lunes, 9 de marzo de 2026

Partidos ordinarios e importantes.

 

 

¿Pero eso no
era en la final
 de copa el 18
 de abril?—preguntó
 Juan Gordal 
a nuestro 
protagonista.Sí, eso es lo que importa. Si te digo la verdad los partidos de liga de este año ya casi
 ni me acuerdo de ellos—contestó nuestro protagonista.

Tras más de 10 años donde se habían ganado otros títulos y conseguido grandes cuotas
de protagonismo, el Atlético de Madrid volvía aquel año a una final de Copa de Rey. En
la otra semifinal esperaba la Real Sociedad, que por esas cosas del calendario, también
era el rival de aquella jornada de liga. Pero estando el equipo a muchos puntos de la
cabeza y parecía que con la clasificación de Champions a buen recaudo, casi ni se acordaba
nadie de ellos.

Igual perdéis el partido porque conviene jugar al despiste de cara a la final de 
Copa—dijo Juan.Con todos los medios y la información que hay ahora no sé yo si jugar al despiste
 sigue siendo posible—comentó nuestro protagonista.Como gane el Atleti este partido y pierda la final te vas a quedar con una cara de 
tonto que no veas.Bueno, ya lo pasamos con las finales de Champions, que le ganábamos al Mandril todos
 los partidos menos justo los más importantes.. Por cierto, de Champions a Copa del Rey 
y del Real a la Real parece que hemos disminuido un poco de categoría de rivales y títulos 
por los que luchamos.Pero también sigue el equipo en la Champions.Y si pasa esta ronda, que debería pasarla, otra eliminatoria con el Barça, con lo que nos
 hizo sufrir. Y necesitaremos que tengan otro mal día, y no creo que eso pase dos veces.
Aunque ya les ganamos eliminatorias de Champions hace poco.
 —Es un bucle Barça/Real Sociedad.Y con dos partidos de liga entre medias con ellos de los que nadie se acordará. Lo 
importante es ganar esa final y esa eliminatoria.Y perder todos los partidos de liga de aquí al final.No, perder esos no, ganar los de Copa y Champions—sentenció Fran.


miércoles, 4 de marzo de 2026

Anuncio primaveral

 

 

¿A que ya veis
 la dedicación 
que he tenido 
con las plantas
 con otros ojos?
—preguntó 
nuestro 
protagonista 
a Juan y Carolina.Bueno, porque
 te haya salido 
una flor, no te vengas arriba—respondió CarolinaUna flor con la dedicación que has tenido con las plantitas es lo mínimo—añadió Juan.

Había costado, y además tampoco era por la primavera, que seguía estando a un mes
de distancia, pero en esa maceta, los jacintos de tres colores de Fran comenzaban a
lucir su mejor aspecto. Y además su perfume era percepctible por toda la terraza. Fran
había hecho fotos y se las había mandado a casi todos sus conocidos.

¡Hasta la tía María Cristina ha dicho que es precioso y además anuncia la 
primavera!—comentó Fran.Los jacintos son muy fáciles. Raro era que no te salieran —añadió Juan GordalSí, no tengo ningún mérito. Es la primavera que no ha llegado, que son muy fáciles 
y el Sursum Corda.Bueno, la verdad es que es bonito y que a mamá le encantaría—afirmó Carolina.Y cuando Juan se levanta, yo creo que hasta desde su habitación verá el perfume.

Fran observó el resto de las plantas que cuidaba y observó que otras, como tulipanes
y narcisos estaban próximas a dar también flor. Cuando llegara efectivamente la
primavera aquella terraza iba a lucir un aspecto espléndido.

¡Hasta los vecinos han dicho que he mejorado la casa!—comentó Fran.Bueno, a ver si no te florece ninguna más, que estás muy crecidito.En primavera alguna más florecerá —sentenció nuestro protagonista.




lunes, 2 de marzo de 2026

Tecnología obsoleta

 

 

No los estás
 usando, Fran. 
Yo te los 
compré para 
que avisaras 
de ciertas 
cosas—dijo 
Juan Gordal 
a nuestro 
protagonista.Ni tú tampoco
 llevas siempre uno. Bueno, son juguetitos, pero no nos hacen mucho
 servicio.

Aquellos walkie talkies de plastiquete de los chinos del barrio habían sido una singular
compra de Juan las últimas navidades. Con ellos esperaba que Fran le comunicara
continuamente su situación, lo que iba a hacer, las habitaciones que iba a ocupar... Pero
la realidad se imponía.

