viernes, 14 de mayo de 2021

Ni fuertes ni débiles, distintos.

 

 

Aquella calle rebosaba de
 semillas de chopo, que se 
veían a simple vista. De 
nuevo venía la época mal
a del año para un montón
 de gente. Fran pensaba en
 que en tiempos de una 
pandemia como la que 
afligía el mundo donde vivía
 eso debía ser aún peor para los enfermos.  Sin embargo, un transeúnte cercano a él le sacó del error.Pues este año con la mascarilla esto está siendo mucho más llevadero. Creo que voy a llevarla
 siempre en tiempo de alergia —dijo a su acompañante.

 Fran, sorprendido, pensó para sí que aquel hombre era el primero al que de verdad le veía aprender 
o ser mejor con la pandemia, como se dijo durante algún tiempo. Fran, mientras tanto se sacudía el
 polvo que cubría su propia mascarilla .Cerca de él un niño pequeño al que aún las medidas antivíricas
 no obligaban por error a cubrir su boca estornudaba.Ten cuidado no lo hagas cerca de nadie  —le decía su madre.Yo tamén quedo una carilla, mamá  —pedía el pequeño en su media lengua.

 

Fran, pues observaba como la
población alérgica, contra lo 
que había supuesto, llevaban
 esta época mejor que otras. 
Cuando una ráfaga de polvo 
le entró en los ojos y le escoció 
un momento recordó como 
durante mucho tiempo a él le 
habían protegido de forma 
similar las gafas que llevaba, complemento
 que ahora se desaconsejaba para que no se convirtiera en refugio del virus. Entonces entró 
en una tienda y se compró una lata de refresco, pues aquel era uno de los primeros
 días de calor de ese año. Poco después de bebérselo estornudó por la concentración 
de polen. De pronto le pareció que lo que antes de la pandemia soportaba sin mayores 
problemas ahora le producía muchas molestias. Nos hemos igualado, pensó, ahora los 
alérgicos son más fuertes y los sanos más débiles. 

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