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lunes, 9 de marzo de 2026

Partidos ordinarios e importantes.

 

 

—¿Pero eso no
era en la final
 de copa el 18
 de abril?—preguntó
 Juan Gordal 
a nuestro 
protagonista.
 —Sí, eso es lo que importa. Si te digo la verdad los partidos de liga de este año ya casi
 ni me acuerdo de ellos—contestó nuestro protagonista.

Tras más de 10 años donde se habían ganado otros títulos y conseguido grandes cuotas
de protagonismo, el Atlético de Madrid volvía aquel año a una final de Copa de Rey. En
la otra semifinal esperaba la Real Sociedad, que por esas cosas del calendario, también
era el rival de aquella jornada de liga. Pero estando el equipo a muchos puntos de la
cabeza y parecía que con la clasificación de Champions a buen recaudo, casi ni se acordaba
nadie de ellos.

 —Igual perdéis el partido porque conviene jugar al despiste de cara a la final de 
Copa—dijo Juan.
 —Con todos los medios y la información que hay ahora no sé yo si jugar al despiste
 sigue siendo posible—comentó nuestro protagonista.
 —Como gane el Atleti este partido y pierda la final te vas a quedar con una cara de 
tonto que no veas.
 —Bueno, ya lo pasamos con las finales de Champions, que le ganábamos al Mandril todos
 los partidos menos justo los más importantes.. Por cierto, de Champions a Copa del Rey 
y del Real a la Real parece que hemos disminuido un poco de categoría de rivales y títulos 
por los que luchamos.
 —Pero también sigue el equipo en la Champions.
 —Y si pasa esta ronda, que debería pasarla, otra eliminatoria con el Barça, con lo que nos
 hizo sufrir. Y necesitaremos que tengan otro mal día, y no creo que eso pase dos veces.
Aunque ya les ganamos eliminatorias de Champions hace poco.
 —Es un bucle Barça/Real Sociedad.
 —Y con dos partidos de liga entre medias con ellos de los que nadie se acordará. Lo 
importante es ganar esa final y esa eliminatoria.
 —Y perder todos los partidos de liga de aquí al final.
 —No, perder esos no, ganar los de Copa y Champions—sentenció Fran.


lunes, 1 de diciembre de 2025

No son los Reyes Magos

 


Por favor, Apollo,
 Haaland sigue la 
misma dieta y 
creencias que
 Llorente y dijo 
que quería juhgar
 en España. Ahora 
no hay motivo para no hacerlo. Éste era uno 
de los mensajes que en los últimos días veía nuestro protagonista si miraba por 
internet y las redes la actualidad de su equipo. Recientemente un fondo buitre
 norteamericano había comprado las acciones del Atlético de Madrid, poniendo 
en relieve el valor del club, cosa que ya conocía nuestro protagonista, pero 
con clara intención especulativa y sin interés ninguno en ningún proyecto 
deportivo. Pero parecía que muchos no se daban cuenta de esto. Especulaban día
 sí y día también con el superequipazo y los cracks que iban a venir. 

 ⸺¡Es que parece lo de ¡Bienvenido, Mister Marshal!, no me jodas. ¡Como si los 
yanquis hubieran tocado alguna vez algo sin echarlo a perder! ⸺gritaba nuestro
protagonista.
 ⸺Bueno, pero para aumentar el valor del club y venderlo supongo que tener buenos 
jugadores ayudará ⸺le comentó Juan.
 ⸺¡Por Dios, Juan! Me parece mentira que tú, que siempre has tenido muy claro 
este asunto de la pasta me digas eso a mí. Como si no lleváramos años de Giles y
 Cerezos conformándose con quedar terceros y trincando! ¡Y espérate que por alguna 
cábala de esas que sólo se les ocurren a esta gentuza no les salga más rentable el 
descenso!
 ⸺Pues ya ves, años clamando por el fin de los Giles y Cerezos, como tú dices, 
y lo que viene después tampoco te gusta.
 ⸺¡Es que esa es otra! ¡Los Giles y Cerezos de momento siguen! Algunos
 pidiéndoles como si fueran los Reyes Magos y ni siquiera han sido capaces no
 ya de traer algo bueno, sino de quitar lo malo!
 ⸺Bueno, después de todo es Black Friday y nos acercamos a la navidad 
⸺dijo Juan⸺. Siempre hay quien se ilusiona con eso. 
 ⸺Eso será, que la ñoñería navideña también llega al fútbol⸺concluyó Fran.


domingo, 17 de agosto de 2025

Otra vez

 


Tras el partido tocaba repensar la sensación general del verano y Fran no las tenía todas
consigo. Para bien o para mal la liga había empezado y se confirmaban las sensaciones
que tenía en las últimas semanas nuestro protagonista.

