protagonista se dio por vencido. Al mirar a su alrededor en la cocina el panorama
era desolador: todo lleno de los deshechos más variopintos, aceite, cáscaras de
huevo, pieles de cebolla... Además se había llenado todo de humo y según su reloj
eran las diez y cuarto de la noche cuando había prometido tener tres tortillas de
tamaño medio para las nueve.
―Buenohijotúlohasintentadotodosapreciamostuesfuerzoahoravamosacenarloquetengamosqueyatelohasganadoynotepreocupesnienlimpiarlacocinavenylodejamosqueeresmuyvalienteyelprimerpaso esintentaloyaaprenderás... ―le dijo Doña Marta Palacios.La perorata de su progenitora le daba mucha más rabia que si se lo hubiera reprochado, ya quenuestro protagonista había preparado la tortilla miles de veces sin ningún problema. No entendíaqué había ocurrido aquella noche. Así y todo se esforzó en al menos dejar limpia la cocina.
―Más vale que lo limpies bien, que luego me toca a mí pasarlas putas para arreglar vuestros
líos ―dijo Carolina―. ¡Si no sabes hacer tortillas pide ayuda!Fran estaba a punto de llorar de pura furia consigo mismo. Él lo sabía, todos lo sabían, no era
ni mucho menos la primera vez que preparaba ese plato y nunca tuvo el menor problema hasta
aquella noche, no se explicaba por qué. Armándose de dignidad la llevó a la mesa, pensando
en todas las veces que su familia había disfrutado, incluso cuando la preparó a Sally, aquella
sudafricana blanca que había conocido en Londres. Juan la partió:
―Encima la patata está dura. Tienes que ser más humilde. ―¡He preparado la tortilla miles de veces! ―dijo nuestro protagonista. ―Yo sólo digo que no puedes dejar la cocina así... ―seguía Cárolina. ―¡Nunca he ensuciado! No sé por qué ha pasado esto ―gritó Fran pensando ya, porque era
lo único que se le ocurría, si no habría habido algún duende que le hubiera hechizado para
volverlo inútil aquella tarde.
―Noosmetáisconelniñoquehahecholoquehapodidonotodosseatrevenseguroqueiráaprendiendoaver sivosotrossalisteissabiendosehaesforadoylohadadotododesíyestamoscenandograciasaélqueseguro quehatomadonota ―¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaargggggggggggghhhhhhhhhhhhhhh!―gritó
Fran deseando que se pasara aquella horrible pesadilla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario