miércoles, 9 de noviembre de 2022

El reflejo

 


Pero si hasta tu amigo el Julián tuvo una, Fran
Pues ya te digo que a mí son caso el único animal que de verdad me da repugnancia. Respeto
porque sé que son peligrosos me dan unos cuanto, pero asco, estas hijas de puta y nadie más.
Bueno, no te pongas así que esta es de plástico.

Juan y Fran Gordal observaban como en
aquel escaparate retiraban los adornos de
la fiesta de difuntos, como ya iba tocando,
y entre ellos había varias telas de araña y
algunos de estos artrópodos de plástico.
Juan le comentó a Fran que ahora vendrían las de verdad y nuestro protagonista dijo que esperaba
que no fueran de ese tamaño, y la conversación fue degenerando.

Las arañas normales de casa, que son lo mismo pero más pequeñas no me repugnan. Las migalas,
 que es el verdadero nombre de las arañas grandes a las que solemos llamar tarántulas, sí.Pues es el mismo bicho a gran escala, Fran.Sí, pero eso me da igual. Incluso aquella vez que de críos vimos un nido de arañitas lleno hasta
 los topes no me importaba.Te regalaré una para reyes.Vamos, Juan, tampoco les deseo mal, si lo hicieras la daría a una protectora de animales y punto.

Aquí nuestro protagonista se entrecortó. De pronto una enorme migala estaba subiendo por su
cuello hizo un gesto para espantarla y... No, obviamente eso no había podido ocurrir. A pesar de
lo que le pareció en un primer momento, lo que había visto con el rabillo bajo del ojo no era sino
el reflejo de la araña del escaparate en los cristales de las gafas de sol que llevaba colgando del
cuello de la camisa. Pero el susto lo había tenido. Aunque solo fue por un segundo.

Te voy a dar una para que grites y patalees —dijo Juan.Nunca sabrás por qué, pero me da que aguantaría sin gritar —sentenció nuestro protagonista aún 
recelando de aquel reflejo.


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