miércoles, 25 de septiembre de 2024

Era una tarde tranquila...

 


Fran disfrutaba con calma de los últimos tebeos que había cogido de la biblioteca. Tenía una
provisión de tebeos y pronto jugaría el Atleti. Además disponía de refrescos y de varias opciones
de películas para ver en el ordenador. Toda vez que había pasado la mañana trabajando y la tarde
estaba desapacible, esa sesión de entretenimiento hogareño parecía lo mejor. No era el único
que pensaba eso:

La verdad es que está todo para quedarse en casa haciendo el vago —comentó Carolina Gordal—. 
Creo que yo me voy a pasar la tarde probándome ropas y mirando el espejo. Y yo escribiendo otro relato a ver si me lo premian —intervino Juan.Me podría tirar así toda la semana. Ojalá nadie interrumpa.

Pero entonces sonó el teléfono. Después de una pequeña discusión entre los hermanos fue Fran
el que acudió a cogerlo. Al otro lado del mismo resonó la voz de la tía María Cristina:

Hola, Florito. Que he pensado que ya tenemos plan para esta tarde. Quiero que te vengas a ver
 una exposición de trajes del siglo XIX.No puedo, tía —dijo apurado Fran, mientras pensaba una excusa—. Es que estamos limpiando 
en casa...

Fran titubeó viendo los gestos que le hacían sus hermanos. Cuando la tía María Cristina contestó
entendió a qué venían esos aspavientos:

Pues voy yo a llevaros un limpiador de baldosas que tengo que..No, tía de verdad, que no nos hace falta.

Pero ya era tarde. La tía María Cristina se puso en camino y Fran comprendió que ahora no
iban a tener más remedio que atenderla. En media hora la tía María Cristina estuvo en el
hogar de los Gordal Palacios y se puso a dar lecciones de limpieza. Los hermanos no tuvieron
más remedio que atenderla.

Este tipo de azulejos se limpian con este producto y con un cepillo de dientes. Tendréis que 
dedicar toda la tarde —dijo la tía a nuestros protagonistas.Yo me pongo con eso —comentó nuestro protagonista, intentando evitar tareas a sus hermanos.Muy bien, pues Juan, Cárol y yo vamos a ordenar el cuarto de la niña.

Así, los hermanos ocuparon tres horas, hasta casi la noche, en tareas que no era necesario
hacer, pero con su tía mandando no les quedaba otra. Por fin tía María Cristina recogió sus
bártulos y se fue. A solas Carolina y Juan empezaron a abroncar a nuestro protagonista.

¡Anda que nos has jodido bien, por no ir a la exposicioncita! —le recriminó Juan.¿Qué podría hacer? Haberte ido tú con ella.¿Por qué no les has dicho simplemente que hoy no podías? —preguntó Carolina.Hombre, ya la conoces. Si hago eso, mañana vuelve a llamar y así hasta que vaya.

Al decir esto nuestro protagonista observó que un mensaje llegaba a su móvil. Era de la
Tía Maria Cristina:

No se te olvide estar listo mañana a las 10:00 en la parada del metro de O´Donnel. Mañana
lo del traje no se nos escapa.


 Fran gritó horrorizado:¡Joder! ¡Ni con esto me he librado! ¡Mañana otra vez!Pues esta vez te comes la exposición tú solo —dijeron a la vez Juan y Cárol.Desde luego, pero no me olvidaré de decirle a la tía que os busque quehaceres a vosotros
 —sentenció Fran. 


La luz sobre las pesas

 


Nuestro protagonista tropezó con el pasillo con aquel disco de las pesas que
Juan Gordal y él usaban para entrenar. Los hermanos tenían ya montadas sus
mancuernas con el peso que necesitaban y ese disco sobraba. Nuestro protagonista
no entendía para que lo guardaba Juan.

Sólo sirve para esto, para rondar por ahí 
y joderte los pies con él —comentó nuestro
 protagonista. Yo prefiero tenerlo, porque... —respondió
 Juan.¿Por qué? Si ni siquiera hay otro. 
Desequilibraría las pesas. Aunque subamos 
la carga.Nunca se sabe cuándo puede hacer falta.Mira, o vas a la tienda y pillas otro o lo tiras. No tiene sentido.

Juan defendió muy duramente su postura mientras Fran insistía en deshacerse del disco. No
tenía ni sitio en la casa, rondaba por los rincones, a veces aparece por donde menos se
espera... Ninguna de estas razones convenció a Juan. Fran se dispuso a salir del pasillo y sus
pies se enredaron en el flexo que había en una mesita cercana. Cayó al suelo y al levantarlo,
la lámpara y la luz funcionaban, pero el pie de aquel flexo se había roto. Fran se lamentó al
verlo:

Qué putada. Habrá que pillar otro en los chinos porque no se tiene derecho. De luz aún sirve.Déjame a mí, Fran —dijo Juan muy decidido con el disco de pesas en la mano.


