lunes, 26 de octubre de 2026

Una solución que no es tal


Fran observaba una vez más esa puerta de su armario caída en en suelo. Había 

intentado atornillar la jamba donde
iban las bisagras, pegarla con cola,
cambiarla por una nueva más fuerte...
No había manera de reparar ese armario.

—Tendrás que comprar uno nuevo, Fran
—le dijo Juan—. Este armario no da más
de sí.
—Pero tengo que meter allí la ropa y
tengo que protegerla. Y no quiero gastar
dinero en eso.
—Pues es lo que hay.

Fran se quedó pensando en aquello, pero

al ir más tarde hacia el baño pasó por el cuarto
de Juan y observó una realidad innegable: su hermano había quitado las puertas de sus
armarios hacía tiempo y no tenía problemas con organizar la ropa ni con la estética. Eso
era lo que decidió que debía hacer con su propio armario y lo dejó abierto por delante.

—Eres un vago y un dejado increíble, Fran —le dijo Juan cuando lo notó. —¡Pero si esta solución la he tomado de ti mismo! ¡El caso es censurar! —¡Vas a comparar el ambiente y la elegancia que tienen mis chaquetas y mis abrigos
con tus anoraks neumáticos! Una ropa así se esconde, no se luce.
—¿Pero vas a comparar mi estilo al vestir con el tuyo? ¿O con ni cuarto? Ocúpate de
lo tuyo que yo ya haré lo que tenga que hacer.
—¿Comprar otro armario? —Está bien como está. —Pues entonces comprar abrigos y chaquetas nuevas desde cero. —Vamos, gastar pasta en cantidad es lo que quieres que haga. —Eso, para que te des cuenta de lo que cuesta ganarla.

Fran pensó que podría haberle contestado muchas cosas a su hermano, pero lo cierto
es que a él tampoco le convencía ese armario sin puerta. Parecía que lo único que
podía hacer era, efectivamente, asumir el sablazo y en cuanto ingresara su próxima
paga reemplazar el armario.




miércoles, 21 de octubre de 2026

Javier Castillejo - Keith Mullings: El juez atrapa al asesino.

 "Tienes mala suerte. A mí me podían llamar el juez porque lo mismo detengo a los asesinos... como a los fantasmas".

(Javi Castillejo respondiendo a Mullings en la rueda de prensa, cuando este dijo que le llamaban

 el asesino porque quien se enfrentaba a él moría como boxeador) 


 

—La decisión fue dividida, pero
yo creo que es el mejor combate
que vi nunca a nuestro Lince
—comentaba Fran.
—Yo no sé cómo trajeron aquí
al americano. Era una de las
estrellitas de aquel momento.

Los dos hermanos hablaban
del combate que el 29 de
enero de 1999 enfrentó al
púgil español y al
norteamericano por el título
superwelter CMB. Mullings
llegaba tras una
sorprendente victoria
contra Terry Norris.
Algunos, entre ellos
el mítico promotor
Bob Arum ya querían
ponerlo ante De la Hoya. Pero aquel día el Lince desplegó todo su talento en
la Cubierta de Leganés.


—Parece una tontería,
pero fueron muy
listos creándole
aquí una especie
de Las Vegas
en pequeño
con todas
las estrellitas
de la farándula
del momento
y esa estética
—comentaba
Juan.
—El inteligente
fue Castillejo,
que desplegó
toda su
técnica, pero
encima hacía
desplantes
y gestos de cara a la galería. Era imposible que en Estados Unidos no le vieran.
—Y esos golpes al cuerpo tan característicos de Castillejo, que tampoco es que fuera uno
de los grandes especialistas, pero sabía perfectamente cómo cortar la respiración a sus
rivales.
—Además permitió comparar dos estilos de boxeo, el europeo y el americano de primera mano. —Seguramente Arum y Mullings creían que venían aquí de paseo a ganar una pelea y
a promocionarse contra De La Hoya.
—Quien a la larga acabó ante De La Hoya fue nuestro Javi. —También demostró valentía, que eso lo aprecian mucho en el gran circo de Las Vegas. —Aun así me deja un poco frío la victoria por decisión dividida. —Sí, pero vale tanto como otra cualquiera, y Castillejo hizo un combate inconmensurable.
Fue su lanzamiento definitivo para las grandes peleas.
Como siempre, este blog les ofrece un vídeo para que ustedes juzguen. ¿Fue justa la
victoria de Castillejo? ¿Pecó de ingenuo el americano? Ustedes dirán.


Récord de Javier Castillejo, aquí.
Récord De Keith Mullings, aquí.

lunes, 19 de octubre de 2026

La criatura de Juan.

