miércoles, 18 de agosto de 2021

Tito el robotito

 


 —Ayhijosquemonoessitienecaritaytodoyademásesmediorojo
yblancodecoloresquésimpáticoyoloquieroparamíesquees
monísimodedóndelohabéissacadoyencimaparecequetiene
unventiladorytodoesdeliciosonosédondelohabéisencontrado...
—comentaba Doña Marta Palacios viendo aquel robot ventilador.

 —Lo hemos visto en los chinos y hemos pensado que era lo mejor 
para nuestra madre —respondió Fran.

Fran y Juan Gordal en una de sus salidas por la calle habían encontrado en una tienda baratillo este juguete que creyeron útil para su madre, ya que la habían visto abanicarse con libros, sudar, resoplar y cambiarse ropa aquellos días. Dado que la matriarca de los Gordal Palacios no deseaba un abanico, los hermanos pensaron que ese ventilador portatil, además sin pilar, funcionaba accionando una palanca, sería lo ideal para su progenitora. Sin embargo Doña Marta parecía ver aquel aparato de otro modo:

 —Ayhijosmedapenahastatocarloqueyonoloquierorompernosénisilovoyasacardecasaqueloperdería
porahíhayqueponerleunnombreporqueesmonísimoytienehastasonrisalovoyateneraquínolovoynia
tocarquenoseestropee...
 —Mamá, es un ventilador, no un adorno. La idea es que lo uses cuando haga mucho calor
 —Nohijosyonoloquieroromperlevoyabuscarunsitioaquíenlaestanteríaentremislibrosdelecturajuntoa
lasestampitasdelavirgenaquívaalcirmuchoconesoscolorinesquéalegríacadavezquevuelvaami
estanteríaylovea...—añadió Doña Marta mientras se secaba la cara con la manga de su blusa.
 —Joder, para esto te traemos un clic de Playmobil y se acabó.
 —Eso hubiera sído más caro que este robotito, Fran —comentó Juan.
 —LosclicdePlaymobillostuvisteisvosotrosdepequeñonolucíancomoestemuñequitonoerantan
simpáticosestoeslomejorquemehabéisregaladoenmuchotiempoesencantadorlevoyaponerunnombre
quenosemeocurre...
 —Vale, mamá, pues Tito el robotito —dijo resignado Fran.
 —AysiholaTitoquégraciosoerescómotequieroaquíestarásmuybienquéalegríacadavezqueteveoyme
guardarásloslibrosqueleotantasveceseresidealahoravaaestaraquíparasiempreylovoyacuidarmejorque
anadaquehayatenido...
 —Bueno, Fran, lo importante es que le ha gustado —sentenció Juan. 

Nieve en los bolsillos.

 


—Hay que ver, es increíble. Los problemas que dice que había en Alemania exactamente iguales que
los de los inmigrantes de ahora.

—Es que Kim lo conocemos sobre todo como autor de cachondeo, pero cuando se pone enserio es
capaz de maravillas.


Nieve en los Bolsillos era un cómic autobiográfico del dibujante barcelonés Joaquim Aubert Puigarnau,
más conocido como Kim, cuya obra más conocida era la parodia de los ultra Martínez El Facha. En él
comentaba sus peripecias como inmigrante español en Alemania en los 60. Las ideas que le motivaron a
irse, cómo llegó hasta ahí, lo que encontró una vez llegaba... Y también la influencia de las coyuntura
política del momento, de la propaganda franquista y de la división de Alemania.


—Como los grandes capitalistas de ahora había muchos en Alemania que se aprovechaban de los ilegales para que trabajaran, que no pagaran...—comentaba Fran.

 —Sí, y el Kim dice que él salió por probar suerte y ganar algo de pasta antes de hacer la mili, pero que 
muchos huían de la España facha.
 —Sí, incide mucho en el tema de que encima el gobierno franquista vendía la emigración como un 
éxito que les había acercado a Europa.
 —De todas formas eso que pretende algún facha de ahora de que los españoles iban a Alemania a 
levantar el país con contrato y que por eso les apreciaban y que los inmigrantes de ahora vienen a 
joder es difícilmente sostenible a la luz de lo que cuenta aquí Kim.
 —Como aquí, el pueblo alemán en general era solidario y había hijos de puta que los usaba como 
mano de obra barata.
 —¿Y los fachas alemanes que por ser español en esa época daban por sentado que era fanquista?
 —Bueno, al final parece que hemos hablado más de Martínez el Facha que de Nieve en los bolsillos. 
Será porque hay cosas que no cambian.
 —Exactamente. 


Ficha del cómic, aquí.

lunes, 16 de agosto de 2021

El calor y los aparatos.

 


El verano trajo una ola de calor a a la ciudad de nuestros protagonistas que evidenció la necesidad de un ventilador nuevo.

—Joder, cualquier electrodoméstico de estos de clima aquí no dura más de un año —dijo Juan Gordal mientras intentaba montar las piezas del nuevo aparato —. Y encima estoy pasando un calor para montarlo que no es ni normal.

 —Ahora cuando lo conectemos nos quedaremos un rato al fresco.
 —YolohubieratraidodelCorteInglésporqueahílascosastienengarantíasepuedendevolveryesmucho
mejorqueestoquehabéistraídoseguroqueyaveníamontadolopondríamosyyaestaríamosalfresco
tendríaisquehabermedejadotraerlo...—comentaba Doña Marta Palacios.
 —Mamá, has tenido casi dos semanas de calorón —dijo nuestro protagonista mientras le buscaba a su 
hermano las herramientas. 

Por fin la operación de montaje terminó y la familia puso en marcha el ventilador. Sin embargo,

mientras se aliviaban un poco comprobaron que en el rincón donde se acumulaban trastos viejos tenían

el ventilador del año anterior, un calefactor que no sabían si iba bien o no, un mando de la tele que ya

funcionaba...

 —¿Y cómo cojones se ha acumulado todo esto aquí? —se preguntó nuestro protagonista.
 —Nadahijoquelovamosdejandonuncanosacordamosperoyalollevaréyoalpuntolimpioquevienentodos
losluneshayquedejarloenesebancoquehayenlacalledearribanopodemosseguircontodoestoaquíaversi
mepongoylobajo...
 —No, mamá, déjalo. Ya lo bajo yo —respondió nuestro protagonista mientras recogía sus herramientas
 y hacía un fardo con los trastos viejos.
 —¿Pero estás seguro de ir ahora? Mira que da todo el sol —dijo Juan Gordal.

Ante la perspectiva de andar seis calles bajo el peor sol de agosto , nuestro protagonista optó por
servirse una bebida fría y dejar pasar un par de horas. El ventilador refrescaba el ambiente, pero solo
ver aquel montón de aparatos le provocaba un tremendo sofoco. Casi más que el de forcejear y buscar
herramientas para montarlo.

 —De momento, con el aparatito las he pasado más putas que en toda la ola de calor.
 —Siempre cuesta un poco mejorar las condiciones de todos, Fran —respondió Juan.
 —Será. Voy a darme una ducha fresca y a quedarme un cuarto de hora aquí tirado.

miércoles, 11 de agosto de 2021

Beber sin alcohol

 


—Bueno, Fran, ¿que te parece? —dijo Juan mostrando aquel establecimientio que se anunciaba con diversas
bebidas frías.

—Para nuestro propósito de reducir el consumo de alcohol está bien —sentenció nuestro héroe.


Los dos hermanos se habían propuesto llegar a sus pesos ideales y entre otras cosas, reducir su consumo

de alcohol para ello. Llevaban un tiempo bebiendo solo cervezas sin alcohol cuando descubrieron aquel
establecimiento. Les llamo la atención sus anuncios de granizados de frutas y limonadas con sabores. Las servían con hierbabuena, gengibre y varias otras especias. Pero Fran parecía decidido a pedir otra cosa: el granizado de mango, fruta por la cuál sentía debilidad nuestro protagonista. Sin embargo según entraron la dependienta les cambió los planes:

 —Aquí estamos cerrando, id a la terraza de enfrente que también es nuestra.

Los dos hermanos se sorprendieron, además, del tono autoritario, casi hosco, con que lo explicó. Pero bueno, si esos eran los horarios se irían a la terraza de enfrente. Una vez sentados comentaron el suceso:


—Yo la verdad es que no entiendo ni ese horario discriminatorio entre centros, ni esa mala educación

—dijo nuestro protagonista.
—Y además no es que fuera una chica jovencita que ya aprendería. Esa de los 35 años no bajaba.

 —Lo importante es que nos sirvan aquí. Tendrán el granizado de mango, digo yo.
 —Yo prefiero una limonada con gínseng.

