miércoles, 3 de septiembre de 2025

Carolina no aprende

 

 

¡Pues sí se lo
han comido!—dijo
 con asombro Carolina
 Gordal— . ¡Y en 
menos de diez
 minutos!

Cada día que los dos hermanos echaban su pan sobrante a la fauna acuática de los estanques
del Retiro tenían la misma conversación. Los peces en el estanque grade de las barcas y en
el del Palacio de Cristal estos y una pléyade de animales compuesta de tortugas, patos,
palomas y otros pájaros reducían siempre bolsas grandes de pan a la insignificancia en un
visto y no visto. Carolina siempre decía lo mismo y Fran respondía:

Vamos a ver, Cárol, que pareces nueva. Una vez cada quince días o así, cuando se nos 
acumula pan duro y no podemos hacer pan rallado ni caldos ni nada, se lo traemos. Los
 vemos formar remolinos y pelearse por el pan y entre todos se lo tragan, por eso se lo 
traemos. Y tú siempre pareces nueva, que no pueden con ello y tal. ¿Sufres algún tipo 
de pérdida de memoria?No, pero es que da igual dónde se lo echemos, siempre se lo acaban.Pues precisamente, ya deberías saberlo. Que esos críos que siempre miran no lo han
 visto y les sorprende, pero tú llevas viniendo aquí desde que nosotros teníamos la edad
 de esos niños. Sí, lo hacen desaparecer. Se lo traemos por eso.Bueno, es que no termino de creérmelo, saltan fuera del agua y todo para cogerlo.Se lo han acabado, anda vámonos. Anda, todavía queda un mendrugo —dijo Fran y
 observó a uno de los niños que había nombrado que miraba la escena con asombro—.
 Toma ¿se lo quieres dar tú? —dijo nuestro protagonista y dejó el pan en las manos del niño.Muchas gracias—dijo la madre del infante— Y tú dale las gracias al señor, Darío.

El niño obedeció y comenzó a despedazar el mendrugo y echárselo a la fauna del estanque.
Carolina volvió a observar absorta.

¡Todavía tienen ganas!Joder, Cárol, eres tú peor que.. Darío dijo su madre que se llamaba el chaval ¿no? Bueno, 
él es un crío, pero tú deberías aprender ya. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario