sábado, 25 de julio de 2026

Mundiales a través del tiempo

 

Nuestro protagonista seguía una semana después mirando aquella nueva imagen del escudo de la selección de fútbol de su país. Allí, en lo alto del mismo estaba la segunda estrella. No podía creerlo. No debemos olvidar que Fran se había criado en una época del fútbol de su país donde pasar de los cuartos era la utopía insuperable. Hacía ya más de una década, recuerden, eso había cambiado, pero aquel verano se logró por segunda vez el campeonato del mundo. Y Fran aún miraba su vieja camiseta sin estrellas.



Todavía lo flipo. ¡Cómo ha cambiado todo! Italia, que ganaba los mundiales donde nadie destacaba, lleva tres sin ir

Sí, Fran —respondió Carolina—. Y es algo sorprendente para ti, pero es que...

Siempre lo vimos como algo lejano, inalcanzable, ¡Y van dos!

Pero Fran —intervino Juan Gordal—, lo que Carolina te quiere decir es...

Dela noche a la mañana. Antes la camiseta sin estrellas y ahora...

No ha sido de la noche a la mañana Fran. ¿No eres consciente de qué día es mañana?


De pronto Fran se estremeció recordando que al día siguiente cumpliría un años más. Que ya iba sumando su tiempo y por ello no era extraño que cosas que creía inherentes al mundo en que creció hubieran cambiado. Tras pensarlo durante un minuto dijo:


Sí, pero vosotros y mis amigos seguís ahí.

¡Claro que sí! —dijeron al mismo tiempo sus hermanos.

Conmigo tienes que elegir tu tarta —comentó Carolina

Y me tienes que decir qué camiseta con dos estrellas de mundial quieres—añadió Juan


A fin de cuentas, se dijo Fran, no todo lo que cambiaba era para mal y aún permanecían muchas de las cosas que siempre le habían reconfortado. Y cuando empezó a recibir mensajes de Marcelo, de Alberto, de Julián, el primo Mario... Sí, vio que siempre era una alegría seguir un año más con esa gente. Que fueran muchos más. Lo suficiente para ver a su selección cubrirse de estrellas.



miércoles, 15 de julio de 2026

Un golpe con estilo (Zach Braff, 2017)

 


¿Y no la encuentras un poco ingenua?—preguntó Juan a nuestro protagonista

Hombre, Juan. En la mayoría de películas de atracos donde los coches dan volteretas, se hacen piruetas imposibles y se esquivan balas de forma físicamente imposible nadie cuestiona nada. Así que en esta, que es con tres actorazos y mostrando quienes son los verdaderos ladrones, ¿qué más da eso?


La verdad es que Un Golpe con Estilo era una comedia muy propia del momento en que fue concebida. La historia gira en torno a tres ancianos a los que la desvergüenza de los bancos y otras instituciones finacieras ha dejado sin pensión y sin ahorros. Así que viendo el riesgo real de quedarse tirados en la calle y sin nada, deciden actuar por su cuenta y riesgo y atracar el banco de la ciudad para hacerse con un botín suficiente para cubrir sus necesidades durante los años que les queden de vida. Todo ello en tono de comedia y con unos personajes secundarios realmente hilarantes.


Para empezar vaya tres protagonistas. Porque Michael Caine y Morgan Freeman llegarán a los 250 años y seguirán teniendo carisma y dotes —dijo Fran.

Sí, y, además, no nos engañemos, todos estamos deseando que jodan a los bancos —contestó Juan.

El personaje del tío que atiende en el banco es también cojonudo. Un trepa asqueroso que desvalija ancianos y se acojona en cuanto alguien le planta cara.

No sé, quizás lo veo como un poco exagerado.

Bueno, pero es comedia. Y el plan y la ayuda que reciben de quien menos se lo esperan también es la leche. Y todo el rato mantiene o el suspense o la carcajada.

Está bien, tienes razón. Por otra parte no es muy habitual que en el cine de acción se de protagonismo a los ancianos.

Y además que salga bien. Desde luego, yo creo que de los últimos diez años una de las pelis que más me ha gustado—concluyó Fran.


