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sábado, 4 de octubre de 2014

Dos mongolos en remojo (2ª parte)


-Tío, es que había unos munipas a la puerta de los chinos y era muy cantoso –se disculpaba Julián.
-¡Me estoy cabreando que no veas!
-Tranquilízate. No te pongas como aquel día en Jerez.


Abrieron las tónicas. Su sabor no disgustaba a Fran, pero no había comparación posible con el milagroso fermento de la cebada. Así pasó media hora de gran aburrimiento. Gordal rompió el silencio con una pregunta:
-¿Y qué le vas a decir cuando la veas? Porque no supongo que se le haga el chocho pepsicola con sólo verte.
-Pues yo había pensado...
En éste momento un relámpago seguido de un trueno ensordecedor cortó los pensamientos de los dos amigos. Poco después comenzó a chispear y en pocos minutos caía sobre ellos un aguacero de los que no se olvidan
-Bueno, pues ahora te garantizo que se pondrá húmeda al verte –dijo Fran con evidente irritación
-¡Pero no podemos irnos ahora! ¡Todo lo que hemos hecho habría sido inútil!
-No podemos seguir así. Nos vamos a empapar.
-¡Eres un egoísta! ¿No te compadeces del amor que expreso?
-Tú cuando estás en celo te pones de un gilipollas...
-¿Qué me dices de la Miren? Le diste su nombre a un personaje de... -De Atrox Galaxy. Pero no es comparable a esperar bajo la lluvia.
-¡Pues si no lo haces por mí hazlo por el Ranma!
Y de nuevo Gordal se ablandó ante tal promesa. Tiritando, Julián le preguntó:
-¿Qué te parece la Macarena?
-Por lo menos no es una niña de trece años ni un dibujo animado ni ninguna de las aberraciones que te suelen gustar. Pero después de cómo nos estamos poniendo más te vale que te folle bien.
Pasó media hora bajo aquella lluvia. Gordal no podía evitar pensar que estaba haciendo la de Charlie Brown con la pelirroja.
-¿Cuánto más piensas seguir aquí? –preguntó .
-¡No aguantas nada! ¡No me extraña que no metas ni pa Cristo!
En aquel momento una chica con un casco salió del portal y arrancó una moto que había al lado. Salió a velocidad de la nave Enterprise
y cuando pasó detrás de nuestros protagonistas Julián dijo:
-¡Es ella! ¡Corre Fran!
Las botas de Fran resbalaron sobre el suelo mojado y se dio un buen golpe. Julián se fue tras la moto. Bueno, pensó Fran, me he ganado los Ranmas. Pero poco después un Julián casi lloroso apareció y dijo:
-¡Se ha ido, Fran!
-¡Yo te mato! ¡Hemos pasado las de Caín, hemos esperado horas, nos hemos empapado y todo para...!
-¡Vente al Street a tomar un tercio, yo invito!
Y Gordal con una sonrisa de oreja a oreja dijo:
-De acuerdo, vamos.



















































Pérdida de fe en los Oscars

(Publicado originalmente en La Coctelera el 26 de febrero de 2007)

Fran se levantó y rápidamente fue a consultar su ordenador. Quería ver los Oscars del año. Lo cierto es que en los últimos años había perdido su fe en los premios de la academia americana, especialmente desde el triunfo de aquel insulto al cine que era la saga del Señor de los Anillos, con su escenografía de todo a cien, sus injustamente valoradas criaturas digitales (aunque él no había visto al famoso Gollum, ya que aunque pudieron llevarle engañado a ver La Comunidad, no pudieron conseguir que viese las otras dos), sus actores que parecían estar de broma y la estúpida sonrisa de Peter Jackson (por cierto, más gordo que nuestro protagonista).
Y encima pretendían que le llegaban a Star Wars a la suela de los zapatos. De modo, que nuestro protagonista no esperaba ya nada de la gala. Y acertó.
Algo había que agradecer y fue el fracaso de Babel, película con pretensiones de grandeza, que no ofrecía nada más que lo típico. Por fortuna no recibió más que el premio de banda sonora. Que hubiese recibido el de guión (estaba propuesta) hubiese sido un escarnio al séptimo arte. Gordal hubiese disfrutado en cambio de haber ganado el Oscar secundario la japonesa, pues sabido era que a Gordal le divertían las quinceañeras japonesas por ser iguales que las que veía en los mangas
Estuvo de acuerdo con el galardón por guión original de Pequeña Miss Sunshine, filme que le había sorprendido para bien aquel año, y el honorífico para Ennio Morricone, que había ambientado magistralmente la trilogía del dólar y tantas otras películas.
Sintió en el alma que una vieja le quitase el Oscar a Penélope Cruz, aunque siendo sincerosHellenMirrenlo merecía, y era de esperar.
Hasta aquí todo bien. ¿Dónde estaba, pues, el fallo? Pues en Scorsese e Infiltrados.
¿Estaba la academia de broma?¿Cómo es posible que el autor de obras maestras como Taxi Driver, Casino, Toro Salvaje y Uno de los nuestros fuese premiado por su peor película? Un film en el que había querido ser Tarantino ( ya vimos con Inteligencia Artificial el absurdo tinglado que resultado cuando un director bueno quiere parecerse a otro genio) y remake de otra.
Y por si fuera poco, el Óscar de animación para Happy Feet, o como decía nuestro hombre, el pingüino maricón.
Gordal perdió la fe en los premios (la poca que le quedaba) y se dijo que sólo la recuperaría cuando recibiese un Oscar una adaptación al cine de Atrox Galaxy.
(Aqui se puede ver la lista completa de premios en el reportaje de Fotogramas)












