domingo, 21 de junio de 2015

Felices 40, Juan.

 -¡Venga, despierta ya que llegan Cárol y Alvarito? -dijo Fran a su 
hermano-. ¿Tú te crees a la edad que ya tiene este tío y siempre
 durmiendo?
  -Calla, cabrón, que ya estoy en marcha.

 Aquel no era un cumpleaños normal para Juan. Era uno de esos
 que hacía una edad redonda, una edad en la que algunos afirman
 que empieza la vida, pero que al que llega le obliga a plantearse
 cosas. Sí, los 40 años. Juan llevaba varios días pensando en ello. 
Carolina y Alvarito, sus invitados, y que ya habían llegado veían 
muy positiva aquella edad. Afirmaban que desde ella habían visto
 la vida de otro modo y disfrutado  más de lo que lo merecía y 
dejado de preocuparse de cosaas que no valían la pena.

 -¿Puedes concretar un poco? -preguntaba una y otra vez Juan.
 -Cosas como qué pensarán de tus acciones, como si lo que haces contentará a todos, ver quién es de
 verdad importante...

 En esto, Fran sirvió el primer plato de la comida que había preparado, unos entremeses y fiambres. 

 -¡Joder, no debería haberte hecho trabajar así! -se lamentaba Juan.
 -Si me gusta guisar, el gusto es mío.

 Nuestro hombre le había preparado uno de sus platos favoritos, musaka griega, con una tarta casera 
de postre. 
 
 
 
 -¡Nunca me habían hecho una tarta casera! -dijo Fran-. Se me saltan las lágrimas.
 -Pues toma esta bolsa -dijo Carolina y le pasó todos sus regalos: una camisa, tebeos, una camiseta y 
unos calzones relativos a sus queridos cómics...
 -Y luego, os invito a todos a ver Jurassic World -añadió Doña Marta.
 -¡Joder, lo estaba deseando! -dijo Fran, que siempre hablaba de que la primera película de esa saga fue
 la que marcó a los niños de su generación.
 -Tenías razón, Cárol, empiezo a ver quién y qué es importante -dijo Juan abraznado a su hermana 
emocionado. Aunque espero que lo de la peli no sea porque ya me veis jurásico.
 -¡Y mañana te hago yo unos callos, que los iba a hacer hoy pero se me han adelantado -sentenció 
Doña Marta. 
 -¿Y qué mas? Falta alguien más por mostrar su cariño?
 
Y al decir juan esto, acudió Diez a frotarse a sus pies y pedirle atención.

 -Sois la leche, muchas gracias por estos cuarenta años, y espero que me deis muchos más.
  

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