miércoles, 18 de enero de 2023

Carolina y los callos

 

 

—¡Muchas gracias, mamá!
—dijo nuestro protagonista
 viendo los callos que Doña
 Marta
 Palacios había preparado.
 —Denadahijolohepasado
muybienhaciéndolostenía
muchaganaporque
últimamentenotraíamosnunca
paraunguisoyyosoymásdeguisosquedeesascosasrarasquetraéisvosotrosahoravoyapoderporfincomer
algoquemeguste...
 —Yo por las cosas del médico me pondré pocos, mamá, pero me gusta mucho. Muchas gracias también.

 Los Gordal Palacios eran unos auténticos fans de aquel plato típico de la gastronomía de la región donde vivían. Los callos eran una elaboración de casquería donde se cocían los estómagos de la vaca y otros despojos junto a embutidos y especias. Había varias variedades en diferentes zonas del país donde vivía la familia, pero en la región donde esto sucedía se solían poner con morro, chorizo, morcilla, cebolla, clavo y guindilla. Parecía que todo el mundo sería feliz con la comida de aquel día. Pero no fue así.

 —Yo lo siento, no los quiero —dijo Carolina.
 — ¿¡Cómo?!—preguntó nuestro protagonista.
 — Le ha dado por otras de sus gilipolleces con las comidas —intervino Juan.
 —Perohijatodoloqueheestadohaciendoynolosvasniaprobartienesquedejardeveresascosasrarasqueves
porinternetundíaqueíbamosacomernormalmentetienesquesalirporpetenerasyanoquierescomerloque
yopreparo...
 —Es que... —comenzó a decir Cárol.
 —¿Qué? ¿Qué gilipollez te han dicho? —preguntó nuestro protagonista.
 —No, si no es eso. Es que los callos del sitio donde fui el otro día están tan bien que soy incapaz de tomar otros.

 La familia se quedó patidifusa. Ahora Carolina había perdido el gusto por los callos que era de las pocas comidas que se le podían hacer sin temor.

 —¿O sea que ni siquiera vas a probar lo que te prepara tu madre? —dijo Juan.
 —De lo que es capaz por hacerse la interesante —comentó nuestro protagonista.
 —Ayhijayaniconesosepuedeacertarymiraqueloshehechoprocurandoqueestuvieranatugustocon el picantequeatitegustaycociéndolosbienparaqueahorasalgasconestasaverquiéntemandacomerporahí
mevasamataradisgustos....
 —Te ha preparado tu madre un guiso con ilusión y esfuerzo, así que cállate y come —razonó Fran.
 —Bueno, servidme un plato, pero no creo que pruebe más.

 Carolina devoró el plato en menos de un minuto y poco después pidió más:

 —Bueno, no son como los de esa tasca pero están muy buenos,
 —No sé cómo serán eso, pero te estás pimplando dos platos como una campeona —habló  nuestro personaje
 —Sí bueno, ponedme más.
 —Ya ves, mamá, al final unos callos bien hechos quitan la gilipollez — sentenció Juan.
 —Sihijostendréquehacerlemáscallosquelaniñasemeestáponiendomuydifícilúltimamenteconesas
cosasrarasqueledaporhaceryesossitiosalosquevatemíaquenovolvieraatomarnadaencasaperoparece
quenohayparatanto...
 —Si al final tomamos callos más a menudo hasta habrá valido la pena —concluyó Fran. 


La cuesta de los tebeos.

 

 Aquel domingo Juan y Fran Gordal habían vuelto a acudir al Rastro y estaban absortos 
contemplando las antigüedades y otras curiosidades que jalonaban este célebre mercadillo.
 Po supuesto lo que más interesaba a nuestros protagonistas eran los puestos de cómic.

 —Los de la Editorial Bruguera siempre son curiosos —comentaba Fran.
 —Pero yo busco la nueva edición de los de Toppi —respondió Juan.


Entonces Fran fijó su
 atención en un gran 
poster del teniente
Blueberry y avanzó
 unos puestos
 más Aquí había varias
 joyas como originales de Quino, grandes recopilaciones de Breccia, cómic
 europeo de Enki Bilal y otros... También novedades interesantes como el Nevada de Duval, 
Pecau y Wilson, pero Juan fue claro: 

 —Me gustaba más lo que tenían abajo, Fran. Y además el Jorge nos hará precio.
 —¿Cuánto hace que conoces al Jor...? —comenzó a preguntar nuestro protagonista y al salir de 
la tienda se quedó estupefacto. ¡Joder! Parece un puto abismo esta cuesta.
 —Sí, la hemos subido sin mirar alrededor ensimismados como estábamos.

 En efecto aquella calle tenía una pendiente verdaderamente inusual en la ciudad donde vivían los
 hermanos. Fran pensaba si en otros lugares había visto algo similar.

 —Aquí en Madrid, desde luego, no. Quizás en Málaga y Toledo he visto pendientes similares.
 —Yo subí una similar en algún pueblo de la Sierra. Aquí se podría hacer la llegada de alguna etapa 
de la Vuelta ciclista, incluso.
 —Pues abstraídos con el cómic la hemos subido sin darnos cuenta. Igual los ciclistas ni la notaban.
 —Va a ser que el cómic es más grande que la misma Vuelta.
 —Será, sí. 

sábado, 7 de enero de 2023

Espacio en la cocina

 


Mientras recogía el paquete 

de harina y los ajos caídos

 de la encimera de la cocina, 

Fran tenía encima que oír a

 Carolina Gordal.

 ⸺Si es que tiene que pasarte, 
tu manía de llenar todos los 
espacios con cosas que no se usan.
 ⸺Esverdadhijoyonsépara
quétenemosquetenerdosaceitestres
paquetesdeajosdosvinagrestes
salesqueencimacasinuncausamosyesospolvosdeespeciasquesolotomásitushermanosytúlasojadetodo
tenemosdosdesojaquetampoconadieusa... ⸺añadía Doña Marta Palacios.

 Fran dejó un momento la escoba y contestó.

 ⸺Os lo he explicado muchas veces que no he traído nada dos veces. Que el aceite, la soja y el
 vinagre se estaban acabando. ¿O es que queríais que se acabara de golpe el aceite, el vinagre y 
todo y no tener para hacer nada?
 ⸺Pues coloca tú todas las botellas que tenemos dos veces y apáñate.
 ⸺Lo estaba haciendo.
 ⸺Desdeluegohijoestolotienesquepensarporquenoesnormalquecadavezquehayaquecogeralgohaya
quehacerestosequilibriosnovescómotenemosahoratodoytecuestahastarecogerloquehastiradoqueno
puedesmoverte...
 ⸺Que esto no es normal, que se acabe todo a la vez. ¿Cómo hay que decíroslo?
 ⸺Venga, date prisa que luego hay que hacer la comida ⸺le apremió Carolina.
 ⸺Si también la voy a preparar yo. Estofado, ¿no? 
 ⸺Aquítienesunpocodetomilloqueteharáfaltaylohetraídoparaquepuedashacerunbuenestofadolometes
todoenlaollaytevaasalirmagníficoluegodéjaloahídondelasespeciasqueesosíqueesnecesariosiempre
parahacerguisosdetodotipo...⸺dijo Doña Marta.

Fran se quedó estupefacto con la sugerencia de Doña Marta. Otro paquete de tomillo para la
cocina, cuando de esa hierba sí que tenían a kilos.

 ⸺Joder, y luego os cabrearéis si las cosas se caen.
 ⸺Nodiscutasporqueeltomilloseusamuchoaquípodemoshacertodotipodecarneselconejoyelcorderolo
necesitanaversiahoravamosaestartodossintomilloporqueelniñolodicetodovaatenerquellevarlassojatú
déjaloyyahablaremos..
 ⸺Sí, cuando lo recoja del suelo ⸺sentenció nuestro protagonista.


El árbol legendario

 


Hacía tiempo que nuestro protagonista no pasaba por aquella zona del Retiro. Allí,
cerca de su salida hacia la calle de Alfonso XII se situaba un árbol muy especial.
Se le consideraba el árbol más antiguo de dicho parque , con una edad estimada según
el letrero donde se lo describe en 360 años. Era un ahuehuete, un árbol pariente de
los cipreses traído de México. Su forma era singular, destacando su gran anchura y
la rectitud de sus ramas hacia arriba. Cada vez que pasaban por ahí Fran o su familia
se detenían a verlo.

 ⸺La verdad es que según oí ahora se considera que lo 
más probable es que se plantara en tiempos de Isabel II 
⸺comentó nuestro protagonista.
 ⸺Yo eso no lo sé, lo que sé es que es un árbol muy bonito, muy singular, y de lo que no
 hay duda es que lo trajeron de México ⸺respondió Juan.
 ⸺Pues yo tengo entendido que lo trajo el mismo Colón y que los franceses apoyaron en 
su tronco una pieza de artillería en la Guerra de la Independencia ⸺intervino Carolina.
 ⸺Bueno, lo veáis como lo veáis yo tengo entendido eso. Además según varios estudios
 es consecuencia de la reconstrucción del Retiro tras ser arrasado por los franceses.
 ⸺Con lo que te gustan a tí las leyendas y la mística y tienes que venir ahora de desmitificador
 ⸺Da lo mismo, los mitos seguirán corriendo, pero lo que es innegable es que es un árbol
 precioso, vamos a acercarnos.

Fran llegó hasta la reja que lo protegía. Allí pensó en lo bien cuidado que estaba el tronco, sin
pintadas ni ataques de otro tipo, al contrario que otros árboles del Retiro donde la gente grababa
o pintaba detalles estúpidos, y pensó en el acierto de aquella medida para un vegetal tan singular,
así como en lo triste que era verse en la necesidad de tomarla.

 ⸺La verdad es que no me extraña que con su origen y su forma de para tantas leyendas. Mirad 
qué tronco y qué corteza.
 ⸺¿Y los ramos y muñecos que hay arrojado al parterre? ⸺preguntó Juan.

Entonces Fran y Carolina cayeron en la cuenta de que en efecto había en su base diversos objetos
que parecían remitir a rituales esotéricos. Alguien se dedicaba a hacer ofrendas o similares al árbol

 ⸺Para que veas cómo la gente ve que es un árbol especial ⸺dijo Carolina.
 ⸺No me extraña, si yo creyera en esas cosas sería donde haría siempre mis conjuros 
⸺respondió Juan.
 ⸺En todo caso demuestra que una vez que las leyendas prenden es casi imposible borrarlas 
⸺sentenció nuestro protagonista. 


jueves, 5 de enero de 2023

Mientras hay familia hay Reyes

 

 

—Pues al final, básicamente
todo lo de siempre: ropa, 
algo de tecnología,
 complementos..
.—comentaba nuestro
 protagonista
 —Yo tengo que agradecer 
mucho este móvil. Ya me hacía falta —respondió Juan.
 —No tiene mérito, se lo dejaste muy claro a sus Majestades de Oriente. 
 —A mí que me sigáis trayendo cosas de gimnasia no sé si me va bien, pero les sacaré el 
jugo —dijo Carolina.
 —Y mamá tiene un  pedazo de regalo, a ver si le gusta.

Doña Marta seguía observando el limonero que le habían traído para festejar aquello. No paraba
de hablar y expresar una sorpresa grande pero agradable:

 —Perohijosnosécómoseoshaocurridoyaversilosécuidarmirayatienesuslimoncitosahoralovoyaponer
enunlugarpreferenteesperoquesigadandolimonestienedosnosésilospodremosconsumirperoesprecio
somuchasgraciashijos...
 —¿Y eso que deías tú que habías tenido más problemas que nunca en el Corte Inglés?
 —Síhijostendríaisquehabervistocómoestabalodelosrosconeslopasémuymalperoheconseguidoloque
queríaaquílotenéisyencimahabíaunmontyónderellenosytodoelmundocogíasóloeldenatapoeroestaes
micontribución...
 —Pues vamos a hincarle el diente —dijeron los tres hermanos.
 —Yo creo que mamá es quien más ha disfrutado su regalo. De vosotros no sé decir —comentó 
Carolina
 —Bueno, yo agradezco tener a mi familia y mis regalos, pero para mí vendrán de verdad los 
reyes con un trabajo estable.
  —Esotelotienesquebuscartúhijonoesunregalomiraquébienlohemospasadoestasnavidadesycómo
hemospasadoestosdíasquehastayohetenidoquecomponérmelasparaconseguirelroscónperotodos
tenemosundía bueno...
 —Eso es verdad —dijo Fran sonriendo—. Con curro o sin él, mientras hay familia, hay reyes y
 navidades. 


sábado, 31 de diciembre de 2022

Propósito para 2023

 

 

—Yo quiero ir. Si me canso
 lo dejo y punto —decía
 nuestro protagonista a su
 familia.
 —Pero si no estás hecho a ello.
 Te va a dar un jamacuco
 —respondió Carolina.
 —Si va Marcelo yo voy. 
Tú deberías ir también.

