Fran
estaba ultimando su limpieza en su cuarto. Solo quedaba mirar bien
por los rincones y recoger la última gota de polvo. Vaya coñazo,
pensó, pero ya lo tengo hecho. Ya ves, como que va a ocurrir nada
interesante aquí. Y entonces, allí, en ese rincón, lo vio. Un
episodio de la lucha por la vida de los más representativos. Un
animal había caído en la terrible trampa de un depredador que se
dirigía a por su comida. Nuestro hombre tuvo el impulso de ahuyentar
al terrible cazador y salvar al pobre animal presa. Pero sabía bien
por los documentales y libros que había visto que no era aconsejable
intervenir en la naturaleza. El cazador solo hace lo que debe hacer
para sobrevivir, y si la presa se ha dejado coger una vez, es
bastante probable que aunque se salvara volviese a caer en algo
similar. El abrazo y el mordisco de la criatura cazadora ponían fin
a la escena. Fran observaba fascinado su comida, y cómo abandonó el
esqueleto de su pieza. Después todo acabó, y Fran se dio cuenta de
que en el rincón más ínfimo de tu casa podías ver un episodio del
bullir de la vida. De acuerdo, era una araña que cazó una mosca en
su tela, pero un depredador cazando. Fran de hecho no se sintió
capaz al limpiar de retirar su tela. Se había ganado sobrevivir
allí.
martes, 15 de septiembre de 2015
sábado, 5 de septiembre de 2015
El próximo verano será un verano.
Después de aquel trabajo en el que
nunca se sentía a gusto, y con unos exámenes importantes a la
vuelta de la esquina, nuestro héroe se sintió extraño: en aquel
verano que ya agonizaba, casi no había parado de hacer labores,
importantes, sin duda, necesarias, ero no era ya que no hubiese
salido de vacaciones, es que ni siquiera había sacado su bicicleta
tanto como le hubiese gustado, ni había hecho ninguna leve escapada.
Debo conseguir, pensaba, que el año que viene no sea así. Porque
además el mundo parecía hecho solo para los que se podían permitir
un veraneo: peores transportes, casi todo cerrado, gente
escribiéndote y dándote envidia, algunas chapuzas si uno necesitaba
un servicio... No era recomendable, no. De este modo, nuestro
protagonista empezó a elaborar una hoja de ruta que debía durar
todo este curso para que el próximo verano fuese bueno no solo para
él, sino también para su familia. No estaba dispuesto a que cada
vez que le hablasen o escribiesen familia o amigos sentir envidia. Y
en esto llamó Carolina, que había salido con el Castillo Ambulante
de Alvarito a Asturias. Por fin ambos estaban libres, y habían
decidido aquella escapada, a la que Fran no acudió por un trabajo
precario y que destestaba con toda su alma:
-¡Cómo te gustaría esto! Covadonga,
el Naranco... He tardado en pillar una salida, pero ha valido la
pena.
Imperdonable olvido.
-Bueno,
hemos comido bien hoy. Hoy ya no nos morimos -dijo nuestro héroe
acabándose aquellos riñones de ternera.
-Has
tenido una idea muy buena con esto, Fran. Y qué rero que Diez no nos
haya pedido nada en toda la comida -añadió Doña Marta.
-Ahora
lo sacaremos tus dos hijos -remachó Juan.
Fran
se encaminó al paragüero, donde solían guardar las cosas del perro
y observó extrañado que la correa no estaba allí. Llamó a Diez y
este no acudió.
-Oye,
esto es ya extraño. No ha venido a comer ni ahora ni...
Entonces
Juan calló en la cuenta de lo que pasaba. Con visibles muestras de
enojo le hizo comprender a su hermano el terrible y dramático fallo
que había cometido con el animal:
-A
ver, espabilado. Esta mañana te fuiste con el perrito y con la tía
Maria Cristina que vino a visitarnos. La acompañaste al metro, y al
volver....
Fran
se estremeció al darse uenta: ¡Había dejado a Diez atado a la
puerta del supermercado y había olvidado recogerlo! Rápidamente se
fue a buscarlo. Lo encontró rodeado por un grupo de unas cinco
personas, incluyendo dos señoras mayores de esas que hacen de los
perros juguetitos. Y cajeras del supermercado, y un chico joven...
Fran tuvo que pasar el bochorno de explicarles su terrible olvido a
todos.
-Ya
íbamos a llamar a la policía.
-Supongo
que me lo hubiesen devuelto. Ven a comer, Diez.
