-Bueno, ya tenía ganas de tomarme un gazpacho -dijo nuestro protagonista cuando probó la obra de Doña Marta Palacios y Juan Gordal-. Está muy bueno, me alegro de que nos hayan devuelto la batidora.
-En realidad -explicó Doña Marta-, no nos la han arreglado. He gastado más dinero en otra.
Esto sorprendió a nuestro protagonista, que había visto a su madre comprar dos batidoras en menos de un mes. La primera se rompió justo en la época de verano, en la que más se usaba para elaborar gazpachos, salsas y purés, después de llevar sólo cinco días en casa. Doña Marta la llevó al servicio de reparación donde se la habían quedado, pero por lo visto, no la habían arreglado.
-¿Y hay derecho a eso? ¿Cuánto hemos gastado en la cochina batidora? ¿150 euros? Porque calro, la primera era con toda la prafernalia y costaría no menos de 90.
-Algo menos, unos 147. Pero ya sabes en verano cómo funcionan estas cosas.
-Pues no puede ser. A mí también me jode quedarme en Madrid sin vacaciones, pero si tuviese un trabajo procuraría ser profesional y hacerlo bien. Y no es la primera vez que me pasa. Que ya está bien, aquí al que no puede salir a la playa, encima lo putean. Le hacen perder tiempo y dinero.
-Bueno, ellos me dijeron que me llamarían cuando la tuvieran, y di tu teléfono.
-Espero que al menos no les pagases por hacer las coss tarde y mal. Ya te han hecho gastar más y tener más de una batidora.
-Al menos, tenemos gazpacho.
-Pero al año que viene no me vuelven a pillar aquí.
miércoles, 12 de agosto de 2015
El metro enverano, hecho para joder.
-¡Oh, no! ¡Otra vez! -dijo nuestro héroe cuando vio que para ir a aquella prueba tenía que volver a coger un billete de metro. Se había propuesto no pagar su abono en agosto, pensando que en aquel mes casi no se desplazaba y no valía la pena. Sin embargo, pronto vio lo equivocado que estaba, ya que desde que empezó el mes había tenido que ir a dos entrevistas de trabajo, una visita familiar, y la presente prueba para participar en una película. Casi veinte euros se habían esfumado en estos viajes, pero seguía pensando que eran menos de la mitad de lo que le hubiese costado un abono que no iba a usar. Después de aquello, sedirigió a su destino, pero un nuevo cartel arruinó todos sus planes:
Esto obligaba a nuestro protagonista a coger un servicio alternativo de autobuses que la EMT había puesto al efecto pero que era considerablemente más lento, aparte de desmontar toda su teoría sobre cómo llegar al local donde tenía lugar la prueba. Pero era la única opción posible, así que no tuvo otra que enseñar su tickert en el autobus. Un autobúas, además, bastante incómodo pues entraban en la sexta parte de espacio las personas que iban en un convoy de metro. Cuando pasados diez minutos se puso en marcha, nuestro protagonista preguntó al conductor dónde debía bajarse para su destino, pero éste dijo:
-Y yo que sé, no hago este servicio normalmente, encima que me quedo sin vacaciones tengo que hacerlo en peores condiciones.
Fran ya estalló ante lo que era el transporte público de la ciudad en verano, pero que además fuesen los empleados los que se quejasen le sacó de sus casillas. Parecía que encima de no poder salir, tener que pagar billetes, y que le provocasen incomodidades sin fin, era él el que tenía que aguantarse. Después de esta experiencia, tuvo mucho menos tiempo para hacer la prueba, y nunca sabría si con ese tiempo hubiese obtenido otro resultado, pero desde luego ahora estaba fuera de la película. Entonces pensó, que sí, que en verano, por desgracia, su amada ciudad era un mal lugar para estar. Lo cierto es que tampoco podía quejarse de que el metro y otros servicios estuviesen en obras, era el mejor momento del año para ello. Pero sería de agradecer, que al menos el metro no lo pasase por la cara con ciertos carteles.
SUSPENDIDO EL SERVICIO EN LINEA 10 ENTRE LAS ESTACIONES DE PUERTA DEL SUR Y BATÁN.
Esto obligaba a nuestro protagonista a coger un servicio alternativo de autobuses que la EMT había puesto al efecto pero que era considerablemente más lento, aparte de desmontar toda su teoría sobre cómo llegar al local donde tenía lugar la prueba. Pero era la única opción posible, así que no tuvo otra que enseñar su tickert en el autobus. Un autobúas, además, bastante incómodo pues entraban en la sexta parte de espacio las personas que iban en un convoy de metro. Cuando pasados diez minutos se puso en marcha, nuestro protagonista preguntó al conductor dónde debía bajarse para su destino, pero éste dijo:
-Y yo que sé, no hago este servicio normalmente, encima que me quedo sin vacaciones tengo que hacerlo en peores condiciones.
Fran ya estalló ante lo que era el transporte público de la ciudad en verano, pero que además fuesen los empleados los que se quejasen le sacó de sus casillas. Parecía que encima de no poder salir, tener que pagar billetes, y que le provocasen incomodidades sin fin, era él el que tenía que aguantarse. Después de esta experiencia, tuvo mucho menos tiempo para hacer la prueba, y nunca sabría si con ese tiempo hubiese obtenido otro resultado, pero desde luego ahora estaba fuera de la película. Entonces pensó, que sí, que en verano, por desgracia, su amada ciudad era un mal lugar para estar. Lo cierto es que tampoco podía quejarse de que el metro y otros servicios estuviesen en obras, era el mejor momento del año para ello. Pero sería de agradecer, que al menos el metro no lo pasase por la cara con ciertos carteles.
miércoles, 5 de agosto de 2015
Starship Troopers.
"¡Yo soy de Buenos Aires y digo que apor ellos"(Frase que suelta el protagonista adoctrinado de estapelícula en un reportaje propagandístico de esa guerrasurrealista)
-Por fin, durante un tiempo se volvió difícil encontrarla -dijo nuestro
héroe con el DVD en la mano. -¡Y no será porque falta mierda de los noventa en las estanterías y las
teles! En efecto Starship Troopers era una sátira en plan de ciencia ficción
espacial de un mundo dominado por un militarismo absurdo y fascista
que se ha aceptado y de cómo nadie osa contradecirlo. Pero lo grande
de ella era que frente a las usuales grandes distopías futuras de este tipo
lo contaba con una enorme dosis de ironía y sentido del humor: en el
futuro que hemos descrito un meteorito caía sobre la
ciudad de Buenos Aires y los gobernantes de ese mundo decidían usarlo
como excusa para emprender una operación de conquista sobre el
planeta de donde había venido, un planeta habitado por insectos
gigantescos que evidentemente no habían decidido mandar el metorito y con recursos. -Y es graciosísimo cómo todos se dejan embaucar y se suman, aunque caen como moscas porque no
saben combatir contra ellos -dijo Juan. -Es cojonudo cómo dice el prtagonista “Yo soy de Buenos Aires y digo que apor ellos.” -Pese a todo es polémica, hay quien dice que no es una critica, que es una apología del militarismo y
el totalitarismo. -Pues mira, no creo, pero si hay alguien que piensa eso una controversia engrandece una peli.
Ficha de la película, aquí.
Doña Marta agarra la perra.
-Aquí está su correa, el comedero, la pelota... -dijo nuestro héroe repasando la bolsa de Malita, la perra de tía Maria Cristina y tío Paco.
-Sí, ya puede irse. Y la voy a echar de menos -dijo Doña Marta Palacios, sollozando un poco.
Fran no daba crédito a sus ojos. La perra había estado una semana en la casa, el tiempo de que los tíos de nuestro protagonista hiciesen un viaje al extranjero. Ahora volvían a por ella, y era hora de devolverla. Pero Doña Marta parecía estar perdiendo al mismísimo Diez a tenor de su reacción.
-Joder, mamá, ni que fueses una niña de ocho años. Sabías a lo que venía, y dónde está si quieres ir a verla. ¿Literalmente vas a coger pla perra?
-Bueno, pues yo la echo de menos -dijo secándo se los ojos.
-Diez es nuestro perro y ella sólo estaba de paso. No hay para tanto.
En aquel momento llamaron al portero automático. Eran, claro, tía Maria cristina y tío Paco. Nuestro protagonista cogió la bolsa y la perra y bajó con ellos en el ascensor.
-¡Malita, mi perruna! - Tía Maria cristina la llamaba así.
-¡Qué bien la habeis cuidado! Se nota que es ella, pero de buen aspecto que tiene está irreconocible -añadió el tío.
-¡Y se va así, sin mirar a nosotros para nada! -sollozó Doña Marta.
-Mamá, son sus amos.
-Pero yo mañana iré a sacar a Diez sin ella y estoy muy apenada.
-Joder, mamá. Que los tíos sí dejaron a su perra aquí y no montaron este pollo al separarse de ella. ¡A ver si te vas a estar volviendo una vieja de estas que empatizan de forma exagerada con los animales! -¡Como me vuelvas a decir eso, te pego un bofetón!
-Bueno, dile adiós a la perra.
Doña Marta volvió a lloriquear.
-De aquí al asilo -se dijo nuestro protagonista. -Quenovuelvasadeciresoyonoestoyviejamedapenaquesevayalaperra...
-Venga, vamos a ver a Diez, a ver si él te entiende.
-Sí, ya puede irse. Y la voy a echar de menos -dijo Doña Marta Palacios, sollozando un poco.
Fran no daba crédito a sus ojos. La perra había estado una semana en la casa, el tiempo de que los tíos de nuestro protagonista hiciesen un viaje al extranjero. Ahora volvían a por ella, y era hora de devolverla. Pero Doña Marta parecía estar perdiendo al mismísimo Diez a tenor de su reacción.
-Joder, mamá, ni que fueses una niña de ocho años. Sabías a lo que venía, y dónde está si quieres ir a verla. ¿Literalmente vas a coger pla perra?
-Bueno, pues yo la echo de menos -dijo secándo se los ojos.
-Diez es nuestro perro y ella sólo estaba de paso. No hay para tanto.
En aquel momento llamaron al portero automático. Eran, claro, tía Maria cristina y tío Paco. Nuestro protagonista cogió la bolsa y la perra y bajó con ellos en el ascensor.
-¡Malita, mi perruna! - Tía Maria cristina la llamaba así.
-¡Qué bien la habeis cuidado! Se nota que es ella, pero de buen aspecto que tiene está irreconocible -añadió el tío.
-¡Y se va así, sin mirar a nosotros para nada! -sollozó Doña Marta.
-Mamá, son sus amos.
-Pero yo mañana iré a sacar a Diez sin ella y estoy muy apenada.
-Joder, mamá. Que los tíos sí dejaron a su perra aquí y no montaron este pollo al separarse de ella. ¡A ver si te vas a estar volviendo una vieja de estas que empatizan de forma exagerada con los animales! -¡Como me vuelvas a decir eso, te pego un bofetón!
-Bueno, dile adiós a la perra.
Doña Marta volvió a lloriquear.
-De aquí al asilo -se dijo nuestro protagonista. -Quenovuelvasadeciresoyonoestoyviejamedapenaquesevayalaperra...
-Venga, vamos a ver a Diez, a ver si él te entiende.
lunes, 3 de agosto de 2015
Frutas y verano.
Nuestro protagonista las veía con gusto. La naranja, una de sus frutas favoritas, no se daba mucho en
verano. Sin embargo, Doña Marta Palacios había encontrado y traído una bolsa con unas naranjas de
enorme tamaño. Así que nuestro protagonista, que solía desayunar fruta se echó sobre ellas y...
comprendió por qué no se traen frutas fuera de época. En pleno siglo XXI hemos logrado producir en
cualquier época, sí. Pero aquellas naranjas no tenían sabor alguno. Ni comparación con las que llegaban
a partir de octubre. Las había pedido porque Doña Marta le preguntó qué fruta quería, pero ahora se
había encontrado con eso. Habiendo melocotones, nectarinas, paraguayas, frutas muy apetecibles, optó
obcecado por la peor opción. No volvería a hacerlo, se dijo y pensó en olvidarlo. Sin embargo, aquella
tarde Doña Marta llegó del Mercado como solía, trayendo varias bolsas más: -Holahijoaquítraigonaranjasquepedistemehacostadoencontrarlasperolastendrássiempreyanopienso dejardetraerlasmealegrasaberlafrutaquetegustaporquenotomabasjamásyyonosabíaquehaceraversiahora
puedesdecirmequelegustaatuhermanoporqueconélnohaymanera... -Mamá, precisamente estaba pensando. -Sísínotepreocupesquelastendrássiempreestoycontentísimayahoravoya... Fran se dio cuenta del error fatal que había cometido, ya que conocía a Doña Marta y una vez que se le
metía en la cabeza el chip de una comida la traería siempre. Y ahora, ¿cómo le explicaría el error. Desde
lugo Doña Marta no pensaba para: -Estoyfelizconlodelasnaranjasfeliztetraerékilosdeellasparaquetengasfrutasiempreporquelanecesitasyyo
estoydispuestayahoravamosaveraJuanqueletraigoporquenosécómoacertarconél...
miércoles, 22 de julio de 2015
¿Cuándo se acaban las series?
-Pues yo que hasta el indio tenga ya una novia, no lo termino de ver. Ya no reconozco a los personajes
iniciales -afirmó nuestro protagonista. -¿Y cómo llevarías tú entonces el avance de la serie? -preguntó Juan. Ambos hermanos discutían sobre las últimas temporadas de The big Bang Theory, una serie que había
acercado la física y la ciencia en clave de sitcom. Ya se trató en este blog en otra ocasión, pero nuestros
protagonistas discutían si ahora después de todos los cambios la serie había perdido su esencia. No
parecía muy lógico que aquellos sabiondos y aislados socialmente del principio ya quedasen tipo Friends
con las novias a merendar, a hacer salidas normales... Sin embargo Juan tampoco veía alternativa.
Nuestro protagonista se puso a pensar en las últimas series de éxito: Héroes fue perdiendo interés por
repetirse, Prison Break por ser al final demasiado disparatada... Perdidos sí mantuvo su esencia hasta el
final, aunque este no gustase al público. -El tiempo mata las series hagas lo que hagas, Fran. O te repites, o pierdes el concepto del principio. -Yo siempre he dicho que lo suyo es que una serie dure cinco temporadas. Y creo que todas tienden ya a
eso. -The Big Bang Theory va por la octava y creo que seguirá. -Pero no será lo mismo si ya no se reconoce a los personajes. -Puede ser que hagan lo que dijo el propio Sheldon Cooper: “En Héroes redujeron progresivamente la
calidad hasta que los fans pedimos su retirada.” Si no, ¿cómo se para una serie con esas audiencias y
seguimiento? Los fans siempre rechistarían. -Pues será
Que siga así.
Fran observaba el asado y sonreía. Un año más en compañía
de su gente, de su familia, de sus amigos... Y acercándose a
una barrera psicológica de edad, pero aún feliz. -Nos gusta que por mucho que cumplas siempre se te ve
contento -dijo carolina que había traído aquel asado para
celebrar la comida. -Porque sigo teniendo a mi alrededor gente, porque veo que
cada año os esforzáis por mi, pero sobre todo porque no es
hoy por ser mi cumple, siempre estáis ahí. ¡Hasta Juan ha
hecho el esfuerzo de levantarse pronto para poder celebrarlo! - Y además no me he puesto tus calzones ni tus botas -añadió éste. -Da igual, hermano. Por mucho que tú hagas eso, que Carol llore, queTía Maria Cristina quiera
dirigirme, el apoyo es fundamental. Y muchas gracias por colaborar en los regalos que he recibido,
porque mamá no creo que sepa comprar estos tebeos.
-MeheinformadodetodoJuansabíaperfectamentelosqueteníasylosquenoademásdeiluminarmeSantiago
queeselsantodeldíayhasidotodomuchomásfácilapartedequeCárolyAñvaritosupiesendeesacomidaque
queríasconeljamónqueyopensabaponeruncochinilllo... -Deberíais venir en la autocaravana a celebrarlo -dijo Alvarito-. ¿A dónde vamos? -Eso es lo único que pido al nuevo año, salir de vacaciones el año que viene -dijo Fran. -Pues vente ahora con nosotros -iinsistió Cárol -No, no voy a pegarme a vosotros. Me esforzaré para tener unas vacaciones dignas el año que viene.
Con vosotros a mi lado será mucho más fácil. Entonces vino Juan con el postre especial que había preparado. Una mousse y frutas. -No puedo creerme que hayas sido capaz de esto por la mañana. -Por un hermano se hace todo, y si es un hermano como tú más. Y en este momento, Fran recibió un mensaje e Marcelo en el móvil preguntando por cuándo saldrían
a celebrarlo. Y hasta Diez dejó el hueso del jamón que estaba mordiendo para restregarse con nuestro
héroe. -Es un tópico -dijo-, pero no me envejecéis, me rejuvenecéis cada año más. Que siga así.
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