sinceramente, es mucho para mí —contestaba nuestro protagonista mirando aún con los ojos
como platos la radio
—Pero si no has dejado de ver nunca al Atleti liarse de las manera más inverosímiles.
Lo cierto es que en la personalidad del equipo de nuestro protagonista estaban los tropezones ante
equipos fáciles, las pérdidas absurdas de partidos, el sufrimiento... Parecían abonados a ello. Pero
aquella eliminazión de la champions no era ya sufrida, era bizarra, extraña. Inconcebible. En el
partido contra el Leverkusen el Atlético de Madrid había llegado al final empatando con
posibilidades aún de triunfo y de seguir en la competición. Al final parecía capaz de lograrlo, pero
el gol no llegaba. El árbitro pitó el final y todo parecía perdido. Pero el colegiado ordenó la visión
por el VAR de la última jugada, que se convirtió en un penalti a favor del equipo de nuestro
protagonista. Lo lanzó Carrasco, falló, cogió el rechace Saúl y lo estampó en el larguero, y Reinildo
no acertó a meter el segundo rebote, que dio en el pie de Carrasco. Tras un penalti y dos rechaces
fuera de tiempo, la eliminación de la Champions era un hecho. Un hecho de la forma más grotesca
que nadie podía imaginar. Fran de pronto recordaba todas las veces que había presumido de la
personalidad de su equipo, de que eso convertía el fútbol en más emocionante, etc.
—Pero todo eso eran excusas. Ahora ya parecía superado . Esto no me cabe en la cabeza. No podía
imaginarlo —seguía comentando Fran
—A fin de cuentas es otro partido más. Ya perdió el Atleti tres finales de forma poco explicable.
—De forma quizás cruel, pero con mucho más sentido que esto. No sé qué me queda por ver.
—Igual un meteorito sobre el campo cuando ganéis otro título...
—No sé, las derrotas del Atleti siempre me acaban superando.
nuestra concepción del cine. —Pero tú no eres un viejo
de 60 años tipo Pérez Reverte. —Mira, Juan, John Ford es uno de los dogmas de fe de mi santísima trinidad. Y aquí además trata
un poco el tema racial, en el cuál siempre se le había acusado de un poco supremacista.
En El Sargento Negro, el genio irlandés nos muestra el proceso al que es sometido un sargento
afroamericano, tras ser acusado del asesinato de una joven blanca. Un joven teniente blanco se
brinda a defenderlo, ofreciendo de este modo una trama detectivesca poco usual en el cine de Ford.
Poco a poco va dirigiendo la atención de todos hacia otro culpable, el hijo del tendero del fuerte,
que había muerto poco antes en un asalto.
—Mira, la misma trama del negro muy bueno acusado es muy simplona. —Hay que situar esta obra en su época. Aunque lo que hace Ford es un argumento muy simplón,
no todos los blancos en ese momento hubieran tratado este tema de ese modo. Además la película,
aunque contenga todos los valores rancios militaristas y tradicionalistas americano, está muy bien
construida. Y el golpe final incluso a mí me sorprendió. —En cualquier caso hay que decir que todos actúan muy bien, eso es cierto —Por otro lado este asunto, el de los negros asaltando de mala manera jóvenes blancas, también
era el alegato simplón que hacían los racistas blancos en esta época, es lógico que Ford construya
su film racial sobre el mismo. —Puede ser, pero que no pretenda vendernos a la caballería americana como el paraíso de la
igualdad racial. —Tampoco hace eso. Yo la veo una película aprovechable, entretenida y sobre un tema candente.
—Muy bueno este tebeo, una historia de aventuras muy digna.
—Hombre, mezclando el oeste americano y los japoneses ya
sabía yo que a ti te tenía que gusta.
—Hasta los japos se rinden a la Santísima Trinidad
Gordaliana.
Sky Hawk era un manga de aventuras obra del gran dibujante
e historietista japonés Hiro Taniguchi,
el cuál comentaba que había visto muchos westerns en su
infancia y juventud y luego los spaghetti que
dieron otro enfoque al género. Entonces empezó a considerar
escribir un western, a lo que acabó de
empujarle el cómic europeo del género. Se basó en la historia
çde los japoneses que emigraron a Estados
Unidos tras perder las guerras civiles del siglo XIX. Ya lo
tenía todo hecho. En su obra Taniguchi nos
presenta a dos japoneses huidos a los estados unidos
que en una de sus correrías salvan a una mujer
india y su bebé recién nacido de unos individuos siniestros que
la persiguen. A través de la
convivencia se van implicando cada vez más en la causa de los nativos y llegan a luchar a su lado
en la batalla de Little Big Horn, en la cuál tienen un papel importante en la victoria contra Custer.
