—¿Otra vez viendo esas
antiguallas, Fran?
—preguntó Juan Gordal. —Estas “antiguallas”,
como tú dices, para bien
o para mal, formaron
nuestra concepción del cine. —Pero tú no eres un viejo
de 60 años tipo Pérez Reverte. —Mira, Juan, John Ford es uno de los dogmas de fe de mi santísima trinidad. Y aquí además trata
un poco el tema racial, en el cuál siempre se le había acusado de un poco supremacista.En El Sargento Negro, el genio irlandés nos muestra el proceso al que es sometido un sargentoafroamericano, tras ser acusado del asesinato de una joven blanca. Un joven teniente blanco sebrinda a defenderlo, ofreciendo de este modo una trama detectivesca poco usual en el cine de Ford.Poco a poco va dirigiendo la atención de todos hacia otro culpable, el hijo del tendero del fuerte,que había muerto poco antes en un asalto.
—Mira, la misma trama del negro muy bueno acusado es muy simplona. —Hay que situar esta obra en su época. Aunque lo que hace Ford es un argumento muy simplón,
no todos los blancos en ese momento hubieran tratado este tema de ese modo. Además la película,
aunque contenga todos los valores rancios militaristas y tradicionalistas americano, está muy bien
construida. Y el golpe final incluso a mí me sorprendió. —En cualquier caso hay que decir que todos actúan muy bien, eso es cierto —Por otro lado este asunto, el de los negros asaltando de mala manera jóvenes blancas, también
era el alegato simplón que hacían los racistas blancos en esta época, es lógico que Ford construya
su film racial sobre el mismo. —Puede ser, pero que no pretenda vendernos a la caballería americana como el paraíso de la
igualdad racial. —Tampoco hace eso. Yo la veo una película aprovechable, entretenida y sobre un tema candente.
La recomiendo.
Ficha de la película, aquí.
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