—Bueno, pues
después de trabajar hoy, ya estoy lista —dijo Carolina Gordal al llegar a casa a las siete de la tarde. —Pues nos vamos a cenar a casa de Tía María Cristina —respondió nuestro protagonista. —En cierto modo reconforta ver que a pesar de todo seguimos teniendo familia —comentó
Juan Gordal. —Pero era mejor cuando comprábamos para nosotros la cena y la preparábamos aquí —dijo Fran.En otros tiempos nuestro protagonista hubiera dispuesto embutidos, algún marisco y un
asado de grandes dimensiones y buen aspecto. Sabía que la cocina de tía María Cristina
tiraba por otros derroteros.
—Bueno, Fran, en Año nuevo quizás lo hagamos así, pero somos tíos adultos y nos tenemos que amoldar a lo que hay. —Intentaré quedarme con lo que seguro que nos enviarán Coralia y Rafael. —Tendremos que hacerles en casa de La tía un vídeo y saludarlos. —Y se sumarán la tía y el Tío Paco, supongo —dijo Fran. En ese momento al móvil de nuestro protagonista empezaron a llegar las felicitaciones
de Marcelo, Abadía, Julián... —¿Sabéis qué? En otro tiempo me estaría pillando una gran trompa con ellos. Beberé a
su salud —dijo Fran —¡Claro que sí! Y seguro que el tío Paco se suma gustoso —respondió Juan. —Y aunque nos van a poner aguacates de esos de la Tía María Cristina no faltarán los
mariscos y el asado. Seguiremos muchos años disfrutando esto —intervino Carolina. —Por supuesto. ¡Feliz navidad, hermanos! Y tíos, y amigos, y primos, y todo el que lo
merezca. —¡Y por muchos años!—respondieron a coro Juan y Carolina.


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