Nuestro protagonista llevaba bastante tiempo con la idea de participar en una de las carreras
propias de la salida y entrada de año que se celebraban en varias ciudades. El momento parecía
llegado. Pero se diría que todo el mundo estaba empeñado en quitarle la idea.

 —El Marcelo me llamará y no voy a dejarle tirado. Voy a pensar qué chándal o ropa me pongo.
 —Ni tienes ni ropa para el caso. En serio, déjalo —le dijo Juan—. A estas cosas no se puede ir de
 buenas a primeras.
 —Pero si va Carolina, y mis amigos y...
 —Carolina no va, porque Carolina corre todo el resto del año sin gente. Y Marcelo está mucho 
más entrenado que tú.

 En aquel momento llegó a su wassap un nuevo mensaje de Marcelo:

 A ver, que no es por molestar, pero tú no vienes. No creo que puedas aguantar. Si quieres
 te escribo cuando pase cerca del barrio.

 —¡Será posible! —dijo nuestro protagonista. Ahora sí que me empeño en ir y...
 —Esohijorúvesinmiedoquecuandovuelvasyotetengoelcorderoylasdoceuvasquevamosacenarbieny
recibirelañocomosemerecepuedoapañarmeyoconlasopadealmendralosturroneslasbebidasytodolo
quehayquehacer... —intervino Doña Marta Palacios
Fran observó la cena y recapacitó. Cuando vio a sus hermanos haciendo salsas y preparados para
 la cena de año nuevo, cambió de opinión.

 —Bueno, os echo una mano, pero el año que viene voy por mis muertos.
 —Ya tienes propósito que no cumplirás. Feliz año nuevo, Fran.
 —Feliz 2023 —dijo de mala gana nuestro protagonista mientras se reconcomía pensando si alguna
 vez en efecto participaría en aquella carrera. 
 

sábado, 24 de diciembre de 2022

Nochebuena 2022

 

Una año más nuestro protagonista alcanzaba la nochebuena, desupés de haber llenado la
nevera de comestibles para la cena familiar. Como siempre se preguntaba si según iban
pasando los años no iba perdiendo el sentido de aquellas fechas. Todo eso de la reunión
familiar, de los regalos, de los villancicos... Una sensación de querer fabricar o
impostar una felicidad que no siempre se correspondía con la realidad. Entonces entró
Doña Marta y le metió prisa:

―Vengahijosacaelbogavantequetienequeestardescongeladoparalacenalasperdicesyacasiestánylas
voyaescabecharatuhermanasiemprelehangustadoycreoqueyatienesvariassalsasparaestanochenlas vamosausar... ―¡Ya ha vuelto a traerse doce salsas y como siempre se le olvida lo importante! Está en otro
 planeta. Ahora tengo que bajar yo a hacer la compra de verdad ―interrumpió Juan.
 ―Pero Juan si es navidad ―le contestó nuestro protagonista―. No querrás hoy cenar un 
filete y patatitas.
 ―Bueno, yo me voy a comer los turrones, pero las vieiras las hago yo.
 ―Ay, qué bien que estéis todos juntos para esta cena. Yo ayer salí para poder hoy estar con mi 
familia, que os quiero mucho ―añadió Carolina.

 Y viendo a toda su familia junta, analizando la frase de Carolina, Fran dejó de cuestionar el 
devenir de estas fiestas. Allí estaban un año más los suyos, y eso por alguna razón le animaba. 
Pensaba en que ya ganaba dinero, en que este año había cosas que contar, y entonces llegó a su 
móvil un mensaje de Marcelo:

 Felices fiestas, Fran. No sé si sabes que vuelve Julián a vernos y nos volveremos a reunir, como
 en los viejos tiempos.
 Y entonces Fran recordó aquella frase de Jim Davis sobre las constantes que se dan en algunas
 tiras cómicas: Hay cosas que reconfortan simplemente porque crees que siempre ocurrirán 
de ese modo. Ver a los tuyos felices en navidad, o al menos intentando disfrutar es una
 de ellas. No la pierdan. Francisco Gordal y los suyos les deseamos: ¡FELIZ NAVIDAD!
Con imagen precisamente de Jim Davis.