domingo, 20 de septiembre de 2026

Riesgos de la afición al cómic

 


Una vez más

Fran observó

la estantería

de una tienda

de tebeos

donde se

exhibían
números de

la antología

de Snoopy

que estaba expuesta en una balda. Y una vez más veía que se acababan en el año 82.

Nada, Fran. Tampoco la encuentro por Wallapop. Vas a tener que comprarte otra
vez la colección ―dijo Juan.
Pero es que era muy buena y tengo hasta los años 80. Es dejarla incompleta justo
al final.
Bueno, pero están sacando otra edición que no es mala.¿Y encima tendré que deshacerme de los que ya tengo? Son fácilmente 200 pavos.Ponla a la venta. Ya viste que yo te compré el tomo tres de Akira. Se puede hacer.Pero es una putada. Fran recordaba la máxima de su hermano de no empezar a comprar una colección
de cómic hasta estar seguro de que la editorial la sacaba entera, porque podían
ocurrir cosas como esa. Pocas cosas causaban más desazón que no poder acabar lo
que se había empezado y que se había llevado adelante con disciplina e ilusión a la vez.
Te lo digo siempre, Fran. Aquí ves por qué.Pero eso no era factible en esta colección. Tu sabes que se comprometieron a sacar
un número nuevo cada medio año y llevarlo a cabo en más de 12. No iba a esperar tanto.
Ya lo ves. Como si hubieras tenido que esperar 30 años. Ahora te has quedado colgado.¿Y cuánto tardará en salir completa la nueva edición?No puedo saberlo. Así que comprar una de las tiras para bien o para mal más presentes e influyentes del
siglo XX se había convertido en un asunto de fe. Fran se tragaba la rabia que sentía en
aquel momento a la industria editorial. Pensaba que habían tirado todo su esfuerzo y
dinero por el retrete. Pero era un riesgo que se corre en la afición de los comics. Y
parece incontrolable. Al final, como en toda actividad, los que mueven el dinero son
los que provocan los problemas.


lunes, 14 de septiembre de 2026

La camiseta pródiga

 

 

Muchas gracias,
Fran. Sabía que
la encontrarías
—dijo Juan Gordal
mientras miraba
y remiraba
aquella camiseta
que tanto le gustaba.
Bueno, no es
eso lo que me dijiste.

Fran recordaba
todas las veces
que Juan le
había llamado monstruo destructor, alimaña, plaga, etc por haber perdido esa camiseta. La
prenda era una de las favoritas del armario de Juan, y se había traspapelado tras poner
nuestro protagonista una de sus coladas. Juan había montado en cólera casi todos los días
por la mañana desde entonces y nuestro protagonista una y otra vez prometía que la
encontraría pero eso no ocurrió hasta aquel día donde se dispuso a ordenar otra
remesa de ropa recién lavada. Cuando se la llevó esperaba que Juan se alegrara de
verla, pero se limitó a esa recepción tan fría.

Hombre, me la habías perdido, qué menos que encontrarla. Y trataste de ignorarme
muchas veces.
No, desde el principio te dije que la encontraría, pero que no debíamos obcecarnos.Bueno, déjala ahí y vete.

Fran cumplió y salió de la habitación de su hermano pensando en lo que habría hecho
él en ese caso. Entonces Juan le llamó:

¡Ah, Fran!Dime.Que mañana te voy a preparar un arroz para agradecerte esto.Bueno —dijo Fran sonriendo—Ya sabes que puedo pasarme sin ello.


El girasol subnormal

 

 

Pero es que míralo
—dijo Fran
señalando aquella
minúscula
florecilla
amarilla
con pétalos
ralos y
marchitos—.
¿Es eso un
girasol? ¿Qué
pipas voy
a sacar de allí?
Bueno, Fran, a mí me parece bonito —contestó Carolina—. Y supongo que al plantar
girasoles en la terraza no esperarías una explotación de pipas y aceite.
Pero tampoco que el girasol saliera subnormal.

Carolina rompió a reír oyendo a Fran definir así aquella planta. Fran se refería con este
apelativo a ese girasol, que más que girasol parecía una margarita reseca. Esa planta
había sido la primera que había sembrado y esperaba la clásica flor radiante que parecía
un sol y luego tener un buen capítulo floral lleno de pipas, aunque era consciente de
que existían variedades de esas flores puramente compactas y ornamentales y otras de
pipas. Si hubiera aparecido una flor estéril desde el punto de vista de las semillas, pero
hermosa, seguramente también le hubiera alegrado. Pero no era ese el caso.

