Fran se paró ante aquella
tienda de animales.
Recordaba que hacía
años las pajarerías
eran lugares que
podía atraparle
durante horas.
El ver animales
expuestos que a veces
ç saludaban a los transeúntes o a quien mirase por el cristal era algo agradable,
aunque por lo visto sólo era así para las personas. Con la evolución de la sociedad
y las nuevas normas de bienestar animal aquello ahora estaba prohibido. Los animales
se compraban o recogían de instituciones y criaderos homologados por la ley y además
bastantes especies se habían prohibido como mascotas.
⸺Pues sí, Fran ⸺le dijo Carolina⸺. Ahora está específicamente prohibido tener
como mascota una ardilla o cualquier animal de su familia, un cerdo, cotorras...
⸺Bueno⸺convino Fran⸺, esos son porque se reproducen indiscriminadamente.
En cambio me parece increíble que haya que especificar por ley que tener como animal
doméstico un mono o felino de gran tamaño no es buena idea.
⸺No hace tanto Jesulín tenía un tigre como mascota.
Fran hizo memoria y recordó otro caso:
⸺Y aquel hortera de Marbella que tenía en su casa trofeos de caza de casi cualquier
animal del mundo y un Miró sobre el Jacuzzi de las putas.
⸺Y también se regula el espacio en el que se pueden tener pájaros, por ejemplo
⸺le informó Carolina.
⸺Pues tener un pájaro sin poderlo tener en una jaula será complicado
⸺Será mejor así, pero desde luego, la consideración de los animales domésticos
ha cambiado mucho.
⸺Será mejor así, no lo dudo. Pero no me encaja que vi un anuncio clasificado de
venta de pavos reales, que puedes comprar dos por 70 euros. Y se permiten espectáculos
como las corridas, y han retorcido la ley para que los cazadores sigan haciendo canalladas
con los galgos... Será mejor pero no sé si los esfuerzos se dirigen a la dirección correcta.
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