 —Con 22 jugadores no podemos aspirar a
 nada—comentó nuestro protagonista.
 —No hace tanto estabas muy contento con 
los fichajes que llegaban—le recordó Carolina.
 —Porque empezó bien la cosa y parecía que los de los despachos tenían intención de
 hacer algo diferente. Trajeron jugadores jóvenes, buenos y prometedores. Y las ventas
 también parecían buenas y necesarias. Pero al final vender más de lo que se trae, el 
Raspadori ese que por favor estoy esperando que alguien me diga lo que pinta y una
 plantilla de 22 jugadores y descompensada. Y que no me vengan con hostias que este
 año había más dinero que nunca. Yo no sé quién es el que manda en el Atleti ni qué
 busca exactamente pero, desde luego, parece que el equipo no es lo que le importa.
 —Bueno, ha empezado la liga. Por un sólo partido no vas a tener todo ya decidido.
 —No es el partido. Es la sensación esta de bucle infinito, de que no hay manera de salir,
 de que tienen que tirar siempre con lo mínimo. El Barça, oficialmente en la ruina, tiene
 25 jugadores y mucha mejor calidad que los nuestros.
 —Bueno, no me negarás que con Morata y los retales de 35 años la cosa era peor.
 —Pero como se lesionen uno o dos lo tenemos crudo. Y Giménez y el Cardoso ese 
ya han empezado.
 —Tú nunca estarás contento hasta que el Atleti no gane la Champions.
 —Pues no. Y como parece que a los que mandan les sirve con ganar con mucha suerte 
la supercopa, pues no tengo muchas esperanzas en esta temporada.
 —Acaba de empezar.
 —Y ya me tiene cabreado. 


miércoles, 4 de junio de 2025

Entre metros y marmotas

 


No daba crédito nuestro protagonista a aquel titular de la prensa deportiva: Sin
ventas no habrá refuerzos. No podía ser. Un año más empezaba el verano del
Atlético de Madrid con el mensaje de la que algunos habían llamado “estrategia del
Metro” porque copiaba aquellos carteles que se podían leer antaño en el suburbano
madrileño y otros transportes públicos: Antes de entrar dejen salir. Parecía una
señal más de la llegada del estío al país de nuestro protagonista. La frase de
salidas y entradas, que otros años soltaban alegremente los dirigentes del equipo
de nuestro protagonista había cambiado su forma y su canal de llegada pero el
mensaje era el mismo. Y previsiblemente los resultados serían los mismos: nadie
dispuesto a soltar un duro por los jugadores que el club había descartado, dejar
pasar fechas y al última hora, cuando ya estuviera todo el pescado vendido,
fichar los restos que no hubieran querido otros clubes. Evidentemente yendo
a la competición con un equipo de descartes de otros clubes no se podía aspirar
a nada. Más que la estrategia del Metro era el día de la marmota.

—Bueno, llevas muchos años con la misma queja, así que no creo que te pille de nuevas
—comentó Carolina Gordal.
—Es que es muy frustrante ver a alguien por el camino que sabes que lleva al desastre más
 absoluto y no poder hacer nada. 
—Pero ya estás acostumbrado. No veo por qué este año no iba a pasar eso.
—Este año es especialmente irritante porque durante meses han estado los Giles y Cerezos 
presumiendo de que si había muchos patrocinadores muy potentes, de que si el campo acogía
 conciertos, que si llegaba dinero de Arabia... Y al final la misma mierda de siempre. Y lo que
 peor llevo de todo, que parece que la mayoría de los aficionados del Atleti lo aceptan.
—Es que no se puede hacer nada desde que los clubes de fútbol son empresas.
—¡Qué menos que protestar en el campo! Al menos que expliquen qué leches pasa con todo 
ese dinero que decían que estaban atrayendo.
—Al final vas a tener que ganar dinero tú y hacerte cargo del club.
—Sí, será la única solución. 


sábado, 17 de mayo de 2025

El traspaso imposible

 


Aquella tarde nuestro protagonista no dejó de seguir a su equipo, el Atlético de
Madrid, pero lo hacía como con desgana, más como cumpliendo un trámite con alguien
querido que con la alegría y entusiasmo que casi siempre había mostrado con el fútbol.
La temporada se estaba haciendo muy larga desde que al Atleti le habían robado su
presencia en los cuartos de final de la competición europea y, dado que ya tenía
garantizada su vuelta a esa competición la temporada siguiente y que el equipo se
estaba dejando ir de forma muy evidente en los últimos partidos, resultaba difícil
encontrar un aliciente para aquel encuentro ante el Betis.