Bueno, mira el ficus que trajo Juan, que era un despojo de podar otro donde trabaja
y aquí se ha convertido en una planta boyante —le dijo Carolina.
Sí, y, curiosamente, Juan lo quiere muchísimo.Pues tendrás tú que cuidar tu girasol.Bueno, habrá que quererlo, como se quiere a un hijo salga como salga. Pero el
ficus al menos podía crecer. Mi girasol ha crecido y sigue deforme.
Pues córtalo si tanto te disgusta.No, voy a ser justo. Le daré una oportunidad. Pero cuando compre semillas
para sembrar tendré que acordarme de cogerlas de otra variedad de girasol.


miércoles, 9 de septiembre de 2026

La máquina del tiempo (Carlos Giménez, 2017)

 


En principio yo
diría que es una
obra que no le
pegaba mucho
a Carlos Giménez,
con
su estilo tan
expresionista
—dijo Fran al
acabar de leer
la adaptación
de La Máquina
del tiempo
del autor madrileño.
Hombre —le
corrigió Juan—, ya
le hemos visto
desarrollar sus
obras mayores por
otros derroteros, pero había tocado muchas veces la ciencia ficción.


Y así, en 2017, Carlos Giménez, ya de vuelta de todo y pensando en cerrar toda su
obra de modo que quede concluida, decidió hacer una adaptación del clásico de
H.G. Welles. Como decía Fran parecía poco probable que un mundo de seres tan
inertes y apáticos como los eloi y tan aparentemente estúpidos como los morlocks
ofrecieran un buen campo de acción a un autor que destacaba por el detalle en su
dibujo y su expresividad máxima, pero lo cierto es que una vez más Carlos
Giménez logra trasladarnos a la aventura del Crononauta que, esperando encontrar
la sociedad más perfecta y evolucionada, se embarcaba hacia el futuro en la máquina
de su invención, para descubrir un mundo dividido entre dos razas irreconciliables
y en un estado perpetuo de guerra sumamente particular y arrastrando los mismos

defectos y bajas pasiones que la humanidad de todos los tiempos.

Hombre, los rostros de Carlos Giménez son muy visibles una vez se descubre
la civilización subterránea —dijo Juan.
Y la maquinaria que nos presenta es también muy propia de su estilo.Lo mejor es que, al contrario que otras adaptaciones del clásico, Carlos Giménez
no tiene miedo a transmitir la ideología marxista de Welles. El crononauta original
pensaba encontrar la sociedad comunista perfecta.
Evidentemente, Carlos Giménez está mucho menos asustado con eso que las
productoras cinematográficas americanas de los 50 y los 60.



Ficha del cómic, aquí.

lunes, 7 de septiembre de 2026

El Dalí viviente

 


Nuestro protagonista
caminaba detrás de
aquel sujeto por
la calle. No podía
dejar
de mirar un tatuaje
que llevaba en la
parte de atrás
de una de sus
piernas a la
altura del
gemelo. Es
que aquel trazo
de tinta era
imposible
determinar qué representaba. Primero la firma de la pierna, que Fran conocía
bien era indicadora que que aquel hombre había estado antes más gordo, con
lo cuál el tatuaje original se había deformado. Además debía haber sufrido algún
tipo de accidente que le había provocado una cicatriz que deslucía bastante el
trazo. El sujeto se encontró con otra chica tatuada, que debía ser su novia,
y ambos sacaron de dudas a nuestro protagonista.
Buenas tardes, mi Dalí —dijo ella.No me llames así, por favor.Si le admiras hasta tatuártelo por todo el cuerpo.


De modo que aquello era lo que representaba aquel dibujo irreconocible. Una vez que
lo supo, Fran cambió de idea. Resulta que si uno lo pensaba bien, aquel tatuaje no había
quedado deformado por todo lo que le había ocurrido. Por el contrario, considerando a
lo que hacía referencia, había acercado su forma y su color al mundo surrealista del
pintor catalán. Y de hecho lo había hecho tan llamativo que desde que él se había cruzado
con ese sujeto hasta que su pareja lo sacó de dudas no había dejado de pensar en ese
conjunto pictórico. De pronto pensó qué otros dibujos podrían ganar con aquello:
mutilados de guerra, chatarra... pero era muy poco probable que ninguna persona quisiera
alguna vez grabar aquellos motivos en su piel. Por contra otro chaval joven que se cruzó,
aparentemente hispanoamericano, le sacó de dudas: llevaba un calvario tatuado con cristo
y los dos ladrones. A Fran se le ocurrieron varias formas de mejorar su dibujo, pero todas
sería demasiado traumáticas, ya que, evidentemente, pasaban por dejar a ese chaval hecho
un Cristo. De pronto recordó que a él nunca le habían llamado la atención los tatuajes y
decidió olvidarse de ellos, ya que una vez que había pensado en aquel arte, si así podía
llamarse, le estaban sugiriendo pensamientos muy raros.








miércoles, 2 de septiembre de 2026

EL tiempo y el dinero de la obra

 


¿Ya está, Cárol?
¿Lo dejas a
medias?
—preguntó
nuestro
protagonista
viendo
el resultado
del trabajo
de enyesado
del cuarto de
Don Luis
Gordal y Doña
Marta Palacios que su hermana había planeado durante días.
Tengo que parar aquí. Esta pared no la puedo arreglar yo. A esto tiene que
venir un albañil
Si viene un albañil va a querer hacernos todo el cuarto él —repuso nuestro
protagonista.

Que las paredes de aquella habitación necesitaban un arreglo era algo
notorio. Fran había empezado una vez ese trabajo, pero se quedó a
medias cuando se le acabó el yeso y sus hermanos le habían puesto
de vuelta y media por ello. Luego Carolina, que creyó que ella podría
hacerlo mejor decidió acabar el trabajo, pero se encontró que una de las
paredes tenía vacío y desconchones que ella no sabía reparar. Me ter a
un albañil en casa era lo que los tres hermanos, contando a Juan Gordal
querían evitar, pero parecía no haber salida.

Para esto lo acabo yo en un día —comentó nuestro protagonista en la cena.¡Antes de que te vuelvas a meter tu ahí dinamito la casa! Que además lo haces todo por la
espalda, tienes maldad —gritó Juan Gordal trayendo a la memoria de Fran las burradas que
en su día le había dicho cuando nuestro protagonista llevó a cabo el primer intento
Vamos a ver —terció Carolina—, está hecho a medias. Yo creo que lo que queda sí que
lo podemos pagar.
Pero si se mete un albañil querrá hacerlo todo —sentenció Fran¡Pues lo hace todo! Si lo hubiéramos hecho de primeras, mirad todo el tiempo que nos
hubiéramos ahorrado—gritó Juan—. Y dinero, que ahora lo que gastasteis en Yeso y
demás no ha servido de nada.
De acuerdo. Pero sólo digo que no volváis a decirme nunca que yo no tengo iniciativa
o no sé hacer las cosas —concluyó nuestro protagonista.


lunes, 31 de agosto de 2026

Decir Pressing Catch es de viejos

 

 

Pues sí, vi la WWE
cuando estuvo aquí,
y es menos
espectacular
que por la tele,
pero en vivo
se disfruta
—comentaba aquel
veinteañero a su amigo.
Eso era lo que se emitía en cuatro, ¿verdad? ¿Cómo lo llamaban ellos? Fran oía a aquellos chavales y sabía perfectamente el nombre que buscaban:
Pressing Catch. Aquel nombre que puso Telecinco a los combates de la WWF,
actual WWE era por el que siempre se había conocido en España aquel
deporte-espectáculo. Fran en otros tiempos había sido un verdadero fan, ahora
no tanto, pero sí lo veía de vez en cuando si surgía la ocasión. Buscó en su móvil
los luchadores que habían estado en el último espectáculo en Madrid, entre los
cuáles estaba Cody Rodhes. Este nombre fue el que más despertó la nostalgia
de nuestro protagonista, pues él había visto en tiempos en Telecinco a su padre,
Dusty Rodhes, El Sueño Americano. Sabía también que El Enterrador, otro
nombre característico en España para referirse a The Undertaker ,se había retirado.
Creo que era Pressing Catch, pero me dijo mi padre que ese nombre venía de antes.Sí, que por lo visto la WWE hubo tiempos en que era en España muy seguida.
Ahora es de pascuas a brevas, pero sigue molando.
Fran notó en seguida que llamar como él llamaba a ese espectáculo empezaba
a ser un signo de cierta edad. Pero una cosa le llamó sobre todo la atención de
lo que comentaban esos críos:
Bueno, y el español que hay ahora, Axiom, que imagínate cómo le aplaudió
el público.
Así, pensó Fran, que ahora ya no sólo ganábamos mundiales en España, sino que
teníamos luchadores de wrestling americano. Al llegar a casa buscaría sobre el tal
Axiom. Pero lo principal era una nueva señal de envejecimiento: ahora llamar
Pressing Catch al wrestling es de viejunos.

martes, 25 de agosto de 2026

Comiendo solo

 


—¿Pero por qué no vas a comer al comedor con todos? —preguntó Izan, aquel compañero dominicano de trabajo de nuestro protagonista.