Son juguetitos, no son aparatos profesionales, Juan. Se oye a muy poca distancia y con 
muchísima estática. Si desde la cocina te llamo al baño no te enteras—explicaba Fran.Pues te aseguro que en épocas no tan lejanas veíamos esto y flipábamos.Ya, si yo no soy tan niño. Yo vivía en los 80. Pero las cosas han cambiado.No todo, tú sigues sin enterarte cuando te llaman ni entonces ni ahora.Además hay quien los sigue usando en sus trabajos. Supongo que por temas de factura, 
de secreto de las comunicaciones o algo así.Pero no estos.

Fran se preguntaba si a los niños ya nacidos en el siglo XXI aquel juguete les entusiasmaría
en una época en que ya disponían de tablets, móviles y miles de aparatos de comunicación
más eficaces.

Bueno, supongo que les atraerá ver cosas antiguas. Yo también jugué con clics de 
playmobil de diligencias del siglo XIX y similares.Y tú siempre dices que a un crío de menos de 16 años no le darías un móvil.Si con este plastiquete te tiene que decir el crío dónde va, no puede salir más que a la esquina.Bueno, pero tú con ellos no avisas ni en su rango de acción. A ver si los usas.En cuanto me digas cómo se le instala el Whatsapp.Pues en los 80 esto era lo más en comunicaciones.Sorprendente cómo evoluciona la técnica.


martes, 24 de febrero de 2026

El diablo sobre ruedas (Steven Spielberg, 1971)

 


La verdad es que es
un argumento muy
 simple, pero el
 terror y el 
suspense están 
muy 
logrados y se 
mantienen hasta
 el final—comentó 
Fran Gordal al 
acabar aquella emisión de 
El diablo sobre Ruedas.
Bien mirado, no es más que una persecución en carretera prolongada—respondió Juan.
Que siempre ha dicho Spielberg que rodar persecuciones fue su primera ilusión en el cine.

En este largometraje de 1971, el director más taquillero de la historia del cine se presentaba
ante el gran público con una historia extraña sobre un hombre que en un rutinario viaje por
carretera tiene un rifirrafe con un enorme camión tráiler que desde ese mismo momento se
dedica a perseguirlo con la intención, cada vez más clara, de matarlo en un accidente en
carretera. El viaje y las impresiones del protagonista se convierte en una aventura de mucha
tensión y muy entretenida para el espectador.

Aquí lo tradujeron como El Diablo sobre Ruedas, que en el original era Duel. Y está bien
 hecho porque Spielberg llega a conseguir que ese camión parezca un ser fantasmal y
 diabólico—dijo Fran.
Tanto que Spielberg usó los mismos efectos de sonido en Tiburón, casi como un rugido
 animal.
Y al conductor del camión no llegamos a verlo en ningún momento.
El actor Dennis Weaver queda muy bien, porque además lo grande de este papel es que 
es un hombre muy del montón, que da la impresión de que podría ser cualquiera.
Y parecen estar en un mundo aparte casi toda la película. Cuando entran en un bar o 
cuando se para el hombre a repostar o a pensar es como si de golpe se volviera a la tierra.
Además con toda la vida en carretera que hacen los yanquis esto a ellos les debió flipar.
Y bueno, el chaval ese, ese tal Steven  Spielberg pues parece que sí tenía capacidades 
para esto del cine, ¿no?
Y tras rodar su famosa persecución por fin pudo ser feliz.

Ficha de la película, aquí.

lunes, 23 de febrero de 2026

Carolina y los dátiles

 


Fran se levantó aquel día y se dispuso a desayunar. Como era su costumbre se sirvió una
ración de fruta y entre ella, unos cuantos dátiles de los que habían traído él y su hermano
Juan en su última compra. Cuando se fue a servir encontró unos restos de varios huesos
de dátiles.

Ahí os dejáis todo al comer—dijo Carolina 
Gordal—. Y encima a ver  por qué habéis
 traído tantos.Trajimos un paquete de los que había en el estante. Así es como vienen.Vamos a estar comiendo dátiles hasta que no salgan por las orejas y luego tendré yo 
que recoger los huesos.Bueno, no me vengas con esa, que tú también has cogido, ¿eh?He cogido tres y no lo he dejado todo lleno de huesos.De eso ya hablaremos con Juan, pero no creo que duren más de cinco días.

Fran se tomó su desayuno y recogió los restos. Luego llevó a la cocina los restos y los
platos de su desayuno y encontró a Carolina tomando un bol de uno de sus cereales de
herbolario con tres dátiles.

Bueno, parece que no te disgustan tanto, que no paras de comerlos.Porque si no no los vamos a quitar de encima ni en un año. Y no me los dejo por ahí.

Posteriormente Fran se puso a preparar la cena, pero cuando los sirvió encontró a su
hermana comiendo una enorme ración de dátiles.