 —Al final pasarás del fñutbol y te dedicarás a otra cosa, Fran —le comentó Carolina.
 —No, eso nunca ocurrirá. Pero sí que es cierto que tengo muchas ganas de que se acabe esta 
temporada. Sobre todo después de partidos como el del Alavés y el Osasuna.
 —Pues entonces deja ya de verlo y espérate a la temporada siguiente.
 —No, eso no va a ocurrir. Al Atleti lo seguiré viendo pase lo que pase. Y respecto a la 
temporada que viene, miedo me da, cuando todos los equipos grandes están ya moviéndose
 y fichando y los de siempre en el Atleti diciendo que el verano es muy largo, que antes de 
entrar se deje salir, etc.
 —O sea, que sigues ahí pegado a pesar de que no te da más que disgustos y que lo que 
promete para el futuro son más disgustos. Es una relación tóxica, como dicen ahora.
 —Bueno, habiendo pasado dos años en segunda y habiendo estado doce sin pisar Europa, 
prefiero la decepción de ahora. Y es lo que hacen los amigos, siempre perdonan y vuelven.
 

Carolina se marchó sorprendida de la reacción de Fran mientras este cogía su transistor y se
disponía a escuchar el partido de aquella tarde. Pero lo cierto es que también nuestro protagonista
a estaba un poco harto de ver claro cuál era el problema de su equipo, que resultaba ser el único
que no se puede arreglar con un traspaso o fichajes. Fran pensaba en lo bueno que sería poder
«traspasar» a la directiva del club. Claro, se dijo, que a ver, aunque eso fuera posible, quién
pagaría por ellos tras haber demostrado su desempeño como lo habían hecho.




miércoles, 5 de febrero de 2025

El cántico continúa

 

 

—No me acostumbro
 a que ese cántico
 no sea para el 
Cholo —comentó 
Fran viendo aquel
 partido por la tele.
 —Por lo menos se 
lo merece, ha 
cuajado tanto 
como él 
—respondió 
Juan Gordal.
 —Nadie podrá decir que este esté allí por ser hijo de su papá, eso es cierto.

Nuestro protagonista asistía en los últimos tiempos a la irrupción de una nueva estrella
emergente del Atlético de Madrid, un seguidor de la saga familiar del entrenador y en su día
grandísimo y aguerrido jugador, Diego Pablo Simeone. Recordaba nuestro héroe el cántico
que primero el Calderón y luego el Metropolitano solían dedicar a tan ilustre miembro de
la historia rojiblanca: Ole, ole, ole, Cholo Simeone. Fran, que, desde luego, tenía al Cholo
como su figura predilecta de su relación con el Atlético de Madrid había coreado y gritado
mil veces ese cántico. Pero ahora el Metropolitano se lo dedicaba a Giuliano Simeone, tercer
hijo de aquella gran figura. Eso chirriaba a nuestro protagonista.

 —No quieres ponerlo al mismo nivel que su padre ¿verdad?
 —Aún no, para mí como el Cholo no puede haber otro.
 —Pero corre, marca goles... Es un digno hijo de su padre.
 —Sí, y también es verdad que pase lo que pase le van a mirar comparándolo con él. Desde 
luego es mucho más que otros «hijísimos» que hemos visto. Me lo vas a comparar
 con Julio César Chávez Junior, por ejemplo. O con Fernando Sanz, o Jordi Cruyff...
 —Pero el cántico sigue siendo de su padre ¿verdad?
 —Es que aún hay clases. Y ojalá llegue a merecerlo.
 —Bueno, al paso que va llegará a merecerlo.
 —Pero como el Cholo no puede haber otro. En fin, como decían los mexicanos con el 
Chávez Junior, la leyenda continúa. 
 —Sí. Y el cántico también. 


jueves, 27 de octubre de 2022

Fútbol sin explicación

 

 

—Bueno, di algo.
Ya ha ocurrido 
—presionaba
 Juan Gordal 
a nuestro protagonista.
 —Es que esto, 
sinceramente, es mucho para mí —contestaba nuestro protagonista mirando aún con los ojos 
como platos la radio
 —Pero si no has dejado de ver nunca al Atleti liarse de las manera más inverosímiles.