—Vaya cursiladas que hay que pedir para no beber alcohol. Me acuerdo de cuando en Túnez el moro
me vendió el gínseng prometiendo que me convertiría en una fiera en la cama.

 —Y no es que desde entonces las chavalas acudan a ti a kilos.

Los dos hermanos discutían la broma una vez más, y a los cinco minutos se dieron cuenta de que
tardaban un montón en atenderlos. Juan decidió acercarse a pedir.

 —Dice que ahora viene, que pensemos bien lo que queramos.
 —Pero si ya lo tenemos pensado. Oye, casi estoy por irme y pasar de dar dinero a estos sorbe frutas.
 —Espérate, hombre. Vamos a ver un poco los libros que hemos comprado.

 En el tiempo en que el camarero tardó en llegar a la mesa los dos hermanos pudieron leer los libros,
 hablar de cómic, consultar el twitter... Por fin llegó el dependiente a tomarles nota:

 —Pues un granizado de mango...
 —Se nos ha acabado el mango, se lo traigo de sandía, si quiere.

 Fran contuvo sus impulsos, y como reacio a irse tras esos casi diez minutos de espera aceptó. Pero 
en su interior sentía una rabia muy difícil de controlar, y menos aún cuando Juan pidió su bebida y el 
encargado volvió a responder:

 —Gínseng tampoco nos queda. Te la traigo con hierbabuena.
 —No, mira, mejor no —dijeron asqueados ambos hermanos.

De camino hacían lista de agravios: negativa a atenderlos, tardanza, falta de lo que pedían... Sí, irse sin
consumir estaba justificado.

 —Llega uno con toda su buena voluntad a beber sano y parece que te quieran joder el propósito.
 —Parece que quieran fabricar alcohólicos, de verdad. 

lunes, 9 de agosto de 2021

Málaga, todo un descubrimiento.

 


—Qué ingenioso lo del canalillo por la ciudadela para que corra el agua —dijo Fran en la Alcazaba de
Málaga—. Los moros medievales eran la leche.

—Con eso del Terral algo hay que inventar para sobrevivir aquí —respondió Carolina.


La ciudad andaluza en la que Alvarito pretendía
construir un futuro laboral mejor había sorprendido a
nuestro protagonista en muchos aspectos. Escondía mucha historia de todas las épocas, el día anterior
nuestro protagonista había observado el recuerdo a las víctimas de una masacre ocurrida en una guerra
civil que había sacudido su país hacía casi 90 años. Ahora recorría la fortaleza de época medieval, situada
muy cerca de un antiguo teatro romano.


—Es que desde entonces, desde época romana, también hay cultura, y hoy sigue que los espectáculos
marengos nos han cautivado —comentaba Fran.

—Pero yo donde me lo paso mejor es en el Parque del Morlaco —puntualizó Carolina.

El Parque del Morlaco era una reserva natural del ecosistema primigenio mediterráneo que cobijaba
ejemplares de muchas especies amenazadas o endémicas. Otro ejemplo de la variedad de la ciudad.


—Por no hablar de las playas. Mañana iremos a bañarnos, que creo que ya tenemos todo lo visible
visto —propuso Fran.

—Eso, que la playa da hambre y luego tomaremos otro espeto y jibias.

 —Es que encima se come bien. Muy buena ciudad.

—A pesar del inconveniente este del Terral.

El Terral era como se conocía un fenómeno meteorológico que provocaba unas temperaturas altísimas
en la ciudad, sobre todo en meses de verano. Era lo único que Fran había encontrado como defecto a
esa ciudad. Pero como él decía, el tiempo nunca puede ser excusa para perderse una ciudad lo
suficientemente grande para que un madrileño no sienta que se le acaba en cuanto empieza a andar, y
llena de muchos atractivos.


jueves, 29 de julio de 2021

El mejor cuarentón posible.

 


Cuarenta años. La cifra asustaba. Más aún en los tiempos en los que estaba viviendo nuestro protagonista ese acontecimiento, en los que todo lo relacionado con la cuarentena estremecía. Se miraba en los espejos y se veía mejor que la mayoría de cuarentones que conocía. Pero... ¡40 años! Pensaba en que a esa edad ya era muy difícil encontrar nada en lo que pudiera considerársele joven, salvo quizás para morirse y que eso, obviamente, no le apetecía. ¡40 años! Y no había logrado aún ni hacer grande Atrox Galaxy, ni ganar mucho dinero, ni tener a su familia bien y feliz... ¡40 años! ¿Aquel mechón canoso que ceñía su frente era más evidente que hacía solo unos días o era su percepción? ¡40 años! Bueno, no era como antes, solo unos días antes había visto la felicitación del Real Betis Balompié a su jugador Joaquín que de hecho, cumpliendo la misma edad estaba en uno de los mejores momentos de su carrera, pero...¡40 años!


