sábado, 1 de febrero de 2020

Gilipollas del siglo XXI.

Fran y Juan Gordal observaban la ciudad, y la muchedumbre de patinetes eléctricos y otros aditamentos que últimamente copaban las esquinas de las aceras.

Ya ves, Fran. El futuro no era de coches voladores, sino de patinestes y bicis.
Parece que la gente tira más a no contaminar que a la velocidad, pero yo no entiendo a los que usan el patinete en las aceras qué les costaría andar.
Bueno, eso habría que hablarlo con ellos, pero todo lo que sea menos riesgos de accidentes y contaminación está bien.
Yo el patinete nunca lo usaría, pero es que ni con bici me atrevo a ir por donde los coches, si no hay carril bici separado prefiero desmontar y llevarla a rastras. Algo que ellos no hacen.
Vamos, Fran, ¿qué daño puede hacer un patinete?

Pareció que algún hado o ser superior oyó la pregunta de Juan. En aquel momento, un individuo que parecía jugar a lanzarse entre la gente con el dicho aditamento casi se le hecha encima a Fran. Se escapó dando un salto y un quiebro con su primitivo vehículo e intentando una serie de cabriolas chorras. Fran se contuvo, ya que su primer impulso era agresivo hacia este individuo y habló:

Pues aquí lo tienes, otro instrumento para tocar las pelotas, les han dado a los gilipollas.
Y el tío ni se disculpa, ni se para ni nada.
De verdad, me hubiera gustado que me diera el golpe, porque así se hubiera quedado quieto, y lo muelo a hostias.
No te pierdas, Fran, que eres un hombre pacífico.
Y encima era talludito ya, el subnormal, nada de un crío descarriado
Bueno, gilipollas han existido siempre.
Pero ahora tienen todo un arsenal para joderte en la misma acera.


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