 

 

—Míralo cómo ha crecido.
Y él sólo se ha enderezado
y busca el sol
—dijo
Juan hablando del ficus
que había surgido de
los despojos de la
poda de su lugar de
trabajo.
—Algo tendrá que ver
lo que yo he hecho
—dijo Fran molesto
por sus olvidos.
Aquella planta estaba
convirtiéndose en un
arbusto sano y hermoso,
algo que nadie hubiera
creído posible cuando
Juan trajo aquellas dos ramas mustias de la poda en su lugar de trabajo y que Fran convirtió en
un esqueje. Le había buscado un lugar cerca de la ventana, lo regaba con frecuencia
manteniéndolo con la tierra húmeda, pero a petición de Juan no había puesto un tutor que
enderezara la curvatura que traía.
—Se ha enderezado sólo, buscando el sol. Es un superviviente. —Espero que si Coralia te da un hijo estés la mitad de orgulloso... Y que no tenga que cuidarlo
y alimentarlo yo como ha pasado con el ficus.
—Fran, regarlo lo podía hacer cualquiera. Tu aportación ha sido poner un palitroque a sostenerlo
y no le ha hecho falta para nada.
—¡Podía haberlo hecho cualquiera, pero lo he hecho yo! Tu orgullo es una planta más de las
que yo he criado y cultivado.
—Míralo además cómo se gira al sol. Sabe perfectamente lo que necesita. —Sí, pero el lugar en la ventana también se lo di yo —Sólo necesitaba una oportunidad y yo se la proporcioné. —De acuerdo, lo has hecho de maravilla. Si no fuera porque él no tiene la culpa dejaba de
regarlo mañana.


miércoles, 14 de octubre de 2026

Un repipi y pelota virtual.

 


¡Qué idea

tan maravillosa!

Milinko Pantic

fue un jugador

singular porque

tenía un don a
balón parado

que parecía

inimitable. A continuación te detallo los mejores lanzadores a
balón parado de la actualidad para que escojas tú mismo el que más se parezca.

Fran le había planteado una simple comparación de aficionado a aquella IA, pero esta
le había dado la lista que le haría cualquier borracho de barra de bar. Por otro lado
los elogios cursis que le daba constantemente no le gustaban. Incluyendo, además,
a Messi y Cristiano Ronaldo, que ya estaban muy de vuelta. Fran se lo hizo notar a la IA:

Entiendo tu frustración. Eso demuestra que eres un aficionado auténtico que vive el
fútbol día a día. ¿Quieres que ciña mi lista a los menores de 25 años? ¿O que
profundicemos los puntos en común de Pantic con Messi y Cristiano?


Nuestro protagonista, pesando en lo cargante que sería una persona así de pelota,

propuso a Alex Baena y a Julián Álvarez en la lista que le ofrecía aquel monótono aparato.

¡Qué aportación tan buena! Has elegido además dos grandes jugadores del Atletico
de Madrid actual lo cuál hace aún más interesante la comparación. A continuación te
destaco sus puntos en común y tú escoges.
—Bueno, Fran. ¿Encuentras lo que buscas con la IA? —preguntó Carolina—. Ya te he
dicho que es difícil que te responda lo que quieres.
—Me da igual lo que me responda. Yo me conformaría con que dejara de lamerme el
culo cada vez que digo cualquier cosa.


lunes, 12 de octubre de 2026

La moneda perdida de Juan

 

 

—¿Pero qué habéis
podido hacer con
ella?
—gritaba
Juan rojo de
furia—. Es que
estaba
en una caja, con
un plástico
protector, con una
goma para
asegurarlo... ¡Y
está todo
menos la moneda!
—Eso es muy
difícil que se
pierda a menos
que nadie lo
haya sacado
intencionadamente,
Juan—contestó Carolina. E inmediatamente se volvió a nuestro protagonista con una
pregunta acusadora—.¿Has sido tú, Fran?
—A mí dejadme en paz. Yo no he tocado ahí. Eres tú quien ha estado andando con
las botellitas.

Los tres hermanos estaban buscando la moneda conmemorativa de el Incal de
Jodorowski que había adquirido Juan, pero ninguno tenía ni idea de cómo podría
haber desaparecido de ese modo, ya que, además, todos los ingenios que Juan
había ideado para protegerla seguían en su sitio. La verdad es que a menos que
nadie lo hubiera hecho aposta, y nadie tenía interés en ello, la desaparición de
aquel objeto fetiche.

—Carolina, tú estuviste andando entre las botellitas que están al lado. Sabes
que yo ni me acerqué—dijo Fran.
—En cuanto una intenta poner orden le echáis la culpa de todo—replicó Carolina. —A mí me da igual quién haya sido—intervino Juan—. Sólo digo que para un
capricho que me he dado no hay derecho a que me lo hayáis perdido así.
—Lo buscaremos. Pero quien estuvo andando allí fue Cárol. Ya sabes que yo
ni me acerco a tus cosas.
—No os acercáis pero las perdéis. Me gasté 120 euros en esa moneda y vais
y la fagocitáis. Sois monstruos.


Fran y Carolina estuvieron buscando aquella tarde mientras Juan Salía con
Coralia, pero no hubo forma, la moneda no apareció. Los dos hermanos
acabaron extenuados pensando en el disgusto de Juan.

