lunes, 8 de junio de 2026

Actualidad desfasada

 


Fran observaba en aquella librería de segunda mano la sección que más le gustaba: la de actualidad. Porque era en verdad curioso observar los libros de actualidad escritos hace años sobre temas que o han quedado desfasados, o han errado en sus predicciones, o, sencillamente, el tema no daba para tanto visto lo visto.


El de Efecto 2000 apocalipsis informatico me encanta —comentó Juan Gordal.

¡Anda que no se hicieron cábalas, cálculos y hasta relatos de cienci ficción! Luego no pasó nada, pero tampoco esta nada mal el de La Transicion II referido a la llegada de Aznar.

Y los de George W. Bush... ¡Parece mentira que luego llegue uno que le haga bueno.

¿Y alguien los comprará ahora?

Bueno, tú te pillaste uno de los estafadores que se hacían pasar por descendientes de la familia real rusa.

Sí, es cierto. Pero es que tenía curiosidad sobre cómo evolucionó ese caso, que además era una reedición de lo que había ocurrido en el siglo anterior donde muchos estafadores similares aseguraban ser el último «delfín»del Reino de Francia.

Los de familias reales siempre son curiosos, sí.


Aquí los dos hermanos repararon que en su país la información desfasada tenía un género muy particular, los libros laudatorios a miembros de la familia real que hab´kian sido ampliamente desmentidos por los acontecimientos posteriores, como todos los que mostraban al anterior monarca como un gobernante sabio y ejemplar, los que describían su matrimonio como una relación de absoluta confianza, etc. Pero uno llamó especialmente la atencion de Fran. Uno con el entonces príncipe heredero, actual Rey, en portada, de niño. El título decia: Un Rey para el siglo XXI.


Pues ese al menos acertó —comentó Juan.

Y no sé yo si es peor o más pintoresco que acertara o que hubiera fallado.




miércoles, 3 de junio de 2026

Mnojo mucho pirijil

 


Fran acabó de pagar sus compras en la frutería de debajo de su casa. Al soltar al dependiente pakistaní que atendía en la misma los doce euros que habían costado aquellas frutas y verduras le vino a la cabeza otra cosa que debía pedir. Y lo hizo:


Bueno, y un manojo de perejil, por favor.

¿Mnojo? ¿Siguro?—dijo el pakistani.

Como siempre me llevo.

Pero no mnojo. ¡Mnojo mucho! —respondió el pakistaní.


Aquello despertó la curiosidad de Fran, que quiso saber lo que entendía por manojo el frutero. De modo que insistió.


Bueno, tú dame el manojo.


Y para su sorpresa el asiático le sacó un ramillete de perejil más largo y ancho que un antebrazo humano. Fran se lo llevó sorprendido mientras el pakistaní esbozaba una sonrisa de pensar para sus adentros: "que conste que tú lo has querido". Como el perejil, de todas formas, lo daban gratis en esa frutería, Fran se fue contento, pero pensando lo que iba a hacer con toda esa cantidad de hierba.


Lo primero, pica para que lo tengamos con ajo como siempre, anda—le dijo Juan cuando se lo contó—. Y la próxima vez le pides un pellizco al pakistaní.

El resto creo que lo plantaré junto al que yo cultivo.

A lo mejor si tienes suerte en tres años te ha crecido la mitad de lo que te ha dado el hombre este.

Le llevaremos un manojo entonces.

No, que el es pakistaní, no gilipollas —sentenció Juan.



lunes, 1 de junio de 2026

El reto de la persiana

 


La verdad es que da otra impresión completamente distinta, ver tanta luz en tu cuarto y a veces llegando más lejos —comentó Carolina Gordal.

Cuando hemos hecho los ejercicios parecía incfreíble esa cantidad de luz en ese pasillo —añadió Juan Gordal

Pues todo el tiempo que hemos estado así con lo fácil que era subirla.


Fran había trasteado hacía algunos dias con la persiana de su cuarto, que llevaba un tiempo bajada, pues todos daban por sentado que con ese mecanismo roto no se podía subir. Pero nuestro protagonista había descubierto que haciendo un determinado movimiento era posible subir aquel dispositivo y desde hacía algunos días nunca se olvidaba de hacerlo al levantarse.


Es luz, pero parece que es verdad que el sol la hace sentir como distinta. La casa parece como más viva—comentó Carolina.

