sábado, 20 de agosto de 2022

Formas de pasar el verano

 


Trabajar un día de

verano era una
experiencia poco

usual en la vida
de nuestro protagonista,

pero después de varios

años con dificultades
laborales lo tomaba
como algo positivo. Aquel jueves
se levantó casi con el alba, dejando de hacer
varias cosas que le hubiera gustado la tarde anterior, pero pensaba en el dinero
que iba a ganar. Cuando se duchó comprobó que a esas horas del día nunca apetecía
y el hecho de que fuera un verano y la madrugada no fuera glacial no le mejoró la
experiencia. Desayunó lo más rápido que pudo y se bajó al metro para llegar a su
puesto. La calle estaba tan desierta como en cualquier otra época del año. Hasta
ahora el día era completamente normal para lo que Fran entendía como una jornada
laboral. Pero en los escalones del metro acabó aquella percepción. Nuestro protagonista
observó que en aquella mañana el metro le parecía una cueva oscura. Se había estropeado
el sistema de iluminación. Aquello le recordó una frase del primer arquitecto que
trabajó en el suburbano de su ciudad: que había llenado todo de azulejos blancos para
que nadie pudiera sentirse encerrado, que era su obsesión en aquella obra. Pero lo
peor era que bajar unas escaleras con menos luz de lo habitual era peligroso. Como
nuestro personaje iba con la hora en los talones no podía detenerse, pero vio cómo
varios pasajeros estaban protestando al personal de la estación que intentaba
contenerlos. Fran se centró en bajar hasta el andén. Por suerte los tramos de
escaleras mecánicas iban bien, pero en los de escaleras fijas no poner el pie en
los escalones correspondientes era un riesgo cierto. Mientras los bajaba, Fran oyó
acercarse al tren. Aceleró todo lo que podía su carrera. Por suerte en verano
parecía haber bastante menos gente de la habitual en hora punta. Pero dentro de
los vagones hacía un calor nada despreciable. Nuestro protagonista recordó que
cierta responsable del suburbano había decidido ahorrar energía quitando el aire
acondicionado.

Y pensar que hay gente que ahora está cómodamente tumbada en la playa —dijo mientras 
aquel tren se ponía en marcha. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario