—¿Pero qué habéis
podido hacer con
ella?—gritaba
Juan rojo de
furia—. Es que
estaba
en una caja, con
un plástico
protector, con una
goma para
asegurarlo... ¡Y
está todo
menos la moneda! —Eso es muy
difícil que se
pierda a menos
que nadie lo
haya sacado
intencionadamente,
Juan—contestó Carolina. E inmediatamente se volvió a nuestro protagonista con una
pregunta acusadora—.¿Has sido tú, Fran? —A mí dejadme en paz. Yo no he tocado ahí. Eres tú quien ha estado andando con
las botellitas.Los tres hermanos estaban buscando la moneda conmemorativa de el Incal de
—Carolina, tú estuviste andando entre las botellitas que están al lado. Sabes
Jodorowski que había adquirido Juan, pero ninguno tenía ni idea de cómo podría
haber desaparecido de ese modo, ya que, además, todos los ingenios que Juan
había ideado para protegerla seguían en su sitio. La verdad es que a menos que
nadie lo hubiera hecho aposta, y nadie tenía interés en ello, la desaparición de
aquel objeto fetiche.
que yo ni me acerqué—dijo Fran. —En cuanto una intenta poner orden le echáis la culpa de todo—replicó Carolina. —A mí me da igual quién haya sido—intervino Juan—. Sólo digo que para un
capricho que me he dado no hay derecho a que me lo hayáis perdido así. —Lo buscaremos. Pero quien estuvo andando allí fue Cárol. Ya sabes que yo
ni me acerco a tus cosas. —No os acercáis pero las perdéis. Me gasté 120 euros en esa moneda y vais
y la fagocitáis. Sois monstruos.—Bueno, más bronca que nos ha echado no nos puede echar —dijo Carolina. —Pero por eso yo no me acerco a nada suyo, ni sus botellitas ni nada. Mira
Fran y Carolina estuvieron buscando aquella tarde mientras Juan Salía con
Coralia, pero no hubo forma, la moneda no apareció. Los dos hermanos
acabaron extenuados pensando en el disgusto de Juan.
ahora en el berenjenal que estamos metidos. —¿Y no habrá entrado aquí nadie, no? —Creo que sería muy raro que un ladrón entrara en casa y sólo se llevara
eso. Pero en todo caso, no vuelvas a acercarte a nada de Juan. Está vetado. Para
siempre. —Es como esos ídolos malditos, sí.


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