jueves, 15 de diciembre de 2016

Pagaré por trabajar.

Aquel día, Doña Marta había faltado al trabajo por primera vez en años. Una repentina infección de la garganta que la tuvo tres días en la cama fue el detonante. Por suerte, aquella semana había un puente, por lo que solo faltó un día. No era nada grave pero debía justificar su ausencia en el trabajo ante sus superiores.

-Bueno, tienes el justificante médico, no será un problema -dijo nuestro protagonista.
-No sé, yo no sé cómo va esto -respondió Doña Marta.
-Joder -añadió Juan-, en todos estos años ni siquiera ha tenido que hacerlo. No sabe ni el proceso.

Los dos hermanos, pues, pasaron la mañana confiados y cuando llegó Doña Marta tenían la comida preparada. Pero al parecer, Doña Marta venía preocupada.

-¿Qué ha pasado? -preguntaron los hermanos.
-Que me dicen que cambie la fecha de reincorporación, porque si digo que solo he faltado el viernes, dicen que me descuentan todo el puente. Y el propio director dice que ponga que también he faltado hoy.
-¿Pero cómo pueden hacer eso?
-Pues por lo visto es así, ha habido caambio de normas, y se guardan mucho de avisarlo para ver si alguno mete la pata y le descuentan.

Ambos hermanos no podían creer ese cambio con nocturnidad y alevosía y es traición a una persona que solo había faltado muy raras veces en treinta y pico años de profesión, y que solo se había puesto enferma una vez. Cierto era que no había caído, que había dejado el justificante, pero ¿cuántos profesores despitados se olvidarán de ello y no caerán? ¿Y cuántos días dejará de pagar la administración?

-Esto lo que demuestra es que organizan todo para no gastarse pasta -dijo Juan.
-Y yo que quiero ser funcionario tendré que tener cuidado, porque este cambio ha sido sin avisar, si me descudo pagaré por trabajar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario