miércoles, 26 de marzo de 2025

Inoue - Ye Joon Kim: paseo para salir de Japón

 


Es una estrella en
 el boxeo en general,
 imagínate en su 
peso. Es que no hay
ç nadie que pueda 
hacerle frente —dijo
 Juan Gordal contemplando el último K.O. Que había infligido a sus 
oponentes El Monstruo Naoya InoueEl coreano este llegó aquí de rebote, después de que se retirara Sam Goodman, que iba a ser
 su rival. Lógicamente Inoue le ha pasado por encima, pero por lo menos ha demostrado valor. 
 

La pelea a la que se referían los dos hermanos
tuvo lugar en Tokio el 24 de enero de 2025. 
Como comentaba Fran, el australiano Sam
 Goodman iba a ser el rival del 
Monstruo japonés en navidades, pero al 
quedarse fuera por una lesión el 
boxeador oceánico, fue el coreano Ye Joon 
Kim el que se enfrentó a Inoue un mes más
 tarde.El primer asalto era de prueba pero ya allí se ha visto que Inoue era superior —comentó nuestro
 personaje.Y lo que tú dices de que el coreano ha sido valiente, pues no sé yo si eso es valor o tontería. Ha
 mosqueado a Inoue que en dos asaltos desde entonces lo ha mandado a la lona —respondió Juan.Es que encima de cómo se mueve y de su técnica, Inoue tiene una pegada que no está nada mal.Hombre, diez K.O. seguidos lleva.No conocía yo mucho al coreano este, también te digo.Pero una oportunidad en este peso de ir a Japón contra Inoue no se puede dejar escapar.Tiene ya que volver a salir de Japón. Una estrella como él no puede quedarse siempre en casa.Después de la pelea ha prometido que este año boxeará en Las Vegas y en Arabia Saudí.A ver si es verdad. Eso sería ya meterse del todo en el circuitoAhora hablan de ponerle contra otro mexicano emergente, David Picasso. Ese sería el combate
 de Las Vegas. Y sobre Arabia pues para cerrar el año, que aún no se sabe muy bien contra quién. 
 — Bueno, parece que al final es un americano de esos descendientes de mexicanos, 
Ramón Cárdenas, el que boxeará con él en Las Vegas.De momento disfrutemos de este K.O.Sí, Inoue es la leche.

 Y como siempre en este blog les ofrecemos el combate para que formen ustedes su opinión. ¿Se
 les ocurre algo más de lo dicho por los dos hermanos viendo el paseo de Inoue? 

Récord de Naoya Inoue, aquí.
Récord de Ye Joon Kim, aquí. 

El recuerdo del más miserable

 


Fran observó una placa en la fachada de aquel edificio de la Gran Vía. Como era
su costumbre se paró a leerla, pues era opinión de nuestro protagonista que si
las placas conmemorativas y similares se grababan y colgaban para recordar personajes
o hechos que alguien consideraba memorables, uno debía al menos prestarles atención
a ver el suceso que motivó que alguien colgara ese trozo de metal o granito. En este
caso la placa era en recuerdo del Conde de Peñalver y su obra y legado en aquella
importante arteria de la ciudad. Nuestro protagonista se disponía reanudar su camino
cuando oyó que una voz le afeaba el gesto de mirar la placa.

¡Hace cuatro meses que mendigo aquí y nunca se me ha pasado por la cabeza 
mirar la fachada!—le dijo en tono recriminatorio aquel indigente—. A ver a qué 
viene pararse aquí.

Fran, sorprendido, reanudó su camino. No iba a ponerse a discutir ni explicar cosas
a un mísero sin techo que bastante tenía con lo que tenía, pero nunca había creído que
ese gesto pudiera molestar a nadie. Consideró también si no debería haber reparado
en una persona en evidente situación de necesidad antes que en la placa, pero después
del encuentro no estaba dispuesto a darle limosna. En el fondo había cierta rabia en las
palabras de aquel mendigo, pues probablemente era consciente de que de él, situado en
el mismo lugar que recordaba al Conde, nadie se molestaría en dar testimonio décadas
después de su muerte. Se alejaba nuestro protagonista pensando en las obras que escribiría
y en su viejo sueño de alcanzar fama e importancia y se dijo que entonces él podría poner
una placa en recuerdo de aquél mendigo. Comenzó a imaginarla debajo de la del Conde:

 «En esta esquina el Creador de mundos Francisco Gordal fue increpado por un indigente. 
Lamentando su situación y consciente de que nadie más recordaría a aquel pobre, el 
Creador de Mundos le recuerda y anima a los transehuntes a pensar en los sin techo.

 Madrid, fecha futura por determinar».

 Sí, eso haría. Le daría a aquel pobre mucho más que un euro para salir del paso. Lo
 convertiría en una figura trascendente. Y pensando en ello, Fran pudo proseguir su camino 
con la conciencia más tranquila. 

miércoles, 19 de marzo de 2025

El asunto de la gelatina

 

 

Aquella tarde
nuestro protagonista
 acompañó a 
Carolina Gordal
 al supermercado
 a hacer una de
 sus compras de
 los productos que
 ella se compraba 
personalmente aparte
 de los que consumían
 los tres hermanos. Entre ellos entraban varias unidades de gelatina de fresa que se anunciaba 
como rica en proteínas. Pero Fran observó que su hermana empezó a coger paquetes de la misma
 en muy gran cantidad.¿Eso se estropea? Estás cogiendo muchas —preguntó nuestro hombre.Es que Juan me las quita. Estoy cogiendo también para él.Joder, sois como críos de teta.

 Nuestro personaje empezó a recordar la pelea a gritos que había vivido hacía dos días cuando Carolina recriminó a voz en grito a Juan el haberse comido la última gelatina de la compra anterior. Carolina diciendo que era suyo, Juan explicando que tenía hambre por la noche... pero a nuestro protagonista le llamó la atención la solución final por la que optó Carolina.¿Entonces le vas a pagar a él las gelatinas? ¿Puedo yo pedir cosas para mí?No es lo mismo, porque las gelatinas también me las como yo.Bueno, yo también te cojo frutos secos y alguna otra de tus compras.¡Pues os vais a joder los dos! A partir de ahora cuando compres traes también frutos secos y gelatinas.¿Y te seguirás comprando tú para ti? —inquirió Fran.Os gastáis el dinero vosotros. ¡Yo me pillo lo mío como siempre he hecho!Pero es absurdo gastar el doble en lo mismoMis gelatinas son para mí. Joder, gritando en el súper. Habéis vuelto Juan y tú a los seis años. 

Tía María Cristina y los libros

 


Pues yo cada vez que vengo aquí veo más tebeos y más libros y al final os van a comer.
Cuando tenéis muchos que no habéis leído y una biblioteca cerca —dijo la Tía María Cristina
al llegar a la casa de los Gordal Palacios.

Pues he aprendido a comprobar si las
 bibliotecas tienen libros antes de comprarlos,
 tía. Sólo los pillo ya cuando son muy
 difíciles de encontrar —contestó nuestro
 protagonista.
Y yo de cuando en cuando me deshago de algunos que no me interesan —Añadió Juan Gordal.

Últimamente el tema de los libros y la literatura era recurrente en las visitas de la tía a sus tres
sobrinos. La tía María Cristina concebía la idea de que sus sobrinos no eran potentados porque
se gastaban todo el dinero que ganaban en tebeos y libros.

Hay que ser austeros. Yo llevo toda mi vida midiendo mucho esto y a vosotros os veo siempre
 de juerga.Tía, yo no me compro más que un tebeo o libro al mes. Y estoy intentando leerme todos lo
 que no me he leído. Parece mentira tal fobia en los libros en una profesora de literatura —dijo
 nuestro protagonista.Pues mira, precisamente te he traído yo una recopilación de obras de teatro madrileñas del siglo
 XX para que no sigas con eso.

Fran se quedó estupefacto. Era, posiblemente, el último libro que cogería de cualquier biblioteca
o establecimiento. Una recopilación claramente pensada para alumnos de enseñanza secundaria

sobre un tema que no interesaba en absoluto a Fran. Además no estaba en muy buen estado.

Pero si se le caen las páginas, tía —dijo nuestro protagonista.Porque lo he aprovechado muy bien, que es lo que debéis hacer vosotros.Está bien, me lo leeré —dijo Fran, aunque en el tono se le notaba que no tenía la menor 
intención de hacerlo.Aprended a usar lo que tenéis.Está bien, tía. Nos desharemos de libros que nos interesan en perfectas condiciones para que
 tú puedas traernos libros de texto a los que se les caen las páginas sobre temas que nunca han 
sido de nuestros predilectos —sentenció Juan. 


viernes, 14 de marzo de 2025

La autoridad de una mujer oprimida

 