 —Estoy más cómodo así, no es nada personal —dijo nuestro protagonista en aquella pequeña sala vacía mientras daba cuenta de lo que se había llevado de comer en el tupper.


 Fran sabía que era un mal gesto hacia sus compañeros. No deseaba despreciarlos, pero es que... sinceramente, ver esos microondas que no da tiempo a limpiar, esos fregaderos con restos de los trabajadores de la empresa que vaciaban allí sus restos, la imposibilidad de fregar en esas condiciones sus cubiertos eran más de lo que él podía soportar. Ignoraba si su visión era la de muchos trabajadores que simplemente se callaban o era él especialmente remilgado, pero la verdad es que él prefería comer aparte en algún reducto de sus zonas de trabajo. Pero algo había que decirle a Izan para quedar bien.


 —¿Pero estás molesto con alguien, hermano? —dijo Izan.

 —No, es que...—dijo Fran esforzándose por construir una historia creíble—... que tengo una alteración que me estresa mucho, demasiado, comer donde hay mucha gente moviéndose y el médico y mi especialista me han prescrito esto.

 —Ah, comprendo hermano. Pues que aproveche

 —Gracias —dijo Fran con cierta culpabilidad también por haber mentido de esa manera a un compañero, pero aquello era superior a él.

 

 Al cabo de unos diez minutos Fran acabó su tupper y se disponía a salir de la sala cuando apareció Sofía, otra compañera de trabajo.


 —¿Qué haces aquí? ¿No comes con los demás? —preguntó aquella chica extremadamente delgada y renegrida.

 —No, es que no puedo con todo el trasiego.

 —Ah, vale —dijo Sofía—. Pues yo voy a comer aquí porque digamos que el microondas, los fregaderos y la higiene del comedor no me convencen ¿sabes? No se lo digas a nadie.

 —Bueno, gente remilgada siempre hay —dijo Fran pensando que era mejor no remover el tema tal como estaba. 



domingo, 23 de agosto de 2026

¿Hormigas vagas?

 


La gente mata
a las hormigas,
no las cría—decía
Carolina Gordal
a nuestro protagonista.
Bueno, pues
son animales
fáciles de
cuidar, que
se quedan en
su sitio y
que no hacen
ruido. De modo
que no veo por qué no puedo tenerlas.

Así fue la llegada a casa de los Gordal Palacios de aquella granja de hormigas. Fran se había
interesado por ellas viendo algunos videos de internet. No atenderían por su nombre ni le
recibirían como lo hicieron en su día Coll, Trece y más recientemente Diez, pero construirían
una auténtica ciudad a su vista y serían fáciles de mantener. En cualquier caso nunca se
aburriría de verlas.

Ahora voy a abrir el tubo de ensayo en el que venían —dijo Fran cuando acabó de poner
los accesorios del hábitat de su nueva y multitudinaria mascota.
¿Les pondrás nombre a todas?De momento hay quince y se espera que lleguen a ser casi 100 en un año. Creo que con
llamar Catalina la Grande a la Reina ya vale—dijo Fran, siempre con una gran curiosidad
sobre la historia de Rusia.

Cuando nuestro protagonista abrió el tubo en que llegaron los artrópodos empezaron a
moverse por la caja de forrajeo de su hormiguero. Las dejó y volvió tras una hora:
moverse por la caja de forrajeo de su hormiguero. Las dejó y volvió tras una hora:

¿Han comenzado ya a cavar galerías? —preguntó Carolina.Ya empezarán. Al día siguiente Fran volvió a mirar el hormiguero. Seguían sin salir. Bueno, ya
se decidirán
, pensó nuestro protagonista. Y así un día, y otro, y otro... Al cabo de
una semana Fran buscó en internet lo que ocurría.
Dicen que cuando quieran ampliar la colonia o cuando acaben el agua del tubo se
decidirán, que puede tardar varios días —dijo nuestro protagonista.
Joder, pues va a ser cierto eso de que las mascotas se parecen al dueño. Has logrado
las únicas hormigas del mundo que se quedan donde están sin hacer nada—comentó
Juan Gordal.
Eres un genio, has logrado hormigas vagas—añadió Carolina riéndose.Que no, coño, que dicen que es normal, que ya cavarán galerías.De momento con que salgan del tubo confórmate —dijo Juan. Fran se lo tomó a risa, pero lo cierto es que se pasó varias semanas preocupado observando
la tardanza de sus hormigas, hasta que por fin decidieron fundar su hormiguero.


miércoles, 19 de agosto de 2026

Sergio "Maravilla" Martínez-Kelly Pavlik: llega una estrella al peso medio

 

 

Y lo que le
costó que le
tuvieran en
consideración,
¿eh? —dijo
Juan Gordal
a Fran mientras
observaban
la victoria de
Sergio
“Maravilla”
Martínez frente
a Kelly Pavlik
en 2010.
No es que no
lo considerasen,
es que le tenían
miedo, porque
el riesgo de
derrota era muy
alto y por desgracia no daba las bolsas de otros.

