En aquellos días parecía que
público que los aficionados habían tenido toda aquella temporada podía estar viviendo sus
últimos días. Se empezaba a especular con que la gente volviera a los estadios las cuatro
últimas jornadas, aunque finalmente esa propuesta fue desestimada.
―La verdad, creo yo que por la tontería de ver cuatro jornadas jugarse todo lo que ha costado tanto
tiempo conseguir no era muy inteligente. Me parece bien que lo aplacen y que el año que viene sea
ya normal ―dijo nuestro protagonista.
―Pero son las jornadas de más emoción, donde se juega todo.
―Las veremos así, con esta novedad de poder oír hasta lo que hablan futbolistas y entrenadores.
―En el boxeo estábamos acostumbrados a eso ―respondió Juan―. Hemos visto las instrucciones
de la esquina en combates tan legendarios como el de Julio César Chávez con Taylor.
―Pero fíjate en el boxeo que se ha visto esta temporada: Todos con mascarilla en las esquinas, con
poco público sin griterío...
―Y ha boxeado gente como Canelo Álvarez, Chocolatito González, Demetrius Andrade...
―Y algunos auténticos combatazos. En general yo creo que se ha visto mejor boxeo que fútbol, y a
lo mejor es porque por su propia naturaleza este deporte parece haber sufrido menos.
Entonces la charla de los dos hermanos se vio interrumpida por un reportaje donde se analizaban las
palabras de un entrenador que había sido expulsado por gritar cosas poco recomendables al árbitro.
Ahora se podía demostrar, sin público se oía todo clarísimamente.
―Pronto todo esto se acabará y solo oiremos a miles de energúmenos gritando ―dijo Juan.
―Si, pero antes si querían también te pillaban con estas cosas. Bueno, lo importante es que no
cometamos tonterías.
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