Lo cierto es que en la personalidad del equipo de nuestro protagonista estaban los tropezones ante
 equipos fáciles, las pérdidas absurdas de partidos, el sufrimiento... Parecían abonados a ello. Pero 
aquella eliminazión de la champions no era ya sufrida, era bizarra, extraña. Inconcebible. En el
 partido contra el Leverkusen el Atlético de Madrid había llegado al final empatando con
 posibilidades aún de triunfo y de seguir en la competición. Al final parecía capaz de lograrlo, pero
 el gol no llegaba. El árbitro pitó el final y todo parecía perdido. Pero el colegiado ordenó la visión
 por el VAR de la última jugada, que se convirtió en un penalti a favor del equipo de nuestro
 protagonista. Lo lanzó Carrasco, falló, cogió el rechace Saúl y lo estampó en el larguero, y Reinildo
 no acertó a meter el segundo rebote, que dio en el pie de Carrasco. Tras un penalti y dos rechaces
 fuera de tiempo, la eliminación de la Champions era un hecho. Un hecho de la forma más grotesca
 que nadie podía imaginar. Fran de pronto recordaba todas las veces que había presumido de la
personalidad de su equipo, de que eso convertía el fútbol en más emocionante, etc.

—Pero todo eso eran excusas. Ahora ya parecía superado . Esto no me cabe en la cabeza. No podía
 imaginarlo —seguía comentando Fran
 —A fin de cuentas es otro partido más. Ya perdió el Atleti tres finales de forma poco explicable.
 —De forma quizás cruel, pero con mucho más sentido que esto. No sé qué me queda por ver.
 —Igual un meteorito sobre el campo cuando ganéis otro título...
 —No sé, las derrotas del Atleti siempre me acaban superando.



miércoles, 25 de agosto de 2021

Mejor que un título

 
 

No era un partido de liga más. Normalmente un

Atlético de Madrid -Elche hubiera sido tan
rutinario que nuestro protagonista no le

hubiera prestado atención. Pero era el primer

partido con público tras la pandemia que afligía

el planeta donde vivía nuestro protagonista.

En muchas ocasiones durante el último año y medio se había comentado que cuando los

espectadores volvieran a las competiciones deportivas sería la muestra inequívoca de que

aquella plaga había quedado atrás. Además, el Atleti improvisó un homenaje a los socios que,

por desgracia no habían podido alcanzar aquel día. En concreto una ofrenda de 379 , uno

por cada abonado fallecido, claveles rojos y blancos, los colores del club, y una

interpretación al violín del himno. Además, había coincidido con la ceremonia de entrega

del trofeo de liga ganado en la última temporada, lo cuál volvía el instante aún más

emotivo. Así, una victoria ramplona, con un gol de Correa fruto más bien del error en la

salida del portero ilicitano que del acierto del argentino pasó a ser un partido memorable.


—Casi se me saltan los lagrimones —comentónuestro protagonista.

—Bueno, este día tenía que llegar, todos vamos ya superando el trago. Las vacunas empiezan a hacer su

trabajo

—Ahora tengo que volver yo al campo.
—AyhijoquñebonitotútendríasquehaberidohoymiraquenomegustaelfútbolytiromásbienhaciaeReal
MadridperoelhomenajequehahechoelAtletiasussocioshasidopreciosoyesodelviolínunaideagenialque
noséaquiénselehabráocurrido...
—Todavía es difícil ir, mamá, solo había menos de la tercera parte de aforo. Y además, después de todo
este partido no era de los más importantes. Yo esperaré a que vaya alguien con más fuste.
—Perocuandotúvayassíqueseráunpartidoordinariolosuyoerahaberidohoycontodosloshomenajesylos
clavelescuandotúvayassolohabrácánticosygolesynadiedaráunacopaniseacordarádenadieaunquegane
elAtleti 5-0...
—Tenemos una visión diferente de lo que es importante en el fútbol, mamá, pero sí, ya falta menos para
recuperar nuestra vida normal. Ir aquí es mejor que la liga que ganamos.

