—¿Y eso cómo
crece tanto?
—preguntó Carolina
en la terraza
donde nuestro
protagonista
criaba sus
plantas y
señalando un tronco
verde con algunas
hojas levemente
pilosas que crecían
desde un tiesto
pequeño hasta
un tamaño casi
arbóreo. —Eso es una planta de grelos, aunque te parezca increíble. —¿Te la dio el Grelos? —No, que es una planta de grelos.Así era. Desde que en aquel pequeño tiesto donde nuestro protagonista quería sembrar salvia
—Pues para colmo parece que da para una ración de grelos, pero en el espacio de esa maceta
había crecido ese extraño tallo, Fran le había chutado su aplicación de identificación de plantas
y esta le había indicado que era un nabo o grelo, que son dos partes de la misma planta. Fran
no podía creerlo, pues él no había sembrado ni comprado tales semillas. Igual aún es pequeña,
pensaba, le volveré a preguntar cuando crezca. Pero la aplicación insistía y además al crecer
su aspecto era inconfundible.
no creo que puedan crecer muchos nabos—dijo Carolina. —Eso, encima eso. La parte mala, toda la que quieras. La buena ni se ve y tiene pinta de
ser poca —repondió nuestro protagonista. —¿Y qué vas a hacer? ¿Ponerlos con lacón? —Creo que los voy a dejar como planta ornamental. —Qué bonito. ¿Vas a vender ramilletes de grelos? —Prefiero eso a comer esta vil hierba. —Bueno, cuando eche flores avísame. —No te rías, que igual te las comes en caldo. Vamos a probar otra parte de esta planta.


No hay comentarios:
Publicar un comentario