Y mi cuarto más amplio, con más sensación de libertad—añadó nuestro protagonista.

Pues a ver si no os olvidáis de arreglar la persiana, que así y todo no está bien —comentó Juan.


Esta aseveración enfrió los ánkimos de nuestro protagonista, pues si no había recordado que vinieran arreglarla cuando creía no tener luz, parecia más difícil acordarse de aquello ahora que sí que la tenían.


Bueno, he cobrado. A ver si los llamo—dijo Fran.

Tiempo has tenido, pero luz y luces no —comentó Juan Gordal

A mí la luz me da la vida, Fran —añadió Carolina—. Acuérdate porque si no a mí me da algo.


Nuestro protagonista asumió quenaquel arreglo era provisional y que faltaba que uno profesional arreglara de forma definitiva aquella persiana. Comenzaba el reto de acordarse de hacerlo. ¿Lo superaría?



miércoles, 27 de mayo de 2026

Nonito Donaire-Vic Darchinyan I: el filipino se convierte en estrella

 


Menudo K.O. Es que parece de dibujos animados. Faltan los pajaritos alrededor de la cabeza de Darchinyan —comentó nuestro protagonista viendo aquella pelea.

Aquí comenzó la gente a ver que el chico filipino ese, ese tal Nonito no boxeaba mal del todo—añadió Juan Gordal


El 7 dejulio de 2007, el 7 del siete del siete, el título mundial IBF del peso mosca se ponía en juego en Conecticut. El campeón, el australiano Vic Darchinyan llegaba como favorito indiscutible y además invicto, pero enfrente tenía un aspirante muy peligroso y singular. El filipino Nonito Donaire ya habia destacado por su pegada con ambas manos, su rapidez y su estilo imprevisible.



Es que no se sabe ni cómo definir ese movimiento. Un contrataque con la izquierda directo a la cabeza—dijo Juan Gordal.

Nonito en este tiempo parecía invendcible, y eso que el que llegaba invicto era el otro.

Fue K.O. Del año

Y parece mentira que desde que lo derrotó Rigondeaux Nonito no ha vuelto a ser el mismo.

Pero aun así será siempre un tipo al que gusta ver.

Un boxeo miuy singular, además alto para los pesos pequeños y totalmente imprervisible.

Y el espectáculo que siguió dando con Inoue es increíble.

El caso s que el australiano salio bien, pero el peligro de Nonito estaba presente desde el primer momento.

Desde aquí subió de manera metórica y siempre con unos K.O.s impresionantes de verdad.

además años más tarde hubo una revancha, pero ya no era lo mismo.

Sí, que decimos de Nonito que ha idpo a menos, pero a érl le conoce casi todo el mundo y yo sé poco más del australiano que que el flash filipino le gtanó dos veces.


Una vez más, este blog les ofrece el combate para que lo disfruten y juzguen. ¿qué opinan de la trayectoria de ambos pugiles? ¿Les sorprende el singular estilo de Nonito? Observen y opìnen.



Record de Nonito Donaire, aquí.

Record de Vic Darchinyan, aquí

lunes, 25 de mayo de 2026

Pantallazos

 


Carolina realizaba 

aquella actividad

 con goce y

 fruición. Fran lo 

observaba con asombro.


Yo es que creía que mi móvil no podía hacer capturas. Lo que hiciste el otro dia me está 

siendo muy útil para muchas cosas—explicaba Carolina riendo como un niño con zapato

s nuevos.

¡Joder, Carol! Ni que fueras uno de los viejecillos que llaman al servicio donde trabajas.

Estoy pudiendo enviar datos, imágenes... Me viene muy bien.


Hace algunos días, Carolina le había escrito a Fran por el móvil hablándole de cómo

 rellenar un formulario. Cuando Fran le dijo que mejor le enviara una captura ella dijo

 que no podía hacerlo, razón por la cuál Fran le pidió el móvil para hacerle una demostración.

 Carolina desde entonces parecía haber descubierto la octava maravilla del mundo. Desde

 entonces se había obsesionado tanto que le mandaba capturas hasta cuando no era necesario.


Es que te ahorra todo. En lugar de explicar datos, procedimientos... Haces un pantallazo y

 ya está comentaba Carolina.

Que sí, Cárol. Que yo llevo mucho tiempo haciendolo. De verdad, que no es nada

 extraordinario.