 

domingo, 23 de mayo de 2021

El hombre que guía a los títulos.

 «Estoy feliz por un montón de gente, las sensaciones que me vienen es que en un año tan complejo, con tanta gente que nos dejó por el virus, que salga campeón el Atlético es diferente, fue un año difícil, como nuestra historia, uno de los mejores años para salir campeón, es este».

(Diego Pablo «Cholo» Simeone, jugador conocido por subravura, técnico revolucionario y líder indiscutible del Atlético de Madrid)




Iba el Atlético de Madrid perdiendo al descanso. Cierto que también su despreciable vecino de
blanco, el único equipo que a esas alturas podía quitarles la liga. En aquel bar donde le habían llevado Carolina y Alvarito, Fran constató una lamentable realidad:


—Pero si tú eres blanco, cuñado.
—Esto ha sido Simeone, que no ha sacado bien al equipo —añadió Carolina—Llegó
a tener 13 puntos y ahora aquí estamos jugándonos el título en el momento final.
—¡La hostia! ¿¡ Y tú con quién coño has empatado para que oses ni mencionar al Cholo?!—gritó nuestro héroe sorprendido por la ligereza con la que algunos hablaban del héroe rojiblanco.

—Lo cierto es que hasta ahora no hemos merecido la victoria, la verdad.

—Hasta ahora no —respondió Alvarito.

 Lo cierto es que tras estos comentarios el equipo salió del vestuario con otro aire, y si quizás no por juego, sí que por actitud comenzó a meter al Valladolid en su área. En una de estas, Correa, tras una buena jugada en la frontal logró el empate.


 — ¡Goooooooooooooooooooooooooooooooooooool!—gritaron Fran, Cárol y Alvarito.

Sin embargo aquel resultado aún era peligroso. Por lo que sabían el adversario también estaba rozando el empate, y en caso de conseguir este la victoria, igualados a puntos, el Goal Average aún favorecería al Real Madrid. Pero por fin Suárez sacó de peligro al Atlético. De aquí al final todo fue mucho más tranquilo, y al final la euforia se desató.


— Es una lástima no poder ir a Neptuno, pero este alegrón es para vivirlo —comentó Fran mientras otros aficionados que los rodeaban entonaban cánticos y se acercaban a chocarles la mano—. Como la misma temporada, el partido pareció complicarse, pero sabíamos que lo sacaríamos.
—¡Nunca volveremos a dudar de Simeone! —le dijeron su hermana y su cuñado.
—Así de grande es. Los blancos y los incrédulos deberán ver la luz.


Lo cierto es que desde la llegada del entrenador argentino el equipo siempre había estado luchando
por los títulos y alcanzando varios de ellos. Quedaba la Champions, sí, pero siguiendo en esta línea
llegaría. Este año, si algo podía objetarse es que la temporada en Copa y Champions había sido mala.
Puntos a mejorar en la siguiente, siempre guiados por este carismático líder. Seguían cayendo
campeonatos. Y cada vez que ocurría, nuestro protagonista dudaba menos de que ser del Atleti y tener
fe en ese lider y héroe era de lo más maravillosos que podía ocurrir.



lunes, 24 de agosto de 2020

El deporte que tenemos.

 

Aquel domingo asistía nuestro protagonista a la final de la Champions League más extraña que nunca se había vivido, en la cuál había sido necesario cambiar el formato a mitad de la competición, pasando a jugarse a partir de cuartos todo en unas eliminatorias a un solo partido en Lisboa. Y por supuesto sin público.


⸺La verdad es que sí que hay emoción, pero no es lo mismo⸺comentaba nuestro protagonista.

⸺No es lo mismo porque al Atleti lo eliminó aquel equipillo alemán ⸺le respondió Juan Gordal.

⸺Vamos, he vivido muchas finales sin el Atleti.

⸺Y algunas con él, una de ellas, por cierto en esta misma ciudad. No te va Lisboa, ¿eh?

⸺No, también empieza el Tour y en la situación actual se vive con cierto resquemor. No tiene nada que ver con le Atleti y el título. Y estos días que en la radio y similares hablan mucho los que iban a ir a las olimpiadas la sensación también es extraña. El deporte también nota la pandemia. Y en el ciclismo es rarísimo, público controlado y hasta quitan las azafatas del podium.


