viernes, 29 de enero de 2021

¡Que nos come la ropa sucia!

 


Puesyaveremos

dondetiendestodoestoyo

hepuestootralavadoraytengolacuerayel

tendederollenono

hayformadeponerloyonoséporqueno
mehacescasocuandotedigolascosas
luegonosesecanadaoseseca
malypillahongos...—decía
 Marta Palacios al 
ver a nuestro protagonista 
preparando otra 
lavadora para poner.Es necesario, mamá, si no 
ya ves que se va acumulando 
y no tenemos ropa.
 Una serie de compromisos de nuestro 
protagonista había hecho que no se p
reocupase de esta tarea de tener su ropa a punto en los últimos días. Al final Doña Marta 
había tomado las riendas el día anterior y había puesto una lavadora. Pero tanto tiempo 
sin ocuparse de aquello había dejado kilos de ropa pendiente en el cajón de las prendas 
sucias. Fran ahora intentaba ponerse al día.Yatetuvequereprimirdeponerdoslavadorasporquelamáquinatienequedescansarytúestabasconla
ideadeponertealdíadeunsologolpeysinollegoaestaralloromerompeslavadorayahoranosédonde
piensasponerlo... —continuaba Doña Marta.Pues algo tendré que inventarme, porque no puede dejarse esto así.

 Nuestro protagonista pasó la tarde en una febril actividad intentando recomponer un viejo
 tendedero con una pata rota y habilitando los respaldos de tras sillas para extender a
 secar la ropa. Cuando la lavadora hubo terminado dedicó un frenético cuarto de hora a 
acomodar la ropa donde podía, a mirar si la ropa que tenía tendida Doña Marta iba camino 
de secar, y a pensar en qué haría si al día siguiente no tenía unos calzones y unos 
calcetines en condiciones.Aquí tengo ya para dos días, espero que entonces la ropa se seque.Amínometoquesnadaquedemiscosasmeocupoyohabráquevercuantotiempomellevaguardarestoque
yovoyaordenarestoahoraquenotienestúnadaquedarmeaversinosquedamostranquilosdespuésdeque
hayasentradoadestruirloqueyohago...—peroraba Doña Marta.Habrá que volver a ponerse a ello, no puede volver a acumularse todo este montón de ropa
—sentenció nuestro protagonista.Aynohijotravezestonoyomeocupoynovoyadejarquetemetasquemequeréisanularyonomepongootra
vezconlomismoqueconvosotrosaquínoseparanoseyodedondesacáislasenergíasyencimameexigíssin
hacermecaso...No empieces mamá, sabes que esto no puede volver a ocurrir—respondió nuestro protagonista.

A punto de enzarzarse Fran y su progenitora en la discusión, Juan Gordal entró por la
 puerta. Dijo precisamente lo más oportuno en aquel momento:¿Habrá gallumbos para mañana?¡Joder, el que faltaba!—exclamó nuestro héroe.

No hay comentarios:

Publicar un comentario