miércoles, 30 de septiembre de 2026

Infierno de cobardes (Clint Eastwood, 1973)

 


 —¿Otra de Clint 
Eastwood justiciero
en el oeste? La
verdad es que
es tu palo total
—preguntó
Carolina Gordal
a nuestro protagonista.
—Bueno, esta
es especial,
porque el
personaje de
Clint Eastwood
no viene sólo a
aplicar la justicia
a los malhechores
sino también a quienes
los cobijan.

En Infierno de cobardes el personaje de Clint Eastwood, nuevamente sin nombre, llega a
un pueblo que vive aterrorizado por las fechorías de una banda de malhechores que está
encarcelada pero a punto de salir. Tras un primer encontronazo con tres forajidos de los que
se deshace sin pestañear, es contratado para defender el pueblo contra los malhechores
que los aterrorizan. Pero a cambio va exigiendo un montón de tareas costosas, agotadoras
y humillantes a los habitantes del pueblo.

—Es un verdadero tirano. Es peor él que los forajidos —comentó Carolina —Bueno, tiene sus motivos. —Y todo el pueblo es muy cobarde, tragando sin rechistar. —Por ahí van los tiros de la historia. —Pero al final es Clint Eastwood el malo. —Bueno, Clint Eastwood es el forastero y punto. —Luego los personajes que salen el predicador, el enano, el barbero... Todos la verdad es
que tienen su gracia. Uno se queda mirando la película por ellos
—Y luego está el asunto de cómo coge y se cepilla a dos mujeres del pueblo. Ese detalle
sí que creo que hoy lo hubieran cambiado. Pero como película de acción y fábula moral es,
cuando menos, diferente. Vale la pena verla.


Ficha de la película, aquí.

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