Ficha de la película, aquí

domingo, 12 de julio de 2026

Calentamiento global en tus mismas manos

 


Fran observaba orgulloso aquel par de huevos fritos con puntilla y morcilla. Como siempre había pensado, era increíble que con tan poco esfuerzo e ingredientes saliera un plato tan delicioso. Sólo tenía un inconveniente que le recordó Carolina Gordal:


–—Se gasta mucho aceite con lo caro que va.

–—Sí, pero bueno, qué le vamos a hacer. Ahora lo pasaremos a la botella del aceite usado para llevarlo al punto limpio.


Fran se fue al baño a lavarse las manos y de pronto oyó a su hermana gritar asustada. Corrió y cuando llegó no creía lo que veía: la botella de plástico del aceite desechado estaba derritiéndose y deformándose en las manos de su hermana:


–—¡Aparta! –—gritó nuestro protagonista mientras buscaba una olla grande que contuviera el aceite que se escapaba del agujero de la botella y el plástico quemado.


Dejó la botella deforme en el fregadero y observó que, por lógica, también el embudo que él usaba para llenar la botella se había derretido.


–—Por esto dejo yo siempre el aceite en la sartén hasta después de comer, Loli. Si lo hechas caliente pasa esto.

–—¡Qué horror! Hay plástico quemado y aceite por todas partes. Esto nos va a joder los pulmones.

–—Pues espera ahora que se enfríe todo para que podamos recogerlo. Sal de aquí.


Los dos hermanos se sentaron a la mesa y Fran, mirando por la ventana vio el fortísimo sol y el calor que hacía en aquellos días en la ciudad. Aunque en aquel momento era un calor lógico en el mes en que se encontraban hacía unos días el calor había batido récords en toda Europa. Todo se debía, al parecer, al fenómeno del calentamiento global de su plantea.


–—Acabaremos como la botella de aceite–—pensó para sí.



martes, 7 de julio de 2026

Una lección vergonzosa

 


Aquel día estaba nuestro protagonista en el andén del metro esperando el convoy que le llevara a su trabajo y distraído mirando las noticias del Atleti y del mundo en el móvil, cuando una voz le sacó de sus pensamientos.


¿Le ayudo? preguntó aquel hombre a aquella madre.

Sí, gracias. Coja usted y subamos.


Nuestro protagonista sintió un arrebato muy desagradable de vergüenza y remordimiento por no haberse dado cuenta de que aquella mujer necesitaba ayuda para subir el cochecito de sus niños. Mientras veía a ese hombre subir con ella incluso pensó en ofrecer su ayuda pero no, había llegado tarde. Esa mujer ya estaba atendida y meter más gente en el embolado entorpecería en vez de ayudar. Él mismo lo había visto muchas veces cuando alguna persona sufría algún problema de salud y había personas que se arrimaban entorpeciendo a los equipos de socorro. Como queriendo confirmar sus pensamientos, una señora muy empingorotada agarró el cochecito por detrás y preguntó si podía ayudar y, por más que la madre necesitada le dijo que no hacía falta se, empeñó en agarrarlo y subir. Pues en la segunda oportunidad que he tenido de comportarme como un buen ciudadano he conseguido lo que quería, pensó para sí. Entonces llegó el metro y, perdido como estaba Fran en sus pensamientos, estuvo a punto de perderlo. Subió pensando que casi había perdido dos trenes en tres minutos. Se sentó en el vagón y volvió a enfrascarse en su móvil y otra pregunta volvió a sacarle de sus meditaciones.


¿Quiere sentarse?dijo aquella mujer a un anciano que andaba de pie.


Nuestro protagonista volvió a avergonzarse de no haber visto a una persona necesitada y ya empezaba a fustigarse a sí mismo mentalmente. Pero el anciano respondió:


No, gracias. Me bajo en la siguiente y prefiero estar a de pie.


Fran agradeció a los hados que le hubieran permitido pasar dos veces por la misma vergüenza sin sentirse del todo como un gusano, pero no dejó de darse cuenta de que debía ser más consciente del mundo que le rodeaba.



domingo, 5 de julio de 2026

Varias generaciones de fútbol cara a cara

 


Una vez más el mundial estaba aquí. Fran, que ya iba teniendo cierta edad recordaba la gran diferencia que había entre la forma de vivir este evento antes y después de que su país ¡al fin! lograra ganar una edición. En los años de la famosa maldición de los cuartos que habían supuesto aproximadamente la primera mitad de la vida de nuestro protagonista, cuando llegaba el gran torneo había ilusión, sí, pero la posibilidad de ver a la selección campeona parecía una utopía. Desde 2010, en cambio, la esperanza y la ilusión parecía mucho más realista. Sobre todo cuando la selección venía de ganar el último torneo disputado. En aquella edición, sin embargo, nuestro protagonista no podría ver el primer partido. Ahora trabajaba. Pero cuando salió observó a la gente que venía de verlo comentar que las cosas no habían ido bien. De pronto el ambiente en la calle era mucho más sombrío. Por fin una televisión de un bar se cruzó en el camino de Fran y le aclaró el desastre: España había empezado empatando a cero con Cabo Verde. Desde luego no era lo que el país esperaba. Fran entonces giró la cabeza y vio a aquella chica de unos 20 años con los colores de la selección pintados en la cara y la expresión de circunstancias. Pero recordó: en el famoso mundial donde todo cambió, su país no empezó empatando sino aun peor: perdiendo contra Suiza. Él mismo, el propio Fran, recordaba haber estado en el lugar de aquella veinteañera, con la cara pintada de la selección sintiéndose como si llevara puesta en la frente una etiqueta de perdedor.


Pero nosotros ganamos el mundial—pensó para sí—. Que aprendan lo de la generación Z.

Joder —dijo a sus espaldas otra voz de otro joven—. Yo vi de muy crio a España ganar el mundial. Yo quiero volver a verlo ya.

¡La España de los 80 y 90 te daba yo!—dijo Fran, por lo visto en tono más alto de lo que creía.

¿Cómo?—preguntó aquel chaval.

Nada —contestó Fran algo avergonzado—, que esto no ha hecho más que empezar, ya verás cómo no ha para tanto.


Los días que siguieron dieron la razón a nuestro protagonista, pero lo cierto es que el mundial parecía ahora más lejano que hacía unas semanas, porque la selección había mostrado sus vulnerabilidades, mientras otros equipos parecían muy entonados ¿Cómo acabaría eso? A través de épocas, países y generaciones el fútbol apasionaba a todos. Más cuando los tíos María Cristina y Paco comentaron a Fran lo que habían oído en su reciente viaje a Italia:


Muchos italianos decían que su hijo, o sobrino, o nieto tenía 11 años y nunca había visto a Italia en un mundial.


Así que incluso una de las grandes históricas del torneo estaba pasando una época incluso peor que la famosa maldición de cuartos. El fútbol es cíclico.



miércoles, 1 de julio de 2026

La niña jirafa

 


No me gusta que lleves eso así —dijo esa madre a aquella niña de unos diez años—. No has nacido en la tribu de las mujeres jirafa esas, así que no tienes porqué hacerte daño en el cuello.

Pero a mí me gusta, mamá. Y no me hace daño.


Fran se reía observando la escena y asombrado ante el gusto de aquella infante por ese collar tan feo y que a ojos vista le apretaba el cuello. Al mismo tiempo vio a un hombre pasear un perro y recordó que hacía tiempo los collares que solían llevar los canes había sido cambiados por arneses de hombros precisamente para evitar axfisiarlos. Una medida de clemencia que había tenido la sociedad con los animales domésticos no la quería esa niña para sí misma. Como adivinando los pensamientos de nuestro protagonista, su madre dijo:


Te voy a poner una correa y a pegarte un tirón cada vez que te vea con eso.

Que no me molesta, mamá, de verdad.

Pues yo voy a hacer que te moleste.


Fran las perdió definitivamente de vista y recordó un reloj que él había tenido más o menos en la misma época en que tenía la edad de esa niña que le daba alergia, pero que se negaba a quitarse. Pensó en que la obstinación de aquella niña se le pasaría el día que se viera una marca en el cuello en el espejo. Incluso él recordaba que al perro Trece que tuvo en tiempos le pilló ya muy mayor el cambio de paradigma y parecía preferir su collar de hierro al arnés. La única forma de que cambiara llegó cuando aquel collar reventó por el uso. Sí, eso era. Lo que debía hacer la madre de esa niña era reventar el collar antes de que le dejara una marca en el cuello. Y yo igual debería hacer lo mismo con este cinturón que llevo. Pero bueno, yo puedo adelgazar, esa niña no puede cortarse un trozo de cuello.



lunes, 29 de junio de 2026

Colocarse en el trabajo

 


Fran seguía atento a su trabajo y sus tareas cuando aquel olor se hizo presente. Hacía algunas semanas se hubiera asustado por ese olor a cosméticos y productos de limpieza, pero ahora ya había interiorizado que cuando ocurría eso era porque la señora de la limpieza, muy eficaz y hacendosa, limpiaba el puesto de trabajo vecino.