¡Cómo te queremos, Ed Wood! (2ª parte)

 (Publicada originalmente en La Coctelera el 3 de Febrero de 2007)

¿Por qué Gordal se sintió reconfortado al compararse con Ed Wood? ¿No tenía confianza en sí mismo? Las respuestas eran muy sencillas: Ed Wood, según lo vio en la película, nunca sintió complejos. Siempre luchó por lograr su sueño de ser un director bien considerado. Ni si quiera ante su ídolo, Orson Welles se sintió acomplejado. A pesar de todo, tuvo su propia camarilla de actores, de musas. Tan malas como se quiera pero suyas. Y hoy es una figura de culto. Plantéense esta pregunta: ¿A cuantos directores les ha hecho una película ese genio del cine actual llamado Tim Burton? A ninguno más . Sólo a Ed Wood. Gordal pensaba en que el realizador de los 50, además, intentaba hacer el tipo de cine que hace Burton. Es una aplicación del refrán “hablen de mí aunque sea mal”. Es un hombre con una leyenda exclusiva suya. También hacen falta estas leyendas: ¿Qué sería del Tour sin Poulidor? ¿Qué sería de la liga sin nuestro querido, glorioso, único e irrepetible atleti? ¿Qué sería de los personajes de cómic sin Charlie Brown? ¿Qué sería del cine sin Ed Wood? Además si un hombre como Wood, sin otra virtud que su tenacidad y sus ganas, sólo con la constancia de perseguir su sueño a la larga había quedado, ¿cuánto más él, Francisco Gordal, el creador de mundos? Ahora mismo firmaría Gordal trabajar y ser la cabeza visible de una figura de la talla de Bela Lugosi, una Vampira, y un luchador de pressing catch, como Thor Jonson. De preferencia Kane. Kane además era por aspecto y estilo el más parecido a Thor Jonson, y de hecho ya ha rodado una película, See no evil, que bien hubiese podido ser de Wood. Él, de momento no había triunfado, pero seguía. Simpatizaba con él. Por ello , no le importaba aplicar el dicho de Héctor del Mar, hasta ahora reservado a Jhon Ford a Ed Wood, que estaba en las antípodas de su ídolo cinematográfico: “¡Cómo te queremos! ¡Cómo te queremos, Ed Wood! De inmediato se volvió hacia Juan Gordal y le dijo: -Hay que conseguir la mítica Plan Nine From Outern Space. -¡Ay, la leche! ¡A ver si voy a haber cavado mi propia fosa y voy a tener que tragar todas la películas de Wood! -Tú lo dijiste. Soy como él. Atrox Galaxy quedará. -¡A ver si te va a dar por travestirte como él! -¡No, yo soy un misógino! De ahí vino todo
"Cuando se trataba de hacer malas películas, Ed Wood Era el mejor" (Frase promocional de la película biográfica de Tim Burton)

¡Cómo te queremos, Ed Wood! (1ª parte)

