Nuestro protagonista andaba por la calle haciendo un repaso de las manías de la gente.
Se lo había sugerido un podcast que iba oyendo en su móvil un adolescente,
donde hablaban de teorías como el gran reemplazo y los chemtrails . Parecía
que algunas manías o elucubraciones, por alguna razón calaban en la gente.
Lo malo es que eran manías, pensaban Fran, siempre destructivas o nocivas para
todos o parte de la sociedad. Porque creer, como creen algunos que una piedra
o pata de conejo trae suerte sólo les afecta a ellos, pero crerr que alguna
extraña élite o secta poderosa pretende favorecer a otros grupo o exterminarnos
a todos llevaba a hacer muchas tonterías a muchos o, directamente, a
la maldad. Si, por lo menos, pensaba nuestro protagonista, tuvieran la idea
de que las monjas de cara o de espaldas te condicionan, como cree Juan...
Alguna fuerza o poder sobrenatural sí pareció, en efecto, querer intervenir en
los pensamientos de nuestro protagonista, porque mientras pensaba esto aprecio
de un portal una religiosa que se puso a caminar delante de nuestro protagonista
dándole la espalda. Fran empezó a pensar que por suerte Juan no estaba allí
porque se estaría asustando, que él no iba a caer en aquella superstición, que las
monjas no pueden afectarte, todo esto mientras avanzaba por detrás de la
religiosa un espacio correspondiente a una manzana y media, más o menos. A
esta altura Fran se dio cuenta de que llevaba un buen rato cavilando sobre las
manías de Juan, sobre que él no las compartía, sobre que no iba a inquietarse
por la monja, pero era innegable que llevaba un buen rato dando vueltas a estos
pensamientos. Al final sí que me va a condicionar , tuvo que admitir Fran, estoy
empezando a sudar, a pensar en tonterías...
En este punto la sor hizo gesto de haber olvidado algo, no sabía Fran el qué,
obviamente, pero al darse la vuelta y ponerse de frente hacia Fran nuestro
protagonista perdió el hilo de sus cavilaciones.
Habiéndola visto de frente y de espaldas, ¿cómo cuenta esto? Pensó para sí Fran.
Se lo preguntaré a Juan. Suerte que a mí esto no me condiciona.


No hay comentarios:
Publicar un comentario