Antes aquí esperaba para venir, pero desde que Ramírez teletrabaja hace su labor normalmente—explicó a nuestro personaje Jesús Sacristán, su superior.

Bueno, me da igual. Lo único es que los primeros días me asustaba que ese olor pudiera ser que hubiera algún escape o avería.

Si hay una avería ya me enteraré yo, que ese es mi trabajo.


Fran siguió tomando notas en su ordenador, aunque aquella ráfaga de olor como a esmalte se le había subido un poco a la cabeza y le mareaba para escribir. Incluso había cometido algunas faltas de ortografía normalmente impensables en él. Quien lea este documento, pensaba, va a creerse que soy un analfabeto. Sin embargo la misma mujer de la limpieza le sacó de sus pensamientos:


Avísame cuando acabes que le toca a esto un fregote por la pantalla.

Fran resolló y disimulando un gesto de contrariedad respondió:


Está bien, pero acaba rápido, por favor.


Mientras aquella mujer frotaba hacendosa pantalla y teclado, otro olor, en esta ocasión de goma quemada vino de otra zona de la oficina.


Ahora sí que se nos quemaba un ordenador, pero ya está controlado —dijo Sacristán.


Por lo menos, pensaba Fran, podría quemarse todo entero y librarnos de trabajar unos días. Cansarse y colocarse a la vez no debe ser bueno.



miércoles, 24 de junio de 2026

Cenizas (Álvaro Ortiz, 2012)

 


Se suele decir que en este cómic hay mucho de las road movies, lo cuál es muy evidente, pero sobre todo yo veo esa especie de realismo mágico y sobrenatural que siempre transmite Álvaro Ortiz—comentó sobre Cenizas nuestro protagonista.

A mí me asombra el uso que hace aquí de los paisajes y escenarios el, un autor que nunca ha destacado por su detalle —respondió Juan.


Cenizas era uno de los mejores trabajos del autor maño. Partiendo de la idea de tres amigos treintaañeros que deben emprender un viaje para cumplir la última voluntad de un amigo fallecido, Ortiz nos transporta por un viaje lleno de aventuras, personajes inolvidables y reflexiones profundas, siempre con el trasfondo sobrenatural característico de su autor.


Creo que te gusta porque aparte de todas las virtudes que siempre tiene Ortiz es divertido.

Los personajes secundarios me recuerdan mucho a los Coen.

Es un cómic muy cinematográfico, casi todas las referencias que usas, como ves, son de películas.

Pero es asombroso lo bien que se adapta el dibujo aparentemente simple de Ortiz a todos los escenarios y situaciones que nos aborda aquí. Y cómo se mezcla lo onírico con lo real, como él hace siempre.

Para mí todo eso de los estilos de dibujo es secundario. Da igual el método que use uno, si es bueno consigue lo que quiere.

Pero Ortiz destaca mucho más como guionista, no me lo negarás.

Los personajes principales también quizás estén un poco trillados, pero los lleva tan bien que uno simpatiza con ellos desde el primer momento

Y otro género más que ha tocado Ortiz. A ver si después de los cómics de críos que hace da otra vuelta en su carrera.

Si se decide a hacer el cómic ese de Caravaggio que pensaba hacer.

Puede ser.



Ficha del cómic, aquí

lunes, 22 de junio de 2026

Una nube viviente


Pues como ya es junio hace un sol espléndido en todo el Retiro. Es agradable venir—dijo Carolina a Fran.

Bueno, por aquí parece un poco nubla...—comenzó a decir Fran antes de observar que lo que en verdad sucedía era que se había metido en medio de un enjambre de moscas o mosquitos—. ¡Me cago en la leche! Esto es lo peor del verano.


Mientras seguía caminando Fran miró sus brazos y la parte del muslo que no le cubrían los pantalones cortos para estar seguro de que no le hubiera picado ninguno de aquellos pequeños chupasangres. Recordó los problemas que había tenido con los mosquitos alguno que otro año.