El boxeador argentino afincado en España se presentaba aquel día 18 de abril de 2010 en
Atlantic City, para disputarle los títulos CMB y OMB a Kelly Pavlik, un boxeador conocido
por su tremenda pegada y que parecía ser un rival tremendo para asentarse en el peso medio,
al que había subido desde el Superwelter. Pero desde el principio Maravilla empezó a
moverse y le provocó ya de salida un corte en una ceja que supuso una gran ventaja para
el argentino.

 

Le dominó sin
piedad cuatro
asaltos—dijo Fran
Sí, aunque
luego Pavlik
parecía poder
recuperarse
en los tres
siguientes
—contestó Juan.
Hombre, yo
creo que
es normal
que un campeón
bueno como
Pavlik tenga
algún momento
bueno en el
combate, pero Maravilla tampoco llegó a pasar apuros.

Sí, aunque la pegada de Pavlik siempre estuvo allí, y Maravilla llegó a comentar que la

primera vez que Pavlik le alcanzó fue la única vez en su carrera que realmente quería dejarlo
e irse a su casa.
Bueno, hasta le tiró en el séptimo, pero más producto de un resbalón que de otra cosa. Y a
partir de allí, Maravilla recupera el aire y le somete otra vez de forma indiscutible. Y por si
había alguna duda le abre también la otra ceja.
Y aquí Maravilla parece que empezó de verdad a llamar la atención de las promotoras
más importantes.
Sí. Podríamos definirlo como una exhibición de domino, con algún momento que, además,
demuestra que el rival no era un piernas.
Quizás, pero es una lástima que eso no le diera dinero a Maravilla. Como siempre, este blog les ofrece un video del combate para que juzguen ustedes. ¿Qué
piensan? ¿La pegada de Pavlic es tan demoledora? ¿Maravilla merecía más atención?
Juzguen ustedes mismos.


Récord de Sergio "Maravilla" Martínez, aquí.
Récord de Kelly Pavlik, aquí.

lunes, 17 de agosto de 2026

El matriarcado antimóviles

 


—Bueno, pues aquí hemos quedado con la tía —comentó Carolina—. Ahora a armarse de paciencia, que ya sabes que es muy impuntual.

 —Por suerte ahora uno tiene cerca siempre algo para entretenerse—dijo Fran.


 Los dos hermanos habían salido aquella tarde con su vieja tía María Cristina y habían quedado en una zona concreta del Retiro. Fran se dispuso a observar su móvil en un aquel banco, pero una voz le interrumpió.


 —Estos van todos agilipollados, sin mirar otra cosa que el móvil


 Fran levantó la vista y vio que quien así hablaba era una anciana en compañía de una mujer joven que parecía ser su asistente. La anciana notó la mirada y reaccionó:


 —Perdona, hijo, que no eres tú, pero es que ahora van todos por la calle con la mierda del móvil sin mirar, te dan, cortan... Y sólo atentos al móvil

 —Bueno, bueno—dijo Fran y guardó el aparato de inmediato. Observó que Carolina que iba a hacer lo propio no se atrevió ni a abrir el bolso.


 La mujer siguió con su diatriba durante un espacio de como media hora o muy poco menos.


 —Si es que se está muy bien en el Retiro pero los atontados estos del móvil van sólo a ello...—peroraba la anciana.

 —Sí, pero ahora pondrán aquí la feria del Libro y...—decía su cuidadora pretendiendo cambiar de tema

 —Eso a ver si hace que la gente deje la mierda esa del móvil... y perdona hijo, que no iba por ti, ¿eh? Pero es que siempre están a ello y así es como se cae todo.


 Fran y Carolina observaban preguntándose si se le acabaría antes la gasolina o esa anciana o llegaría la Tía María Cristina


 —¿A qué mirabais el móvil mientras la esperabais? —dijo la anciana—. Hoy nadie piensa en otra cosa y así estamos...


 Por fin, la cuidadora de esa anciana la recogió y se movieron del banco. Fran observaba sin decir nada, y Carolina le apremió:


 —Bueno, ponte a mirar el móvil, si quieres. A mí después de esto no me han quedado ganas.

 —Creo que no lo cogeré hasta mañana. 

 —Si al final la vieja nos va a haber hecho un favor, ya verás.

 —Sí, bueno, al menos llama a la tía.

 —No, hazlo tú, que no quiero sacar el móvil.

 


miércoles, 12 de agosto de 2026

Una madre protectora

 

 Fran y Carolina Gordal observaron aquel revoltillo en las inmediaciones del estanque del Palacio 
de Cristal del Retiro. Varias palomas reunidas picoteaban algo antes de salir despavoridas. En un
momento dado Fran notó lo que pasaba:
Míralo. Es la polla de agua que se ha instalado aquí que las está echando una por una.Mejor gallineta, Fran, que ya sabes con ese nombre lo que pase. Le quitarán la comida o algo.

Pero Fran volvió
a notar lo que
pasaba. La negra
ave acuática
tenía un
minúsculo polluelo
escondido entre
tres hierbas altas.
Cada vez que una
paloma se
acercaba a una
cierta distancia
de su retoño, la
madre gallineta
la emprendía con verdadera furia contra ella.
O sea que está protegiendo al pollito. Se ve que las palomas le hacen algo —dijo Carolina.Pero es que resulta que: A) Las palomas son granívoras. No atacan a ningún animal. B) Aquí no paran de venir bandadas. Las polla se va a pasar jugando al corro de la patata hasta
que su cría crezca.
Bueno, no soy una experta, pero algo me dice que la gallineta tendrá un miedo justificado,
ningún animal se pone así por ponerse.
Otra paloma emprendió un vuelo histérico asustada por el ave de agua. Tan histérico que pasó
junto a la cabeza de Fran.
Al polluelo no sé, pero a mí sí que casi me dan.Pues ya sabes, cría una gallineta y que las espante.Sí, a ver que me hace si me acerco yo a su cría.


lunes, 10 de agosto de 2026

Yo leo mangas y eso

 

 

Pues aquí tienen joyas,
bocetos originales,
ediciones raras...
—comentó Juan a
esa chica joven
que le preguntaba
dónde estaban
los cómics en
el Rastro.

Fran observaba cómo su hermano intercambiaba sus

conocimientos con aquella veinteañera
vestida con una camiseta de Sailor Moon y el pelo

teñido. Era divertido porque Juan disimulaba
pero se veía que le estaban llevando los demonios con

aquella mozuela. Desde que la habían encontrado nuestros dos protagonistas habían observado

que no conocía nada de los comics Bruguera, que no sabía moverse por el Rastro, que los productos

que buscaba eran industriales...
Exactamente el concepto contrario del que abanderaban los dos hermanos.

¿Y cosas así, como figuras 3D, dónde podría encontrar?Pero vamos a ver—dijo Juan disimulando pero molesto de forma muy evidente para su
hermano —. ¿A ti te gusta el cómic o no?
Bueno, yo leo mangas y eso. Fran intervino y le indicó a la chavala dónde podría encontrar las figuras que buscaba. Luego
se quedó hablando con Juan:
¿Será la diferencia generacional? Es que yo no concibo que nadie que pretenda gustarle el
cómic no sepa de Larcenet, de Uderzo, de Bernet...—dijo Fran.
Se han criado en la era industrial y ya se creen.. Bueno, tú lo has oído, que el cómic es leer
mangas y eso.
Bueno, esa chica era muy joven, ya aprenderá. O no, porque acuérdate de esa camarera ya cuarentona que me vio con el extra de Hugo
Pratt y va y me pregunta qué tiene que ver con Toriyama.
Ya. Por lo menos eso nos alivia un poco de vernos como exageradamente Boomers. Puede uno no tener ni idea de tebeos, no pasa nada. Pero que no pretendan que la tienen, coño.


miércoles, 5 de agosto de 2026

La tía Maria Cristina una tarde en el Retiro

 

Bueno, ¿nos vamos a quedar aquí mucho tiempo más? —dijo Fran a los tíos Paco y Maria Cristina.

Se lo tienen que comer, no podemos dejar que se lo quiten.

Es que son las nueve y media, tíos —contestó Carolina Gordal


Cárol y Fran habían ido con sus tíos al Retiro a en una de sus visitas semanales. Hacía tres horas y media que se habían sentado en un banco para que los dos tíos ya mayores descansaran, pero entonces habían descubierto un pistacho que intentaban picotear los gorriones y las palomas alternativamente. La tía María Cristina había decidido partir de un pisotón el fruto seco para que pudieran comérselo al fin. Pero no quería en absoluto que se lo comieran las palomas sino los gorriones. Y desde entonces llevaba el grupo sentado viéndolo y la tía espantando a las aves más grandes cuando se acercaban y tratado de que los pequeños gorriones se comieran el fruto.