Es que mira. Estás tú pidiendo algo por internet y de pronto, puedes hacer una captura

 de la página y ya te entienden del todo.

Que si, Cárol, pero de verdad, que esto no da más de sí. Si quieres otro día te explico 

cómo hacer fuego con dos piedras o que el agua moja.

Es fascinante. ¿Y la tia Maria Cristina sabe esto?

Explícaselo tú. Y aver si luego te empieza a mandar capturas hasta de su fondo de

 pantalla y tienes que volver sobre ellos.

¡No se me había ocurrido! Voy a hacer pantallazo de mis escritorios del móvil.

Madre mía. Te has velto adicta al mópvil de la forma más absurda.




miércoles, 20 de mayo de 2026

La otra mitad del huevo

 


Fran lo miraba

con incredulidad.

Aquel huevo,

al estilo de

los Kinder,

que le habían

pasado

sus hermanos

tenía una

sorpresa en su interior,

como era lógico, pero lo

que Fran encontró
le dejó sin palabras:

¡Una portería en miniatura! Sin muñequitos, pelo titas ni nada. ¿De qué te sirve esto si no
tienes un futbolín?
Bueno, tampoco ibas a jugar mucho con ella ya a tu edad—dijo Juan.Sí, pero no creo que lo quieran ni los niños de enfrente.

Fran recordó la colección de juguetes de los huevos Kinder que hizo de pequeño. Dos cajas
de galletas llenas de muñequitos, cochecitos, piezas sueltas y engranajes. Recordó como en
el interior de aquellas cajas algunas de las sorpresas habían perdido piezas y quedaban
inútiles para jugar, pero todas tenían un sentido. No como aquella portería que sostenía en
sus manos.

Me da cosa tirarlo porque es plástico y está el medioambiente de plásticos como
está—comentó Fran.
Pues los niños de enfrente lo cogerán—respondió Juan.A mí se me ocurre los del bar de la otra calle, que tienen un futbolín.Pero lo tienen completo. Bueno, guárdala y de algo servirá.Creo que lo llevaré al punto limpio, aunque no sé en qué compartimiento irá.Pues vale, hemos comprado el huevo para tirarlo.No, el chocolate se puede comer y está bueno.Por lo menos. Pero para eso traemos una tableta.También es parte del huevo Kinder, aunque casi nadie se acuerde de ella—sentenció
Fran.

lunes, 18 de mayo de 2026

Las americanas impasibles

 

 

¿Cuantho es
esta placa de
coca-colo?
—preguntó
esa chica con
un evidente
acento
nortemaericano.
Por guapas a
vosotras quince
euros—respondió
aquel tendedero
al que había entrado de forma muy evidente por los ojos aquel grupo de chicas.
Fran y Juan Gordal observaron la escena, con aquellas chavalas provenientes, según
le habían dicho al tendedero de Texas, de Colorado y de California. Debían estar
haciendo alguno de esos viajes por eEuropa que tantas veces hemos visto en las comedias
de esa nacionalidad. Desde luego eran llamativas y atractivas, pero algo llamó la atención
de los dos hermanos.
¡No me jodas! Venirse desde Texas a un mercadillo donde hay posters, cómics y un
montón de productos del sitio y se llevan un puñetero poster de coca-cola—dijo Juan.
No tienen noción del resto del mundo, Fran. Vienen aquí a hacer lo que podrían hacer
en Houston sólo que en otro sitio.
Si yo fuera a un mercadillo americano comparable al rastro pues buscaría cosas de
Miller, de Robert Crumb... Aquí tienen el Maki Navaja, a Ibáñez, a Carlos Giménez,
un montón de prendas, aparatos y enseres... ¡Y cojen un anuncio de la coca-cola!
Bueno, por lo menos parece que no se han traído las pistolas Y al vejete ese le han
alegrado el día. Vamos a seguir.
Más adelante los dos hermanos se pararon en otro puesto donde había un montón de
figuras y juguetes de otros tiempos. Don Nicanor tocando el tambor, figuras de series
de la televisión, madelmanes... Y se volvieron a encontrar a las chicas estadounidenses
aparecieron por medio.
Las deberíamos invitar a algo—dijo Fran.Yo con Coralia ni me lo planteo—respondió Juan—. Aunque por lo menos e han parado
aquí y...
Los hermanos observaron cómo entre todos los juguetes antiguos las chicas cogieron una
maqueta de un helicóptero de los marines, seguramente lo menos local de ese lugar.
Está claro que si las invitaras a algo no valdría una Mahou, Fran.Seguramente whisky y cerveza de ese que toman ellos
En fin, ya nos iremos nosotros a Los Ángeles a comer jamón.Si no nos vuelan la cabeza al llegar



miércoles, 13 de mayo de 2026

Compra recurrente

 


Y no te olvides
de lo que te he
pedido, ¿eh? —dijo
Carolina Gordal
a Fran cuando
éste salía
a la compra—. Casi
no nos queda.
De acuerdo,
pero yo no sé
cómo todos
los días hay
que traer eso.

Las bolitas de limpieza de retretes eran sin duda un producto necesario en cualquier hogar.
Pero no había ocasión en que Fran saliera a la compra y que no se las pidiera su hermana.
Por suerte eran baratas, nada de gasto inasumible, pero Fran estaba seguro que si se
sumaran todas las que compraba al mes no bajarían de los 30 euros.

Bueno, pues ya está. Así nuestros retretes seguirán limpios, relucientes y fragantes durante
mucho tiempo.
Durante dos días, creo yo—contestó Fran.Pues no meéis ni caguéis y no habrá que hacerlo.

Nuestro protagonista obró en consecuencia y, al día, siguiente, se gastó diez euros en
pastillas para aquel propósito. Las dejó en un armario del cuarto de baño. Cuando Juan
se quiso cepillar los dientes las encontró y no le hizo demasiada gracia.

¡Tú no estás bien de la azotea! Mira todo el armario rebosante de pastillitas y la pasta de
dientes me ha costado como cinco minutos encontrarla.
Seguro que en ese tiempo Carolina ya ha cambiado tres veces la pastilla —dijo nuestro
protagonista.
Unos pocos días más tarde, Fran se disponía a salir a su trabajo. Antes de irse Carolina le
pidió algo:
A ver si traes pastillas de retrete, que casi no quedan.¡Ni de coña!—dijo Juan—. Que luego lo llenáis todo con ellas. Fran pensó si no sería eso lo que ocurría, que Carolina no sólo las ponía en los retretes sino
por toda la casa. En todo caso, él ahora tenía que trabajar. Que sus hermanos resolvieran
el asunto entre ellos.

lunes, 11 de mayo de 2026

La tarea que nunca se espera

 

 

Toca ponerse a ello. No
hay otro momento mejor
—dijo Juan Gordal a Fran.
Ahora me arremango,
pero yo contaba con salir
ya de casa.


Aquella tarea no se

podía planificar. Cuando

surgía surgía. Limpiar

la nevera era una cosa
que no apetecía hacer

nunca y, por lógica,

sólo podía llevarse a cabo cuando se quedara
vacía. Sacar bolsas, paquetes y tuppers de modo habitual para después desmontar la nevera
y frotar era demasiado complicado y estropeaba a veces la comida. Si los Gordal Palacios
descubrían la nevera vacía, sí, o sí, se ponían a limpiarla.

Aquí están las baldas de la puerta, que voy a fregarlas en la pila—explicó Fran a su hermano.Y yo a limpiar entre las rendijas de las bandejas y a frotar la pared del fondo.

Al cabo de un buen rato de frotar y recoger, toda la nevera parecía como nueva. Sólo quedaba
barrer el suelo, que había quedado cubierto de los restos de la limpieza y fregarla por fuera.

Bueno, pues ya está hecho. Qué pesadez hacer esto—comentó Juan—. Nos habrá llevado
unos tres cuartos de hora, ¿no?
Nuestro protagonista miró su reloj y se sorprendió. Una vez más el realizar una labor
que no gusta hacer había hecho parecer el avance del tiempo mucho más lento de lo
que había sido en realidad.
Nos ha llevado diez minutos, Juan.¿De verdad? Entonces aún estamos a tiempo de hacer una compra y volverla a llenar.Qué bien, qué alegría ver nuestra labor deshacerse tan rápido.Cuando toca toca, Fran.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Límite 48 horas

 




Parece mentira, qué
jóvenes estaban
entonces—comentaba
Fran viendo a aquellos
dos actores de tanto
recorrido antes de
que se hicieran un
nombre,
Ya te dije yo
que esta película
te iba a gustar.

