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miércoles, 10 de enero de 2024

Sin tiempo para leer

 

 

―Pues ya me he
acabado este libro 
―dijo nuestro 
protagonista―.
 No sé lo que ha 
pasado que no había 
forma de leerlo. He tardado más de lo que esperaba.
 ―Sería que tampoco te gustaba mucho ―respondió Carolina Gordal.
 ―Sí, joder, era interesante y he aprendido con él.

Nuestro protagonista tenía a medio leer aquel libro al empezar las navidades. Aunque habían traído
cómics y otras lecturas de la biblioteca, su método era no empezar nunca a leer nada mientras aún
estuviera con otra cosa. Pensó entonces que rápidamente se leería aquel tratado histórico sobre los
años 80 y luego pasaría a leer los cómics. Sin embargo, por varios motivos, la lectura del compendio
se le fue haciendo más y más larga.

 ―Lo peor es que ahora me quedan sólo cinco días para leerme lo de la biblioteca ―observó Fran
 ―Debería ser más  que suficiente ―le respondió Carolina

La verdad es que los Cuentos de la Cripta siempre habían sido una lectura agradable para nuestro
protagonista. Normalmente en una única tarde se podía leer dos volúmenes de la misma.

 ―No pienso devolverlos sin haberlos leído.
 ―Entre unas cosas y otras estás leyendo bulímicamente, sin disfrutar, sin enterarte...
 ―Esa es mi manera de hacer las cosas. 
 ―Tú sabrás. En fin, espero que puedas leerlos a tiempo.

El hecho era que nuestro protagonista empezaba el año agobiado por las lecturas compulsivas. Pero
así había adquirido una cultura que muchos envidiaban y estaba decidido a mantener ese método
suyo.



miércoles, 7 de junio de 2023

Un aviso en la Feria del Libro

 


La Feria del Libro de su ciudad era una de las citas que nuestro personaje no se perdía
una vez al año. Permitía ver de un vistazo todas las novedades importantes del negocio
editorial. Lo malo es que atrpaba de modo que raramente uno no se gastaba más dinero del
que pensaba o podía.

―Ya he conseguido el libro de la expedición de
Stanley en busca de Livingstone. Me acuerdo
que lo primero que supe de ellos era por los dos cachorros de las historietas de Leo Verdura.
Creo que no compraré nada más―dijo nuestro protagonista.
―Pero también te han firmado dos cómics, has visto varios más... Yo traigo ocho tebeos cuando
 pensaba no gastarme más de 40 euros―respondió Juan Gordal
 ―A eso se viene, hermano. De todas formas, deberías usar el viejo truco de no traer más pasta 
que la que quieras gastarte.
 ―Si lo hice la primera vez pero luego he vuelto a por más. Y encima si uno lo piensa bien hay 
lo mismo que en todas las tiendas el resto del año.
 ―Bueno, por lo menos te hacen descuento. Y mira, el paseo por el parque no te lo quitan.

Ambos hermanos subían por la avenida observando las aglomeraciones y los vacíos que se producían
en determinadas casetas.

 ―Los que más firman son, claro, los que promocionan en la tele―comentó nuestro protagonista.
 ―Que no siempre son recomendables. Algunos firman libros de recopilaciones de mentiras que 
venden como sesudos reportajes.
 ―Por lo menos los de cómic también tenían gente.
 ―Sí, tú conseguiste lo que querías. Pero mira la cola del Soto Ivars, pro ejemplo.

Nuestro personaje se asustó viendo cómo este individuo, que había hecho su negocio de denunciar
la supuesta censura que recibía por defender teorías reaccionarias, tenía una cola de gente para
que les firmara sus libros que ocupaba el largo de tres casetas.

 ―Para estar tan censurado ocupa un sitio bastante eminente―sentenció nuestro protagonista.
 ―Mira, vamos a una caseta de comics, que me está dando muy mala hostia. 
 ―Mejor. Pero muy inquietante que esta gente tenga tantos que les siguen.
 ―Inquietante, sí.