Tía —dijo nuestro protagonista—, cada vez que espantas a las palomas se piran también los gorriones. Y de verdad, tenemos que volver ya a casa.

¡No pienso dejar que estas petardas se lo lleven.

¿Qué se os ocurre para atraer a los gorriones, sobrinos? —preguntó el tío Paco.

Cuando vuelva a casa y descanse y cene me será mucho más fácil pensarlo —contestó Fran.

A ver si los que cenan son estos.


Los dos hermanos todavía tuvieron que insistir un buen rato hasta que sus tíos se decidieron a marchar. Al moverse aún la tía maria cristina se volvió atrás a espantar a la paloma que acudía al pistacho.


¡Lárgate! ¡No es para ti!

Tía, en serio, déjalo, no es tan importante—dijo Fran mientas la convencía definitivamente de irse.



Como la tía comentaba que le había dejado frustrada el no haber visto a los gorriones, y que no quería irse, Fran tuvo una idea:


Míralos, están picando.

¿En serio? Ya dije yo que me valdría la pena. ¿Dónde están?

Se han ido ya, tía—comentó nuestro protagonista haciendo gestos muy ostensibles a Carolina de que no dijera nada.


Cuando los dos hermanos emprendieron su marcha Fran dijo a su hermana lo que ella ya imaginaba:


No han venido, pero es que si no no nos íbamos de allí ni pasado mañana.

Me pregunto si esto no será ya de la edad.

Bueno, lo importante es que la hemos sacado de allí. Que ya se hacía de noche.





lunes, 3 de agosto de 2026

El método de Juan

 


Juan y Fran Gordal volvían de hacer una gran compra aquel sábado en el supermercado y de camino a la salida se preguntaban por cuál de las cajas de la línea saldrían.


Vámonos a esta —dijo Juan.

¿Esta? Bueno, de acuerdo—contestó nuestro protagonista—. Pero no veo razón para moverse allí ni...

Tú hazme caso.


Los dos hermanos se movieron y la cola avanzó tremendamente rápido. Juan le dijo a nuestro protagonista:


¿Ves en la caja donde ibas a ponerte tú aún no habríamos pasado del stand de las chuches. Mira donde está el que se puso antes que tú.

¿Y cómo sabías eso? —dijo Fran asombrado.

Porque la chica que atiende es más fea. Si la cajera es guapa va mucha gente y con muchos productos, pero cuando la cajera es más fea la gente rehúye.

¿En serio te has basado en eso?

Sí, en cualquier comercio cuando no veas claro cuál va más rápido, tiene menos gente, etc fíjate en las cajeras y ve por donde la más fea.


Fran salió del comercio riéndose y pensando en ello. También en que no era un buen chiste para contar en todas partes, pero de camino a casa vio una gasolinera, una panadería de las modernas con mil clases de pan y una pastelería y en todas ellas parecía cumplirse la teoría de Juan.


Pues podrían poner directamente orcos a atender y facilitaban mucho las cosas.

No, porque entonces la cajera fea no sería ninguna, hay que fijarse, Fran.

Claro, porque si no uno corre el riesgo de que la cajera cañón le ponga a mil en la cola.



sábado, 25 de julio de 2026

Mundiales a través del tiempo

 

Nuestro protagonista seguía una semana después mirando aquella nueva imagen del escudo de la selección de fútbol de su país. Allí, en lo alto del mismo estaba la segunda estrella. No podía creerlo. No debemos olvidar que Fran se había criado en una época del fútbol de su país donde pasar de los cuartos era la utopía insuperable. Hacía ya más de una década, recuerden, eso había cambiado, pero aquel verano se logró por segunda vez el campeonato del mundo. Y Fran aún miraba su vieja camiseta sin estrellas.



Todavía lo flipo. ¡Cómo ha cambiado todo! Italia, que ganaba los mundiales donde nadie destacaba, lleva tres sin ir

Sí, Fran —respondió Carolina—. Y es algo sorprendente para ti, pero es que...

Siempre lo vimos como algo lejano, inalcanzable, ¡Y van dos!

Pero Fran —intervino Juan Gordal—, lo que Carolina te quiere decir es...

Dela noche a la mañana. Antes la camiseta sin estrellas y ahora...

No ha sido de la noche a la mañana Fran. ¿No eres consciente de qué día es mañana?


De pronto Fran se estremeció recordando que al día siguiente cumpliría un años más. Que ya iba sumando su tiempo y por ello no era extraño que cosas que creía inherentes al mundo en que creció hubieran cambiado. Tras pensarlo durante un minuto dijo:


Sí, pero vosotros y mis amigos seguís ahí.