Límite 48 horas era

una típica comedia de

acción con el

esquema de dos

policías, o en
este caso, un policcía y un colaborador, de caracteres muy diferentes, que se ven
obligados a colaborar para resolver un caso difícil. El policía interpretado por Nick
Nolte, está decidido a atrapar a dos peligrosos criminales que ya han asesinado a dos
compañeros suyos en un intento anterior de darles caza. La única forma de hacerlo es
con la colaboración de un timador a baja escala, que tuvo problemas con los dos
criminales en el pasado. Las autoridades le permiten salir de la cárcel para colaborar
en la captura de los fugitivos, pero debe volver en 48 horas. Evidentemente, durante

la operación, ambos personajes van congeniando y ayudándose mutuamente en sus

respectivas situaciones.

Aquí Eddie Murphy hacía un papel divertido, pero sin llegar a los extremos de
después, que a veces se pasaba de histriónico y cargante —dijo nuestro protagonista.
Y Nick Nolte también queda bien en el puesto de policía duro. Es una historia muy típica de las pelis de acción pero es agradable de ver, ¿verdad?Bueno, no sé si en este momento era tan habitual el enfoque. También hay quien
dice que el tema racial tiene demasiada presencia.
Puede ser, pero yo creo que precisamente eso eran lo que querían los responsables
de la película, en esa época las tensiones sociales de los Estados Unidos estaban
muy presentes.
Y luego siempre está la cosa de ver a actores de recorrido en sus principios.Eso con el paso del tiempo, en aquel momento nadie lo pensó.Y además, ahora que lo pienso eso es cierto en el caso de Eddie Murphy , Nick
Nolte ya tenía cierta carrera a sus espaldas.
Bueno, en fin, una película de acción divertida. Las películas de acción es lo que tienen que ser.



Ficha de la película, aquí.

lunes, 4 de mayo de 2026

El grano

 

 

Muy bien, pues eso
era todo. Gracias
por su asistencia —dijo
aquel coacher o lo
que sea con
el cuál habían
citado a Fran en
su trabajo
No hay de qué, todo lo que sea para subir en el trabajo se hace con gusto—respondió nuestro
protagonista.
La verdad es que Fran estaba deseando pasar aquel trago. Es unja de las nuevas prácticas que
se ponen en marcha últimamente en las empresas. Una charla motivacional, o cursillo, o como
lo quieran llamar, teóricamente voluntaria pero que bien sabía Fran que si no acudía le tomarían
en cuenta en el futuro para ciertas cosas. Además había que preparárselas bien, vestirse como si
fuera uno a algo importante, etc. Era un alivio haber acabado con eso. Fran pasó al baño y
sintiéndose mucho mejor evacuó, más por la tensión soportada que por verdaderas ganas de
orinar y se dirigió al lavabo a lavarse las manos. Ahora sólo quedaba volver al puesto y...
¡un momento! ¿Qué era eso que veía en el espejo? Allí, en aquellas gafas que había llevado aquel
día porque las consideraba más adecuadas a la naturaleza del evento que las lentillas que solía
usar, había un enorme pegote blanco. ¿Cómo era posible que no lo hubiera visto ni se hubiera
dado cuenta en toda la jrnada? Se las quitó y observó que era nada menos que...¡un grano de
arroz! ¿Cómo había llegado allí? Seguramente de la cena del día anterior de huevos fritos con
arroz. Bueno, lo primero era limpiar bien las gafas pero... ¿había pasado a aquella charla tan
importante con un enorme pegote blanco en las lentes? Si era así la impresión no habría sido
muy buena. Pensando en ello y comiéndose la cabeza, Alejo, un compañero de trabajo, le
comentó:
Bueno, te has puesto de punta en blanco para todo. Espero que hayas contestado bien.No me he quedado en blanco —dijo nuestro protagonista traicionado por su subconsciente
que aún le hacía pensar en el pegote blanco.
Se nota que eres cuidadoso, inteligente... Seguro que han tomado nota, hombre.Espero que no —dijo Fran.


miércoles, 29 de abril de 2026

¡Es un extraño!