—Bueno, más bronca que nos ha echado no nos puede echar —dijo Carolina. —Pero por eso yo no me acerco a nada suyo, ni sus botellitas ni nada. Mira
ahora en el berenjenal que estamos metidos.
—¿Y no habrá entrado aquí nadie, no? —Creo que sería muy raro que un ladrón entrara en casa y sólo se llevara
eso. Pero en todo caso, no vuelvas a acercarte a nada de Juan. Está vetado. Para
siempre.
—Es como esos ídolos malditos, sí.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Ni peso ni tensión.

 


Por fin la farmacia

donde solía

acudir nuestro

protagonista

a controlar

su peso había

reabierto
tras las obras de

mejora que había emprendido. Fran observó que la báscula donde él solía
pesarse había sido cambiada por otra de color verde y, aparentemente, más compleja. Fran
se alegró al ver que, según una indicación que había, aquella báscula pesaba gratis. No era
que los 20 céntimos semanales que le suponía controlar su peso en la anterior fueran ruinosos,
pero siempre es mejor conseguir lo que uno quiere sin pagar. De modo que se subió a la
plataforma. La báscula empezó a emitir unos sonidos extraños y, pasados unos segundos,
una locución grabada advirtió a nuestro protagonista que ya podía recoger el papelito con
su peso, pero en la ranura donde debía aparecer no salió nada. Fran acudió al nuevo mostrador
donde observó que ya no estaba la familia de farmacéuticos que atendía antes allí y con la que
tenía confianza, sino dos chicos muy jóvenes con aspecto de estar contratados de la forma
más barata que permitiera ese sector.

—No puedo ver mi peso—dijo nuestro protagonista. —Sí, ya lo hemos dicho al responsable. Dice que cuando pueda la arreglará —respondió
aquella chavala rubia con un piercing en la nariz.

Fran comprendió que esa chica no era más que el último escalafón del establecimiento y
que no valía la pena protestarle. Se dirigió de nuevo a la báscula y observó que según las
indicaciones también tomaba la tensión. Bueno, esto también vale la pena controlarlo, se
dijo Fran. Se sentó y apretó el botón. Notó cómo se inflaba dentro del fragmento de tubo
donde debía meter el brazo algún tipo de acolchado interior. Y luego se quedó
parpadeando una lucecita, sin dar ningún ruido ni indicación.

—Eso no va bien desde que lo pusieron. A ver si lo arreglan —dijo la joven farmacéutica
desde su mostrador.

Fran había trabajado de último mono en varios sitios y sabía lo cargante que era que te
echaran en carga cosas sobre las que no tenías control. De modo que no quiso decir nada
a la chica. Pero salió de aquella farmacia maldiciendo las básculas gratis, las obras de
reforma y el nuevo modelo comercial de todo, que parece destinado a gastar lo menos
posible sea como sea.




lunes, 5 de octubre de 2026

La zanja del vagabundo

 


Fran observaba

aquellas

obras con

preocupación.

El descampado

de Atocha donde
tantas veces

había visto

a aquel animal que tanto había captado su atención
estaba completamente desbrozado, horadado y precintado. Aunque no tenía más
lazos con ese gato que verlo al pasar, para él era un animal especial.

—Bueno, Fran, no exageres—le dijo Carolina—. Siempre has dicho tú que con el buen
aspecto que tenía debían cuidarlo los de la oficina de al lado, o sea que si es así ahora
lo habrán cobijado.
—Pero con lo que le gustaba tirarse aquí y para que pongan esa mierda de tuberías que
no sé ni a dónde van ni lo que llevan está sin su sitio favorito.
—A ver, se ha buscado su sitio y tiene quien le cuide. No te preocupes, que además
es un animal al que se le ve grande y fuerte.
Fran estaba a punto de reanudar la marcha, cuando vio al gato salir del agujero que
había para las tuberías. Al parecer todo ese tiempo había estado en el mismo sitio
sin ningún problema. Carolina creyó que el asunto ya estaba terminado.
—Bueno, ya no sufres por él, ¿no? ¿Nos podemos ir? —Parece que le gusta la zanja, cuando la suelden no sé qué hará. —Fran, de verdad, que ha vivido mucho tiempo con su descampado y su oficina y no
necesita nada más, déjalo estar.
—Deberían cavarle otro agujero como ese. —Sí, irán los de las oficinas con picos y palos. Menos mal que no es tuyo el bicho
con lo que sufres.


miércoles, 30 de septiembre de 2026

Infierno de cobardes (Clint Eastwood, 1973)

 


 —¿Otra de Clint 
Eastwood justiciero
en el oeste? La
verdad es que
es tu palo total
—preguntó
Carolina Gordal
a nuestro protagonista.
—Bueno, esta
es especial,
porque el
personaje de
Clint Eastwood
no viene sólo a
aplicar la justicia
a los malhechores
sino también a quienes
los cobijan.

En Infierno de cobardes el personaje de Clint Eastwood, nuevamente sin nombre, llega a
un pueblo que vive aterrorizado por las fechorías de una banda de malhechores que está
encarcelada pero a punto de salir. Tras un primer encontronazo con tres forajidos de los que
se deshace sin pestañear, es contratado para defender el pueblo contra los malhechores
que los aterrorizan. Pero a cambio va exigiendo un montón de tareas costosas, agotadoras
y humillantes a los habitantes del pueblo.

—Es un verdadero tirano. Es peor él que los forajidos —comentó Carolina —Bueno, tiene sus motivos. —Y todo el pueblo es muy cobarde, tragando sin rechistar. —Por ahí van los tiros de la historia. —Pero al final es Clint Eastwood el malo. —Bueno, Clint Eastwood es el forastero y punto. —Luego los personajes que salen el predicador, el enano, el barbero... Todos la verdad es
que tienen su gracia. Uno se queda mirando la película por ellos
—Y luego está el asunto de cómo coge y se cepilla a dos mujeres del pueblo. Ese detalle
sí que creo que hoy lo hubieran cambiado. Pero como película de acción y fábula moral es,
cuando menos, diferente. Vale la pena verla.


Ficha de la película, aquí.

lunes, 28 de septiembre de 2026

El grelo

 


—¿Y eso cómo
crece tanto?
—preguntó Carolina
en la terraza
donde nuestro
protagonista
criaba sus
plantas y
señalando un tronco
verde con algunas
hojas levemente
pilosas que crecían
desde un tiesto
pequeño hasta
un tamaño casi
arbóreo.
—Eso es una planta de grelos, aunque te parezca increíble. —¿Te la dio el Grelos? —No, que es una planta de grelos.

Así era. Desde que en aquel pequeño tiesto donde nuestro protagonista quería sembrar salvia
había crecido ese extraño tallo, Fran le había chutado su aplicación de identificación de plantas
y esta le había indicado que era un nabo o grelo, que son dos partes de la misma planta. Fran
no podía creerlo, pues él no había sembrado ni comprado tales semillas. Igual aún es pequeña,
pensaba, le volveré a preguntar cuando crezca. Pero la aplicación insistía y además al crecer
su aspecto era inconfundible.

—Pues para colmo parece que da para una ración de grelos, pero en el espacio de esa maceta
no creo que puedan crecer muchos nabos—dijo Carolina.
—Eso, encima eso. La parte mala, toda la que quieras. La buena ni se ve y tiene pinta de
ser poca —repondió nuestro protagonista.
—¿Y qué vas a hacer? ¿Ponerlos con lacón? —Creo que los voy a dejar como planta ornamental. —Qué bonito. ¿Vas a vender ramilletes de grelos? —Prefiero eso a comer esta vil hierba. —Bueno, cuando eche flores avísame. —No te rías, que igual te las comes en caldo. Vamos a probar otra parte de esta planta.


miércoles, 23 de septiembre de 2026

El tesoro de Carolina

 


―¿Te das cuenta de
lo que he
encontrado,
Fran? Hacía
años que
no veía este
sujetador.
Nuestro
protagonista
observaba la escena
con asombro y
alivio. De modo
que el gritería que
había proferido
Carolina en su
cuarto no se debía más que a haber encontrado aquella vieja prenda, que como cabía esperar
estaba en un estado propio de haber desaparecido durante años.
―Bueno, lávalo y quítale la pelusa que encima te vas a escocer las tetas si te lo pones
―dijo nuestro protagonista.
―Si lo he encontrado es que va a pasar algo maravilloso. ―Sí, que tendrás más mudas. Anda, no me des la brasa y échalo a lavar. ―Pero, ¿te das cuenta de que llevaba cinco años o así sin él? ―Bueno, me la trae floja. Yo también perdí, y del todo los que llamaba mis calzoncillos
mágicos y te aseguro que se supera.
―Esos estaban ya hasta desteñidos, Fran. Este está perfecto y me va a poner otra vez
irresistible como estaba.
―Bueno, pues me alegro de que para recuperar tu esplendor haga falta tan poco. Y algunos
volviéndose locos por la eterna juventud.
Fran se olvidó del asunto hasta dos días más tarde. Entonces se encontró a su hermana
frotando frenéticamente el sujetador en la ducha. Entonces entendió que con Carolina
aquel hallazgo era todo un acontecimiento. ―¿Pero qué haces? ¿por qué no usas la lavadora? ―En la lavadora desaparecerá. Voy a seguir conservándolo. ―Bueno, yo sólo te digo que hagas lo que quieras con tus caprichos y tus tonterías, pero
que no nos enteremos los demás ―sentenció nuestro protagonista, que creyó que era
mejor dejar a su hermana con su ilusión y no insistir para poner en orden cosas que no
eran suyas.


domingo, 20 de septiembre de 2026

Riesgos de la afición al cómic

 


Una vez más

Fran observó

la estantería

de una tienda

de tebeos

donde se

exhibían
números de

la antología

de Snoopy

que estaba expuesta en una balda. Y una vez más veía que se acababan en el año 82.