—Bueno, Fran —dijo Carolina que lo había sacado unos días de Madrid a modo de regalo— Hay gente
que tiene mucho peor aspecto que tú siendo más jóvenes.

—Pero solo buscar ese consuelo ya acojona —respondía Fran.
—Venga, cuñado, felicidades, que en la playa ahora luces resultón, como Mitch Buchanan, que tenía
más o menos tu edad. Y Samuel L. Jackson tenía la mía en Pulp Fiction y no es posible molar más.
—Pero yo no estoy rodeado de super mujeres, y además ya me siento raro viendo a las veiteañeras.
—Bueno, pues mira a las de treinta, anímate.

Lo cierto es que en general Fran estaba fuerte, con ánimos, y era cierto que muchos se asombraban al
saber su edad real pero...¡40 años! Seguían pesando. Pero a lo largo del día recibió las llamadas
características del primo Mario, de Marcelo, de sus tías... Todos felicitándolo y

explicándole en algún caso cómo cobrar sus regalos. Y entonces vio claro que

con esa gente todos los años que vinieran serían pocos, que había que seguir, y que

todavía tenía muchas metas que cumplir en su vida.

—Bueno,pues veamos a ver si es cierto que la vida comienza a los cuarenta—dijo.

—Eso es cuñado, ahora vas a comer un pescadito frito de aquí y...

—¡Eso! Y cazón. Y boquerones. Y navajas. A por otros cuarenta, que tengo que conseguir la mansión

de Atrox Galaxy rodeada de superchavalas de la mitad de mi edad. No logré ser el mejor

veinteañero ni el mejor treintaañero. A ver si logro ser un cuarentón tipo Samuel L. Jackson o tipo

Clint Eastwood y no tipo el Bukowsky.



miércoles, 14 de julio de 2021

Joshua Buatsi - Daniel dos Santos: Exhibición de una estrella singular.

 


—Está claro que es muy bueno —dijo nuestro protagonista observando a Joshua Buatsi infligir su
tremendo K.O. A Daniel dos Santos.
—Hombre, desde que es profesional no ha hecho más que subir.

El boxeador británico de origen ganés estaba

yaen el semipesado. Exponía el título mundial

del semipesado de la WBA. Dos Santos, un

púgil valiente, pero quizás algo tosco no tuvo

ninguna oportunidad ante el londinense. En el segundo asalto Buatsi ya lo había puesto de rodillas.

—No se puede ni comentar, es que sencillamente es superior —había comentado Fran.
—Sí, pero le falta un rival importante y eso le va a pesar.



Los siguientes asaltos fueron

solo una exhibición de

superioridad, pero también

de paciencia del
africano, esperando

el momento oportuno

de superar la cerrada

defensa del francés. Este llegó en el
cuarto asalto, y con ello Buatsi dejaba claro que venía a por todas en el semipesado y que encontrarle
rivales en esta categoría será difícil.


—No sé yo si el Canelo si vuelve a subir podría ser un oponente. Es muy bueno pero está cómdo en el
supermedio.
—O igual Buatsi sube al pesado. Mira, que no ha acabado.

Y es que aparte de su boxeo, Buatsi también era famoso por ser muy respetuoso con sus rivales. Como
de costumbre se aseguró de que Dos Santos no tuviera ningún daño grave y no se alegró en exceso
hasta que se recuperó. Posteriormente, mientras el francés lloraba inconsolable por su oportunidad
perdida fue a consolarlo.



—Con esto exagera un poco, eso a veces le desluce —dijo Juan.
—Sí, pero incluso es mejor si en lo que es exagerado es en esto. Me encanta Buatsi.
—Bueno, pues a ver si lo vemos consolar al Canelo, aunque no creo.


Como siempre que nuestro protagonista analiza el boxeo, aquí tienen un video de los mejores momentos

para formarse su opinión. Disfrútenlo.


Record hasta el momento de Joshua Buatsi, aquí.

Record hasta la fecha de Daniel dos Santos, aquí.