Habrá que ir pensando en comprar los antimosquitos o poner mosquiteras en las ventanas. Porque estas van a ser las únicas nubes que veremos en mucho tiempo.

Sobre todo aquí en Madrid. Este verano podríamos intentar salir a algún sitio.

Sí, y volver muy morenitos. Pero de momento somos pobres. Tenemos el pack de lo malo del verano con los putos bichos y en cambio la playa y los paseos marítimos o las excursiones nos quedan lejos. Pero bueno, tú últimamente de excursiones has tenido bastantes.

También puedes comprar helados.

No, que me estoy poniendo como una foca. A ver si al final voy a tener suerte de que no me vean en la playa con todas las lorzas colgando.

No, ni vas a ver el sol con todos los mosquitos.

Por lo menos podrían venir de un modo que fuera molón y espectacular. Yo que sé, una plaga de langostas de esas que cubren y devastan todo.

Los mosquitos también fueron una plaga bíblica, ¿eh?

Pues ni siquiera son una plaga con aspecto divino.




miércoles, 17 de junio de 2026

Videoteléfono

 


Aquel horrible sonido chirriante sobresaltó a Fran. Se puso a pensar qué podría ser. Se movió por toda la casa y al fin localizó el origen de aquel zumbido en el nuevo videoportero automático que habían instalado en las viviendas de su inmueble. Por él vio llegar a Juan de la calle. Se disculpó y le dijo:


Ya llego, ahora mismo te abro.

¡Ya era hora! No puede ser tan difícil apretar un puñetero botón!


Nuestro protagonsita observó el cuadrado plástico donde se enmarcaba el nuevo aparato sin ver nada. Por fin encontró una tecla con algo que parecía un dibujo esquemático de una llave. Apretó allí y vio a su hermano entrar.


Cuando suba me oyes—escuhó Fran decir a Juan por el telefonillo.


Efectivamente Juan se puso a despotricar cuando llego a casa. Que si Fran nunca se daba cuenta de las cosas, que si hay que enterarse y abrir, que ser más rápido...


¡Joder, que yo nunca había visto este aparato! No hay que ponerse así.

¡No me vengas con esas! ¿no sabes abrir un telefonillo?

Que sí, pero es que...


Aquí volvió a sonar el estridente zumbido que había sobresaltado a Fran. Sin duda seria Carolina.


Sí, es ella—dijo Fran—. La veo por la pantalla.

Pues déjame a mí que tú no sabes—dijo Juan—. A ver, ¿dónde hay que dar?

En la llavecita, Juan —dijo Fran.

¿En qué llavecita?

¡Coño, la tecla de abajo!

¿Cual?¿No sabes abrir ni decirme cómo?

¡Sí, que tú no sepas abrir también será mi culpa!—gritó Fran.




lunes, 15 de junio de 2026

Sufrieron por su arte

 


Llegó aquella famosa escena de Acorralado: Sylvester Stallone se rompió de verdad una costilla cayendo sobre las ramas de esos arboles. El grito que se le oye en la película es de dolor real. Fran, Juan y Coralia observaban la escena desde el sillon.


Por lo menos han dejado el grito original. Ya me imaginaba yo algo así como «¡Oh, Dios mio!»—comentó Juan.

Me sé otras escenas que salieron así de casualidad, como la de IndianaJones huyendo de la piedra enorme, que se tropezó Harrison Ford y dejaron el tropezón porque quedaba más guay—añadió Fran

Y yo oí la de Apocalypse Now, con Martin Sheen destrozándose la mano en el espejo—comento Coralia.


No eran popcas las películas donde un accidente o el retorcimiento del director convertían la actuación en realidad. Algunas muy desagradables, como en El Último Tango En París, o la de Alien que comentó Fran:


Ridley Scott organizó el desayuno del equipo de verdad sin decirles que el bicho saldría del pecho de John Hurt. Ponen cara de asombro real.

Hay muchas veces que nos asombramos y pensamo que qué bien actúan y las están pasando negras de verdad.—comentó Coralia.

Bueno, Fran, peor es en el Pressing Catch que tú veías donde encima nos reíamos cuando había lesiones de verdad y golpes reales.

