miércoles, 27 de agosto de 2025

Caldo de petunias

 


Carolina y Fran Gordal se encontraban aquella tarde en casa de la tía María Cristina
que había salido unos días de la ciudad. Su anciana tía les había encargado que le
regaran las plantas de su terraza en su ausencia.

¿Tienes todo en la cabeza? Ya sabes que
 unas plantas necesitan más agua que 
otras—dijo Fran a su hermana.Sí, a las crasas les basta con una gotita, 
las petunias necesitan más y el miniolivo 
tener la tierra mojada, ¿Y es verdad que ludo te había prometido luego hacerte una vichyssoise o no sé qué?Calla, ni lo nombres.Pues podría usar ella el agua para regar. Según oí el agua de cocer la verdura es
 muy buena para regar porque tiene nutrientes.

Nuestro protagonista había oído este consejo en uno de esos programas cada vez más
abundantes sobre cómo disminuir el consumo de agua y aprovecharla al máximo, pero
Carolina pareció no entenderlo.

¿Regar con ella? ¿Para hacer también caldo de petunias y geranios?—dijo sorprendida.Hombre, supongo que habrá que dejarla enfriar—aclaró Fran.Pues mejor que sus cremas de verduras podría darme a mí el caldo y no echárselo a
 los floripondios.Joder, Cárol. Te había visto tener manías raras con la comida. Pero de ahí a envidiar 
a unos vegetales...O ya puestos que me de el caldo de petunias.Cárol ya te he dicho que el agua esa se deja enfriar.Mejor del olivo, que seguro que sabe mejor.No, si cuando la tonta coge la linde...

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