—Yo quiero ir. Si me canso
lo dejo y punto —decía
nuestro protagonista a su
familia. —Pero si no estás hecho a ello.
Te va a dar un jamacuco
—respondió Carolina. —Si va Marcelo yo voy.
Tú deberías ir también.Nuestro protagonista llevaba bastante tiempo con la idea de participar en una de las carreras
propias de la salida y entrada de año que se celebraban en varias ciudades. El momento parecía
llegado. Pero se diría que todo el mundo estaba empeñado en quitarle la idea.
—El Marcelo me llamará y no voy a dejarle tirado. Voy a pensar qué chándal o ropa me pongo. —Ni tienes ni ropa para el caso. En serio, déjalo —le dijo Juan—. A estas cosas no se puede ir de
buenas a primeras. —Pero si va Carolina, y mis amigos y... —Carolina no va, porque Carolina corre todo el resto del año sin gente. Y Marcelo está mucho
más entrenado que tú. En aquel momento llegó a su wassap un nuevo mensaje de Marcelo: A ver, que no es por molestar, pero tú no vienes. No creo que puedas aguantar. Si quieres
te escribo cuando pase cerca del barrio. —¡Será posible! —dijo nuestro protagonista. Ahora sí que me empeño en ir y... —Esohijorúvesinmiedoquecuandovuelvasyotetengoelcorderoylasdoceuvasquevamosacenarbieny recibirelañocomosemerecepuedoapañarmeyoconlasopadealmendralosturroneslasbebidasytodolo quehayquehacer... —intervino Doña Marta Palacios
Fran observó la cena y recapacitó. Cuando vio a sus hermanos haciendo salsas y preparados para
la cena de año nuevo, cambió de opinión. —Bueno, os echo una mano, pero el año que viene voy por mis muertos. —Ya tienes propósito que no cumplirás. Feliz año nuevo, Fran. —Feliz 2023 —dijo de mala gana nuestro protagonista mientras se reconcomía pensando si alguna
vez en efecto participaría en aquella carrera.
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