-Parece
mentira, no me creo lo que estoy apunto de hacer -dijo Fran mientras
partía la primera barra de turrón de aquel año.
-A
mí me lo escondéis hasta navidades que no puedo tomar dulces -dijo
Doña Marta.
-Yo
soy más de polvorones, ya sabéis, pero algo probré -sentenció
Juan.
Aquel
acto, que casi equivalía a inaugurar de forma oficial la navidad era
siempre un acontecimiento en casa de los Gordal Palacios. En aquella
ocasión era un turrón de arroz con leche que gustó a todos mucho,
pero dejó la sensación ya habitual de ser un buen dulce, pero no
un turrón, más parecido a un chocolate o algo así.
-
Yo no quiero volver a verlo hasta nochebuena -insistió Doña Marta.
-A
mí no me deis más dulces salvo polvorones -repitió Juan.
-Pues
entre eso y que yo y he bebido dos vasos de leche y comido queso
porque según el médico me hace falta calcio, allí se va a quedar.
-Oye,
mira que tienes jeta -dijo Juan-. Que cuentes esto como lácteo y no
como dulce industrial es para matarte.
-Buenoloqueestáclaroesquehstael24nadiequiere
másaversinostocalaloteríaqueelprimer
actoverdaderamentenavideño... Comenzó a decir Doña Marta.
-Vaya
fiasco ha sido abrirlo, no h hecho nada de ilusión -remtó Fran.
Pero
lo cierto es que la familia vivió con ilusión aquel momento... y
que Juan y Fran solo dejaron durar la barra dos días más.
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