adaptadores y cargadores y lo
vas a necesitar ahora? Si no quieres tirarlo al menos llévalo al Rastro.
Que no, Juan, que vale la pena tener repuestos.De acuerdo, cuando nos invadan los marcianos será muy útil. A veces Fran se sentía tentado de hacer lo que le decía su hermano, pero algo le llevaba
a seguir manteniendo ese repuesto. ¿Llegaría el día en que lo usara?


miércoles, 8 de abril de 2026

Un acierto no hace quiniela

 

 

¡Pues menos
mal que
cerraron aquel
día el Retiro!
—decían los
transeúntes
viendo aquel
enorme árbol
caído.
La tormenta
debió sr algo
digno de verse.

Aquel paseo por el Retiro de Fran y Carolina Gordal les estaba permitiendo ver los efectos
de los últimos temporales de viento y frío sobre la ciudad. Con gran estupefacción
observaron la caída de aquel roble, que tal creía Fran que era el árbol, y los trabajos para
levantarlos.

Por una vez parece que cuando cerraron el parque tenían motivos para ello—dijo Carolina.El boquete que ha dejado, porque todas las raíces del árbol está por los aires es tremendo.Por lo menos no había nadie debajo.Y ahora habrá que esperar varios meses a que lo dejen en condiciones


Fran repasaba mentalmente todo lo que aquello suponía: los daños personales, los más
importantes, por suerte, se habían evitado. Los daños materiales parecían estar en vías
de solución. De modo que aquel incidente parecía haberse resuelto sin problemas.
Pero entonces oyó a uno de los viandantes insistir:

Tantos palos que le han dado al alcalde por cerrarlo, tenía toda la razón.

Aquí Fran se estremeció. Porque si bien era suerte que en aquella ocasión en concreto el
cierre del parque era motivado, no olvidaba nuestro protagonista que el Retiro había
cerrado al público con motivo del calor, del frío, de la lluvia... Así continuamente fuera
cual fuera el tiempo que hacía. El día de aquella ventisca nadie se hubiera quejado. Pero
ahora resulta que los responsables del parque podían exhibir un acierto que habían tenido
como justificación de todo. Fran volvió a oír a más paseantes insistir en aquella idea. Pues
esto, pensó, se creerán millonarios en cuanto acierten una en la quiniela.




lunes, 6 de abril de 2026

Los restos de la fiesta

 


Bueno—dijo Carolina Gordal a nuestro protagonista en el supermercado—, ¿lo quieres

 blanco, negro o mixto?¡Joder! Como los huevos normales y encima con
una opción más.
Los Gordal Palacios hacían la compra típica del
lunes de pascua que incluía forzosamente el
famoso huevo de chocolate o una mona, según
las apetencias de cada uno. Descartado un huevo Kinder, que los hermanos veían igual que los
del resto del año, pero más grande, tocaba escoger entre todos.
Yo creo que lo más propio es uno de chocolate de los de toda la vida—comentó Fran—
. Dejémonos de florituras de que si colorines, sabores, etc.
Lo que quieras. Entonces negro monocolor ¿no?Eso es. Y a cerrar la semana santa como debe ser.¿Has hecho todo lo que te gustaría?Bueno, se me ha quedado la cosa de que tendría que haber visto alguna peli bíblica más.Si te las sabes de memoria. Anda, esta noche, después de comernos el huevo, voy a ver la tele
y se acabó.

Fran pensaba en la programación del lunes, que no era de su agrado, y en dedicarse a la
lectura de cómics que entre compras y visitas a la biblioteca había acumulado, antes de
reincorporarse a sus tareas cotidianas. Sin embargo al volver a casa y mirar el internet,
descubrió que cierta cadena aún iban a poner Sansón y Dalila, un último coletazo de las
películas propias del tiempo de la pascua.
lectura de cómics que entre compras y visitas a la biblioteca había acumulado, antes de
reincorporarse a sus tareas cotidianas. Sin embargo al volver a casa y mirar el internet,
descubrió que cierta cadena aún iban a poner Sansón y Dalila, un último coletazo de las
películas propias del tiempo de la pascua.

¿Y hasta el final vas a tener que estar con tus manías del cine bíblico?—preguntó Carolina.Bueno, tú dijiste que hoy verías la tele, pero no dijiste qué.


miércoles, 1 de abril de 2026

Aplazamiento de las torrijas

 


¡Qué orgullo el

que sentía Fran

viendo su obra

de las tres

últimas horas!

Allí, ante sus
ojos estaban

las torrijas que

había preparado, el almíbar que les echaría y algo de la leche
aromatizada y sazonada que había usado para empapar el pan. Ahora quedaba lo más
difícil, recoger la cocina tras el uso de pan, huevos, sartenes, mucho aceite, y botecitos
varios de canela y otras especias dulces.
ojos estaban las torrijas que había preparado, el almíbar que les echaría y algo de la leche
aromatizada y sazonada que había usado para empapar el pan. Ahora quedaba lo más
difícil, recoger la cocina tras el uso de pan, huevos, sartenes, mucho aceite, y botecitos
varios de canela y otras especias dulces. Sin embargo todo esto era mucho más
llevadero pensando en lo bien que quedaría con sus hermanos y con quien probara sus
torrijas. Pensó primero en echar ya el almíbar y el azúcar y canela que le agregaba a su obra,
pero pensó que seguramente el almíbar aún estaría caliente y además el pan y la humedad
borrarían todo resto de los ingredientes sazonadores. Se dedicó entonces a recoger la
cocina y al acabar volvió a observar su fuente de dulces propios de aquella época y el
almíbar. La leche que había sobrado, pensó, sería un excelente desayuno o merienda para
el día siguiente. Fran ya tiraba cada día suficientes desperdicios en su trabajo como para
desaprovechar esa leche aromatizada. Así que lo guardó todo y esperó a que Juan y
Carolina volvieran de sus quehaceres. Cuando acabaron de tomar el pescado de la noche,
nuestro protagonista les anunció el postre especial.

Pues es una suerte que tú sigas haciéndonos las torrijas⸺comentó Carolina.Pero están un poco secas, ¿no?⸺se quejó Juan.Tranquilos. Ahora les echo el almíbar.


Nuestro protagonista acudió a la cocina donde lo había dejado y se preparó para remojar
el postre pero... no podía creerlo. El almíbar presentaba una capa de algo que parecía aceite
sucio en la superficie. Fran no daba crédito.

¿Por qué tardas tanto?⸺preguntó Juan.Es que el almíbar se ha estropeado dijo nuestro protagonista.


Los tres hermanos intentaron sacar esa capa superficial del líquido edulcorante sin
conseguirlo. Al final Fran tuvo que asumirlo:

No se puede arreglar. Hay que preparar otro almíbar.¡Joder, Fran! ¿Nos quedamos sin torrijas hasta mañana?⸺dijo Juan. Bueno, el almñibar se hace rápido y fñacil⸺intervino Carolina.Sí⸺admitió nuestro protagonista⸺pero habrá que enfriarlo.Déjalo tapado esta vez y que no le caiga nada⸺dijo Juan⸺. Pero ahora nos
quedamos sin torrijas.
Bueno, pero mañana estarán, no te pases con él ⸺dijo Carolina. Fran también pensaba que ese accidente tendría arreglo en algunas horas, pero se fue a
dormir rumiando su sensación de fallo tremendo ante sus hermanos. Por lo menos, cuando
la tía Maria Cristina, Coralia, Rafael, y el resto de gente de fuera de la casa que probaría
las torrijas se las llevara a la boca ya estarían en condiciones.



lunes, 30 de marzo de 2026

Ideas para la Semana Santa

 


Con varios días libres de

Semana Santa por delante,

Francisco Gordal

organizaba el mejor
modo de celebrar esas

fiestas. Tenía una

lista de las películas

que pondrían las

sucesivas
cadenas, los

ingredientes de

las torrijas preparados,

y una idea de quienes estarían libres esos días. Juan, por sus obligaciones laborales, no iba a

estar libre los mismos días que él, pero Marcelo, Carolina y varias personas más seguramente

le ofrecerían alternativas de ocio. Habría que tener cuidado de no encontrarse procesiones

o celebraciones por la calle esos días, pero había exposiciones, actos de cómic, y un sin fin

de películas, series y comics para disfrutar. En todo esto pensaba nuestro protagonista

cuando veía por la calle puestos de venta de palmas de pascua y anuncios de procesiones.

