miércoles, 19 de abril de 2023

El aula fantasma

 


Cuando acabó aquella mañana de estudio en la biblioteca, Fran Gordal comprobó el móvil.
En pantalla aparecía un mensaje de Juan Gordal:


¿Dónde has estado? He pasado por la biblioteca y no te he visto.


Nuestro protagonista se quedó muy sorprendido por aquella pregunta. No había salido en
toda la mañana de la sala de estudios. Al llegar a casa lo explicó:

No me vengas con historias, que además no 
es la primera vez. La semana pasada pasé también 
y tampoco estabas. ¿Donde te vas cuando dices que vas a la biblioteca?Juan, he estado en la sala de estudio. Y te he contestado al mensaje. No te inventes historias.Mira, me  lo creería si me hubieras mandado una foto. ¿Dónde te vas?Te digo que he estado en el mismo sitio. ¿Te crees que soy tan imbécil?Mirahijoyosolotedigoqueesperoqueseaverdadqueestásestudiandoporquesinoloúnicoquehaceses
engañarteatimismonoquieroqueseastantontodeperdertutiempoahícontodoloqueteestásjugandoaver
sivasasercomouncrío... —intervino Doña Marta Palacios.

 Al día siguiente Fran volvió a la biblioteca con la intención de pasar más horas de estudio según 
se acercaba la fecha de su examen de oposiciones. Durante el estudio volvió a llegarle un Whatsapp 
de Juan:
¿Ahora vas a volver a decirme que estabas ahí? Acabo de pasar. ¿Dónde estabas?
Nuestro protagonista contestó como ustedes se imaginan y añadió no una foto sino un video de un
barrido por la sala de estudio. ¿Pues cómo no te he visto? He pasado hasta dentro, insistía en 

Whatsapp Juan. Fran le respondió que se quedara en la puerta, que iba a su encuentro. En
efecto encontró a Juan en la entrada.

¿Pues dónde te pones? En la sala de estudio, si me duele la boca y el Whatsapp de decirlo.No, yo he mirado y no estabas.¿Dónde has mirado?Pues aquí —Insistió Juan señalando los asiento de la zona de hemeroteca.

 

Nuestro protagonista
 se contuvo la
 carcajada que le
 vino como impulso 
para no hacer ruido 

en la biblioteca.
Posteriormente 

repuso:

Esa no es la sala de estudio, pringado. Ven para abajo.

 Después de mostrarle el aula del piso inferirode la biblioteca, ambos hermanos salieron a la calle,
 con Juan rojo y cabizbajo y Francisco Gordal riéndose a todo trapo.  Cuando llegaron a casa 
Doña Marta Palacios también se rio y sentenció:PuesmiraquenosaberniqueexistíaeseaulaalfinalvaatenerrazóntuhermanoJuanyesquecomotúno
estudiasnotesabesnilossitiosymientrastuhermanointentandosacarlasoposicionesytúnisabesdequé
vaeso...Encima bronca —dijo Juan aún avergonzado.Lo siento, Juan. Cuando uno mete la pata de este modo hay que asumir las consecuencias
 —sentenció finalmente nuestro protagonista. 

miércoles, 12 de abril de 2023

Un golpe con estilo


— Pues la verdad es que 

yo vi una reseña 

de esta película




 de pura casualidad y además de que con todo lo ocurrido en los últimos años el argumento 
te despierta bastante empatía, el reparto me pareció magnífico. Así la vi y me lo pasé 
muy bien —explicaba Francisco Gordal a Carolina.
Síestaesladelostresviejecitosquesevuelvenatracadoresporqueelbancoleshaquitadolapensióny
planeanungolpepararecuperarlosuyoenestalosatracadorestedespiertansimpatíaquieresquelessalga
bienylaverdadesqueLaCaixainvitaahaceralgosimilar...—intervino Doña Marta Palacios que también
 conocía Un golpe con estilo.Ya ves. Hasta mamá te lo dice.

La película trataba de una situación por desgracia común en los últimos tiempos en el país de
nuestro protagonista y también en el resto del mundo a juzgar porque el cine anglosajón creara
piezas como esta: durante una crisis tres jubilados son privados por el banco y la empresa donde
trabajaron de las pensiones que se habían ganado por pura ineptitud. Entonces estos tres ancianos,
lejos de resignarse, deciden dar un golpe al banco y recuperar lo que es suyo. Como a pesar de su
edad les falta experiencia contactan con una banda de delincuentes para que les ayuden, lo que
crea situaciones muy divertidas. Tampoco se olvidan los guionistas de varias escenas donde los
empleados del banco y similares tratan a los tres protagonistas, mayores, pero aún lúcidos como
si fueran imbéciles. Además la presencia en el reparto de dos figuras de la talla de
Michael Caine y Morgan Freeman engrandece mucho la película.

Y al tercer protagonista, Alan Arkin, yo no lo conocía, pero también está muy bien —comentó 
FranSí, si yo todo eso lo sé y he visto la escena donde ensayan el atraco en un supermercado y me 
he reído mucho, pero es que mañana trabajo —dijo Carolina.PerovalemucholapenaCárolsonencantadoresymuyvalientesyseríeunodeberíasquedarteyverla
porqueesmuybuenayademásilustramuybienlosproblemasdeahorayunoseríemuchoconellosyconsus
ideas...—intervino Doña Marta.Eso es verdad, yo cuando vi la reseña y el reparto me la imaginaba en plan serio, pero es una 
comedia muy divertida —sentenció Fran—. De todas formas ya no es como antes y ahora se 
pueden ver películas cuando se quiera. Si Cárol no puede hoy que no deje de verla algún día.De acuerdo, la veré. Si me he reído con la idea y todo. No me la vendáis más.Puesnotearrepentirásporqueyonolaconocíaymehagustadomuchotodoelatracoesbuenísimoytodoel
plandelosvejetesquetecaenbienytodoelrepartoesunapelículaconlaquesedisfrutamuchonotelapierdas
porqueteencantará...Ya podrías tú tomar ejemplo de los protagonistas y dar un palo en La Caixa, mamá. De momento
 no te han quitado la pensión pero con lo canallas e ineptos que son lo harán —sentenció Fran. 

Ficha de la película, aquí.

Madera nueva

 


Francisco Gordal 
entró en aquella
 papelería en busca
 de bolígrafos, 
folios y algo de
material que
 necesitaba
 para unas tareas 
domésticas. Sin
 embargo al entrar 
se quedó
sorprendido y
 embriagado no 
por las ventas del 
establecimiento, sino por un olor singular y agradable. Observó que los expositores y otros
 muebles no tenían la más mínima marca, lo que acabó de confirmar sus impresiones: esa 
papelería había cambiado hacía poco el mobiliario y todavía despedía olor a madera nueva. 
Nuestro protagonista se quedó mirando un stand de libros infantiles. Uno de los dependientes
 del establecimiento se dio cuenta y le inquirió:

¿Busca alguno en especial? Tenemos Teo, El Pollo Pepe...No, gracias, si no es eso. Estaba pensando en muebles y madera...También tenemos. Pero los de temas técnicos hay que pedirlos en el mostrador.

Nuestro protagonista reprimió una risa. Sería absurdo, pensó, explicarle al dependiente a
lo que se refería. Entonces se dirigió a otra estantería llena de material de escritorio. Cogió
bolígrafos, un marcador para subrayar, y grapas, que creía que no tenía en casa y se encaminó
al mostrador para pagar. De nuevo el olor a madera nueva le embriagó. El mismo dependiente
que antes le había hablado le apuntó la cuenta y le comentó:

¿No quiere nada de carpintería al final?Que no, gracias, que no era eso lo que quería decir.La verdad es que nosotros también podríamos haber usado uno de esos manuales. Hemos
 cambiado los muebles hace poco. ¿Sabe?¡Nunca lo hubiera dicho! —comentó Fran.Pues sí, si se fija todavía huelen y tienen aspecto nuevo.Ah, no había caído. Supongo que no soy mu observador —dijo nuestro protagonista y se fue
 de la tienda reprimiendo todavía las risas. Al menos cuando haga obra de carpintería, se dijo,
 ya sabía a quién preguntar. 


La bicicleta tendedero

 


Fran cogió aquellos 
calzoncillos del
 manillar de la
 bicicleta. Mientras
 se los llevaba Doña 
Marta
Palacios le preguntó:

Ahestásconla
bicicletamuybien
porquehacía
muchoquenola
sacabasaversitelallevasquehacemuchoquenosalesyoyacreíaquesetehabíapasadolatonteríapero
veoquenoqueestásconellamealegroporquesinoaverparaquétesirve...

En realidad Fran no sacaba su bicicleta por algo mucho más sencillo que hemos comentado:
creía que debía adelgazar antes de volver a ponerse la ropa de bicicleta o de sacarla. Viendo que
seguía echando barriga se lamentaba cada vez que se ponía ante ella, aunque de momento le estaba
haciendo un servicio tremendo como tendedero. En ningún sitio se secaban mejor los calzones.

En realidad es mi tendedero, mamá —explicó nuestro protagonista.Yparaquétienesquetenderahíconlobienquesesecatodoenlaterrazaaversinodeberíasmejortirarla
sinolavasausarqueyavestúelabsurdodetenerunabicicletaparaesoymiraqueahoraestánponiendocarriles
debiciqueyaerahora...

Fran había notado también que su ciudad empezaba a ponerse al día en cuanto a las condiciones
para la movilidad de este medio de transporte. Aunque en las carreteras normales había espacio
para bicicletas él no se atrevía a meterse con algo tan endeble entre los coches. Eso aliviaba en
parate su conciencia por no adelgazar y usarla, pero ahora esa excusa empezaba a no servir. Con
esdtas ideas en la cabeza se dirigió al tendedero y observó que la ropa estaba apelotonada y no se
secaba bien. Al menos así puedo justificar el uso como tendedero, pensó, pero no servía. Era
evidente que debía perder peso y volver a salir como ciclista a la calle. Pero mientras tenía gracias
aquello calzones disponibles para toda aquella semana.


lunes, 3 de abril de 2023

El fin de fiesta

 


Bueno, pues ya se
 acabó la semana
 santa —comentó 
nuestro 
protagonista—. 
Jesucristo 
resucitó, 
volvemos a los
 quehaceres, 
ya no hay misas 
ni oficios...Notepreocupeshijoqueyomebuscaréquéhacerahoraesverdadquemequedounpocovacíadespuésde
estasemanacontantascosasparahacerperoyosiempreencuentroalgoparallenareldíayademásahora
vaahaberunasorpresa...

Nuestro protagonista se imaginaba la sorpresa, pero prefirió no decir nada. Se limitó a poner la
mesa mientras pensaba en lo que podía mejorar si se aplicaba de allí al verano y en los sitios a los
que le gustaría ir. Carolina Gordal también intervino:

La verdad es que para mí este lunes será igual que el lunes pasado y que todos los demás.Tú que tienes un trabajo mejor tienes esa suerte, pero tranquila, que mamá se encargará de 
alegrarnos el día a todos.Claroquesíyaveréisdespuésdelacomidacomotodo puedemejorarsetodavíaquedaalgoporhacerde
estasemanasantaquenohemoshechoademásdeacabarnoselpotajeylastorrijasperohoyesundíaespecial
habráunasorpresa...

Carolina también pensó que era mejor como que no sabían cuál era la sorpresa. A Doña Marta le
ilusionaba tanto que no quisieron estropearlo. Entonces llegó Juan:

Yo me acabo las torrijas.Nohijotutetomaslasorpresaqueparaesolahepreparadoymeheidoacomprarlayacabamosestasemana
santacomoDiosmandaqueparaesoeslafiestadelSeñoraquítengoloshuevosdepascuaynosvamosatomar
todosunpedazo...—dijo Doña Marta Palacios.Bueno, muchas gracias, mamá —dijo Fran a ver el huevo.Y que siga así muchos años —añadieron Juan Y Carolina—. Seguro que Jesucristo piensa que valió la pena su sacrificio por la alegría que tú tienes.Puesclaroquesívoyacogermemipedazodelhuevoyyaestoyviendoelprogramadelañoquevieneyme
pondréaoírconcietosporlaradioahoraqueyanoloshayenlasiglesiasperoelCirioPascualsigueahí
encendido...—comentaba Doña Marta.Para ella esto es como los reyes magos—sentenció Fran.