Después de una pequeña labor de colocación el flexo se quedó en su sitio y aún alumbraba
perfectamente la habitación. Fran comentó:

Pues al final esta lámpara a traído la luz con lo de las pesas.Sí, Fran. Yo lo sabía. Por eso la guardé siempre.Bueno, no sé, se quedará aquí al menos hasta que compremos otra lámpara. 


jueves, 19 de septiembre de 2024

Gervonta Davis- Leo Santa Cruz: lucimiento para la estrella emergente

 


Menudo K.O., por si alguien entonces dudaba de Gervonta —comentó Francisco Gordal
viendo la tremenda victoria de la nueva estrella del superpluma, ligero y
superligero.

Floyd Mayweather, que de esto sabía le 
escogió buen rival y bajó de peso
 para lucirse.

En 2020, en plena plaga mundial del COVID 19, Gervonta Davis se había convertido ya en
campeón del peso ligero. No obstante, el mexicano Leo Santa Cruz ofrecía una pelea
interesante en la división inmediatamente más baja. Floyd Mayweather, seguramente
el boxeador más inteligente para los negocios, viendo futuro y ganancias en Gervonta
decidió llevarle la carrera y le convenció de que bajara y que luchara nuevamente por
el campeonato del mundo WBA del superpluma. Santa Cruz fue valiente y no rehuyó nunca
la pelea, incluso según algunos podría haber ido ganando 5 rounds, pero al final la
fuerza y calidad de Gervonta se impusieron.


Que fuera ganando Santa Cruz es muy relativo,
 cuando ya tenía un corte aparatoso en la nariz 
—comentó nuestro protagonistaDe todas manera fue valiente. Creo que pensaba
 aguantar al principio y luego meterse a boxear 
con todo.Y si boxeas con todo contra Gervonta 
sufrirás las consecuencias. El K.O. Es tremendo.Sí, dicen que Santa Cruz pasó un tiempo desmoralizado.No puedo evitar recordar viendo esto que nuestro Kiko Martínez fue un juguete para Santa Cruz.Y Gervonta haciendo dinero, luciéndose y engrandeciéndose. Mayweather luciéndose como 
empresario como se lució en el ring.

Como siempre, este blog les ofrece imágenes del combate para que se formen su propia opinión.
¿Cómo lo ven? ¿Creen que realmente Santa Cruz empezó mejor? ¿Qué otros K.O.s recientes
espectaculares recuerdan?


Récord de Gervonta Davis, aquí.

Récord de Leo Santa Cruz, aquí.

Mochilas y entrevistas

 


Fran se preparó param aquella entrevista lo mejor que pudo. Se vistió con una camiseta
de color oscuro no muy chillón, unos vaqueros y unos zapatos poco llamativos. Faltaba
coger la mochila donde llevaba sus documentos. Cuando ya tenía el pomo de la mano sin
embargo Juan le reconvino:

No puedes ir con esa mochila, tiene brillos.

Nuestro protagonista se quedó estupefacto.

Hacía menos de un mes que había comprado
esa mochila, a requerimiento, precisamente,

de Juan, que no consideraba que el maletín donde
solía llevar sus documentos era poco apropiado

para esos menesteres. Ahora le recriminaba que la usara.

Joder, qué poquito ha tardado en no valerte esta mochila. Hace pocos días decías que si había 
sido un salto de calidad, que si mejoraba mi imagen... Ya no te vale —dijo nuestro protagonista.No es que a mí no me valga, es que tú tienes que hacer las cosas por ti y ver las cosas tú.Yo la vi y la pillé. Y a ti te parecía bien, ahora resulta que ya no. No creo que el problema esté
 en mí.Con eso no puedes ir.¿Y qué hago entonces? ¿Volver a llevar el portafolios?Haz lo que quieras. Total, no te van a coger. Puedes ir en gayumbos y no pasaría nada.


Fran fue todo el trayecto en metro comparando su mochila con las que veía en la gente. No
encontraba que fuera peor que ninguna de las que había en el vagón. De hecho más limpia y
ordenada que ninguna. Al llegar a la entrevista le hicieron pasar a una sala aparte y le indicaron:

Puede dejar sus cosas aquí, no hace falta que las pase —dijo la entrevistadora.