—Les ponen nombres indios y todo: Halcón del Cielo y Lobo del Viento.
—Quizás peca un poco de paternalismo desde la perspectiva de los japoneses.
—Quizá, pero eso es muy común en el género de aventuras clásicas. Y con Custer exageran poco
o nada.
—El final en cambio es muy realista, sin edulcorar la historia de la suerte que sufrieron los nativos
americanos.
—Y el recurso que pone para explicar cómo se narra la historia.
—Las escenas de batallas son muy impactantes.
—Es un western ,muy bueno, japonés, occidental o marciano.
—Sí, está bien tenerlo.
42
años duraba aquella historia. En 1974, el Atlético de Madrid
llegaba a la final de la actual Champions
League,
entonces Copa de Europa. El rival era el gran Bayern de los años 70,
uno de esos equipazos legendarios que todos tienen en la cabeza. El
Atlético logró plantarles cara, incluso tener ganado el partido
hasta el último minuto de la prórroga, pero un gol del defensa Hans
Georg Schwarzenbeck forzó a deshora el empate, y todos saben que en
el nuevo partido que se jugó (entonces no existían los penaltys)
los alemanes fueron muy superiores. Aquella desgraciada final había
creado el estereotipo de que el Atlético de Madrid era el pupas, y
durante muchos años fue una losa para muchas generaciones de
aficionados rojiblancos. Nuestro protagonista mismo no había nacido
entonces, pero había oído en múltiples ocasiones a su padre hablar
y lamentar aquella final perdida, sobre todo por la gran admiración
de Don Luis Gordal a varios jugadores de aquel Bayern, singularmente
Gerd Torpedo
Müller, “el delantero total.”
Por
ello cuando 42 años más tarde, el Atlético y el Bayen volvieron a
cruzarse en la competición, no era extraño que muchos lo viesen
como una revancha tardía. El club promocionó aquel cruce de
semifinales con el slogan “Por nuestros mayores.” Fran encontraba
esa idea entrañable y buena, pero tenía otras cosas en mente.
-Entonces,
¿no te apetece la revancha, Fran? -preguntaban en su familia.
-Claro
que me apetece, pero yo tengo otra revancha en mente.
Los
días previos a los dos partidos no dejaba de repetirse que el Bayern
de nuevo era favorito a todo, pero como siempre, el Cholo
Simeone, el jugador y ahora entrenador que había dado la vuelta al
Atlético en los últimos años, que había convertido a un equipo
que cogió cuarto por la cola en la liga en un club multicampeón,
decía que con humildad y trabajo se los podía superar, idea que se
engrandeció tras el partido de ida, que el Atlético ganó uno a
cero con un golazo de Saul Ñiguez,
y donde aguantó muy bien el
terrible ataque de los alemanes en la segunda parte. La primera parte
de la hazaña estaba hecha, pero quedaba un partido de vuelta muy
duro en Munich. Nuestro protagonista no dejaba de decirlo:
-Cuidado
con Munich, que es un campo muy jodido.
-La
revancha de los mayores aún no se ha conseguido ¿verdad?
Además
ocurrió una cosa muy fea que cargaba aún más el partido de vuelta:
resultaba que los clubes señoritos de toda Europa, incluyendo al
mismo Bayern, no veían con buenos ojos que el Atleti pudiese llegar
a hacerles frente. Diversas personalidades ligadas al Barça, a los
grandes clubes italianos y a otros empezaron una absurda campaña
mediática contra el fútbol del Atlético de Madrid tachándolo de
defensivo, feo, aburrido, etc. Un ex jugador del Bayern, Karl Heinz
Rummenigge, había llegado a cargar contra el formato de competición
“porque clubes como el Atlético siguen adelante y la Juve está
fuera.”
-¡¿Pero
cómo tienen cojones de decir eso?! -se preguntaba nuestro
protagonista-. ¡Anda que los italianos se han caracterizado por su
juego preciosista y vistoso!
-Es
todo clasismo, Fran, a los clubes señoritos no les mola ver a otro
en su cortijo -le respondió Juan.
-Eso
hará más grande nuestra victoria.
-¿Por
los mayores?
-Sí,
pero tengo otra cosa en mente.
Y
así ocurrió que en el partido de vuelta, el Bayern salió en tromba
y logró adelantarse. Todo parecía indicar que el Atlético
recibiría un terrible golpe en su moral, ya que al descanso los
alemanes iban ganando y habían dominado de cabo a rabo. Incluso
habían dispuesto de un penalty a favor bien parado por Oblak, el
excelente portero esloveno del Atlético de Madrid. Pero los cambios
del Cholo
lograron que el equipo tuviese más posesión de pelota y disfrutase
de alguna ocasión a la contra y en una de ellas, Antoine Griezmann
empató el partido. Un gol posterior del Bayern sirvió para dar la
dosis de sufrimiento necesaria al pase.
-Joder,
la última media hora ha sido terrible para mí -dijo Fran
-No
exageres, que ya estáis en la final. Tampoco ha sido para tanto.
Sin
embargo, nuestro protagonista había llegado a ver al Atleti
eliminado, y los alemanes no encajaron bien la derrota. Rummenigge,
el mismo que se quejaba del sistema de competición, ahora decía que
se sentía estafado por el árbitro, y Arturo Vidal, jugador chileno
del Bayern, decía que en modo alguno había pasado el mejor. Las
causas de sus quejas eran un posible fuera de juego en el gol de
Griezmann y un inexistente penalty que se pitó a favor del Atleti.
-Pues
que se jodan, el gol no hay manera de ver claro si es ilegal, y el
penalty se ha fallado, así que no lloriqueen. Ya estamos en la
final.
-Y
habéis dado la revancha a los mayores.
-¡Y
dale con eso! A mí no me preocupa.
-Bueno,
pues ahora que ya habéis pasado dí qué es lo que tienes en mente.
-Pues
no sé si te acuerdas -dijo Fran poniendo tono de hablar de una cosa
evidente-, que hace dos años llegamos a la final. Y como con ellos,
un gol a deshora de un defensa nos privó de la copa después de
haber sido mejores y habernos adelantado.
-¡Es
verdad! Hay que ver, dos finales en tres años, cuando entre la del
Bayern y la del Madrid pasaron exactamente 40. De modo que tú
quieres la revancha pero con el Madrid.
-Me
da igual ganársela al Madrid o a cualquier otro, pero esta hay que
ganarla. Por todos los que han seguido al Atleti. Que pasen el Madrid
o el City, pero que no volvamos a perder de esa forma.
Y
un año más vinieron los reyes. Fran, nuestro protagonista recibió
la Tía María Cristina, a su hermana Carolina... Pero por diferentes
motivos, faltaron Alvarito y el tío Paco, el marido de esta. Fran
contemplaba los regalos: mantas y merchandising del Atlético de
Madrid y Star Wars (sólo faltaba John Ford de la Santísima Trinidad
Gordaliana), los embutidos que ambos ausentes les enviaban, el tebeo
de El Papiro del César, ultimo de Astérix que muy
inteligentemente le había comprado Doña Marta Palacios, y se sentía
bien con eel criño de los suyos. También cuando ellos recibieron a
su vez, aunque alguno, mayormente Juan, protestase como siempre. Pero
sí, de nuevo un año más el mejor regalo no estaba entre los
materiales. Y no era tampoco el cariño de su familia, sino las posibilidades que ofrecía el nuevo año . Desde el día ocho,
nuestro héroe debía trabajar para hacer de aquel año el de su
despegue definitivo.
-Y
yo que creía que ya estaban hechas todas las pelis. No, Star
Wars, para mí es dogma de fe, y como tal es eterno.
Y
es que aquel viernes 18 de diciembre se producía por fin el
esperadísimo estreno de la séptima entrega de la saga. Todos los
seguidores de nuestro héroe sabrán lo que eso suponía: nervios por
conseguir entrada, búsqueda de espacio para merchndising, actualizar
su vestuario... ¡Aún no tenía ninguna camiseta de la nueva
entrega!
-Bueno,
ahora que hay paga extra ya te pillarás.
-O
en los reyes, pero hay que verla cuanto antes. Las críticas de
momento la ponen bien, en especial al androide BB8. Ya me come la
impaciencia por verla.
-Y
ya sabes, hubo uno en concreto, que le mantuvo con vida unos días
más esa ilusión.
-El pequeño de los O´Finney, no puedo evitar reirme -dijo Fran
cuando los ancianos irlandeses de Innisfree, el documental sobre
el rodaje de El Hombre Tranquilo se refirieron así a John Ford.-Es que era el menor de trece hermanos, Fran.-Pero qué me vas a contar, Juan. Si me he procurado enterar de
hasta el último detalle sobre Ford. Ya sabes cuanto le admiro.El director español Jose Luis Guerín emprendió la aventura de
este documental con la intención de mostrar hasta qué punto el
cariño y la poesía que Ford describía sobre su tierra se
correspondían con la realidad. Y lo increíble es que esos
ultracatólicos entrañables, esos ancianos cantando en los bares,
esas peleas entre amigos estaban allí presentes de un modo
único.La localidad irlandesa que da título
al documenta y donde se rodó El Hombre Tranquilo era un
pequeño lienzo del cine del Jefe Alto, como también llamaban a
Ford sus amigos los indios de sus westerns.-Los viejos de la taberna parecen sacados a pelo de las pelis de Ford -observó Juan.-Y lo orgullosos que están de haber trabajado con él.-Pero lo más grande es que este documental tampoco elude la parte incómoda sobre Ford. Las
acusaciones de machismo, simpatía por el IRA...-Pero demuestra, al menos para mi porque el documental no impone ninguna visión, que esas visiones
son exageradas. El machismo en las pelis del más grande está exagerado para volverlo hasta gracioso y
el IRA en su época no era ni de lejos una asociación terrorista.-Lo que pasa es que tú no puedes soportar que se hable mal de él.-Bueno, quizás sea eso, pero desde luego si uno no sale admirado de cómo un buen cineasta es capaz
de transmitirnos el cariño por su tierra y sus recuerdos de la misma, es que es un necio.
