Nuestro protagonista se levantó aquel primer día libre tras la vuelta al trabajo después de
navidades. Una tarea tenía prioridad y no quería hacerla. Como por un mecanismo cerebral
instintivo, ants de ponerse a ello miró or toda su casa. Comenzó a poner en orden su cuarto,
pero eso sólo le tuvo ocupado media hora y la tarea del día seguía pendiente. Entonces se
dirigió a la cocina, pero estaba muy bien y tampoco le dio para ocupar su tiempo y evadirle
de su tarea. Carolina Gordal se sorprendió de verle allí y le dijo:
⸺Ya había limpiado yo esto, pero muchas gracias. Tu tarea en casa son las lavadoras, deesto me ocupo yo. ¡Y pensar que ayer y hoy estabas preocupado por hacer esto! ⸺No era por esto, Cárol. Lo que iba a hacer sigue pendiente⸺dijo Fran.Entonces vio que no era posible evador más aquel pesado requisito y se decidió a cumplirlo.
Primero se dirigió al banco a sacar dinero, que le sería necesario para la realización de esa
tarea. Encima hay que pagar por ello, pensaba para sí Fran. Se dirigió en un paseo
normalmente agradable, pero aquel día tenso hacia el centro de la ciudad. Y allí observó los
diferentes establecimientos, a medio camino entre la retirada de la decoración navideña y
la colocación de los anuncios de rebajas. Todos rebosaban de gente realizando compras o
quizás cambios de regalos de las recientes fiestas. Fran se armó de paciencia y entró en
uno de los establecimiento. Observó la cola en los probadores y se desanimó
profundamente, pero nada le distraería de comprarse esos zapatos, que mal que le pesara
requería ya para las ocasiones donde fuera necesario arreglarse un poco. Alguna visita
navideña a allegados suyo le había convencido de ello. Bueno, unos zapatos igual me
los puedo probar sin necesidad de entrar en ningún probador, se dijo y se encaminó a
la zona donde se vendía el calzado. Y ante él apareció toda esa pila de zapatos con sus
sutiles particularidades que tendría que valorar, y ver cuál era más cómodo, y para qué
ocasiones le serviría... Ante él se mostraba toda la tarea y la posterior cola para soltar
dinero en caja por ello, después del tedioso trabajo de probárselos. Joder, pensaba para
sí, no concibo que haya gente que parece que haga cosas así por diversión, dijo mientras
cogía el primer par que debería probarse.


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