 (Publicado originalmente en La Coctelera el 31 de Enero de 2007)
"Muchos pueden ser directores mediocres, pero sólo Ed Wood puede ser el peor director de la historia del cine"
(Tim Burton) -Observa –decía orgulloso nuestro hombre- La gran emperatriz Miren.
 -¡Le has puesto mi nombre a la heroína! –dijo sonriente la donostiarra. -No quiero engañarte. Ésta emperatriz es mala. -¿Cómo que mala? -Gobierna cientos de sistemas con mano de hierro y tortura. -¿Y le pones mi nombre para que todo el mundo me vea como la villana? ¿Eso soy para ti? -Primero, Atrox Galaxy aún no existe. Segundo, le he puesto tu nombre a una emperatriz galáctica. Nunca estás contenta con lo que te doy. -No me extraña que no te comas una rosca. Eres un misógino. Gordal respiraba hondo. Parecía que esta vez Miren también se escapaba. ¡Después del detalle que había tenido con ella! ¿Cómo que misógino? Nuestro hombre no soportaba a quien no distinguía la ficción de la realidad. Pero Miren al irse le dijo algo más: -Tu obra nunca llegará a existir, porque serias el peor autor. Viniendo de la mujer ante la cual se pasaba la vida haciendo méritos y después de hacer lo que él creía que era el mejor regalo que podía hacerle aquello dolía más que una colleja de Abadía. El peor... el peor... Aquellas palabras le atormentaron hasta el día siguiente. Cuando Juan Gordal lo llevó a la Fnac aún estaba reconcomiéndose. Juan Gordal le preguntó lo ocurrido. Después lo llevó a la sección de cine de autor, le prometió un alvio a su dolor y le mostró, Ed Wood de Tim Burton: -Ed Wood estaba considerado el peor director de la historia del cine. Aún lo está. Tú eres como él si Miren está en lo cierto. -¡Pues bueno es saberlo! -Vete la peli y creo que me entenderás. Gordal se llevó el dvd de mala gana y lo vio aquella noche. Y le supuso un gran desconcierto notar que los créditos del film, que estaban hechos a imagen de los del peor de los peores directores eran muy semejantes a la estética que a él le atraía. Cuando apareció Jonny Deep caracterizado como Wood , observó que su modelo a imitar era Orson Welles. Sin embargo no tenía nada que le hiciese comparable en absoluto al director de Ciudadano Kane. Y a lo largo de su vida no hizo sino arrastrarse ante los productores más cutres y usar el material de derribo de películas de serie B. Y al final de la película rodaba Plan nine from outern space, la, con justicia, considerada peor película de la historia del cine. Era una trayectoria horrible. ¡Y sin embargo nuestro hombre se sintió mucho mejor al conocerla! ¿Por qué?

Decepción y alegría.

 (Publicado originalmente el 27 de enero de 2007)

Nuestro hombre tardó un buen rato en asimilar lo que veía. Una mujer de las que el siempre había deseado en carne y hueso era algo que no se ve todos los días. Carolina le sacó de sus pensamientos: -Fran esta es Ana. -Buenas noches, pecosa. Gordal se enrojeció y comenzó a sudar frío al darse cuenta de que instintivamente había saludado como lo hubiera echo Sawyer. Era completamente ridículo que un chico de veintipocos años con sobrepeso evidente y gafas se equiparase al duro de una serie de televisión. Rápidamente se fue a por un tercio, remedio para todos sus males. Al tomárselo confió en que no se hubiese notado mucho su desliz, pero Carlos le quitó toda esperanza: -Mejor imita a Hurley, chaval. Sin embargo nuestro protagonista se armó de valor y volvió a encarar a Ana. Kate bien merecía un esfuerzo: -¿Tu de que conoces a mi hermana? - La conocí hace algunos años. Soy algo mayor que ella, pero... Gordal ni siquiera atendió al final de la frase. Si era algo mayor que su hermana podía rondar los 40 años. No era recomendable para él pero sólo pensaba en una cosa en aquel momento: Kate, Kate, Kate... De pronto se le ocurrió una idea que en su opinión haría que Ana cayese rendida a sus pies: -¿Nunca te han dicho que te pareces a Kate? Te voy a convertir en Heroína de Atrox Galaxy. -¿Quién es Kate y qué es Atrox Galaxy? Eso descolocó por completo a nuestro hombre. ¿Quién podía estar preparado para eso después de soltar el mayor halago que podía recibir una mujer?¿Cómo era posible que al nombrar su obra nadie reconociese a un creador de mundos? Intervino Carlos de nuevo: -Dice que eres como la de Perdidos y quiere que seas heroína de una Space Opera. -No entiendo lo último pero, ¿os gusta Perdidos? -¡Claro! –dijo Gordal en el tono de quien expresa algo evidente. -¡Qué gracioso! A mi novio también. Aquello ya era incontestable. Imaginen las caras de Gordal y Carlos. Este último le dijo: -Te invito a una birra, chaval. Justo lo que nuestro héroe necesitaba en aquel momento. La aceptó de buen grado y, tras beber un sorbo, dijo: -Estabas equivocado, esas pibas no existen. -Bueno, pero ahora al llegar te vas a llevar una alegría. -¿Ponen algo bueno? -¡Claro! Vuelve Pressing Catch. Gordal estalló en júbilo. -¿En serio? -Si, hoy lucha El Enterrador. ¡No podía ser! ¡Encima seguía su luchador favorito! -¿Sabes que tiene un hermano, Kane? Lo vi en internet. También lucha. Gordal recordaba cuando vio a aparecer al Enterrador por primera vez. Hoy volvería a verle. Y de este modo mientras Carolina caía en brazos de Carlos el aliviaba sus penas con cerveza y pensando en todas las sorpresas que descubriría en el nuevo Pressing Catch. De momento, ya iba una, Kane, el hermano del Enterrador.

