Juan casi no
podía creerse
lo que había
encontrado
en aquel
estante
de aquella
librería.
Extrajo ese
tomo de
varios autores
y le preguntó
a Fran:
—¿Habías visto esto alguna vez, Fran? ¿Sabes lo que es?
Fran lo observó y contestó:
—Pues no, no lo había visto, pero sí había oído hablar de él y lleva un título muy claro.
Ambos hermanos habían descubierto el cómic que varios autores habían creado tras
el antentado de 1977 contra la revista satírica El Papus, que hacía un tipo de humor
que, evidentemente, no era del gusto de la extrema derecha, que entonces wstaba aún
más fuerte si cabe que ahora Cierta organización terrorista dejó un paquete bomba en
el correo de la revista que mató al conserje e hirió a otras 17 personas. Posteriormente,
un montón de autores de cómic y viñetas de la época se habían unido para hacer un
número solidario con sus compañeros atacados, al que titularon, como dijo Fran, con
una frase muy explicativa: Solidaridad con el Papus
—Estaban todos los que hemos leído alguna vez en este país los nacidos antes de los
90, de Ibáñez a Óscar Nebreda —comentó nuestro protagonista.
—Por suerte algunos, como Carlos Giménez, autor de la portada, siguen—respondió Juan.
—Es curioso todos los estilos y formatos que abarca, pero todos del lado de quien tenían
que estar.
—Y un poco inquietante la vuelta de ciertas actitudes. Porque ya hemos visto amenazas
a revistas de humor y altercados en algunas ferias de cómic por parte de ciertos
energúmenos.
—Si, este es un ejemplo de cómic cuyo valor va más allá del entretenimiento y la
diversión. Un ejemplo para tiempos posteriores.
—Tempos que algunos quisiéramos que estuvieran más superados de lo que están.
—Sí, parece mentira el curso del ciclo histórico cómo vuelve a todos los lugares, buenos o malos.
—Pero en fin, que lo cogemos y nos lo llevamos a la estantería ¿no?
—Desde luego, este hay que tenerlo y, si me apuras, distribuirlo.
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