―Nada, Fran. Tampoco la encuentro por Wallapop. Vas a tener que comprarte otra
vez la colección ―dijo Juan.
―Pero es que era muy buena y tengo hasta los años 80. Es dejarla incompleta justo
al final.
―Bueno, pero están sacando otra edición que no es mala. ―¿Y encima tendré que deshacerme de los que ya tengo? Son fácilmente 200 pavos. ―Ponla a la venta. Ya viste que yo te compré el tomo tres de Akira. Se puede hacer. ―Pero es una putada. Fran recordaba la máxima de su hermano de no empezar a comprar una colección
de cómic hasta estar seguro de que la editorial la sacaba entera, porque podían
ocurrir cosas como esa. Pocas cosas causaban más desazón que no poder acabar lo
que se había empezado y que se había llevado adelante con disciplina e ilusión a la vez.
―Te lo digo siempre, Fran. Aquí ves por qué. ―Pero eso no era factible en esta colección. Tu sabes que se comprometieron a sacar
un número nuevo cada medio año y llevarlo a cabo en más de 12. No iba a esperar tanto.
―Ya lo ves. Como si hubieras tenido que esperar 30 años. Ahora te has quedado colgado. ―¿Y cuánto tardará en salir completa la nueva edición? ―No puedo saberlo. Así que comprar una de las tiras para bien o para mal más presentes e influyentes del
siglo XX se había convertido en un asunto de fe. Fran se tragaba la rabia que sentía en
aquel momento a la industria editorial. Pensaba que habían tirado todo su esfuerzo y
dinero por el retrete. Pero era un riesgo que se corre en la afición de los comics. Y
parece incontrolable. Al final, como en toda actividad, los que mueven el dinero son
los que provocan los problemas.


lunes, 14 de septiembre de 2026

La camiseta pródiga

 

 

—Muchas gracias,
Fran. Sabía que
la encontrarías
—dijo Juan Gordal
mientras miraba
y remiraba
aquella camiseta
que tanto le gustaba.
—Bueno, no es
eso lo que me dijiste.

Fran recordaba
todas las veces
que Juan le
había llamado monstruo destructor, alimaña, plaga, etc por haber perdido esa camiseta. La
prenda era una de las favoritas del armario de Juan, y se había traspapelado tras poner
nuestro protagonista una de sus coladas. Juan había montado en cólera casi todos los días
por la mañana desde entonces y nuestro protagonista una y otra vez prometía que la
encontraría pero eso no ocurrió hasta aquel día donde se dispuso a ordenar otra
remesa de ropa recién lavada. Cuando se la llevó esperaba que Juan se alegrara de
verla, pero se limitó a esa recepción tan fría.

—Hombre, me la habías perdido, qué menos que encontrarla. Y trataste de ignorarme
muchas veces.
—No, desde el principio te dije que la encontraría, pero que no debíamos obcecarnos. —Bueno, déjala ahí y vete.

Fran cumplió y salió de la habitación de su hermano pensando en lo que habría hecho
él en ese caso. Entonces Juan le llamó:

—¡Ah, Fran! —Dime. —Que mañana te voy a preparar un arroz para agradecerte esto. —Bueno —dijo Fran sonriendo—Ya sabes que puedo pasarme sin ello.


El girasol subnormal

 

 

—Pero es que míralo
—dijo Fran
señalando aquella
minúscula
florecilla
amarilla
con pétalos
ralos y
marchitos—.
¿Es eso un
girasol? ¿Qué
pipas voy
a sacar de allí?
—Bueno, Fran, a mí me parece bonito —contestó Carolina—. Y supongo que al plantar
girasoles en la terraza no esperarías una explotación de pipas y aceite.
—Pero tampoco que el girasol saliera subnormal.

Carolina rompió a reír oyendo a Fran definir así aquella planta. Fran se refería con este
apelativo a ese girasol, que más que girasol parecía una margarita reseca. Esa planta
había sido la primera que había sembrado y esperaba la clásica flor radiante que parecía
un sol y luego tener un buen capítulo floral lleno de pipas, aunque era consciente de
que existían variedades de esas flores puramente compactas y ornamentales y otras de
pipas. Si hubiera aparecido una flor estéril desde el punto de vista de las semillas, pero
hermosa, seguramente también le hubiera alegrado. Pero no era ese el caso.

—Bueno, mira el ficus que trajo Juan, que era un despojo de podar otro donde trabaja
y aquí se ha convertido en una planta boyante —le dijo Carolina.
—Sí, y, curiosamente, Juan lo quiere muchísimo. —Pues tendrás tú que cuidar tu girasol. —Bueno, habrá que quererlo, como se quiere a un hijo salga como salga. Pero el
ficus al menos podía crecer. Mi girasol ha crecido y sigue deforme.
—Pues córtalo si tanto te disgusta. —No, voy a ser justo. Le daré una oportunidad. Pero cuando compre semillas
para sembrar tendré que acordarme de cogerlas de otra variedad de girasol.


miércoles, 9 de septiembre de 2026

La máquina del tiempo (Carlos Giménez, 2017)

 


—En principio yo
diría que es una
obra que no le
pegaba mucho
a Carlos Giménez,
con
su estilo tan
expresionista
—dijo Fran al
acabar de leer
la adaptación
de La Máquina
del tiempo
del autor madrileño.
—Hombre —le
corrigió Juan—, ya
le hemos visto
desarrollar sus
obras mayores por
otros derroteros, pero había tocado muchas veces la ciencia ficción.