(Publicado originalmente en La Coctelera el 6 de Octubre de 2006)
Nuestros protagonistas entraron el el "Street", y echaron un vistazo. Cualquiera menos Julián hubiese supuesto lo que encontrarían.
-Bueno, una vez más tu método ha fallado.¿Estás contento? -preguntó Gordal.
-Había que intentarlo.
-Vuelvo a preguntarte si alguna vez te ha salido bien esto que siempre intentas.
-Sí, ya ves a Carmencita.
-Ahí lo tienes. Solo trae disgustos
-Pero mira, ya que estamos aquí vamos a ver si entramos alguna pibilla.
Los dos peinaron el pequeño local, y después de mucho buscar encontraron dos chavalas de su agrado. Julián las abordó como sólo él podía hacerlo.
-Buenas noches chicas. ¿Paráis mucho por aquí?
-No, sólo venimos cuando hay partidos del Real Madrid.
No era un buen inicio para la conversación. Nuestros sujetos eran aficionados del Atlético de Madrid, y en el caso de Gordal, era uno de los tres "dogmas de fe" de la "Santísima Trinidad Gordaliana" como él solía decir, los tres prefectos que eran intocables para él . Los otros dos eran “Star Wars” y sobre todo John Ford.
No obstante pasó ese detalle por alto y les preguntó cómo era posible que estuviesen ese día, si no había todavía fútbol.
-Bueno, no hay liga pero ha venido mi tío que es uno de esos retrasados del Atleti, y me he escapado de casa.
Nuestro sujeto pensó que era mejor dejar el tema del fútbol, y pasó a la otra chica:
-¿Y tú te has venido con tu amiga, no?
-Sí yo quería comprarme unas zapatillas en la tienda de deportes de aquí al lado y ya me he quedado al llamarme ella. Oye, vosotros no sabréis una tienda de ropa por aquí, ¿no?
-Yo conozco una.
-¿Pues me la podrías enseñar?
-Por mi cuando quieras –dijo nuestro héroe pensando en las posibles consecuencias de esa salida- Y luego si quieres al cine.
-Me gusta mucho el cine –remachó la desconocida.
Gordal estaba pletórico de alegría. ¿Sería posible que por fin pudiese, a sus 24 años tirarse una piba? Desde luego se había echo esperar.
-Pues mira, este es mi móvil, y me llamo Laura.
Mientras Julián seguía dando palique a la otra chica, nuestro orondo protagonista apuntaba el número en la agenda de su móvil.
-¿Sabes? –dijo Laura- Podrías tú también comprarte ropa. Así podrás tirar esa camiseta tan infantil, que ya tendrás ganas, ¿no?
Aquello era lo peor que nuestro héroe podía oír en aquel momento, y más saliendo de la boca de la única chica con la cual había logrado quedar en años. ¿Quién era la desconocida para meterse con su “camiseta de gala”? Aguanta, se decía a sí mismo. No seas quisquilloso, es una chavala y no te sobran, precisamente.
-Bueno pues luego vamos al cine que decías que te gustaba, ¿verdad?
-Sí, me encanta. Sobre todo el cine experimental, no aquella mierda de Oeste, siempre igual. Odio el Oeste y sobre todo a John Ford. Es un género muy masculino que trata a las mujeres como mierda.
Ahora ya había más de lo que Gordal era capaz de soportar. Dos desconocidas habían blasfemado contra sus tres “dogmas de fe”. No se merece que me la tire, pensó.
-Mañana te llamaré –dijo.
-Vale, te espero.
Pero gordal no era de los que se venden a cambio de un chocho, y según la chica salió del pub, borró su número de la agenda. Te va a encular un dromedario, mala puta, pensaba y en ese momento Julián salía del local con la otra chica y le dijo:
-Hasta mañana, Fran. Paula, que así se llama y yo nos vamos a micasa que está vacía.
Gordal maldijo su destino mientras se iba a su casa. Escuchó en su discman la canción de Nancy Sinatra "Sugar town", que solía relajarle y se fué a dormir SOLO.