⸺¡Cuidado,
Fran, no pises esa chaqueta! ⸺dijo
Juan Gordal frente a la estatua de Velázquez del Museo del Prado.
Nuestro
héroe dio un pequeño tumbo para evitar pisarla, mientras se
preguntaba qué podía estar haciendo ahí la chaqueta. Estaba a
punto de cogerla para entregársela a uno de los policías que
siempre abundan en esa zona, cuando apareció su dueña, una chica
vestida con todo esmero de jersey, vaqueros y con gafas de sol
colgando del escote y otros aditamentos pijos:
⸺¡Es
mía, que me la he quitado para que me hicieran la foto!
Ambos
hermanos aclararon las cosas con ella y siguieron su camino, pero a
lo largo de un enorme trecho había una muchedumbre de gente
sacándose selfies sin mirar al museo, y chicas, casi todas jóvenes
y aparentemente pudientes que ensayaban poses para que otros les
hiceran las fotos.
⸺Siempre
me había llamado la atención cómo ensayaban poses las chicas ⸺dijo
Juan Gordal⸺. Pues solo faltaba que les dieran el Instagram.
⸺Pero
es que es exagerado. Se quitan bolsos y chaquetas, ponen brazos en
jarras, adelantan las rodillas...
⸺Modelos
no profesionales, son ahora.
⸺Popularizando
lo superficial, no sé si me gusta esta sociedad.
⸺Bueno,
en honor a la verdad, aunque exageren menos su postura también hay
muchos tíos haciendo lo propio.
⸺Y
me pregunto si en su misma ciudad harán lo mismo. ¿Y pasarán
dentro del prado o solo se harán la foto y se irán?
⸺Ya
se comparte todo y hay que dar el pego siempre, Fran.
⸺Vaya
gracia, dentro de poco habrá que salir emperifollado y con ocho
pares de lentillas y chaquetas a la calle.
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