Fran dejó aparte la mochila y pasó con confianza a su encuentro. Tras diez minutos obtuvo la
respuesta estándar:

Bueno, estamos considerando varias posibilidades. Ya le llamaremos.

Al final, pensó nuestro protagonista, con mochila o sin ella, te dicen siempre lo mismo. Aunque
bien sabía a qué iba a echar la culpa Juan de que no hubiera logrado el trabajo a la primera.



sábado, 14 de septiembre de 2024

La primera Guerra Mundial en casa

 


¡Pues ya
hemos 
conseguido
 desmontar
 esta cama!
 ―exclamó 
orgulloso
 Juan Gordal.Pero quedan dos semanas para que podamos deshacernos de ella ―contestó Fran tras
 consultar en la web el calendario de recogida de los muebles viejos en su barrio.Pero era enorme y no podíamos sacarla entera, mejor dejar hecho el trabajo.


Desde hacía varias semanas, Juan, Fran y Carolina estaban haciendo obras en casa y eso
incluía sacar y deshacerse de muebles y objetos viejos. Pero algunos planteaban problemas
por su tamaño y por sus características y aquella enorme cama era el caso más característico.

Lo malo es que ahora está reducida a un montón de maderos con clavos que ocupan toda 
la habitación ―observó Juan Gordal ―. No se podrá ni pasar.

Fran observó esos clavos, algunos oxidados, y se asustó pensando en lo que podía ser moverse
por ese ambiente.

Parece una alambrada de la Primera Guerra Mundial.Pues ya sabes, ni entres aquí hasta que no podamos deshacernos de ellos.

 Pero entonces Fran se dio cuenta de un problema que había pasado inadvertido para Juan:Te has dejado debajo las pesas. A ver cómo lo hacemos para entrenar.¡Mierda! Pues vamos a ver si las sacamos.Nos vamos a tener que poner una armadura para andar entre esos maderos.¡Podrías haberlo dicho antes!Sí, claro, al final es culpa mía. Bueno, a ver cómo superamos la alambrada. 


El villano Hackman

 

 

¡Menudo gángster
hijo de puta! 
―exclamó nuestro 
protagonista 
observando el
 papel de 
Gene Hackman 
como alguacil 
en Sin Perdón.Y el otro día ponían aquella con Sharon Stone, Rápida y Mortal, donde también era un
cacique poco recomendable ―le recordó Juan Gordal.

Aquella aportación de su hermano hizo a nuestro héroe reparar en una curiosidad sobre este
veterano actor: Fran siempre había considerado que tenía aspecto bonachón y apacible, pero
sin embargo, Gene Hackman había hecho muchos papeles de villano y, dadas sus capacidades,
los había representado bastante bien.

También era el Lex Luthor de las películas de Superman de Christopher Reeve ―le dijo 
Juan Gordal.Joder, es curioso. Porque la verdad es que no chirría en ninguno de esos papeles.Es que ese hombre lleva desde los 60 y conoce el oficio.Pues yo lo pondría más de vejete simpaticón, o algo así.Bueno, también lo has visto de predicador y hombre de fe en La aventura del Poseidón.Pero incluso allí no es un predicador típico es un hombre de acción y líder.Al menos no es un hijo de puta.Bueno, la verdad es que en eso consiste en ser actor. ¿Habrá otro caso parecido?

Juan Gordal no dudó:

Mira a Humphrey Bogart en El tesoro de Sierra Madre, haciendo de villano, cuando estamos
 acostumbrados a verlo de héroe.Tienes razón, pero yo a Bogart sólo le conozco ese papel como villano. En fin, Gene Hackman 
me sorprende por eso.Pues en eso consiste la actuación. 


miércoles, 4 de septiembre de 2024

Dos semanas más con ellos

 


¡Venga, vamos!
Tenemos que
 sacarlo cuanto
 antes —dijo 
Juan Gordal 
empujando 
aquel viejo 
armario que
 los hermanos
 querían dejar en la calle tras las últimas obras y limpiezas que habían hecho en la casa.
Hago lo que puedo, pero no es fácil sacar este armatoste por la puerta.


Los dos hermanos se preguntaban cómo había podido entrar aquel mueble en la casa en otro
tiempo cuando claramente no pasaba ese trozo del pasillo.

Está claro, Juan: lo montaron en tu cuarto —comentó Fran Gordal mientras lo empujaba y forcejeaba.Pues ahora que lo dices debió ser así. Corre, trae el destornillador y vamos a desmontarlo.