¡Claro que sí! —dijeron al mismo tiempo sus hermanos.

Conmigo tienes que elegir tu tarta —comentó Carolina

Y me tienes que decir qué camiseta con dos estrellas de mundial quieres—añadió Juan


A fin de cuentas, se dijo Fran, no todo lo que cambiaba era para mal y aún permanecían muchas de las cosas que siempre le habían reconfortado. Y cuando empezó a recibir mensajes de Marcelo, de Alberto, de Julián, el primo Mario... Sí, vio que siempre era una alegría seguir un año más con esa gente. Que fueran muchos más. Lo suficiente para ver a su selección cubrirse de estrellas.



miércoles, 15 de julio de 2026

Un golpe con estilo (Zach Braff, 2017)

 


¿Y no la encuentras un poco ingenua?—preguntó Juan a nuestro protagonista

Hombre, Juan. En la mayoría de películas de atracos donde los coches dan volteretas, se hacen piruetas imposibles y se esquivan balas de forma físicamente imposible nadie cuestiona nada. Así que en esta, que es con tres actorazos y mostrando quienes son los verdaderos ladrones, ¿qué más da eso?


La verdad es que Un Golpe con Estilo era una comedia muy propia del momento en que fue concebida. La historia gira en torno a tres ancianos a los que la desvergüenza de los bancos y otras instituciones finacieras ha dejado sin pensión y sin ahorros. Así que viendo el riesgo real de quedarse tirados en la calle y sin nada, deciden actuar por su cuenta y riesgo y atracar el banco de la ciudad para hacerse con un botín suficiente para cubrir sus necesidades durante los años que les queden de vida. Todo ello en tono de comedia y con unos personajes secundarios realmente hilarantes.


Para empezar vaya tres protagonistas. Porque Michael Caine y Morgan Freeman llegarán a los 250 años y seguirán teniendo carisma y dotes —dijo Fran.

Sí, y, además, no nos engañemos, todos estamos deseando que jodan a los bancos —contestó Juan.

El personaje del tío que atiende en el banco es también cojonudo. Un trepa asqueroso que desvalija ancianos y se acojona en cuanto alguien le planta cara.

No sé, quizás lo veo como un poco exagerado.

Bueno, pero es comedia. Y el plan y la ayuda que reciben de quien menos se lo esperan también es la leche. Y todo el rato mantiene o el suspense o la carcajada.

Está bien, tienes razón. Por otra parte no es muy habitual que en el cine de acción se de protagonismo a los ancianos.

Y además que salga bien. Desde luego, yo creo que de los últimos diez años una de las pelis que más me ha gustado—concluyó Fran.


Ficha de la película, aquí

domingo, 12 de julio de 2026

Calentamiento global en tus mismas manos

 


Fran observaba orgulloso aquel par de huevos fritos con puntilla y morcilla. Como siempre había pensado, era increíble que con tan poco esfuerzo e ingredientes saliera un plato tan delicioso. Sólo tenía un inconveniente que le recordó Carolina Gordal:


–—Se gasta mucho aceite con lo caro que va.

–—Sí, pero bueno, qué le vamos a hacer. Ahora lo pasaremos a la botella del aceite usado para llevarlo al punto limpio.


Fran se fue al baño a lavarse las manos y de pronto oyó a su hermana gritar asustada. Corrió y cuando llegó no creía lo que veía: la botella de plástico del aceite desechado estaba derritiéndose y deformándose en las manos de su hermana:


–—¡Aparta! –—gritó nuestro protagonista mientras buscaba una olla grande que contuviera el aceite que se escapaba del agujero de la botella y el plástico quemado.


Dejó la botella deforme en el fregadero y observó que, por lógica, también el embudo que él usaba para llenar la botella se había derretido.


–—Por esto dejo yo siempre el aceite en la sartén hasta después de comer, Loli. Si lo hechas caliente pasa esto.

–—¡Qué horror! Hay plástico quemado y aceite por todas partes. Esto nos va a joder los pulmones.

–—Pues espera ahora que se enfríe todo para que podamos recogerlo. Sal de aquí.


Los dos hermanos se sentaron a la mesa y Fran, mirando por la ventana vio el fortísimo sol y el calor que hacía en aquellos días en la ciudad. Aunque en aquel momento era un calor lógico en el mes en que se encontraban hacía unos días el calor había batido récords en toda Europa. Todo se debía, al parecer, al fenómeno del calentamiento global de su plantea.


–—Acabaremos como la botella de aceite–—pensó para sí.