Es que allí incluso se buscaban los golpes. Pero el caso más curioso que conocí yo es el de Martes y Trece en el sketch del café tacilla, donde Josema Yuste se estaba quemando las manos con un cadé hirviendo de verdad.

Joder, vamos a dejarlo, que hemos pasado de Spielberg a Martes y Trece. Pero sí, casos hay de gente que sufre por su arte.



miércoles, 10 de junio de 2026

El cacao maravillao

 


Nuestro protagonista observaba aquel bote. Parecía de cola-cao, y ciertamente no andaban muy lejos, pero era en un estado del producto que él nunca había conocido hasta que la tí Maria Cristina no trajo aquel producto. Era caco puro, amargo, como le gustaba a Carolina. Fran había probado una vez su contenido, no quedando muy contento.


Yo había oído que el fruto del cacao en el momento en que lo sacan del árbol sabía incluso a mango, pero este está amarguísimo.

Hombre, este ya lo han fermentado, triturado y es para hacer el chocolate. Pero hasta yo he tenido que ponerme un poco de azúcar porque no podía con él —dijo Carolina.

¿Y lo estás consumiendo? —pregunto Fran—. Porque yo no te veo tomarlo y yo sólo lo desayuné un dia para ver como era.

Sí, todos los días tomo varias dosis—comentó Catrolina.


Fran veía una y otra vez el bote en aquel estante sin que nadie lo tocara. Miró por internet como se hacía el chocolate desde el momento de la recolección del cacao.


Todavía le queda bastante por hacer —comento Fran—. Esto es como si te compras un bloque de mármol para hacer una esciultura.

Lo que sí noto yo es que me levanta mucho la moral—añadió Carolina.

Y para los antiguos mayas esto sería una fortuna porque usaban semillas de cacao como dinero. Pero me parece incómodo y malo.

Pues para mí es el cacao maravillao.

A ver si es verdad. Porque yo no lo veo avanzar en absoluto.

Porque no me ayudáis.






lunes, 8 de junio de 2026

Actualidad desfasada

 


Fran observaba en aquella librería de segunda mano la sección que más le gustaba: la de actualidad. Porque era en verdad curioso observar los libros de actualidad escritos hace años sobre temas que o han quedado desfasados, o han errado en sus predicciones, o, sencillamente, el tema no daba para tanto visto lo visto.


El de Efecto 2000 apocalipsis informatico me encanta —comentó Juan Gordal.

¡Anda que no se hicieron cábalas, cálculos y hasta relatos de cienci ficción! Luego no pasó nada, pero tampoco esta nada mal el de La Transicion II referido a la llegada de Aznar.

Y los de George W. Bush... ¡Parece mentira que luego llegue uno que le haga bueno.

¿Y alguien los comprará ahora?

Bueno, tú te pillaste uno de los estafadores que se hacían pasar por descendientes de la familia real rusa.

Sí, es cierto. Pero es que tenía curiosidad sobre cómo evolucionó ese caso, que además era una reedición de lo que había ocurrido en el siglo anterior donde muchos estafadores similares aseguraban ser el último «delfín»del Reino de Francia.

Los de familias reales siempre son curiosos, sí.


Aquí los dos hermanos repararon que en su país la información desfasada tenía un género muy particular, los libros laudatorios a miembros de la familia real que hab´kian sido ampliamente desmentidos por los acontecimientos posteriores, como todos los que mostraban al anterior monarca como un gobernante sabio y ejemplar, los que describían su matrimonio como una relación de absoluta confianza, etc. Pero uno llamó especialmente la atencion de Fran. Uno con el entonces príncipe heredero, actual Rey, en portada, de niño. El título decia: Un Rey para el siglo XXI.


Pues ese al menos acertó —comentó Juan.

Y no sé yo si es peor o más pintoresco que acertara o que hubiera fallado.




miércoles, 3 de junio de 2026

Mnojo mucho pirijil

 


Fran acabó de pagar sus compras en la frutería de debajo de su casa. Al soltar al dependiente pakistaní que atendía en la misma los doce euros que habían costado aquellas frutas y verduras le vino a la cabeza otra cosa que debía pedir. Y lo hizo:


Bueno, y un manojo de perejil, por favor.

¿Mnojo? ¿Siguro?—dijo el pakistani.

Como siempre me llevo.

Pero no mnojo. ¡Mnojo mucho! —respondió el pakistaní.