Está visto que no se pueden traer, porque a ti te crean adición—dijo Fran.Ahora consumir los alimentos es adición. Si no hubierais traído dos kilos...Vale, pero cuando acabes recoge los huesos, que si no mañana me encuentro yo en 
el desayuno más de los que había en los palmerales de  Túnez—sentenció Fran.



 
 

miércoles, 18 de febrero de 2026

Una isla no tan lejana

 


Mientras realizaba una limpieza en su cuarto, nuestro protagonista pensaba en los diversos enseres

que, como siempre que realizaba ese tipo de tareas, aparecían en los rincones más
inverosímiles. Algunos parecían lógicos, como bolígrafos, monedas, u otros objetos que uno
lleva en los bolsillos y a los que no presta atención. Siempre aparecían monedas, a veces en
cantidades que te arreglaban alguna compra menor. Fran pensaba que podría hacer un mapa
de su cuarto como si fuera una suerte de isla del tesoro. La verdad es que los hallazgos seguían
una cierta lógica: bolígrafos y lapiceros solían aparecer bajo la mesa de trabajo. Las monedas
entre la cama y la pared, dónde nuestro protagonista solía echarse para leer o descansar. Las
prendas de ropa con las que ya no contaba en lugares recónditos de los cajones. Pensaba que
debería poner en su imaginado mapa las distancias, los procedimientos y alguna especie de
trampa para disuadir a los intrusos. Y luego esconder bien el mapa para que nadie pudiera
dar con él. En un momento dado se puso a dibujarlo pero luego pensó que, de todas
formas allí donde lo tenía, en su cabeza, era el mejor lugar para esconderlo. Además todo
aquello le estaba distrayendo de su tarea. Se puso a la «búsqueda del tesoro» y reanudó su
limpieza. Luego también habría que hacer una lista de herramientas y armas necesarias
para poder emprender la búsqueda. En vez de palas y picos haría que llevar una escoba y
un recogedor. Y tener cuidado de dónde se dejaban los enseres para no cubrir nada que se
estuviera buscando. Con todo esto pensaba que le faltaba también un escondite para un
cargamento de ron de especial calidad. Y entonces en un reducto del hueco de la pared y
la estantería apareció lo que jamás hubiera esperado encontrar: una botella de medio litro
de coca-cola sin abrir. Seguramente se la habría llevado allí su hermano Juan en algunas
de las sesiones de lectura y merienda que solía darse. El caso es que gracias a ello, Fran
había completado su fantasía y podía decir que ya tenía terminado su rudimentario
mapa del tesoro.

Bueno, una botella de ron centenario tiene más glamour, aura, o como quieran 
llamarlo, pero para un pirata de baratillo como soy yo esto ya vale.


lunes, 16 de febrero de 2026

Lo respeto, pero no lo entiendo

 


Tras realizar las tareas que tenía pendientes para aquel día, Fran regresó a casa
y se dispuso, siendo viernes como era a ver la película que pusieran en alguna
cadena de televisión. Solía consultar y elegir entre las de dos emisoras, que aquel
día de la semana eran dadas a emitir una cine clásico en general, y la otra español.
Llegó a casa y observó que su hermano Juan trabajaría aquel fin de semana, y se
acostaría consecuentemente pronto, y Carolina Gordal había vuelto a irse a casa de
Rafael, de modo que podría ver la película con completa tranquilidad y sin molestar
a nadie. Sin embargo, al consultar la película de cine clásico vio que alguien
tenía otros planes. La película a emitir sería My Fair Lady, película que Fran había
visionado ya por ser una obra maestra, o eso decían de su género, el musical, que
se alegraba de haber visto, pero en ningún caso deseaba volver a tragarse. En la de
cine español, aquel día habían optado por un concurso de comparsas de carnaval.
Así que todo su plan se había ido por los suelos. Por suerte, Fran era una persona
con muchas alternativas y ramas que tocar en sus gustos de ocio, pero mientras
pensaba qué libro, cómic, o película online se disfrutaría en lugar del cine,
dejó un par de las comparsas y bueno, habría que respetar todos los gustos y sabía
perfectamente que había gente muy fanática de los carnavales, pero ver a gente
adulta vestía de payaso Micolor haciendo versiones pretendidamente locuaces o
eróticas de canciones populares le resultaba un tanto grotesco y, sobre todo,
no entendía cómo había gente que podía preferirlo al cine. Al final se decantó
por un libro que recientemente había adquirido sobre la historia de su ciudad


Lo respeto pero no lo entiendo⸺ dijo repitiendo a Julio Maldonado, Maldini.