lunes, 7 de septiembre de 2026

El Dalí viviente

 


Nuestro protagonista
caminaba detrás de
aquel sujeto por
la calle. No podía
dejar
de mirar un tatuaje
que llevaba en la
parte de atrás
de una de sus
piernas a la
altura del
gemelo. Es
que aquel trazo
de tinta era
imposible
determinar qué representaba. Primero la firma de la pierna, que Fran conocía
bien era indicadora que que aquel hombre había estado antes más gordo, con
lo cuál el tatuaje original se había deformado. Además debía haber sufrido algún
tipo de accidente que le había provocado una cicatriz que deslucía bastante el
trazo. El sujeto se encontró con otra chica tatuada, que debía ser su novia,
y ambos sacaron de dudas a nuestro protagonista.
Buenas tardes, mi Dalí —dijo ella.No me llames así, por favor.Si le admiras hasta tatuártelo por todo el cuerpo.


De modo que aquello era lo que representaba aquel dibujo irreconocible. Una vez que
lo supo, Fran cambió de idea. Resulta que si uno lo pensaba bien, aquel tatuaje no había
quedado deformado por todo lo que le había ocurrido. Por el contrario, considerando a
lo que hacía referencia, había acercado su forma y su color al mundo surrealista del
pintor catalán. Y de hecho lo había hecho tan llamativo que desde que él se había cruzado
con ese sujeto hasta que su pareja lo sacó de dudas no había dejado de pensar en ese
conjunto pictórico. De pronto pensó qué otros dibujos podrían ganar con aquello:
mutilados de guerra, chatarra... pero era muy poco probable que ninguna persona quisiera
alguna vez grabar aquellos motivos en su piel. Por contra otro chaval joven que se cruzó,
aparentemente hispanoamericano, le sacó de dudas: llevaba un calvario tatuado con cristo
y los dos ladrones. A Fran se le ocurrieron varias formas de mejorar su dibujo, pero todas
sería demasiado traumáticas, ya que, evidentemente, pasaban por dejar a ese chaval hecho
un Cristo. De pronto recordó que a él nunca le habían llamado la atención los tatuajes y
decidió olvidarse de ellos, ya que una vez que había pensado en aquel arte, si así podía
llamarse, le estaban sugiriendo pensamientos muy raros.








No hay comentarios:

Publicar un comentario