—¡No te
acerques a mi leche de soja!—gritaba fuera de sí Juan Gordal—. Si quiereste pillas para ti, que yo me compro lo mío de mi dinero. —Juan, sabes perfectamente que yo nunca me acerco a tus cosas, que prefiero
acercarme a algo sagrado de los integristas musulmanes a tocar algo tuyo. —¡Y no te rías, que me dan ganas de partirte la cara! —No me he reído.Los dos hermanos siguieron la discusión durante un cuarto de hora con Fran contestando
como podía las ridículas acusaciones de Juan. Si era absurdo pensar que nuestro
protagonista se bebiera la bebida de soja, que además de ser de Juan, a él le repelía, no
existía sabor más repugnante, lo de reírse cuando no había hecho el menor gesto le
resultaba ya grotesco. Poco a poco la discusión se fue pasando y casi Fran se había olvidado
de ella cuando llegó Carolina Gordal:
—Fran, ¿has cogido tú mi espejo? —¡Y yo para quñe lo quiero!—respondió Fran —Está roto y nadie más rompe así las cosas. Has sido tú. Dímelo. —¡Otra como Juan!¿me has visto alguna vez mirarme en él? —Has sido tú que te conozco bien. Y no te rías que esto es espantoso —¡No me he reído! Por segunda vez en el día Fran recibía la absurda acusación de reírse cuando le
estaban abroncando. En ambos casos tras echarle en cara la pérdida de objetos ysustancias que no tenían el menor interés para él. Pero en este caso Juan intervino: —He sido yo Cárol. El otro día iba a salir con Coralia y cogí tu espejo, pero se me
rompió en la esquina. —¡Joder! Pues esto es terrorífico. ¡Ahora voy a pegarle un trago a la bebida de soja
para asimilar esto! —respondió Carolina. —¿O sea, que tú te bebes mi soja? —Bueno, no me gusta, pero a veces cuando me llevo un disgusto... — ¡Y a mí me echáis las culpas de vuestras movidas! ¡Idos a la mierda!—gritó Fran. —¡Míralo ahora cómo se ríe el muy canalla!—dijo Juan. —¡Que no me he reído, pero lo voy a hacer en vuestra puta cara! —concluyó nuestro
protagonista de dónde podía venir la idea de esa risa que ni se había asomado a su rostro. 

No hay comentarios:
Publicar un comentario