—Bueno, ya he traído las
cosas. Ahora toca
deshacer la bolsa de la
compra —dijo Juan Gordal. —Voy en tu ayuda, hermano
—respondió nuestro
protagonista y se
encaminó hacia la
bolsa y el
carro donde Juan
había transportado sus adquisicionesAl empezar el trabajo nuestro protagonista lo primero que extrajo fue una bolsa de limones. De
inmediato una idea acudió a su mente:
—Juan, ya teníamos dos bolsas de limones. —¿En serio? Bueno, eso no estorbará. Aquí por suerte tomamos mucho pescado y se consume.Nuestro hombre sonrió y siguió deshaciendo el fardo. Encontró un paquete de servilletas y se
dirigió con ellas al armario del salón que era donde solían guardarlas. Pero Doña Marta Palacios
le interrumpió:
—Ayquebienqueasívamosatenermuchasservilletasquesiemprefaltabanperoahorahaycincopaquetes aversiluegopodemosusarlasqueyocuandolasquieronuncalasencuentroaunqueahoracontodaslasquehay nomefaltarán...Nuestro protagonista observó cómo también aquello estaba repetido y lo comentó a Juan. El
mayor de los hermanos asombrado volvió a excusarse:
—Bueno, eso siempre hace falta.Fran volvió a encaminarse al carro y extrajo de él un bote de vinagre. Eso sí que venía bien
aunque aún quedaba una gota del anterior.
—Joder, Juan. ¿Has traído algo que no necesitáramos? —La comida de hoy, mañana y pasado. —Espero que no sean congelados, que tenemos el congelador lleno. —Pues unos cuanto sí he traído, sí. —Bueno, mira Juan. Vamos a hacer una cosa ¿eh? La próxima vez, la idea es traer lo que no
tengamos, no al revés.
No hay comentarios:
Publicar un comentario