⸺Bueno, es que ahora se ve mal eso de las chicas de adorno.

⸺Pero se ha acelerado. De verdad, ojalá alguna vez podamos volver a tener el deporte como Dios manda.

⸺Lo de las azafatas ya ves la vuelta que lo hizo antes que el tour, pondrán a un tío y una tía y eso de los besos...

⸺Pues a ver qué más nos deja el jodio bicho.

⸺Esperemos que otra final donde sí pueda ir el Atleti

⸺¿Sabes qué? Que mejor, porque si el Atleti gana justo esta Champions hubiera quedado marcada como que ganó una adulterada y especial...

 Sin embargo, cuando nuestro protagonista vio en la televisión al Bayern de Munich, campeón aquel año, recibiendo la copa y la euforia de los jugadores, pensó que el Atleti podía estar ahí y no le pareció tan claro lo que había dicho antes. 

⸺Joder, pues creo que sí hubiera podido soportar el estigma de la pandemia en esta victoria.


lunes, 19 de agosto de 2019

Necesitamos paciencia...


-Bueno, ya tienes otra vez al Atleti en marcha, que se te nota que cuando te rçfalta el fútbol estás raro -dijo Juan Gordal a nuestro protagonista.
-Tampoco exageres, pero sí, tengo expectación por verlo como todos los años. Más aún ahora que el equipo es nuevo.




Y es que aquel verano había sido uno de los mantras que a todas horas horas repetían los informativos de deportes que habían salido del equipo que seguía nuestro protagonista símbolos como Griezmann o Godín, el primero de ellos, además de una forma, digamos poco elegante. Sin embargo, en las últimas semanas, y ya viendo la pretemporada, el comentario había pasado a ser que las bajas estaban muy bien cubiertas. Jugadores como Marcos Llorente en el medio, los defensas Felipe y Mario Hermoso, los tremendos nuevos laterales (Lodi y Trippier) y sobre todo, el gran proyecto de estrella mundial, Joao Felix al que todos ponían por las nubes estaban dando resultados muy esperanzadores. A la hora en que empezaba el partido, por otro lado, ya se había jugado el resto de la jornada y se conocían los resultados.




-El Barça ha perdido, y resulta que tantos siete goles que metimos en pretemporada al Madrid y van primeros. Lo siento por el Getafe pero hay que machacarlos.
-Bueno, no te flipes que esto acaba de empezar. Vamos a ver cómo se da.




El partido empezó muy bien para el Atleti, en plan dominador, con las bandas haciendo trizas al Getafe y ujn gol relativamente tempranero, pero con una extraña sensación de que no acababan de salir las cosas como uno esperaba. Con el 1-0 se llegó al descanso. Y dos expulsiones un tanto extrañas, una en cada equipo reforzaban la sensación de incertidumbre.




-Al menos vamos ganando -dijo Juan.
-Pero ya estoy harto de ver lo que pasa en estos casos si no se cierra el partido, Juan.
Tras el descanso, Joao Feliz por fin apareció, una tremenda jugada suya provocó un penalty, Morata parecía que iba a sentenciar, pero...





-¡Diossssssssss! ¡No hay manera! Al final empatan, ya verás.
-No hay pàra tanto. Relájate, aún vais ganando. Y ha aparecido Joao, que no le habíamos visto.
-A ver si hace más.




Lo cierto es que poco después Joao era cambiado por un calambre, y la sensación de caminar sobre el alambre se alargaba, más aún con un tiro al larguero del getafe, pero la victoria se consiguió.




-Bueno, los tgres puntos están aquí -sentenció Juan
-Pero está primera esa gentuza -se obsesionaba nuestro héroe.
-Ya los pillaréis, a ver si te creías que esto iba a ser un paseo militar.
-Bueno, ojalá siempre que necesite paciencia sea con el fútbol.

jueves, 16 de agosto de 2018

La paradoja chorra del Atlético.

Mientras veía al Atleti recoger la supercopa, nuestro protagonista pensaba. Desde luego era bonigto de ver, pero aquello tenía implicaciones que daban para mucho tiempo de análisis. Juan comenzó con una, esta muy agradable:

-No es sólo el trofeo, Fran, es que han sido netamenmte superiores a los vikingos.
-Desde luego, y además el partido ha sido bueno y emocionante, con muchas alternativas.
-Yo, si te digo la verdad, cuando el Real Madrid se ha puesto por delante no esperaba ya que se pudiera hacer nada.

En efecto, si bien el Atletico de Madrid había sido muy superior todo el partido, con Diego Costa fenomenal, primero en una de sus clásicas carreras y con tiro cruzado, y luego con una gol de colocación, de estar justo en el momento y lugar precisos como los delanteros de toda la vida, el Real Madrid había tenido sus alternativas, y había logrado remontar el primer y tempranero gol de Costa, y durante un cuarto de hora, ya en la segunda parte, había ido ganando el partido.

-También es paradójico que el Atleti, que se ha adelantado, haya dejado al Madrid tener espacios a la contra ¿verdad?
-Sí, esa es otra. Tanto los cerdos como el Atlético es raro que den opciones si se adelantan. Y en la prórroga el Atleti ha llegado mucho mejor.
-Se los ha comido por esfuerzo, como hace siempre. Al final, goles a la contra de Koke y Saúl.



-Con el Cholo en el banquillo, el jugador más bravo y aguerrido que jamás pisó un terreno de juego, y un entrenador inigualable, eso no se negocia.
-Bueno, yo te veo contento pero pareces rumiar algo en tu cabeza.
-Sí, piensa un poco qué.

Juan cavilaba en aquello, cunado un esperpéntico seguidor borracho y tambaleante del Madrid dirigió una de esas chulerías propias de su club y sus lamentable seguidores:

-Bues dendréis muchas supercobas, pero la imbortante no. Nosodroas tenemos 13 de esas.
-¡Ya he caído! -dijo Juan mkientras observaba a ese engendro irse pegando una patada en la pared-.Tenemos todos los trofeos menos la Champions, incluso los dos que se derivan de ganarla, la Supercopa y la Intercontinental.
-Sí, tiene cojones. Nunca hemos perdido la Supercopa una vez que hemos llegado a ella. Y tenemos una intercontinental de rebote, pero el no tener la Champions parece que las devalua.
-Bueno, este año hemos empezado bien para corregir eso, y la final es en el nuevo campo.
-Sí, a ver si de una vez nos quitamos eso, que más que una paradoja es una gilipollez.


sábado, 5 de mayo de 2018

Conociendo el Metropolitano.

 -Bueno, ¿qué te parece la llegada?
 -La encuentro más aislada y pobre que la entrada al
 viejo Calderón, pero desde luego, el colorido y el 
ambiente festivo es único.

 Nuestro héroe había decidido gastarse en unas 
entradas para las semifinales de la 
Uefa Europa League. El rival era el Arsenal, el 
equipo del cuál se hizo amigo nuestro protagonista 
en Londres, lo que le traía recuerdos, y unas 
semifinales de competición europea parecían el 
mejor momento para conocer el nuevo campo. Solo la
 entrada ya daba motivos de admiración y disfrute:

 -Ahí tienes la gran bandera que colgaron junto al
 estado, y aquí las placas de los jugadores que 
alcanzaron los 100 partidos con el Atleti.

 Una de esas placas era llamativa por lo que la 
rodeaba: velas y flores y ofrendas de la aficción.
 Era la de Luis Aragonés, el gran jugador y 
entrenador referencia siempre del club. Como la 
televisión gusta normalmente del morbo, habían 
sacado el maltrato que solía sufrir la placa de Hugo Sánchez, que si bien alcanzó 
aquella cifra luego se pasó al Madrid, pero no el respeto reverencial a esa placa.

 -Ya es la hora -dijo Juan-. Ya podemos entrar

 Los dos hermanos subieron hasta su localidad, situada en la grada alta del lateral
 oeste. La primera impresión era bastante clara:

-Se nota mucho más alto que en el Calderón -dijo Juan-. Da cierto vértigo.
-El campo más grande es lo que tiene. Pero... ¡Mira, ya salen los del Arsenal y la
 gente los pita!