Aquella noche empezaría con una de esas famosas del Hollywood clásico que las cadenas de

televisión consideraban ligadas a esa época.

Te van a salir por las orejas. No paras de vértelas todos los años⸺le dijo Carolina.Bueno, y las procesiones son siempre iguales y bien que hay devotos que se las tragan
una y otra y otra vez⸺respondió nuestro protagonista.
Lo que nos haría falta sería salir para la playa, como hace mucha gente. Ni en agosto se
ve Madrid así de vacío.
Bueno, pero no hace tanto calor como en agosto, y a veces se agradece poder uno moverse
por la ciudad.
Bueno, tú estás muy hecho a esto. No parece que sea mala época para ti.

Entonces llamaron al teléfono fijo. Carolina acudió a cogerlo. No paro de negar y poner pegas
a quien fuera que estuviese del otro lado. Al colgar dijo con una sonrisa burlona:

Fran, que dice la tía Maria Cristina que ya tiene la lista de todos los oficios de esta
Semana Santa y que te va a llevar.
¡¿Qué?!⸺gritó sobresaltado nuestro protagonista⸺. Dile que ni hablar, que van
a poner Ben-Hur, Espartaco y que hay exposiciones...
Ya lo he intentado, pero dice que tiene cojido el sitio y que vas a ir.Pero si eso era mamá. Yo no voy...Pues nada, hablas tú y se lo explicas. Para mí ha sido como hablar con una pared.

Nuestro protagonista observó cómo toda su idea para aquella semana se ponía en entredicho
de forma abrupta. Ahora la primera labor para esta semana era encontrar alguna forma de
librarse de la tía. Era una tarea ardua y desagradable. Encima esta no me la pagan, pensó
para sus adentros nuestro protagonista.



martes, 24 de marzo de 2026

Una costumbre perdida

 


Juan y Fran Gordal
observaban aquel
arreglo que
recientemente habían
hecho en la casa de
los Gordal Palacios.
Aquellas baldosas
que continuamente
se rompían y que
tantas veces
habían intentado ellos
y Carolina arreglar, a
veces con la
colaboración de
Rafael
, por fin
estaban bien colocadas. Los tres hermanos habían llegado a la conclusión de que lo mejor
era gastar algo más de dinero y que lo hiciera un profesional. Tras algunos problemas, en
los que incluso habían llegado a sufrir el abandono de un albañil que, sencillamente, se
había olvidado del trabajo que habían concertado, al fin Carolina encontró un operario
que se ocupó del asunto. Acababan de pasar dos días sin poder llegar bien al cuarto de
baño, dado que esa parte del pasillo no debía ser pisada para que el cemento fraguara. Pero
por fin estaba ahí la obra hecha. Los dos hermanos no pasaban de comentarlo:
Parecía que no, pero nos ha limitado el estar con esas baldosas rotas ¿eh? —comentó
Juan.
¡Joder que parecía que no! Andar con miedo de romper algo, esquirlas aquí que se
te metían en los pies, temor cada vez que uno salía del baño para no cortarse...
Bueno, todo eso ha terminado.Y las baldosas, que hemos traído 18 veces, y el cemento... La verdad es que yo creo
que deberíamos haber pagado antes, como a la tercera vez que intentamos arreglarlo
o así.
Bueno, y t olvidas del lío que era entrenar y hacer los ejercicios, porque una zona
del pasillo no podía pisarse y no teníamos sitio para los dos
Hablando de eso, ¿entrenamos ahora?Eso.


Y los dos hermanos realizaron por primera vez en mucho tiempo sus series de
abdominales, las pesas y todos los ejercicios que tan buen resultado les habían
dado durante mucho tiempo. Al final estaban muy satisfechos de haber vuelto a hacerlo.

La verdad es que te echaba de menos—dijo Fran.Pues otra vez a entrenar como solíamos.O quizás no. Dependerá de nuestros horarios de trabajo.