Aquello despertó la curiosidad de Fran, que quiso saber lo que entendía por manojo el frutero. De modo que insistió.


Bueno, tú dame el manojo.


Y para su sorpresa el asiático le sacó un ramillete de perejil más largo y ancho que un antebrazo humano. Fran se lo llevó sorprendido mientras el pakistaní esbozaba una sonrisa de pensar para sus adentros: "que conste que tú lo has querido". Como el perejil, de todas formas, lo daban gratis en esa frutería, Fran se fue contento, pero pensando lo que iba a hacer con toda esa cantidad de hierba.


Lo primero, pica para que lo tengamos con ajo como siempre, anda—le dijo Juan cuando se lo contó—. Y la próxima vez le pides un pellizco al pakistaní.

El resto creo que lo plantaré junto al que yo cultivo.

A lo mejor si tienes suerte en tres años te ha crecido la mitad de lo que te ha dado el hombre este.

Le llevaremos un manojo entonces.

No, que el es pakistaní, no gilipollas —sentenció Juan.



lunes, 1 de junio de 2026

El reto de la persiana

 


La verdad es que da otra impresión completamente distinta, ver tanta luz en tu cuarto y a veces llegando más lejos —comentó Carolina Gordal.

Cuando hemos hecho los ejercicios parecía incfreíble esa cantidad de luz en ese pasillo —añadió Juan Gordal

Pues todo el tiempo que hemos estado así con lo fácil que era subirla.


Fran había trasteado hacía algunos dias con la persiana de su cuarto, que llevaba un tiempo bajada, pues todos daban por sentado que con ese mecanismo roto no se podía subir. Pero nuestro protagonista había descubierto que haciendo un determinado movimiento era posible subir aquel dispositivo y desde hacía algunos días nunca se olvidaba de hacerlo al levantarse.


Es luz, pero parece que es verdad que el sol la hace sentir como distinta. La casa parece como más viva—comentó Carolina.

Y mi cuarto más amplio, con más sensación de libertad—añadó nuestro protagonista.

Pues a ver si no os olvidáis de arreglar la persiana, que así y todo no está bien —comentó Juan.


Esta aseveración enfrió los ánkimos de nuestro protagonista, pues si no había recordado que vinieran arreglarla cuando creía no tener luz, parecia más difícil acordarse de aquello ahora que sí que la tenían.


Bueno, he cobrado. A ver si los llamo—dijo Fran.

Tiempo has tenido, pero luz y luces no —comentó Juan Gordal

A mí la luz me da la vida, Fran —añadió Carolina—. Acuérdate porque si no a mí me da algo.


Nuestro protagonista asumió quenaquel arreglo era provisional y que faltaba que uno profesional arreglara de forma definitiva aquella persiana. Comenzaba el reto de acordarse de hacerlo. ¿Lo superaría?



miércoles, 27 de mayo de 2026

Nonito Donaire-Vic Darchinyan I: el filipino se convierte en estrella

 


Menudo K.O. Es que parece de dibujos animados. Faltan los pajaritos alrededor de la cabeza de Darchinyan —comentó nuestro protagonista viendo aquella pelea.

Aquí comenzó la gente a ver que el chico filipino ese, ese tal Nonito no boxeaba mal del todo—añadió Juan Gordal


El 7 dejulio de 2007, el 7 del siete del siete, el título mundial IBF del peso mosca se ponía en juego en Conecticut. El campeón, el australiano Vic Darchinyan llegaba como favorito indiscutible y además invicto, pero enfrente tenía un aspirante muy peligroso y singular. El filipino Nonito Donaire ya habia destacado por su pegada con ambas manos, su rapidez y su estilo imprevisible.



Es que no se sabe ni cómo definir ese movimiento. Un contrataque con la izquierda directo a la cabeza—dijo Juan Gordal.

Nonito en este tiempo parecía invendcible, y eso que el que llegaba invicto era el otro.

Fue K.O. Del año

Y parece mentira que desde que lo derrotó Rigondeaux Nonito no ha vuelto a ser el mismo.

Pero aun así será siempre un tipo al que gusta ver.

Un boxeo miuy singular, además alto para los pesos pequeños y totalmente imprervisible.

Y el espectáculo que siguió dando con Inoue es increíble.

El caso s que el australiano salio bien, pero el peligro de Nonito estaba presente desde el primer momento.