 A partir de entonces los dos hermanos no pensaron. Se dedicaron simplemente a 
disfrutar. Observaron cómo a pesar de la distancia se veía y oía casi tódo lo que
 pasaba en el campo: quién era cada jugador, el silbato del árbitro...  Así 
hasta que se lesionó Koscielny, el defensa central del Arsenal. 
La lesión era grave, y todo el campo lo notó. Se retiró en camilla siendo aplaudido
 por todos. Nuestro protagonista sintió como el que más su lesión:

 -Pobre hombre, creo que se acaba de quedar sin mundial

 A partir de entonces, el Atleti tuvo diez minutos en que no tocaba la pelota. 
Parecía desarbolado por los ingleses, aunque lo cierto es que estos lo pasaban muy
 mal para tirar a puerta, sobre todo gracias al gran partido de Godín. Thomas 
Partey, el centrocampista ghanés del Atlético de Madrid, que ante las lesiones de 
varios jugadores fue recolocado en el lateral derecho, parecía desubicado, estaba 
claramente fuera de su puesto. Pero sin embargo, un robo suyo aprovechando su gran 
condición física, propició un buena contra al filo del descando y...

 -¡Gooooooooooool de Diego Costa! 
 
 
 
 -¡Qué bien todos! El robo de Thomas, la carrera de Griezmann, la definición de 
Costa...
 -A ver si ahora viene más.

 En el segundo tiempo, con  Thomas se hizo definitivamente a su nuevo puesto, 
Godín seguía inconmensurable, y la delantera trabajó de maravilla. El equipo se 
comió a los ingleses la segunda parte. 1-0, y una nueva final para el Atleti. Y 
nuestros protagonistas ya conocían el nuevo campo. 
 
 
 
Incluso en el metro de camino a casa, un señor de cierta edad aficionado del
 Arsenal comentó el partido a los hermanos:

 -Congratulations! Atletico is magnificient in defence, specially Godín!
 -Arsenal is a friend team. I know it because i lived in London during some months.
 I wish you good luck in the future -dijo nuestro portagonista sin olvidar al
 equipo inglés.
 -Ahora queda que conseguir venir a esto sea norma y no excepción -remató Juan.
 
 
 
 

lunes, 25 de septiembre de 2017

Conociendo el nuevo hogar.


Y llegó el día de estrenar el campo. Nuestro protagonista observaba el espectáculo que el grandioso club al que seguía había montado. Una serie de pancartas mostrando todos los estadios que el Atlético de Madrid había habitado en su recorrido histórico, invitados ilustres, representación del ejército del aire al al que durante cierto tiempo representó el club, y una enorme bandera con el escudo en una de las esquinas. La grada rojiblanca desde luego ofrecía un aspecto impresionante, pero en el Pub donde seguía la ceremonia nuestro protagonista notó un efecto extraño:



-Aún me perece un campo extraño, estaba tan habituado al Calderón con sus dos esquinas abiertas y el sonido de ahí...

-Pero aquí la acústica es tremenda, mira cómo se les oye -observó Juan.



El partido inaugural comenzó, y el primer visitante del nuevo campo resultó ser el Málaga, que se presentaba como colista y que no había carburado en absoluto en las tres jornadas anteriores. Aun así logró cerrarse bien en el Nuevo Metropolitano, y aguantó toda la primera parte sin conceder más que dos o tres ocasiones.



-Tienen que tocar más, obligarles a moverse -dijo Juan-. Así atacando en grupo a esa muralla poco van a hacer.

-Yo creo que tampoco ellos están hechos a que esto es su casa.

-Vete a la mierda, esa gente ha jugado bien en campos de Turquía y me vas a decir que es por eso. El caso es que o espabilan o...



Juan no pudo acabar esa frase. Una gran jugada de Correa era rematada por Griezmann y se convertía en el primer gol del Atleti en su nueva casa.



-A partir de ahora todo será más sencillo.

-Hombre, este partido ya no se empata, pero espero que haya partidos mejores en este campò -dijo Juan.



Y dos Jornadas más tarde, ante un rival de cierta entidad, el Sevilla, el Atlético ofreció un buen espectáculo de seriedad y poderío ante todo el público. El entrenador, el jugador más aguerrido y corajudo que jamás había pisado un terreno de juego dijo:



-Este campo enamora, parece un circo romano

-Sin duda traerá mucha gloria -dijo nuestro protagonista desde el otro lado de la pantalla.

-A ti es que todo lo que diga el Cholo te parece grandioso -dijo Juan.

-Bueno, de momento ya ha conseguido una final de Champions, lo que no tuvo el Calderón en medio siglo este campo lo ha conseguido en una semana.

-Pues ver si el equipo responde.

-Responderá.