 

 

Pero no es el mismo
—comentaba Fran
con algo de
desasosiego
en la voz.
Pues ve a
reclamar, Fran.
No sé a quién.
A los del
cercanías, al
alcalde, a
un urbano...—respondió
Carolina Gordal
Fran estaba pendiente, como siempre que pasaba por esa zona desde hacía algún tiempo, del
gato negro de pelo largo de Atocha. Pero aquel día había otro enorme animal en su lugar. Un
gato regordete de pelo gris y negro en rayas. La verdad es que no había ninguna razón por
la que aquel gato fuera más o menos respetable que el otro, pero le creaba una extraña
intranquilidad a nuestro protagonista.
¿Es eso legal?—insistía Fran.No conozco la normativa, Fran—dijo Carolina—. Pero si, como tú creías, los de las oficinas
del tren cuidan al negro, este también habrá venido.
¿Pero tienen que ponerse allí, donde siempre está el otro?A ver, Fran, que son dos animales de la calle. Déjalos tranquilosPero es que no está el otro.Bueno, hombre. Ni que esto fuera Palestina con Israel. Es un puñetero gato que se ha ido. Al cabo de un rato, Fran terminó por asumir que el gato negro que él extrañaba no iba a
venir. Reanudó la marcha.
Espero que esté bien protegido en donde el tren.No, Fran. Los de la oficina son unos cerdos que han abandonado a su gato y lo han
cambiado por otro a capricho.
Bueno, a ver si está otro día. De momento aquí se queda éste.
-Pues resiste como los palestinos, qué quieres que te diga.





lunes, 27 de abril de 2026

El invento

 


Fran y Juan Gordal
observaban aquel
tenderete del
Rastro. Aunque
no contenía
comics
ni libros no
lo que ellos
buscaban
habitualmente
en sus visitas
al rastro, llamó
su atención,
ya que vendía
aparatos de tecnología antigua.
Algunos parecían sacados de películas de ciencia ficción de los 60 y 70 o de
las que ahora se llaman retro-futuristas.
Ya ves los teléfonos portátiles que había—dijo Juan—. Igualitos que los i-phone de
ahora.
Hombre, pero esa evolución quizás la imaginaran. Me sorprenden más las máquinas de
escribir eléctricas.
Yo llegué a tener una de esas.

Fran observó otro aparato que llamó su atención, ya que tuvo un período de vigencia muy
corto que él conoció:

Un télex. No duraron nada. El fax podía dar imágenes y en tiempos de internet ya son
como los carruajes de caballos.
Parece mentira, el telégrafo, uno de los inventos más revolucionarios de la etapa industrial
y ya no existe—dijo Juan Gordal

Y entonces Fran vio aquel aparato. Parecía una fusión de la máquina de escribir, una tele
muy primitiva, con una de aquellas pantallas gordas y un fonógrafo. Fran nunca había visto
un aparato similar:

¿Esto qué coño es? Parece un invento del profesor Bacterio.Pues yo tampoco lo sé. Vamos a preguntarle al de la tienda.


Mientras su hermano buscaba al dependiente, Fran escudriñaba el aparato a ver si encontraba
alguna toma de corriente o algo que le permitiera deducir su uso. Al fin vino juan con el
dependiente y señalando el aparato preguntó qué era y para qué servía. La respuesta del tendero
dejó atónitos a los hermanos:

Pues si os digo la verdad, yo tampoco sé qué es, pero por mi experiencia creo que podré
venderlo por 120 euros.
Fran y Juan se quedaron como en esas escenas de anime en que todos se caen de espaldas
cuando un personaje dice algi absurdo o sorprendente. Fran comentó:
No lo toques que los aparatos de Bacterio siempre provocaban catástrofes.


miércoles, 22 de abril de 2026

La mentira no sirve

 


Juan Gordal

devolvió a

nuestro

protagonista

aquella máquina

rasuradora

de barbas.
Se la pasaba

de vez en

cuando para

que la barba

no le creciera

más de la cuenta, para
que
«no se le pusieran barbas de integrista islámico», en palabras de Fran. Pero al
devolvérselo después de usarlo le hizo una pregunta, como mínimo, sorprendente.

¿Cuánto te has gastado en esta máquina nueva? Me alegro de que entrases en razón
sobre que la anterior era una mierda, pero te han debido soplar bastante.
¿Cómo dices? La máquina rasuradora nueva. ¿Cuánto te ha costado?


Fran miró sorprendido, pues no había habido ninguna compra. Era la misma rasuradora
con la que llevaba año y pico haciéndose los arreglos. Intentó explicárselo a Juan.