Nuestro protagonista obedeció de mala gana, sobre todo pensando en la hora que ya era para
ponerse a hacer un trabajo como aquel. Pero con el destornillador y un serrucho lograron
desmontarlo tras un buen rato de trabajar, girar, aserrar... Al final el armario quedó reducido
a un montón de tablones que cabrían por la puerta. Pero justo entonces llegó de la calle el sonido
del camión de recogida de muebles viejos, que se llevaba lo que había en la acera. Los dos
hermanos no pudieron pillarlo.

Pues la próxima recogida es en dos semanas. Nos va a quedar un montón de maderas al
 retortero—sentenció Fran.Bueno, pero dentro de dos semanas ya estará todo hecho. Venga, vamos a ver cómo podemos
 guardar estas piezas —dijo Juan.
¡Venga, vamos! Tenemos que sacarlo cuanto antes —dijo Juan Gordal empujando aquel viejo 
armario que los hermanos querían dejar en la calle tras las últimas obras y limpiezas que habían 
hecho en la casa.Hago lo que puedo, pero no es fácil sacar este armatoste por la puerta.

Los dos hermanos se preguntaban cómo había podido entrar aquel mueble en la casa en otro
tiempo cuando claramente no pasaba ese trozo del pasillo.

Está claro, Juan: lo montaron en tu cuarto —comentó Fran Gordal mientras lo empujaba y
 forcejeaba.Pues ahora que lo dices debió ser así. Corre, trae el destornillador y vamos a desmontarlo.

Nuestro protagonista obedeció de mala gana, sobre todo pensando en la hora que ya era para
ponerse a hacer un trabajo como aquel. Pero con el destornillador y un serrucho lograron
desmontarlo tras un buen rato de trabajar, girar, aserrar... Al final el armario quedó reducido
a un montón de tablones que cabrían por la puerta. Pero justo entonces llegó de la calle el sonido
del camión de recogida de muebles viejos, que se llevaba lo que había en la acera. Los dos
hermanos no pudieron pillarlo.

Pues la próxima recogida es en dos semanas. Nos va a quedar un montón de maderas al 
retortero—sentenció Fran.Bueno, pero dentro de dos semanas ya estará todo hecho. Venga, vamos a ver cómo podemos
 guardar estas piezas —dijo Juan.
—Vamos a dormir de puta madre durante dos semanas. 

Supervivientes del Manzanares

 


Nuestro protagonista disfrutaba de aquel paseo como pocas cosas en su ciudad. El río
Manzanares, antaño una especie de cloaca, había sido, hacía varios años ya,
renaturalizado y ahora ofrecía un trozo de verdadera naturaleza en plena ciudad. La
fauna del río natural había vuelto y ahora era posible ver en pleno casco urbano peces,
galápagos, aves de todo tipo desde los patos más comunes hasta garzas reales—, y se
intuían, aunque Fran aún no las había visto en aquel emplazamiento, batracios. Pero también
de vez en cuando aparecía un animal menos agradable: en efecto, lo que nuestro protagonista
vio en aquella isla en medio de la corriente era una rata. Lo cierto es que si esos roedores
proliferaban en cualquier lugar no había razón para que no lo hicieran en un río que, por otra
parte, tampoco pillaba demasiado lejos de su habitual despensa humana de la ciudad. Bueno,
pensaba nuestro protagonista. Mejor ratas de río que de alcantarilla. Pero entonces vio a sus
pies un hueco que conectaba la valla de la calle donde él se situaba con el talud del río. Es
decir, sin duda aquellos roedores podían pasar de la acera al río sin ninguna posibilidad.
Nuestro protagonista se estremeció pensando en encontrarse alguno de aquellos animales
correteando por sus pies, y más aún cuando vio en una de las islas de tierra y vegetación que
se habían formado en el río a una de aquellas criatura rodeada de cinco urracas en un extraño
proceder: las urracas la rodeaban, parecía que con intención de acorralarla, pero sin ir
decididamente a por ella. La rata acometía de vez en cuando a alguna de aquellas aves, que
esquivaba el ataque para volver a ocupar su sitio. Fran se preguntó si alguna de aquellas
criaturas quería cazar a la otra o competían por algún alimento, hasta que la rata se echó al
agua del río. Fran sintió una enorme angustia viéndola patalear y arrastrada por la corriente, pero
pareció muy pronto que la rata sabía lo que quería: en seguida alcanzó otra isla llena de juncos
y sin urracas y nuestro protagonista la vio adentrarse en la vegetación y perderse definitivamente
de su vista.

En efecto —pensó nuestro protagonista—, sobreviven a lo que sea. Ha corrido por agua,
tierra, ha sido perseguida por pájaros y ha llegado a un lugar mejor. No quiero ni pensar en
encontrarlas a mis pies.