sábado, 2 de noviembre de 2019

¡Tarántula!


-¡No me digas que estás viendo otra vez cine de efectos especiales cutres de los 50! -dijo Juan Gordal.
-De cutre nada -respondió nuestro héroe-.¡Tarántula! es una cumbre de la serie B, y encima sale el genio, el grande entre los grandes del cine en todos los puestos, como actor, como director, como productor...
-Bueno, siento decepcionarte, pero aquí casi no se le ve, aunque sí, Clint Eastwood hizo sus dos primeros papeles en el cine en dos pelis de éstas de los 50 en papeles casi de extra. Mucho antes que ser icono del oeste y del cine de acción era figurante en películas de monstruos.




En efecto, ¡Tarantula! era la segunda película en la que el tan icónico intérprete y artista aparecía en la gran pantalla, pero lo cierto es que más allá de este episódico cameo, el film ofrecía muchos puntos de interés y era buena en casi todo: partía de una composición muy típica de la ciencia ficción, un científico que sufría una catástrofe en una investigación que llevaba adelante con el más noble de los propósitos, en este caso buscar un superalimento que desterrara definitivamente el hambre del mundo, y que liberaba una criatura monstruosa como consecuencia de sus experimentos, ni que decir tiene que aquí es una tarántula gigantesca. Pero el ritmo era exactamente el que le convenía, el suspense se administraba de modo muy inteligente, y todos los efectos eran muy buenos, incluso aceptables hoy con todo lo que había avanzado el cine. Quizás se podía exigir un final un poco mkás lucido y aparente, a la altura de lo que era la película hasta ese momento, pero eso no deslucía en modo alguno las virtudes de la cinta.




-Cuando aparece el bicho sobre las colinas es la leche, no importa cuántas décadas pasen -decía nuestro protagonista.
-La verdad es que incluso el momento de la catástrofe y otros, que con lo que ha avanzado la técnica podrían haberse quedado desfasados ahora incluso parece que son mejores así, que no se necesita, tanto ordenador ni tanta animación.
-Cierto, a veces me gustaría que volvieran a hacerse las cosas así y no rezumando píxeles y apaños.
-Y un papel más lucido del más grande, ahora que sabemos que da de sí para ello.


Ficha de la película, aquí.

El rechazado.


-Bueno, pues ya estoy de vuelta. En las fiestas de Móstoles lo he pasado muy bien -dijo nuestro protagonista-. El cocido estaba muy bien, he visto el partido, y también tenían libros a la venta...
-Qué bien te lo pasas siempre. Yo en cambio cada vez estoy más sólo -dijo Juan.
-¿Otra vez con esos lloros? Sabes tan bien como yo que te ofrecieron ir.
-Pero se nota que es por compromiso. Nadie me aguanta.




Otra vez nuestro protagonista lidiaba con esa persistente manía de su hermano. Cada cierto tiempo lo veía deprimido por no salir nunca de las cuatro paredes de la casa, pero cuando le daban oportunidad nunca quería ir a ningún sitio.Según él todo el mundo lo detestaba. Y como en cualquier proceso de este tipo, el decaimiento y la angustia se retroalimentaba.

-Esta semana se han interesado por ti mamá y la Tía Maria Cristina, Carolina y Alvarito...
-Sí, me apetece mucho ir a cine de señoras mayores o a fiestas de mi cuñado.
-Pero tam,biéjn tus compañeros de la facultad...
-¿Y cómo quieres que muestre mis miserias ante ellos?
-Y el Canijo, al que hace tiempo que no ves...
-Un borracho tirado. Nadie me quiere, no voy a salir nunca.
-Mira Juan, no te quejes si no haces nada cuando te dan la oportunidad.
-¿Pero no ves que es por lástima y no quiero que me vean lo jodido que estoy?
-¿Y yo sí? Pues mira, va a llegar un momento en que yo también voy a renunciar a levantarte la moral.
-Sí, eso, abandonadme todos. Yo hasta que no haga algo no voy a salir.

