tranquilidad. Estaba esperando una notificación relativa al desarrollo de su
siguiente trabajo que le tenía en tensión, pero al mismo tiempo aburrido. De pronto
sonó su móvil. Se lanzó como un poseso a cogerlo, pero en la pantalla vio el mensaje:
«sospechoso de spam». Hirviendo de ira, nuestro protagonista dio al botón de rechazo. Y lanzó
un grito l volumen más alto del que le hubiera gustado
―¡Me cago en todos los hijos de puta con empresa! Llevpo todo el día esperándolos y sólo mellaman para molestar.―¿Te sabes el teléfono de los que te tenían que llamar? Igual eran ellos ―le comentó Juan Gordal.
Fran se quedó petrificado. Igual había cometido un error que tendría consecuencias para su trabajo
y consecuentemente para su cuenta corriente. Pálido y temblando llegó a decir:
―Ponía spam, no el nombre de la empresa. ―Pero igual tu teléfono la cataloga como spam, so burro.
Transmitiendo en sus movimientos la desesperación y la ira Fran intentó devolver la última
llamada que había recibido. Solo le respondió el pitido de la línea telefónica.
―Ahora no te cogen ellos. Ya la has jodido, Fran. Hay que pensar un poco antes ―le dijo
Juan con un tono de reproche condescendiente. ―¡No me jodas porque tú hubieras hecho lo mismo! ―No, Fran, porque yo no soy un cacho carne.Nuestro protagonista estaba a punto de responder una barbaridad muy gorda, pero entonces el
teléfono volvió a sonar. En la pantalla volvía a aparecer el mensaje del spam, pero nuestro héroe
no dudó en cogerlo.
―¡¿Diga?! ―Buenas tardes. ¿Don Francisco Gordal Palacios? ―Sí, soy yo. ¿Cuando debo incorporarme? ―Hombre, en vodafone le queremos cuanto antes en nuestros clientes escuche nuestra maravillosa
oferta de... ―¡Vayanse a tomar por el culo! ―gritó nuestro personaje ya fuera de sí. ―Así nunca te van a dar el curro que buscas, Fram ―volvió a intervenir Juan. ―`¡Pero si este era spam de verdad! ¿Qué coño dices! ―Si contestaras las cosas pensando, tendrás el curro y no hubieras. ―¡Vete a la mierda tú también, que entre los capitalistas y tú me sacáis de quicio! ―Hay que ser más asertivo Fran ―Por lo menos no uses frases de coach motivacional, coño ―dijo nuestro protagonista, pensando
en la tarea de mandar currículums a una nueva tanda de empresas y en una lista de bloqueos
telefónicos necesarios en su móvil.
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