Fran
pensaba en las horribles acusaciones de aquellas personas: no hay
derecho a dejar así al perro, no puede ocurrir, debería darte
vergüenza... Y lo peor es que era cierto. Al servirle agua y comida
no podía nuestro héroe dejar de pensar en el mal rato que debía
haber pasado, en ver que nadie llegaba, en que pasaba la hora de la
comida... Aquello no tenía que volver a ocurrir jamás. Pero era una
señal que inquietaba a nuestro héroe incluso de cara a sus próximos
exámenes: su creciente incapacidad de atención a las cosas. Al
menos Diez estaba de vuelta en casa.
miércoles, 26 de agosto de 2015
Shenzhen
-Bueno, hay algunas partes de este
tebeo que recuerdan al de Pyongyang, pero está más centrado en la
vida cotidiana de la gente -respondió Fran.
Guy Delisle, el celebrado autor de
cómics del Canadá francófono, se hizo célebre por una historieta
de 2003, que fue considerada por la misma ONU el mejor documento
sobre la cerrada Corea del Norte. Tres años más tarde, insistía en
recoger en cómic su trabajo como dibujante y animador en diversos
países asiáticos. Shenzhen hablaba de su estancia en un estudio de
dicha ciudad china en el cuál debía dirigir los trabajos de un
estudio de animación local subcontratado para películas infantiles
europeas. En él relataba las diferencias entre el modo de trabajo
de asiáticos y occidentales, la circulación por las calles, las
exquisiteces de la comida china, la de verdad, no lade los
restaurantes de aquí, la amabilidad de la gente, y también aspectos
negativos, como lo caótico de las colas y aglomeraciones urbanas, o
lo poco eficientes que son los servicios de limpieza urbana. Aunque
dedicaba algún pasaje a las autoridades chinas, se centraba mucho
más en aspectos cotidianos que en ellas, al contrario del meticuloso
estudio del régimen que exhibió en Pyongyang.
-Parece que este lo dibujó en lápiz
y no lo pasó.
-Sí, pero el tío tiene mucha
maestría. Me parece un libro de viajes muy bueno, este cómic.
-De todas maneras parece un poco
encasillado. Ya solo hace libros de sus estancias en países lejanos.
-Bueno, recientemente ha retomado
otros temas haciendo uno, por ejemplo sobre cómo lleva y cuida a su
hijo, y cómo crece el crío.
-Yo creo que a él le mola más los
tebeos costumbristas, lo que pasa es que se encontró el éxito de
Pyongyang y no abandona esa línea del todo.
-Puede ser, pero yo recomiendo todos
los tebeos de Delisle que he leído, y Shenzhen no es una excepción.
El universo te quiere como teleoperador.
Fran
se levantó con energías, pero también con ansiedad aquella mañana.
Después de bastante tiempo intentándolo, había conseguido por fin
un trabajo. Un trabajo ridículo y sin lustre, pero que de momento le
permitía sacar algo de pasta para abordar empresas mayores. Como
solía hacer con temas de trabajo, había consultado al primo Mario,
que le enviaba mails a su correo electrónico con consejos. Lo
primero que hizo en el día fue abrirlo y... Sorpresa. Un correo le
recibió en su bandeja de entrada:
“En
relación con la oferta de grabador de datos telefónicos a la que se
apuntó, le informamos que ha sido usted seleccionado para pasar una
entrevista mañana jueves, día 27 de agosto.”
¡Vaya!,
pensó nuestro protagonista. Ahora me he convertido en el tipo más
solicitado del mundo. Sin embargo, la oferta no mejoraba lo que ya
tenía, por lo que decidió desestimarla. Su actual puesto de
teleoperador era una basura, pero no valía la pena dejarlo si no era
para conseguir algo de altura, de modo que siguió con su rutina. Su
duchó, llevando como siempre la ropa que pensaba ponerse, y en el
bolsillo de la misma, su móvil. Y a mitad de ducha, este se puso a
sonar. Fran no tuvo otra que salir y cogerlo. Yde nuevo noticias de
trabajo:
-¿El
señor Francisco Gordal Palacios, por favor?
-Sí,
soy yo.
-Bien,
era referente a una oferta de trabajo a la cuál envió su
curriculum, y quisiéramos realizar con usted una entrevista de
trabajo para que se incorpore a una campaña en Airtel...
Otra
llamada de trabajo, y de nuevo para teleoperaor. ¿Por qué solo me
llaman de ahí?, pensó nuestro héroe. Estoy capacitado para mucho
más. Sin embargo era lo que había y tampoco mejoraba lo que tenía.
La respuesta era muy clara:
-Se
lo agradezco, pero ya tengo un trabajo.
-De
acuerdo, pero guardamos sus datos para el futuro.
-Gracias
a ustedes -dijo nuestro protagonista mientras pensaba que sería
horrible que “en el futuro” necesitase recurrir a aquella oferta
que ahora rechazaba.