Nuestro protagonista estaba preparando la respuesta, que era imposible hacer nada con un bajonazo que ni se atrevía a salir de casa que ver a otra gente era el principio, y el teléfono sonó. Juan lo cogió, y cuando volvió exclamo con alivio:




-¡Menos mal que me he librado de esto!
-¿De qué?
-Que el Chus, el de la facultad, quería que fuera este sábado a Villaverde y ya me he librado. Bueno, a ver cómo hago para salir de este círculo.


jueves, 24 de octubre de 2019

Lo que a Juan no le apetece.


Aquel día, Juan tenía que ir a actualizar su situación con la Seguridad Social, paso necesario para participar en un proceso selectivo de guionistas de cómics. Ya lo había intentado el día anterior pero se había levantado con un ojo hinchado hasta extremos increíbles. Se mareaba y había preferido dejarlo para entonces. Entonces, a la hora convenida, Doña Marta Palacios acudió a despertarlo:



-Juanlevántateeslahora
vanaabrirlosedificioso
ficialestienesqueirahacer
esoquesepasanlosdíasnunca
vasahacercosascuandonoteapeteceaversiyaestásbuenoayernopodíasirperohouyesyahoradequete
levantesaversilohaces...
-Buedo, do tse si buedo bodque dengo anginas -dijo Juan.
-Mirahijotienesquelevantartenuncapuedeshacernadaparecementiraquecadatrámitehayque
arrancárteloconuncalzadornopuedesdejarloparamásdíasparaunavezquetienesposibilidaddehaceralgo
quetegustelomismo...
-Joder, ya ves cobo dengo las anginas y cómo hablo.
-Sí, es cierto que cada vez que tiene que hacer algo que no le gusta se pone malo. No sé cómo lo hace, porque fingir no finge. No sé cómo somatizas así -habló nuestro protagonista.
-Joder gue do buedo, biradlo vosodros bisbos.
-Buenohijopuestúverásloquehacesaversimañanaestásbienquenohaymaneradequehagaslascosasnosé
cuántasveceshemostenidoestaconversaciónnuncahacesnadasinoquierestodoelmundotiene
obligacionesnoslevantamosycumplimosconellas...
-De aseguro gue gue bañana voy.

Entonces la familia acordó dejarlo para el día siguiente. Esperaban que se les pasara, pero al día siguiente cuando fueron a despertarlo de nuevo se encontraron con el mismo cuadro:

-Esdoy bal. No me siendo gon gadas.
-Hijonohaymaneranosepuedehaceresoportiesunacosaquetetocayaeshoradequeasumastulugar
llevamostresdíastirandodetinosabemoscómohacerparaquetedecidasamovertellevamostiempoqueno
hayformadequehagasnada...-se desesperó Doña Marta palacios.

Entonces nuestro protagonista tuvo una idea. Él se había dado cuenta como ya se dijo de que su hermano no fingía, pero que respondía a sus deseos en contra de hacer algo, y tuvo una idea.

-Bueno, si no quiere guionizar tebeos...
-¡¿Cómo que no quiero?! -dijo Juan-. Voy ahora mismo.

Juan saltó de la cama, y aunque se le veía haciendo esfuerzos, pues como se dijo, estaba de verdad enfermo, fue con mucha energía, aguantó una cola de media hora, y cogió número para resolver su problema. En cuanto lo hizo, pareció que su problema había desaparecido.

-Yo no sé cómo he podido, esta mañana estaba fatal -dijo Juan.
-Bueno, hemos visto que tu mente es muy poderosa. A ver si podemos usarla para que hagas cosas -sentenció Juan.


La imagen viva de la distopía.


-Pues sacan el integral de Isaac el Pirata, el de Martínez el facha y alguno más de españoles -dijo nuestro protagonista en la planta de cómic de la FNAC.
-Todos reediciones, la verdad es que no hay muchas novedades plenas que me llenen -respondió Juan Gordal -. También hay uno nuevo de Cthulu, pero yo creo que eso ya satura un poco.
-Aquí en la Fnac algo tienen que haber que nos guste. Pero mira, casi todos los críos y la gente más joven que nosotros parece que sólo se centra en el manga.
-Ahora se diría que el cómic es mayormente de público adulto, cuando durante décadas nos quejábamos de lo contrario.
-Bueno, que parecemos los abuelos cebolleta diciendo lo que se debe leer y lo que no.
-Y has usado una referencia de los tebeos de infancia de los de nuestra generación. Yo me pregunto qué leen los niños de ahora.




Fran iba a contestar cuando sin darse cuenta casi tropezó con un niño de unos diez años sentado en el suelo. Estaba entre todas las novedades editoriales, cerca tenía maestros de todos los estilos de cómic, pero estaba sentado en el suelo mirando la pantalla de su móvil. Una imagen descorazonadora. ¿Sería verdad que ya las nuevas generaciones sólo tenían ojos para el mundo digital?




-Casi me tropiezo con él y ni se ha movido -dijo nuestro protagonista-. Una pantallita que tiene en cualquier lugar es lo que captura su atención aquí.
-Yo había oído hablar de este asunto, problema o como quieras llamarlo, pero esto me parece terrible. Yo que asu edad hubiera flipado en un lugar así.
-¿Y cómo se puede enseñar a este crío a leer?
-No lo sé, quizás también como decía en aquella viñeta Flavita Banana, quizás haya que predicar con el ejemplo.
-Quizás, me pregunto si es que ahora con tanta gente como conozco obligada a trabajar horas y horas ante un ordenador a los adultos no nos queda tiempo para enseñarlos. En todo caso es inquietante.
 -Sobre todo porque es una imagen icónica que hemos visto hasta la saciedad en fotos como icono de nuestra época, y ahora está ante nuestros ojos en carne y hueso.

miércoles, 23 de octubre de 2019

Un tormento antiguo.


Aquel día nuestro protagonista no entendía cómo era posible que aparentemente sus zapatos hubieran encogido de aquella manera. Pocas veces había tenido un zapato que le mordiera, pero de golpe vio lo molesto que era. Justo además un día en que tenía que moverse por varios puntos de la ciudad. Había acudido a una entrevista de trabajo, a ver a la tía Maria Cristina, a comprar unos cómics... Al principio del día había cogido sus mejores zapatos, que le molestaron un poco en el momento, pero Fran creyó que a lo largo del día se le pasaría. Sin embargo, por la tarde, incluso debió sentarse en un banco un minuto.




-Joder, se te ve pálido y sudoroso. ¿Cómo no te has dado cuenta? -le preguntó Juan Gordal.
-Yo no entiendo esto, estos zapatos me han servido un huevo de años sin ningún problema.
-Pues ahí lo tienes, varios años. Ya no dan más.
-En todo caso estoy entendiendo las torturas antiguas que consistían en machacarte los pies de alguna forma.
-Y los chinos lo hacían para reducirles el pie a las mujeres. Les parecía hermoso.
-Yo soy más de medievo occidental y se inventaron varios enseres para torturar con los pies. Como zapatos con pinchos de metal.
-Tú al menos no llevan pinchos.
-Bueno, vamos a seguir.




Nuestro héroe se puso en marcha, estaba molesto, pero pensar en acercarse a casa y quitarse aquellos zapatos le daba ánimos. Pensaba en que debía deshacerse de ellos tras aquel día, en que compraría otros, en que cada paso estaba más cerca...Y por fin llegó. Se quedó un rato sentado observando los tebeos que había comprado y reposando sus pies en alto. Luego se puso las zapatillas de casa, y aquel día la diferencia era tremenda.




-La verdad es que yo iría siempre a todas partes con zapatillas. Soy más de comodidad que de elegancia.
-Bueno, tendrás que coger unos zapatos que siendo elegantes no te hagan daño -dijo Juan.
-Ayhijospuesyollevoconestaszapatillasañosynuncahetenidoningúnproblemaperoaversivoyyaala
tiendaporquemeestoyquedandosinellasytampocoquieroirdescalzaperoiréamitiendameprobarévarios
túsabrássivienesonoyoyanopuedoanadarconesto... -dijo Doña Marta Palacios.
-¡Qué burradas haces siempre, mamá!

lunes, 21 de octubre de 2019

La corredora.