La primera vez que nuestro protagonista vio en vio una mujer como aquella fue
en Túnez. Entonces era raro incluso en un país como el norteafricano, de
mayoría musulmana pero bastante occidentalizado y evolucionado. Últimamente se
empezaban a ver por Madrid, aunque no tanto como lo vio nuestro protagonista
cuando estaba en Londres. Aquella mujer iba cubierta con un vestido negro y
un velo que sólo dejaba entrever la zona de su cara correspondiente a sus ojos.
Nuestro protagonista imaginaba que, probablemente, ese tipo de atuendo debió
surgir ligado no sólo a la religión sino a la vida en los desiertos de los países
del cuál era originario. Pero en pleno siglo XXI resultaba como mínimo chocante
verlo en Europa. O en cualquier otro lugar, pero se suponía que el continente de
nuestro protagonista era el centro de la civilización. Que muchas mujeres
musulmanas lleven un velo que les tape el pelo era quizás discutible, pero Fran
no lo veía exagerado ni limitante. En cambio ese atuendo, el velo integral o
niqab, sí que lo encontraba inadmisible. Por más que muchas de las mujeres que
lo llevaban asegurasen vestirlo por voluntad propia se preguntaba nuestro
protagonista lo que debían oír en sus casas, el trato que recibirían de sus
maridos o el tipo de aspiraciones en su vida que debían tener. Fran conocía
que muchas mujeres musulmanas tienen estudios y títulos, pero se preguntaba
en qué clase de trabajo podría, al menos en occidente, desempeñarse de aquella
manera. Evidentemente creía nuestro héroe que había que poner coto a
esa práctica, aunque no tenía ni idea de cuál podría ser la manera más eficaz
de hacerlo. Para nuestro personaje el sólo hecho de ver aquello ya era
motivo par suponer que en su casa esa fémina estaría totalmente sometida a
su marido y que no podría ni abrir la boca. Pero allí estaba esa señora casi
enterrada en vida en ese vestido con dos niños pequeños paseando por el pleno
centro de Madrid. De pronto el mayor de los dos infantes empezó a botar una
pelota. Fran recordó una portada de cierto periódico deportivo Madrileño
 que había sido objeto de polémica en su día por ilustrar un partido del 
Madrid y el Atleti en Atabia Saudita con una mujer como aquella sosteniendo
 una camiseta del Real Madrid.  Fran entonces observó cómo aquella mujer
 comenzó a reprenderle. Nuestro héroe obviamente no entendía el árabe pero en el tono y
 los gestos se notaba que le estaba diciendo que no era lugar para botar la pelota, 
que eso en el parque, etc, etc. El niño sollozó y su oculta madre lo agarró de 
la mano y siguió abroncándolo durante un buen rato. Vaya, pensó nuestro 
protagonista. Por lo menos parece que esa mujer sí que tiene autoridad sobre un 
varón, aunque sea un niño de unos seis años.



Los ricos también cierran

 

 

Pues otra tienda
de las clásicas del 
barrio que cierra, 
Fran —comentó 
Carolina a nuestro
 protagonista
 viendo el cartel que colgaba en las puerta de aquel establecimiento de 
accesorios para coches.Por jubilación, dicen. Llevaban desde que éramos críos. No me extrañaría ni que el 
que atendiera aquí entonces fuera el padre del que se jubila ahora.Cada vez quedan menos tiendas de las que conocíamos. Y bueno, si las coge un nuevo pequeño tendedero, me parece bien. Pero es que se las 
quedan casi siempre grandes franquicias.
 

Recordaba nuestro protagonista que la panadería donde había comprado muchos años
ahora era una tienda de Loreal, una tienda de ropa de caballeros que había dos calles
más arriba de nuestro protagionista se había convertido en un Starbucks, etc. Todo el barrio
perdiendo su identidad, su humanidad y además encareciendo casi todos los productos.

Y una vez que llegan no hay manera de echarlos—dijo Fran.Bueno, no siempre mira esto, por ejemplo. Aquí se van. Me alegro porque esta tienda 
encima era fea y sórdida —le comentó Carolina.

En efecto una tienda de Benetton que desde hacía algunos años ocupaba un gran local en el
centro del barrio anunciaba también su cierre. Eso regocijó a Fran.

Seguro que luego pondrán un Zara o algo así, pero déjame ahora disfrutar de la caída 
de estos usureros—habló Fran. Sí, ellos también lloran en algún momento. Cuando es así hay que disfrutarlo—sentenció 
Carolina.Aunque igual simplemente es que trasladan el negocio los muy cerdos. 


miércoles, 5 de marzo de 2025

La momia (1932)


Bueno, viendo la
 versión antigua, y
 mira que se han
 hecho más—dijo
 Juan Gordal cuando
 encontró a Fran
 viendo La Momia.Que se hayan
 hecho nuevas
 versiones
 indica que
 era buena
 ¿no crees? —respondió nuestro protagonista.

En verdad La Momia de 1932 era uno de los clásicos de terror más arquetípicos de la historia
del séptimo arte. Una de las más importantes de los famosos montruos de la Universal.

La primera vez que conocimos al sacerdote enamorado Imhotep que resucita

por accidente dispuesto a todo para salvar de la muerte a su princesa amada. Boris Karloff dejó

una de sus actuaciones más conocidas y logradas, y la historia, como decía Fran, se había

quedado para la posteridad.

Según leí el maquillaje que le pusieron a Karloff estaba tomado de momias egipcias reales,
 en especial de Ramsés II.La verdad es que la historia atrapa, aunque a mí me gusta más movida, como en las versiones
 más recientes.Esas no son malas, pero a todo el mundo le viene a la cabeza ésta primera al pensar en la
 historia de La Momia.Y Boris Karloff es mucho mejor actor que Brendan Fraser, eso es innegable.Además, a pesar de todo, da cierta pena de este personaje. No deja de ser un enamorado.Bueno, Fran, a ver si ahora te vas a poner romanticón.No, yo sólo digo que es un personaje al que cuesta ver como el malo.Pero se venga de lo que le hicieron en gente que nada tiene que ver.Lo importante es que es la primera versión y hay que verla.Y un personaje que se quedó en la mente de todos. 

 —Además de una historia muy buena, una actuación memorable... Para no perdérsela.  


Ficha de la película, aquí