miércoles, 28 de febrero de 2024

Ganarse el descanso

 

Bueno, es la hora. ¡Por fin
 me libro de ti! ―dijo aquel 
encargado a nuestro protagonista.Muchas gracias. Has
 sido muy amable todo el 
día ―respondió con retintín Fran.

Desde que se había levantado

nuestro protagonista había visto

que aquel trabajo, por alguna razón, parecía ir en desgracia. Empezando por una avería en el primer

metro que tuvo que coger... ¡Y otra más en el segundo! Luego el laberinto de calles hasta llegar al

local de trabajo, y para acabar de rematarlo el típico jefecillo que piensa que las cosas salen mejor

cuanto más moleste a los empleados. Todo el día se lo había pasado cambiando de herramientas

porque sí, corriendo sin necesidad, disculpándose por manchas naturales del trabajo... Y soportando

la voz estridente de aquel personajillo. Pero ahora todo había terminado. En el metro se sentía como

el triple de cansado de lo que solía dejarle una jornada como la que había tenido. Pensaba si era sólo

por aquel mequetrefe o también podía haber sido por las dificultades que le había reparado el llegar

hasta el local y salir de él. Pensaba nuestro protagonista en llegar a su casa, ponerse cómodo, leer

un poco, y todas las cosas que a él le relajaban tras sus días de trabajo. Pero al abrir la puerta y

dirigirse a su cuarto todo lo que había pensado se fue al garete. ¡Si había salido tan rápido por la

mañana que ni había podido hacer la cama ni ordenar su cuarto! La primera tarea en casa estaba

servida.

Cuando el día empieza jodido, raro es que no siga así hasta el final ―dijo mientras buscaba las 
sábanas.Y encima te ha fallado el metro por muy rápido que salieras ―le comentó CarolinaPues no sé, la próxima vez que trabajo habrá que levantarse a las cuatro o directamente no dormir
 la noche anterior.Bueno, al menos hoy sí podrás descansar.Y sabrá mejor que nunca, créeme. 

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