Y así, en 2017, Carlos Giménez, ya de vuelta de todo y pensando en cerrar toda su
obra de modo que quede concluida, decidió hacer una adaptación del clásico de
H.G. Welles. Como decía Fran parecía poco probable que un mundo de seres tan
inertes y apáticos como los eloi y tan aparentemente estúpidos como los morlocks
ofrecieran un buen campo de acción a un autor que destacaba por el detalle en su
dibujo y su expresividad máxima, pero lo cierto es que una vez más Carlos
Giménez logra trasladarnos a la aventura del Crononauta que, esperando encontrar
la sociedad más perfecta y evolucionada, se embarcaba hacia el futuro en la máquina
de su invención, para descubrir un mundo dividido entre dos razas irreconciliables
y en un estado perpetuo de guerra sumamente particular y arrastrando los mismos

defectos y bajas pasiones que la humanidad de todos los tiempos.

—Hombre, los rostros de Carlos Giménez son muy visibles una vez se descubre
la civilización subterránea —dijo Juan.
—Y la maquinaria que nos presenta es también muy propia de su estilo. —Lo mejor es que, al contrario que otras adaptaciones del clásico, Carlos Giménez
no tiene miedo a transmitir la ideología marxista de Welles. El crononauta original
pensaba encontrar la sociedad comunista perfecta.
—Evidentemente, Carlos Giménez está mucho menos asustado con eso que las
productoras cinematográficas americanas de los 50 y los 60.



Ficha del cómic, aquí.

lunes, 7 de septiembre de 2026

El Dalí viviente

 


Nuestro protagonista
caminaba detrás de
aquel sujeto por
la calle. No podía
dejar
de mirar un tatuaje
que llevaba en la
parte de atrás
de una de sus
piernas a la
altura del
gemelo. Es
que aquel trazo
de tinta era
imposible
determinar qué representaba. Primero la firma de la pierna, que Fran conocía
bien era indicadora que que aquel hombre había estado antes más gordo, con
lo cuál el tatuaje original se había deformado. Además debía haber sufrido algún
tipo de accidente que le había provocado una cicatriz que deslucía bastante el
trazo. El sujeto se encontró con otra chica tatuada, que debía ser su novia,
y ambos sacaron de dudas a nuestro protagonista.
—Buenas tardes, mi Dalí —dijo ella. —No me llames así, por favor. —Si le admiras hasta tatuártelo por todo el cuerpo.


De modo que aquello era lo que representaba aquel dibujo irreconocible. Una vez que
lo supo, Fran cambió de idea. Resulta que si uno lo pensaba bien, aquel tatuaje no había
quedado deformado por todo lo que le había ocurrido. Por el contrario, considerando a
lo que hacía referencia, había acercado su forma y su color al mundo surrealista del
pintor catalán. Y de hecho lo había hecho tan llamativo que desde que él se había cruzado
con ese sujeto hasta que su pareja lo sacó de dudas no había dejado de pensar en ese
conjunto pictórico. De pronto pensó qué otros dibujos podrían ganar con aquello:
mutilados de guerra, chatarra... pero era muy poco probable que ninguna persona quisiera
alguna vez grabar aquellos motivos en su piel. Por contra otro chaval joven que se cruzó,
aparentemente hispanoamericano, le sacó de dudas: llevaba un calvario tatuado con cristo
y los dos ladrones. A Fran se le ocurrieron varias formas de mejorar su dibujo, pero todas
sería demasiado traumáticas, ya que, evidentemente, pasaban por dejar a ese chaval hecho
un Cristo. De pronto recordó que a él nunca le habían llamado la atención los tatuajes y
decidió olvidarse de ellos, ya que una vez que había pensado en aquel arte, si así podía
llamarse, le estaban sugiriendo pensamientos muy raros.








miércoles, 2 de septiembre de 2026

EL tiempo y el dinero de la obra

 


—¿Ya está, Cárol?
¿Lo dejas a
medias?
—preguntó
nuestro
protagonista
viendo
el resultado
del trabajo
de enyesado
del cuarto de
Don Luis
Gordal y Doña
Marta Palacios que su hermana había planeado durante días.
—Tengo que parar aquí. Esta pared no la puedo arreglar yo. A esto tiene que
venir un albañil
—Si viene un albañil va a querer hacernos todo el cuarto él —repuso nuestro
protagonista.

Que las paredes de aquella habitación necesitaban un arreglo era algo
notorio. Fran había empezado una vez ese trabajo, pero se quedó a
medias cuando se le acabó el yeso y sus hermanos le habían puesto
de vuelta y media por ello. Luego Carolina, que creyó que ella podría
hacerlo mejor decidió acabar el trabajo, pero se encontró que una de las
paredes tenía vacío y desconchones que ella no sabía reparar. Me ter a
un albañil en casa era lo que los tres hermanos, contando a Juan Gordal
querían evitar, pero parecía no haber salida.

