—Joder, yo no sé
cómo hay gente que ve las películas así—dijo Fran ante la enésima interrupciónen sus pantallas para ponerle anuncios de apuestas deportivas. —Pues porque la entrada al cine está por las nubes—le respondió Juan. —Pero es que esta película, que algunos la han puesto tan bien, yo tengo dudas de si es que es
una mierda o es que como la he visto así no me he enterado de nada.Aquella página de cine online había permitido a los dos hermanos disfrutar de algunos de los
últimos grandes estrenos del cine sin pasar por taquilla. Pero desde el principio se había
producido una pauta que Fran identificaba como resultado de sus continuos cortes publicitarios.
—Acuérdate que ya la del perro, God Boy, nos pareció absurda y ridícula. Que lo sería, pero es que encima yo no me enteré de nada —recordó nuestro protagonista. —No se hace buen cine últimamente, Fran —No, si seguro. Pero es que encima entre apuestas, inversiones en criptomonedas, publicidad
de libros de autoayuda... Es mucho peor que verla en las cadenas de la tele donde hay cortespublicitarios. Y por cierto, publicidad, en mi opinión dirigida a un target muy claro. —Y la del perro aún, pero esta película, encima, no parece propia de los adolescentes que
se dejan timar con criptoestafas. —Yo después de esta me niego a ver otra así. —Pues ya he localizado yo la nueva de Frankenstein y no pienso dejarme pasta en una entrada
de cine para ver lo que puedo ver aquí. —Vale, pues la ves tú. Yo ya veré cómo y con quién voy al cine. —Pues serás de los pocos que lo hagan. —Quizá, pero no es ya ni por pureza ni por honradez. Es que por aquí uno no se entera de nada.


No hay comentarios:
Publicar un comentario