miércoles, 2 de julio de 2025

Moverse en ola de calor

 


Fran acabó los ejercicios de cada día y corrió al grifo. Se bebió cuatro vasos de agua del tirón
y aún sentía un gran sofoco cuando se metió bajo la ducha. El agua fría sobre su cuerpo lo
calmó mucho, pero después aún tuvo que sentarse diez minutos antes de poder ponerse a
hacer nada. La primera ola de calor del verano había llegado y hacer la tabla de gimnasia
habitual era muy duro con treinta y pico grados a la sombra. Pero sí, lo había hecho, había
cumplido su plan de ejercicios diario incluso en las peores circunstancias. Por la tarde llegó
Carolina de su trabajo y también llegó agobiada:

Buf, no puedo ni sentarme a comer. Voy a sentarme un rato antes.Pues cuando yo estaba haciendo pesas y flexiones ha sido terrible. Hacer ejercicios hoy 
es una heroicidad.Pues luego tendré que hacer yo los míos.Joder, pues ten cuidado.Hay quien los hace bajo todo el solazo. En casa no es igual.Bueno, yo lo que te aconsejo es que te tomes dos vasos de agua antes de empezar, que no
 te revientes y que si lo necesitas pares.No será para tanto.

Por la tarde se puso Carolina a hacer su tabla y Fran lo observaba con una mezcla de angustia
y de alivio por no ser el que estaba allí. Su hermana pudo con todo, pero era muy evidente
que a cada rato tenía que pararse y nuestro protagonista le aconsejaba:

Bebe agua.¡Bueno!¿No tienes nada... ¡arrg!.. que hacer? ¿O... ¡buf! ...que leer? ¿O que... ¡arf! ver?
Me preocupo por mi hermana. Para ya no te vaya a dar un soponcio.¡Voy a acabar como lo has hecho tú!De acuerdo, pero no te olvides de hidratarte.
 —Te voy a... ¡Grgfn! a...¡garf!
—Si no tienes resuello, cara camello.



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