—Bueno—dijo Carolina Gordal a nuestro protagonista en el supermercado—, ¿lo quieres
blanco, negro o mixto? —¡Joder! Como los huevos normales y encima con
una opción más. Los Gordal Palacios hacían la compra típica del
lunes de pascua que incluía forzosamente el
famoso huevo de chocolate o una mona, según
las apetencias de cada uno. Descartado un huevo Kinder, que los hermanos veían igual que los
del resto del año, pero más grande, tocaba escoger entre todos. —Yo creo que lo más propio es uno de chocolate de los de toda la vida—comentó Fran—
. Dejémonos de florituras de que si colorines, sabores, etc. —Lo que quieras. Entonces negro monocolor ¿no? —Eso es. Y a cerrar la semana santa como debe ser. —¿Has hecho todo lo que te gustaría? —Bueno, se me ha quedado la cosa de que tendría que haber visto alguna peli bíblica más. —Si te las sabes de memoria. Anda, esta noche, después de comernos el huevo, voy a ver la tele
y se acabó.Fran pensaba en la programación del lunes, que no era de su agrado, y en dedicarse a la
—¿Y hasta el final vas a tener que estar con tus manías del cine bíblico?—preguntó Carolina. —Bueno, tú dijiste que hoy verías la tele, pero no dijiste qué.
lectura de cómics que entre compras y visitas a la biblioteca había acumulado, antes de
reincorporarse a sus tareas cotidianas. Sin embargo al volver a casa y mirar el internet,
descubrió que cierta cadena aún iban a poner Sansón y Dalila, un último coletazo de las
películas propias del tiempo de la pascua.
lectura de cómics que entre compras y visitas a la biblioteca había acumulado, antes de
reincorporarse a sus tareas cotidianas. Sin embargo al volver a casa y mirar el internet,
descubrió que cierta cadena aún iban a poner Sansón y Dalila, un último coletazo de las
películas propias del tiempo de la pascua.


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