—Para esto lo acabo yo en un día —comentó nuestro protagonista en la cena. —¡Antes de que te vuelvas a meter tu ahí dinamito la casa! Que además lo haces todo por la
espalda, tienes maldad —gritó Juan Gordal trayendo a la memoria de Fran las burradas que
en su día le había dicho cuando nuestro protagonista llevó a cabo el primer intento
—Vamos a ver —terció Carolina—, está hecho a medias. Yo creo que lo que queda sí que
lo podemos pagar.
—Pero si se mete un albañil querrá hacerlo todo —sentenció Fran —¡Pues lo hace todo! Si lo hubiéramos hecho de primeras, mirad todo el tiempo que nos
hubiéramos ahorrado—gritó Juan—. Y dinero, que ahora lo que gastasteis en Yeso y
demás no ha servido de nada.
—De acuerdo. Pero sólo digo que no volváis a decirme nunca que yo no tengo iniciativa
o no sé hacer las cosas —concluyó nuestro protagonista.


lunes, 31 de agosto de 2026

Decir Pressing Catch es de viejos

 

 

—Pues sí, vi la WWE
cuando estuvo aquí,
y es menos
espectacular
que por la tele,
pero en vivo
se disfruta
—comentaba aquel
veinteañero a su amigo.
—Eso era lo que se emitía en cuatro, ¿verdad? ¿Cómo lo llamaban ellos? Fran oía a aquellos chavales y sabía perfectamente el nombre que buscaban:
Pressing Catch. Aquel nombre que puso Telecinco a los combates de la WWF,
actual WWE era por el que siempre se había conocido en España aquel
deporte-espectáculo. Fran en otros tiempos había sido un verdadero fan, ahora
no tanto, pero sí lo veía de vez en cuando si surgía la ocasión. Buscó en su móvil
los luchadores que habían estado en el último espectáculo en Madrid, entre los
cuáles estaba Cody Rodhes. Este nombre fue el que más despertó la nostalgia
de nuestro protagonista, pues él había visto en tiempos en Telecinco a su padre,
Dusty Rodhes, El Sueño Americano. Sabía también que El Enterrador, otro
nombre característico en España para referirse a The Undertaker ,se había retirado.
—Creo que era Pressing Catch, pero me dijo mi padre que ese nombre venía de antes. —Sí, que por lo visto la WWE hubo tiempos en que era en España muy seguida.
Ahora es de pascuas a brevas, pero sigue molando.
Fran notó en seguida que llamar como él llamaba a ese espectáculo empezaba
a ser un signo de cierta edad. Pero una cosa le llamó sobre todo la atención de
lo que comentaban esos críos:
—Bueno, y el español que hay ahora, Axiom, que imagínate cómo le aplaudió
el público.
Así, pensó Fran, que ahora ya no sólo ganábamos mundiales en España, sino que
teníamos luchadores de wrestling americano. Al llegar a casa buscaría sobre el tal
Axiom. Pero lo principal era una nueva señal de envejecimiento: ahora llamar
Pressing Catch al wrestling es de viejunos.

martes, 25 de agosto de 2026

Comiendo solo

 


—¿Pero por qué no vas a comer al comedor con todos? —preguntó Izan, aquel compañero dominicano de trabajo de nuestro protagonista.

 —Estoy más cómodo así, no es nada personal —dijo nuestro protagonista en aquella pequeña sala vacía mientras daba cuenta de lo que se había llevado de comer en el tupper.


 Fran sabía que era un mal gesto hacia sus compañeros. No deseaba despreciarlos, pero es que... sinceramente, ver esos microondas que no da tiempo a limpiar, esos fregaderos con restos de los trabajadores de la empresa que vaciaban allí sus restos, la imposibilidad de fregar en esas condiciones sus cubiertos eran más de lo que él podía soportar. Ignoraba si su visión era la de muchos trabajadores que simplemente se callaban o era él especialmente remilgado, pero la verdad es que él prefería comer aparte en algún reducto de sus zonas de trabajo. Pero algo había que decirle a Izan para quedar bien.


 —¿Pero estás molesto con alguien, hermano? —dijo Izan.

 —No, es que...—dijo Fran esforzándose por construir una historia creíble—... que tengo una alteración que me estresa mucho, demasiado, comer donde hay mucha gente moviéndose y el médico y mi especialista me han prescrito esto.

 —Ah, comprendo hermano. Pues que aproveche

 —Gracias —dijo Fran con cierta culpabilidad también por haber mentido de esa manera a un compañero, pero aquello era superior a él.

 

 Al cabo de unos diez minutos Fran acabó su tupper y se disponía a salir de la sala cuando apareció Sofía, otra compañera de trabajo.


 —¿Qué haces aquí? ¿No comes con los demás? —preguntó aquella chica extremadamente delgada y renegrida.

 —No, es que no puedo con todo el trasiego.

 —Ah, vale —dijo Sofía—. Pues yo voy a comer aquí porque digamos que el microondas, los fregaderos y la higiene del comedor no me convencen ¿sabes? No se lo digas a nadie.

 —Bueno, gente remilgada siempre hay —dijo Fran pensando que era mejor no remover el tema tal como estaba. 



domingo, 23 de agosto de 2026

¿Hormigas vagas?

 


—La gente mata
a las hormigas,
no las cría—decía
Carolina Gordal
a nuestro protagonista.
—Bueno, pues
son animales
fáciles de
cuidar, que
se quedan en
su sitio y
que no hacen
ruido. De modo
que no veo por qué no puedo tenerlas.

Así fue la llegada a casa de los Gordal Palacios de aquella granja de hormigas. Fran se había
interesado por ellas viendo algunos videos de internet. No atenderían por su nombre ni le
recibirían como lo hicieron en su día Coll, Trece y más recientemente Diez, pero construirían
una auténtica ciudad a su vista y serían fáciles de mantener. En cualquier caso nunca se
aburriría de verlas.

—Ahora voy a abrir el tubo de ensayo en el que venían —dijo Fran cuando acabó de poner
los accesorios del hábitat de su nueva y multitudinaria mascota.
—¿Les pondrás nombre a todas? —De momento hay quince y se espera que lleguen a ser casi 100 en un año. Creo que con
llamar Catalina la Grande a la Reina ya vale—dijo Fran, siempre con una gran curiosidad
sobre la historia de Rusia.

Cuando nuestro protagonista abrió el tubo en que llegaron los artrópodos empezaron a
moverse por la caja de forrajeo de su hormiguero. Las dejó y volvió tras una hora:
moverse por la caja de forrajeo de su hormiguero. Las dejó y volvió tras una hora:

—¿Han comenzado ya a cavar galerías? —preguntó Carolina. —Ya empezarán. Al día siguiente Fran volvió a mirar el hormiguero. Seguían sin salir. Bueno, ya
se decidirán
, pensó nuestro protagonista. Y así un día, y otro, y otro... Al cabo de
una semana Fran buscó en internet lo que ocurría.
—Dicen que cuando quieran ampliar la colonia o cuando acaben el agua del tubo se
decidirán, que puede tardar varios días —dijo nuestro protagonista.
—Joder, pues va a ser cierto eso de que las mascotas se parecen al dueño. Has logrado
las únicas hormigas del mundo que se quedan donde están sin hacer nada—comentó
Juan Gordal.
—Eres un genio, has logrado hormigas vagas—añadió Carolina riéndose. —Que no, coño, que dicen que es normal, que ya cavarán galerías. —De momento con que salgan del tubo confórmate —dijo Juan. Fran se lo tomó a risa, pero lo cierto es que se pasó varias semanas preocupado observando
la tardanza de sus hormigas, hasta que por fin decidieron fundar su hormiguero.


miércoles, 19 de agosto de 2026

Sergio "Maravilla" Martínez-Kelly Pavlik: llega una estrella al peso medio

 

 

—Y lo que le
costó que le
tuvieran en
consideración,
¿eh? —dijo
Juan Gordal
a Fran mientras
observaban
la victoria de
Sergio
“Maravilla”
Martínez frente
a Kelly Pavlik
en 2010.
—No es que no
lo considerasen,
es que le tenían
miedo, porque
el riesgo de
derrota era muy
alto y por desgracia no daba las bolsas de otros.

El boxeador argentino afincado en España se presentaba aquel día 18 de abril de 2010 en
Atlantic City, para disputarle los títulos CMB y OMB a Kelly Pavlik, un boxeador conocido
por su tremenda pegada y que parecía ser un rival tremendo para asentarse en el peso medio,
al que había subido desde el Superwelter. Pero desde el principio Maravilla empezó a
moverse y le provocó ya de salida un corte en una ceja que supuso una gran ventaja para
el argentino.

 

—Le dominó sin
piedad cuatro
asaltos—dijo Fran
—Sí, aunque
luego Pavlik
parecía poder
recuperarse
en los tres
siguientes
—contestó Juan.
—Hombre, yo
creo que
es normal
que un campeón
bueno como
Pavlik tenga
algún momento
bueno en el
combate, pero Maravilla tampoco llegó a pasar apuros.

—Sí, aunque la pegada de Pavlik siempre estuvo allí, y Maravilla llegó a comentar que la

primera vez que Pavlik le alcanzó fue la única vez en su carrera que realmente quería dejarlo
e irse a su casa.
—Bueno, hasta le tiró en el séptimo, pero más producto de un resbalón que de otra cosa. Y a
partir de allí, Maravilla recupera el aire y le somete otra vez de forma indiscutible. Y por si
había alguna duda le abre también la otra ceja.
—Y aquí Maravilla parece que empezó de verdad a llamar la atención de las promotoras
más importantes.
—Sí. Podríamos definirlo como una exhibición de domino, con algún momento que, además,
demuestra que el rival no era un piernas.
—Quizás, pero es una lástima que eso no le diera dinero a Maravilla. Como siempre, este blog les ofrece un video del combate para que juzguen ustedes. ¿Qué
piensan? ¿La pegada de Pavlic es tan demoledora? ¿Maravilla merecía más atención?
Juzguen ustedes mismos.


Récord de Sergio "Maravilla" Martínez, aquí.
Récord de Kelly Pavlik, aquí.