Después
de esto se puso a estudiar, pero de nuevo una llamada el móvil le
interrumpió:
-¿Francisco
Gordal Palacios, por favor?
-Sí,
soy yo.
-Queríamos
comunicarle que ha sido usted seleccionado para pasar una entrevista
en relacción a una nueva campaña telefónica que...
¡No
puede ser! ¡Estoy atrapado! El universo quiere convertirme en
teleoperador de por vida. Pensó nuestro pproitagonista una vez
desestimó la tercera oferta del día ofreciéndole lo mismo que
todas.
sábado, 22 de agosto de 2015
Las viejas de la perrita.
-¡Ay que mona, la perrita! Mira como se restriega. ¿Me la dejas? -preguntó aquella señora de
respetable edad. -Bueno, puede acariciarle, pero es un macho. Desde los tiempos en que tuvo su primer perro, Coll, nuestro protagonista observó cómo había gente
que era sencillamente incapaz de comprender que un perro más pequeño que un pastor alemán podía
ser macho. Además, era el mismo típo de amante de los animales cursi que usualmente podía ponerles
un lazo y no dejarles pisar el suelo. Normalmente señoras de avanzada edad solitarias, y aún más si el
perro era como Diez, pequeño y lanudo. Tras soportar con resignación que aquella mujer le tocase la
cabeza, Diez volvió hacia su amo y se refugió. Pero la mujer seguía en sus trece:
-¡Adios, bonita! Y a ver si no la obligas a andar, que la pobre va con la lengua fuera. ¡Claro que iba con la lengua fuera! Era un perro, así, en masculino. Y desde luego, en opinión de
nuestro protagonista, era mucho más adecuado que viviese al modo en que viven los perros que una
muñequita chochona. Al llegar a casa, reparó en que Doña Marta Palacios, su madre, iba ya
acumulando edad, se acercaba lentamente a ellas pero no era ni mucho menos de ese tipo de señoras: -HolaDiezholafranyaveoquehabéisvueltoestabadeseandoverosseguroqueelpaseolehasentadomuy bienquetodaslasmañanasvieneconmigoycorretea... -Bueno, me alegra verte así, porque he tenido un contacto con... -¡No me digas más! Con esa mujer que todas las mañanas veo y le toma por una perrita, y habla
de que no tiene que tocar el suelo. -Sí,exacto. -Lo sé porque no para de decirme que Juan y tú no entendéis la perrita y que la machacáis a andar,
cuando debería ir en brazos. -Bueno, pues no es lo que nos dice la veterinaria. -Ya, yo se lo he dicho también pero no hay manera. Como de que entienda que Diez es macho. -Lo que me asombra es que te lo diga a ti también, usualmente esas señoras solo hablan con tios
como Juan y como yo, a veces nos toman por maltratadores. -Bueno, a mí me propone que me quede con ella a tomar el té, cosa que no me apetece mucho. -En fin, espero que no te conviertas en una anciana como esa, que amí me estomagan un poco. -Yo creo que precisamente Juan y tú haréis que no sea así, porque casi todas son señoras sin familia. -Pues mira, con eso ya habré justificado el venir al mundo.
Prioridades al final del verano.
Aquel sábado nuestro protagonista se levantó y
desayunó. Tenía tareas pendientes, y debía estudiar
una hoja de apuntes para una última prueba selectiva
en un puesto de trabajo que en aquellos momentos se
ajustaba bastante a sus necesidades. Sin embargo lo
primero en lo que reparó al levantarse era su bicicleta,
que en aquel 22 de agosto solo podía recordarle un
acontecimiento: sí, hoy empezaba la Vuelta Ciclista a
España. Y no era una vuelta cualquiera: tenía el mejor
cartel de las últimas ediciones, con todos los pesos
pesados del pelotón apuntados, salvo uno, Contador.
Además tenía un recorrido muy novedoso con pasos
por zonas nunca vistas e innumerables etapas de montaña.
Desde luego, era poco recomendable perdérsela. Pero no
podía de ningún modo dejar de prestar atención a sus tareas, en ello iba el dinero para algún tiempo y
acabar de una vez los estudios. Se dijo que tendría que hacerlo, y entonces reparó en que... ¡Este año
esa supervuelta ciclista es simultánea del principio de la liga! ¡Y con el Atlético de Madrid jugando
ese mismo sábado a las 20 :30! ¡No! ¡De ningún modo! Hay cosas prioritarias! El Atleti nunca se deja
de ver. Faltaría más. Pero todas esas obligaciones acumuladas... Y la Vuelta... Y el
Atleti... y sus tareas acumuladas... Solo una cosa cabía hacer y se la repitió para sí: -Aprovechemos bien la mañana, porque lo de la tarde hay que verlo, es solo hoy. Para seguir empollano
aún hay tiempo.
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