Fran, la anterior era blanca y yo te dije que no valía. ¿Cuánto te han soplado por una buena?De verdad que es la misma. La blanca se perdió hace mucho.Fran, esa no tenía ni caja y esta tiene. Venga, dímelo, que hay que controlar los gastos,

Lo cierto es que cuando hacía como año y medio Fran había comprado la máquina buena
había guardado la caja. Pero viendo a su hermano poco proclive a atender a razones,
decidió transigir.

Bueno, han sido 60 euros—dijo pensando para sus adentros que era un cobarde, pero
pensando que evitaría la confrontación.
¿Y para qué me dices una cosa por otra?

Fran comprendió que no iba a librarse en absoluto de las iras de su hermano y se lamentó
mil veces de haber cedido en aquella observación falsa. Ahora le tocaba aguantar a su
hermano crecido

Sabías que no iba a aprobar ese gasto ¿verdad?Eso no lo sé, pero lo que tengo claro es que no voy a volver a decir una cosa por otra.



lunes, 20 de abril de 2026

Una figura alegórica viviente

 


Llegó nuestro

protagonista a

aquella esquina.

Notó que

quizás ya

se había

puesto demasiado
abrigo para el

tiempo que hacía. Vio a dos palomas hacer las danzas amorosas que hacían en
esta época. Además los árboles estaban floridos y el suelo estaba tapizado de semillas de olmo.
Por suerte yo no soy alérgico, pensó, pero para algunos va a ser un tiempo jodido ahora. Y
entonces lo oyó. Aquel gemido le indicó que efectivamente había llegado la primavera. En aquella
esquina residía un disminuido al que su familia solía tener fuera en la terraza en los meses de
calor. A lo largo de todo el invierno nuestro protagonista había pasado por allí sin oírle, pero
allí estaba.

Me alegro de volver a verte—le dijo nuestro protagonista.

El hombre pareció no darse cuenta. Fran pensó en gritar más, pero sin saber siquiera su
nombre tampoco era cuestión de ponerse a alborotar la calle. El caso es que aquel rostro
y aquel sonido era el indicador más claro que había visto nuestro protagonista del tiempo
primaveral. Recordó representaciones en las que la primavera aparecía representada
como una especie de hada que volvía verde y frondoso todo lo que tocaba. No era así, la
primavera hecha persona era un hombre vestido siempre con camisa y vaqueros que
observaba desde un balcón y de vez en cuando emitía un grito.

La realidad suele ser más prosaica que las figuras alegóricas que usamos—dijo en su casa
cuando llegó.
Bueno, eso es lo de menos—le contestó Carolina—. Lo importante es que parece que se
acaba el frío.
No del todo. La primavera es imprevisible.Yo sólo espero que si vuelve el frío todavía en algún momento no dejen a ese hombre
helándose en la terraza.
Esperemos que no.

miércoles, 15 de abril de 2026

Malos tiempos (Carlos Giménez, 2007)

 

 

Bueno, Carlos Giménez
siempre es un autor al
que hay que leer, pero
a mí tanto mal rollo
no termina de
atraerme—comentó
Juan Gordal viendo
la nueva edición de
Malos tiempos.
Tú tienes una
buena. Pero si no
esta sería mejor.

Malos tiempos

recoge las

vivencias del

autor madrileño

sobre el desarrollo

de la Guerra
Civil durante la resistencia de Madrid y las posteriores consecuencias de la destrucción
en tiempos de la posguerra. Aunque nadie dudaba de la posición de Carlos Giménez en
el conflicto, lo cierto es que se esfuerza por dar una visión lo más completa de todo
abarcando a veces las razones que pueden llevar a gente buena a sumarse a las causas
más deleznables, los excesos de ambos bandos y la relación entre la gente antes y después.
Todo ello con el dibujo expresionista al que siempre nos ha habituado este autor.

El decía que se esforzaba por ser objetivo, que no neutral. Que nadie le pidiera jamás
neutralidad ante el fascismo—dijo Juan.
Pues me parece una definición muy acertada. Claro, quién mejor que él mismo para
describir lo que hace—contestó Fran.
Luego me parece interesante el recurso que usa, de un hilo conductor a través de
una familia como visión principal, pero intercambiando muchos personajes e historias
entre medias.
Para mí lo mejor es poner en relieve lo que costó que Madrid cayera y lo que se
vivió después. Y cómo los cobardes y oportunistas estaban creciditos.
Yo creo sinceramente que era el mejor dibujante posible para esto, por su estilo, por
ser madrileño y por haber vivido al menos las consecuencias, ya que no la guerra en sí.
Bueno, desde luego esta compra sería interesante para cualquier aficionado al cómic.Sí, pero si no tiene la edición anterior—sentenció Juan.

Ficha del cómic, aquí.

lunes, 13 de abril de 2026

Los cables del apocalipsis

 


Fran buscaba una
nueva clavija para
colocar en la
antena de la
televisión. La que
había
se había abollado
y no se podía
conectar bien.
¿Dónde tienes
eso?—preguntó Juan—. ¿En
tu caja de herramientas?
No, eso lo tengo en un neceser aparte, con repuestos y demás para estos caso. Es este
gris que tengo a mi cabecera de la cama —respondió Fran.
Al abrir el neceser un montón de útiles para diversos aparatos, cargadores de hace dos
décadas de diferentes formas de toma, cables multicolores y baterías de aparatos que ya
ni se usaban salieron a la vista de los dos hermanos.
Todo esto si lo vendieras en un puesto en el rastro igual te daban como poco 30 euros
—dijo Juan.
Lo sé, pero es que tengo la idea de que aún van a ser útiles.Sí, útiles ocupándote la bolsa y no dejándote ver las clavijas. Bueno, ¿me las pasas?Ten, aquí están. Juan colocó la clavija, pues según él todo lo que había ocurrido era culpa de nuestro
hombre que no había sabido colocar la anterior y al acabar reanudó la conversación.
Me dirás para qué te es útil a estas alturas un cargador de batería para enchufes británicos.Pues eso precisamente creo que es de lo más útil. Si yo tirase algo serían esos cables de
colores.
Bueno, pues tíralos.¿Y si un día necesitamos cable eléctrico qué?¿No lo has necesitado desde que se usaban ese tipo de adaptadores y cargadores y lo
vas a necesitar ahora? Si no quieres tirarlo al menos llévalo al Rastro.
Que no, Juan, que vale la pena tener repuestos.De acuerdo, cuando nos invadan los marcianos será muy útil. A veces Fran se sentía tentado de hacer lo que le decía su hermano, pero algo le llevaba
a seguir manteniendo ese repuesto. ¿Llegaría el día en que lo usara?


miércoles, 8 de abril de 2026

Un acierto no hace quiniela

 

 

¡Pues menos
mal que
cerraron aquel
día el Retiro!
—decían los
transeúntes
viendo aquel
enorme árbol
caído.
La tormenta
debió sr algo
digno de verse.

Aquel paseo por el Retiro de Fran y Carolina Gordal les estaba permitiendo ver los efectos
de los últimos temporales de viento y frío sobre la ciudad. Con gran estupefacción
observaron la caída de aquel roble, que tal creía Fran que era el árbol, y los trabajos para
levantarlos.

Por una vez parece que cuando cerraron el parque tenían motivos para ello—dijo Carolina.El boquete que ha dejado, porque todas las raíces del árbol está por los aires es tremendo.Por lo menos no había nadie debajo.Y ahora habrá que esperar varios meses a que lo dejen en condiciones


Fran repasaba mentalmente todo lo que aquello suponía: los daños personales, los más
importantes, por suerte, se habían evitado. Los daños materiales parecían estar en vías
de solución. De modo que aquel incidente parecía haberse resuelto sin problemas.
Pero entonces oyó a uno de los viandantes insistir:

Tantos palos que le han dado al alcalde por cerrarlo, tenía toda la razón.

Aquí Fran se estremeció. Porque si bien era suerte que en aquella ocasión en concreto el
cierre del parque era motivado, no olvidaba nuestro protagonista que el Retiro había
cerrado al público con motivo del calor, del frío, de la lluvia... Así continuamente fuera
cual fuera el tiempo que hacía. El día de aquella ventisca nadie se hubiera quejado. Pero
ahora resulta que los responsables del parque podían exhibir un acierto que habían tenido
como justificación de todo. Fran volvió a oír a más paseantes insistir en aquella idea. Pues
esto, pensó, se creerán millonarios en cuanto acierten una en la quiniela.