Después de volver del trabajo, Fran compró los últimos artículos necesarios para
la fiesta de fin de año: el buey de mar, que no podía faltar en navidades en las
cenas de nuestro protagonista y el Baileys. Se dispuso a preparar la cena cuando
Juan le comentó:
—Cada vez esto se pasa más rápido. Entramosya en la segunda mitad de la década de 2020. —Y además en esta década los años parecen
ya de ciencia ficción. ¿Había alguna en 2026? Seguro que sí, pero yo no me acuerdo. Recuerdo que Robocop se supone que ocurría en dos años,en 2028. —Y por el camino que lleva el mundo tampoco parece ya tan de fantasía. —Puestos a cosas futuristas podríamos tener un robot de limpieza, que me he pasado toda la
tarde limpiando—intervino Carolina—. Aquí hay cosas que no cambian. —Sí, y que sigan así, porque yo con mis dos hermanos estpy dispuesto a pasar siglos si es
necesario—dijo Fran. —Oye, y va a venir a cenar Coralia—intervino Juan. —Y yo ahor atengo trabajo seguro para una temporada—añadió nuestro protagonista. —Bueno, pues la distopía de Robocop, cuando llegue, nos pillará incluso mejorando nuestra
situación personal—dijo Juan. —Sí, pero ayudadme a ordenar todo un poco —sentenció Carolina.
Por supuesto, mientras los hermanos disponían todo para aquella fiesta, comenzaron a llegar
los habituales mensajes de felicitación del primo Mario, de Marcelo, de Julian...
—Bueno, una vez más se ve que todavía quedan muchos lujos para celebrar el año—afirmó nuestro protagonista. —Y tenemos trabajo, pareja...—añadió Juan —¡Pues celebremos a lo grande y brindemos por muchos años más!—exclamó nuestro
protagonista. —Y que la progresión siga—apostilló Carolina. Y en ese momento, Coralia llegó y trajo un auténtico festín para la cena de los gordal palacios. —Cada vez mejor —dijo Fran— ¡Feliz 2026 nada distópico!
