-Mira, Juan -dijo nuestro protagonista-. Es aquella chica que vimos gordita empezando a correr. Ha seguido y ahora está bastante en forma.
-¡No me jodas que es la misma! Ni la había reconocido.




Tiempo hacía que los dos hermanos en una de sus salidas por la ciudad habían visto a aquella que entonces llamaban "gordita" resoplando extenuada en una esquina, con los michelines marcándose sobre una ropa deportiva ajustadísima entonces.




-Pues lo dijimos entonces, que dependía de que perseverara o no que llegara a ponerse en forma -dijo Juan después de pasar por su lado y cerciorarse de que, en efecto, era ella.
-Si la conociera le haría hasta un regalo por su fuerza de voluntad
-Pues deberíamos tomar ejemplo, que cada vez vemos a más gente ponerse en forma. Esta chica sigue siendo feucha, pero ya nunca más la llamarán gordita.
-Hay que aplicarse lo que dijimos y hemos visto, no empezar sino seguir.
-Sí, lograremos cosas extraordinarias.
-Al menos estaremos...




Aquí la conversación de los dos hermanos se interrumpió al volver a pasar la chica de la que hablaban que ya volvía de su carrera. Y a buen ritmo.




-Fíjate, ahora se hace dos manzanas en el tiempo en que tú y yo comentábamos.
-Pues habrá que admitir que sí, que con fuerza de voluntad uno logra todo lo que se proponga. No hay excusas.
-Eso lo decimos siempre. A ver si empezamos a quitarnos las lorzas.


jueves, 10 de octubre de 2019

Tyson Fury-Otto Wallin: cualquiera puede sorprendernos.


-Pues pudo haber sido mucho peor para Fury -dijo nuestro protagonista a su hermano.
-No sé si que no haya aprovechado esto deja en buen lugar al sueco -respondió Juan Gordal




Aquella pelea era la tercera de Tyson Fury en los estados unidos después de aquel espectáculo que el llamado "gypsy king" ofreciera frente a Deontay Wilder. Aquel combate le abrió las puertas del gran circo americano, y el británico, sabedor de que allí estaba el dinero procuraba siempre ofrecer peleas vistosas en tierras yanquis. Aquella vez, sin embargo, parecía que su choque contra el sueco Otto Wallin sería un paseo. El sueco llegaba invicto, pero con la pega de siempre en estos casos: no ha boxeado contra nadie importante.




-Y empezó dominando Fury -dijo nuestro protagonista.
-Pero sin avasallar y permitió que el sueco se creciera.




Con todo, fue una incidencia fortuita lo que le creó más problemas a Fury: en el tercero se le abrió una ceja, y el sueco supo aprovecharlo. Logró desquiciar al británico. Fury tuvo que hacer una pelea sin duda más gris de lo que le hubiera gustado y renunciar a lucir en la gran pista. El sueco, por su parte se volcó buscando aprovechar su gran oportunidad. Llegó al final, y como él mismo dijo "nadie podría dudar de que era buen boxeador y ponía corazón", lo que estaba por ver si le serviría para seguir en las peleas importantes. Juan y Fran comentaban:

-Bueno, esto demuestra que Fury sabe sobrellevar dificultades -decía Fran.
-Pero esta vez no nos ha dejado a todos estupefactos.
-Bueno, el problema ése es para el sueco. Yo creo que Fury ya ha abierto la puerta de los USA.
-Y no creo que al sueco le valga, aunque parece lógico que intente quedarse.

Y como siempre preguntamos ¿qué opinan ustedes? Aquí les dejamos el combate.


Ficha de Tyson "The Gypsy King" Fyury, aquí.
Ficha de Otto Wallin, aquí.