Desde aquí subió de manera metórica y siempre con unos K.O.s impresionantes de verdad.

además años más tarde hubo una revancha, pero ya no era lo mismo.

Sí, que decimos de Nonito que ha idpo a menos, pero a érl le conoce casi todo el mundo y yo sé poco más del australiano que que el flash filipino le gtanó dos veces.


Una vez más, este blog les ofrece el combate para que lo disfruten y juzguen. ¿qué opinan de la trayectoria de ambos pugiles? ¿Les sorprende el singular estilo de Nonito? Observen y opìnen.



Record de Nonito Donaire, aquí.

Record de Vic Darchinyan, aquí

lunes, 25 de mayo de 2026

Pantallazos

 


Carolina realizaba 

aquella actividad

 con goce y

 fruición. Fran lo 

observaba con asombro.


Yo es que creía que mi móvil no podía hacer capturas. Lo que hiciste el otro dia me está 

siendo muy útil para muchas cosas—explicaba Carolina riendo como un niño con zapato

s nuevos.

¡Joder, Carol! Ni que fueras uno de los viejecillos que llaman al servicio donde trabajas.

Estoy pudiendo enviar datos, imágenes... Me viene muy bien.


Hace algunos días, Carolina le había escrito a Fran por el móvil hablándole de cómo

 rellenar un formulario. Cuando Fran le dijo que mejor le enviara una captura ella dijo

 que no podía hacerlo, razón por la cuál Fran le pidió el móvil para hacerle una demostración.

 Carolina desde entonces parecía haber descubierto la octava maravilla del mundo. Desde

 entonces se había obsesionado tanto que le mandaba capturas hasta cuando no era necesario.


Es que te ahorra todo. En lugar de explicar datos, procedimientos... Haces un pantallazo y

 ya está comentaba Carolina.

Que sí, Cárol. Que yo llevo mucho tiempo haciendolo. De verdad, que no es nada

 extraordinario.

Es que mira. Estás tú pidiendo algo por internet y de pronto, puedes hacer una captura

 de la página y ya te entienden del todo.

Que si, Cárol, pero de verdad, que esto no da más de sí. Si quieres otro día te explico 

cómo hacer fuego con dos piedras o que el agua moja.

Es fascinante. ¿Y la tia Maria Cristina sabe esto?

Explícaselo tú. Y aver si luego te empieza a mandar capturas hasta de su fondo de

 pantalla y tienes que volver sobre ellos.

¡No se me había ocurrido! Voy a hacer pantallazo de mis escritorios del móvil.

Madre mía. Te has velto adicta al mópvil de la forma más absurda.




miércoles, 20 de mayo de 2026

La otra mitad del huevo

 


Fran lo miraba

con incredulidad.

Aquel huevo,

al estilo de

los Kinder,

que le habían

pasado

sus hermanos

tenía una

sorpresa en su interior,

como era lógico, pero lo

que Fran encontró
le dejó sin palabras:

¡Una portería en miniatura! Sin muñequitos, pelo titas ni nada. ¿De qué te sirve esto si no
tienes un futbolín?
Bueno, tampoco ibas a jugar mucho con ella ya a tu edad—dijo Juan.Sí, pero no creo que lo quieran ni los niños de enfrente.

Fran recordó la colección de juguetes de los huevos Kinder que hizo de pequeño. Dos cajas
de galletas llenas de muñequitos, cochecitos, piezas sueltas y engranajes. Recordó como en
el interior de aquellas cajas algunas de las sorpresas habían perdido piezas y quedaban
inútiles para jugar, pero todas tenían un sentido. No como aquella portería que sostenía en
sus manos.

Me da cosa tirarlo porque es plástico y está el medioambiente de plásticos como
está—comentó Fran.
Pues los niños de enfrente lo cogerán—respondió Juan.A mí se me ocurre los del bar de la otra calle, que tienen un futbolín.Pero lo tienen completo. Bueno, guárdala y de algo servirá.Creo que lo llevaré al punto limpio, aunque no sé en qué compartimiento irá.Pues vale, hemos comprado el huevo para tirarlo.No, el chocolate se puede comer y está bueno.Por lo menos. Pero para eso traemos una tableta.También es parte del huevo Kinder, aunque casi nadie se acuerde de ella—sentenció
Fran.