Mejorar las torrijas

 

 

Fran y Juan Gordal
 bajaron al 
supermercado a 
hacer la compra 
de la semana.
 Cuando creían tener
 todo lo que necesitaban marcharon hacia la caja. Juan hacia un repaso de la lista que llevaban:Vamos a ver: detergente lo tenemos, pescado congelado lo tenemos, legumbres las tenemos...¡Pan!
 ¡Nos falta pan!Recuerda, Fran: sin sal.Voy a por él.

 Nuestro protagonista se encaminó a la estantería donde se encontraban los productos de panadería
 en la tienda y mientras buscaba visualmente vio un invento de algunos panaderos y reposteros: pan 
especial para hacer torrijas. Tenía un aspecto característico y estaba entre el resto. Fran suponía que 
tendría una textura pensada para empapar mejor y una corteza pensada para la fritura. Pero el invento,
según Fran hacía aguas por todas partes. Vamos a ver, si la idea de las torrijas era aprovechar el 
pan duro para hacer dulces y tener una comida barata pero agradable y contundente en la semana 
santa, ¿no quedaría ya bien con un pan de toda la vida? De hecho, pensaba nuestro protagonista, 
aquella idea era desvirtuar el producto. Este dulce se había hecho famoso y popular con el pan de
 barra normal y Doña Marta, por ejemplo, siempre las había preparado de ese modo haciendo las
 delicias de todos en la casa. Cuando uno tiene ganas de mejorar algo que funciona tal y como está 
casi siempre acaba metiendo la pata. ¿Cómo sería una torrija de ese pan? En cualquier caso, no
 mejoraría lo que había. De pronto la voz de Juan sacó a nuestro protagonista de sus pensamientos:¿Qué pasa, Fran? ¿Por qué no vienes? Nada, estaba pensando en las torrijas.Con la torrija y lo dice tan pancho. Venga, tare el pan.Sí, como el que siempre hemos llevado —sentenció nuestro protagonista.


Doña Marta frenética

 


Ahoramismome
voyalamisaquehoy
hayunajornada
especialenla
parroquiaque
tenemosoficios
variosyademássacanlavirgendolorosaesaauyerdomingoderamospusieronporlatelelasprimeras
procesionesperotodoestocontinúa...—decía Doña Marta Palacios con su entusiasmo habitual
 en la semana santa.Mamá tranquilízate que solo es lunes —respondió nuestro protagonista.Yatengotodoelprogramayesperoquenodejendepponerelconciertoquelaúltimavezqueanunciaron
unosalídecepcionadaporqueresultaqueluegonoloemitieronylapasiónsegúnSanMateoesunacosaque
yonoperdono...

Nuestro protagonista conocía a su progenitora y su pasión en la semana propia de tal nombre,
y le agradaba ver que no la perdía con los años, pero le sorprendía lo madrugadora que se
mostraba en elloque el mismo día en que empezaba ya tenía varios planes. Además ahora Fran
o alguno de sus hermanos debía acompañarla y ella ni siquiera esperaba.

Yosalgoyaqueluegonoencuentrositioademásluegoquierohacercosasporquelaprocesióndelatarde
quelaemitenporlatelemetienequecogeryacomidanovoyaestarluegoretrasadaaversimedatiempoatodo
queestasemanaesmuyimportante...Sí, bueno. Aunque no creo que un lunes santo te falte sitio en la parroquia.Ynotireiselpanqueyologuardoparalastorrijasqueluegoempezaréahacerlasporqueséqueyaestáis
pensandoenellasqueparecequesealoúnicoquevosotroscelebráisdelaSemanaSantatengoqueponermea
versilashagoyaséqueoslascomeréis...Bueno, por lo menos te acuerdas de nosotros.Ynosoloahorarezocontinuamenteenlasmisasparaquevosotrosencontréistrabajoyqueosvayamuy
bienqueparaalgotienenqueservirlasmisasylosrezosquenosolosontorrijasyvengavámonosyaquequiero
verlavirgendelaparroquia...Bueno, siete días por delante —dijo Fran—. Con las torrijas será más llevadero.