miércoles, 19 de enero de 2022

La pandemia en el trabajo

 

 

Nuestro protagonista
 lo oyó en su trabajo. 
La nueva ola de la 
pandemia que había 
sumido durante
 dos años en el caos 
su mundo amenazaba con obligar a tomar nuevas medidas y quizás limitaran el 
horario del personal. Uno de sus compañeros le previno.
La verdad, yo después de lo que he pasado no me importa, trabajar me parece la leche —dijo nuestro
 personaje.Pero después lo que pasa es que en los reajustes debes horas y te quitan de vacaciones, por ejemplo 
—le comentó uno de sus compañeros.Ya, desde que esto empezó hemos pasado todo tipo de calamidades, pero en lo que se han centrado
 es en que los empresarios no pierdan un duro.
 Desde el principio de aquella plaga había habido una extraña dicotomía entre si se debía proteger
 la salud de los habitantes o la actividad económica. Y de vez en cuando los mandamases de algún 
sector hacían reportajes sobre sus penurias para salir adelante. En aras de mitigar sus quejas se habían
 dispuesto varias medidas, como que el estado asumiera cierta parte del pago  de los tiempos de baja
 de los trabajadores, o medidas de aforo. Pero esta vez era la primera que nuestro protagonista lo 
vivía como trabajador. Tendría que estar pendiente de cada oferta que le hicieran de las instancias 
superiores para no acabar él pagando una situación que no había generado.
En tod caso tendrían que incrementar la plantilla —comentó—, porque este negocio tiene que estar 
abierto las 24 horas.Lo que harán será obligarnos a producir el doble el tiempo que estemos aquí —le respondió su 
compañero.Empiezo a creer que encima del tiempo que he pasado sin trabajar se me ha arreglado justo en el
 peor momento.


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