—Bueno, Fran. ¿Estás viendo
el material de desecho de
Clint Eastwood?
—Preguntó
Carolina Gordal
—Bueno, es cierto que esta película,
El Principiante, la hizo tras un leve
descalabro en taquilla
sabiendo que las pelis policiacas a
él le funcionaban, pero es entretenida
y tan espectacular como
cualquier otra de acción de las que hizo.
En el argumento de la película, Eastwood interpretaba a un policía veterano que, tras el asesinato de
su compañero, toma bajo su mando a otro agente que acaba de empezaren el cuerpo. Juntos persiguen
a una banda que roba coches con violencia, y cuando el personaje de Eastwood es tomado como rehén,
el joven al que instruye, hasta aquel momento traumatizado e inseguro, demuestra su valor y su
competencia.
—Me gusta mucho la escena donde una de las malhechoras ata a Clint Eastwood a una silla y lo
tortura y, sin embargo, es él el que parece dominar la situación —dijo nuestro protagonista. —Es lo más típico, y encima Eastwood, que aquí ya tenía sus añitos no cede su puesto ni pa Cristo
—respondió Carolina. —Mira, en mi opinión, lo que demuestra es que Clint Eastwood tiene éxito con las películas policiacas
porque es un maestro. Y aquí además el papel que se busca casa muy bien con su edad y su aspecto. —Pero son los clichés de siempre de un tío muy masculino y muy macho pegando a malos de opereta. —Bueno, con el final, eso de los estereotipos machistas queda un poco en cuestión. —La verdad es que nadie hace las pelis policiacas como Clint. Ojalá siga haciéndolas. —Eso, aunque a sus 90 años ya sí que tiene que dejar paso a otros.
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