Traición rastrera.

 (Publicado originalmente en La Coctelera el 22 de Noviembre de 2006)

-Míralo. ¿A que mola? Es el gran Tísam, jefe de la guardia pretoriana del Gobernador Galáctico –Gordal se henchía de orgullo al presentarle con estas palabras a Miren uno de los personajes de Atrox Galaxy. Su reciente viaje por Túnez donde había estado en los decorados del planeta Tatooine de Star Wars, le había enardecido para retomar su proyecto (Téngalo todo el mundo por seguro, realizable ¡Por algo era el Creador de Mundos!) -Pues a mí el gran Tísam más bien me parece una mantis –respondía una asombrada Miren al observar aquel infantil dibujo en rojo de un hombre insecto- pero, ¿me podrías volver a enseñar el desierto? -Sí, aquí está. Tú lo conoces de Marruecos, ¿no? -Sí, pero en lo que yo pensaba es en que es más de película del Oeste que del espacio. -Ya sabes que el Oeste se recreó muy bien en Tabernas, Almería. Ya he ido al Calderón y a Moss Eisly. Me falta el Oeste para cumplir con mi trilogía. ¿Te vendrías conmigo a Almería? –preguntó nuestro hombre convencido de que allí caería la vascongada. Sería el broche de oro a su peregrinación al Oeste Americano. -Antes iría al cine ¿No hay ningún Western Nuevamente la donostiarra se escapaba. Gordal sabía muy bien que no había un film del género en cartelera. Al no poderla dar lo que pedía se volvió a casa cabizbajo. Pero sobre todo le jodía el abandono al que era sometido un género narrativo capaz de dar historias de las mejores. ¿Hollywood había olvidado Centauros del desierto? ¡Según Spielberg y Scorsese era la mejor película americana! Pero siguiendo con John Ford, ¿donde quedaban La Legión Invencible, La diligencia, Río Grande, El Hombre que mató a Liberty Valance...? -¡Cómo te queremos!¡Cómo te queremos, John Ford!- A éste género debía en gran parte éste genial irlandés ser parte de la Santísima Trinidad Gordaliana. Pero no sólo eso. La Trilogía del dólar de Sergio Leone era merecedora de que continuasen su estela. ¿Cómo nadie reconocía el mérito de la escena donde el Feo llega al cementerio de Guerra en El Bueno, El Feo y el Malo? ¿Y aquella escena donde el Coronel Mortimer de La Muerte tenía un precio miraba el reloj con la foto de su hija asesinada? El Manco, Clint eastwood le preguntaba: -¿Alguna vez has sido joven? -Sí y también inconsciente como tú –respondía el coronel dando comienzo a un magnífico diálogo- Hasta que me ocurrió algo que me hizo apreciar la vida sobre todas las cosas. -¿Y que fue? –Preguntaba a continuación un intrigado Manco, sin lograr respuesta- ¿Es acaso una pregunta indiscreta? Y el Coronel respondía una magnífica frase: -No, las preguntas nunca son indiscretas. Las respuestas lo son a veces. ¡Cuántas veces había hablado de aquella escena con Julián, que también estaba impresionado por esa película! Pero la grandeza del western iba más allá del cine. ¿Quién no se ha leído un cómic del Teniente Blueberry? ¡Si hay alguien que no lo haya leído haría bien en reparar tan horrible falta a la mayor brevedad posible! En estas estaba su mente cuando llegó a casa. Carolina, viendo que venía frustrado se apresuró a bajar a los ultramarinos de enfrente de su casa y le trajo un tercio, que como bien sabía reconfortaba siempre a nuestro protagonista. Tras aliviarse, contó sus penas a sus hermanos. Y entonces, Juan Gordal le dijo: -Pues, ¿sabes?. El tío que dirigió Tigre y Dragón, Va a hacer un western. Gordal no cabía en sí de gozo. ¡Alguien había decidido reparar el daño sufrido por este género y encima era el director de una película con la que había disfrutado como un enano! Sin embargo, Juan bajó pronto su moral: -Es de dos vaqueros gays y se va a llamar Brokeback Mountain. Y dicho esto, empezó a reir por la indignación de Fran. Fran no podía creerlo ¿Vaqueros maricones? ¿Ethan Edwards maricón? ¿El hombre sin nombre lila?¿Blueberry chupando nardos? ¡No se podía tolerar! Tenía que hacer todo lo que estuviese en su mano, por poco que fuera, para hundir tal filme. Pero lo que más le dolía era el director que estaba tras la ofensa ¡Ang Lee! ¡Ni judas llegó a tal extremo de traición!